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martes, 13 de febrero de 2018

Martes 20 marzo 2018, Martes de la V de marzo de 2018, feria.

SOBRE LITURGIA

Concilio Vaticano II
DECRETO "PRESBYTERORUM ORDINIS" (7-diciembre-1967)

SOBRE EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS PRESBÍTEROS

Los presbíteros, ministros de los sacramentos y de la Eucaristía

5. Dios, que es el solo Santo y Santificador, quiso tener a los hombres como socios y colaboradores suyos, a fin de que le sirvan humildemente en la obra de la santificación. Por esto congrega Dios a los presbíteros, por ministerio de los obispos, para que, participando de una forma especial del Sacerdocio de Cristo, en la celebración de las cosas sagradas, obren como ministros de Quien por medio de su Espíritu efectúa continuamente por nosotros su oficio sacerdotal en la liturgia [35]. Por el Bautismo introducen a los hombres en el pueblo de Dios; por el Sacramento de la Penitencia reconcilian a los pecadores con Dios y con la Iglesia; con la unción alivian a los enfermos; con la celebración, sobre todo, de la misa ofrecen sacramentalmente el Sacrificio de Cristo. En la administración de todos los sacramentos, como atestigua San Ignacio Mártir [36], ya en los primeros tiempos de la Iglesia, los presbíteros se unen jerárquicamente con el obispo, y así lo hacen presente en cierto modo en cada una de las asambleas de los fieles [37].

Pero los demás sacramentos, al igual que todos los ministerios eclesiásticos y las obras del apostolado, están unidos con la Eucaristía y hacia ella se ordenan [38]. Pues en la Sagrada Eucaristía se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia [39], es decir, Cristo en persona, nuestra Pascua y pan vivo que, con su Carne, por el Espíritu Santo vivificada y vivificante, da vida a los hombres que de esta forma son invitados y estimulados a ofrecerse a sí mismos, sus trabajos y todas las cosas creadas juntamente con El. Por lo cual, la Eucaristía aparece como la fuente y cima de toda la evangelización; los catecúmenos, al introducirse poco a poco en la participación de la Eucaristía, y los fieles ya marcados por el sagrado Bautismo y Confirmación, por medio de la recepción de la Eucaristía se injertan plenamente en el Cuerpo de Cristo.

Es, pues, la celebración eucarística el centro de la congregación de los fieles que preside el presbítero. Enseñan los presbíteros a los fieles a ofrecer al Padre en el sacrificio de la misa la Víctima divina y a ofrendar la propia vida juntamente con ella; les instruyen en el ejemplo de Cristo Pastor, para que sometan sus pecados con corazón contrito a la Iglesia en el Sacramento de la Penitencia, de forma que se conviertan cada día más hacia el Señor, acordándose de sus palabras: "Arrepentíos, porque se acerca el Reino de los cielos" (Mt., 4, 17). Les enseñan, igualmente, a participar en la celebración de la sagrada liturgia, de forma que en ella lleguen también a una oración sincera; les llevan como de la mano a un espíritu de oración cada vez más perfecto, que han de actualizar durante toda la vida, en conformidad con las gracias y necesidades de cada uno; llevan a todos al cumplimiento de los deberes del propio estado, y a los más fervorosos les atraen hacia la práctica de los consejos evangélicos, acomodada a la condición de cada uno. Enseñan, por tanto, a los fieles a cantar al Señor en sus corazones himnos y cánticos espirituales, dando siempre gracias por todo a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo [40].

Los loores y acciones de gracias que elevan en la celebración de la Eucaristía los presbíteros, las continúan por las diversas horas del día en el rezo del Oficio Divino, con que, en nombre de la Iglesia, piden a Dios por todo el pueblo a ellos confiado o, por mejor decir, por todo el mundo.

La casa de oración en que se celebra y se guarda la Sagrada Eucaristía, y se reúnen los fieles, y en la que se adora para auxilio y solaz de los fieles la presencia del Hijo de Dios, nuestro Salvador, ofrecido por nosotros en el ara sacrificial, debe de estar limpia y dispuesta para la oración y para las funciones sagradas [41]. En ella son invitados los pastores y los fieles a responder con gratitud a la dádiva de quien por su Humanidad infunde continuamente la vida divina en los miembros de su Cuerpo [42]. Procuren los presbíteros cultivar convenientemente la ciencia y, sobre todo, las prácticas litúrgicas, a fin de que por su ministerio litúrgico las comunidades cristianas que se les han encomendado alaben cada día con más perfección a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

[35] Cf. Ibídem, n. 7, pp. 100-101; Pío XII, Encícl. Mystici Corporis, del 29 de junio de 1943: AAS 35 (1943), p. 230.
[36] San Ignacio Mártir, Smyrn., 8, 1-2: Ed. Funk, p. 282, 6-15; Constitutiones Apostolorum, VIII, 12, 3: Ed. F. X. Funk, p. 496; VIII, 2, p. 532.
[37] Cf. Conc. Vatic. II, Const. dogm. De Ecclesia, n. 28: AAS 57 (1965), pp. 33-36.
[38] "La Eucaristía es como la consumación de la vida espiritual y el fin de todos los Sacramentos" (Santo Tomás, Summa Theol., III, q. 73, a. 3 c.); cf. Summa Theol., III, q. 65, a. 3.
[39] Cf. Santo Tomás, Summa Theol., III, q. 66, a. 3, ad 1; y 79, a. 1, c, y a. 1.
[40] Cf. Ef., 5, 19, 20.
[41] Cf. San Jerónimo, Epist. 114, 2: "... y los sagrados cálices y los santos paños, y lo demás que se refiere a la pasión del Señor..., por el contacto del cuerpo y de la sangre del Señor hay que venerarlos con el mismo respeto que su cuerpo y su sangre". (PL 934). Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. De Sacra Liturgia, nn. 122-127: AAS 56 (1964), pp. 130-132.
[42] Pablo VI, Encicl. Mysterium Fidei, del 3 de setiembre de 1965: AAS 57 (1965), p. 771: "Además, durante el día, los fieles no omitan el hacer la visita al Santísimo Sacramento, que debe estar reservado en un sitio dignísimo con el máximo honor en las iglesias, conforme a las leyes litúrgicas, puesto que la visita es prueba de gratitud, signo de amor y deber de adoración a Cristo nuestro Señor, allí presente".


CALENDARIO

20 MARTES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Mirar al Crucificado es vivir.
- Núm 21, 4-9. Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce.
- Sal 101. R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
- Jn 8, 21-30. Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que «Yo soy».
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 21 de marzo, pág. 216.
CALENDARIOS: Heraldos del Evangelio: Beato Francisco Palau, presbítero (conm.).
Galicia: San Martín Dumiense (conm.).

TEXTOS MISA

Martes de la V Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada V Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 26, 14
Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
Antiphona ad introitum Ps 26, 14
Exspécta Dóminum, viríliter age; et confortétur cor tuum, et sústine Dóminum.
Oración colecta
Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de tu voluntad, para que, en nuestros días, crezca en santidad y en número el pueblo dedicado a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Da nobis, quaesumus, Dómine, perseverántem in tua voluntáte famulátum, ut in diébus nostris et mérito et número pópulus tibi sérviens augeátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Núm 21, 4-9
Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce
Lectura del libro de los Números.

En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
«Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R.: 2)
R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

V. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco,
escúchame enseguida. R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

V. Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

V. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

Versículo antes del Evangelio
La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. Semen est verbum Dei, sator autem Christus; omnis qui ínventi eum, manébit in aetérnum.

EVANGELIO Jn 8, 21-30
Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que «Yo soy»
Lectura del santo evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo;.porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 1
Tras la pregunta de los judíos –que es también nuestra pregunta– "Quién eres tú?", Jesús se remite en primer lugar a Aquel que lo ha enviado y en nombre del cual El habla al mundo. Repite de nuevo la fórmula de la revelación, el "Yo soy", pero la extiende ahora a la historia futura. "Cuando levantéis al Hijo del hombre sabréis que Yo soy" (Jn 8, 28). En la cruz se hace perceptible su condición de Hijo, su ser uno con el Padre. La cruz es la verdadera "altura", la altura del amor "hasta el extremo" (Jn 13, 1); en la cruz, Jesús se encuentra a la "altura" de Dios, que es Amor. Allí se le puede "reconocer", se puede comprender el "Yo soy".

Oración de los fieles
126. Hermanos, la cercanía de la Pascua nos invita a intensificar nuestro compromiso de conversión y de servicio fraterno; pidamos a Dios que haga eficaces en nosotros los signos de su misericordia.
R. Renuévanos, Padre, a imagen de tu Hijo.
- Por la Iglesia, peregrina, en el mundo: para que, mediante la oración, la penitencia y el testimonio de la caridad, sea cada día más semejante a su Señor y los siga en el camino del éxodo pascual. Roguemos al Señor. R.
- Por los que se encuentran en el pecado o creen que su vida es un fracaso: para que no desesperen de la misericordia de Dios y de la acogida de la Iglesia. Roguemos al Señor. R.
- Por los que viven en la duda o en el error: para que encuentren el camino de la verdad, confortados por nuestra acogida y solicitud fraterna. Roguemos al Señor. R.
- Por las víctimas de la violencia y de la guerra: para que las lágrimas y la sangre no se derramen en vano, sino que aceleren una era de fraternidad y de paz. Roguemos al Señor. R.
- Por todos nosotros: para que, atentos a la realidad que nos rodea, nos hagamos cargo del sufrimiento del hermano que se cruza en nuestro camino. Roguemos al Señor. R.
Padre, que has abierto en Cristo la fuente de agua viva que regenera el mundo; riega todos nuestros desiertos y haz que toda la humanidad pueda saciar en él su sed de verdad y de justicia. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
TE ofrecemos, Señor, el sacrificio de reconciliación, para que, compasivo, perdones nuestros delitos y guíes tú mismo nuestros corazones vacilantes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus, ut et delícta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Christum.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza inefable de la cruz, se hace patente el juicio del mundo y el poder del Crucificado.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE PASSIONE DOMINI
De virtute Crucis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per Fílii tui salutíferam passiónem sensum confiténdae tuae maiestátis totus mundus accépit, dum ineffábili crucis poténtia iudícium mundi et potéstas émicat Crucifíxi.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis, tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. Jn 12, 32
Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 12, 32
Cum exaltátus fúero a terra, ómnia traham ad meípsum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que, participando asiduamente en tus sacramentos, merezcamos alcanzar los dones del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut, quae divína sunt iúgiter ambiéntes, donis semper mereámur caeléstibus propinquáre. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad libitum
Oh, Dios, que prefieres compadecerte de quienes confían en ti antes que enojarte, concede a tus fieles llorar justamente los pecados cometidos y merecer así la gracia de tu consuelo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Deus, qui sperántibus in te miseréri pótius éligis, quam irásci, da fidélibus tuis digne flere mala, quae fecérunt, ut tuae consolatiónis grátiam inveníre mereántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 21 de marzo

1. En Egipto, san Serapión, anacoreta (s. inc.).
2. Conmemoración de los santos mártires de Alejandría, que bajo el emperador Constancio y el prefecto Filagrio fueron sacrificados el Viernes Santo de la Pasión del Señor, al irrumpir los arrianos y los paganos en diversas iglesias (339).
3. En Lauconne, en la región de Lyon, muerte de san Lupicino, abad, que con su hermano san Romano observó en los bosques del Jura las instituciones monásticas (480).
4*. En Irlanda, san Endeo, abad, que en la isla de Aran fundó un cenobio tan célebre, que por su fama la isla fue llamada de los Santos (c. 542).
5. En Montecasino, muerte de san Benito, abad, cuya memoria se celebra el día once de julio (547).
6. En Constantinopla, pasión de san Jacobo, por sobrenombre “Confesor”, que luchó valientemente por el culto de las santas imágenes y terminó su vida con un glorioso martirio (c. 824).
7*. En Valence, en la región de Vienne, en Francia, san Juan, obispo, que primero fue abad de Bonnevaux, y elegido obispo después, padeció muchas contrariedades por la defensa de la justicia, ayudando generosamente a los pobres y mercaderes arruinados (c. 1145).
8. En la región montañosa vulgarmente llamada Ranft, junto a Sachseln, en Suiza, san Nicolás de Flüe, el cual, por inspiración divina, deseoso de otro género de vida dejó a su esposa y a sus diez hijos, retirándose al monte para abrazar la vida de anacoreta, donde llegó a ser célebre por su dura penitencia y desprecio del mundo. De su celda sólo salió una vez, y fue para apaciguar con una breve exhortación a quienes estaban a punto de enfrentarse en una guerra civil (1487).
9*. En Dorchester, en Inglaterra, beato Tomás Pilchard, presbítero y mártir, varón docto y manso, que en tiempo de la reina Isabel I fue condenado a muerte por ser sacerdote. Con él se conmemora también al beato Guillermo Pike, mártir, de oficio carpintero, que en la misma ciudad y en día desconocido, bajo la misma reina fue despedazado con gran crueldad por haberse reconciliado con la Iglesia Romana (1591).
10*. En York, también en Inglaterra, beato Mateo Flathers, presbítero y mártir, que fue alumno del Colegio Inglés de Douai y, en tiempo del rey Jacobo I, por su fidelidad a Cristo le descuartizaron vivo (1608).
11. En la provincia china de Sichuan, conmemoración de san Agustín Zhao Rong, presbítero y mártir, que, al recrudecerse la persecución, fue encarcelado por el nombre de Cristo, y en un día desconocido de primavera afrontó la muerte (1815).
12*. En Ronco, en la Liguria, beata Benita Cambiagio Frassinello, que, de acuerdo con su marido, espontáneamente renunció a la vida conyugal y fundó el Instituto de las Hermanas Benedictinas de la Providencia, para la instrucción cristiana de jóvenes pobres y abandonadas (1858).