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jueves, 15 de febrero de 2018

Jueves 22 marzo 2018, Jueves de la V semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

Concilio Vaticano II
DECRETO "PRESBYTERORUM ORDINIS" (7-diciembre-1967)

SOBRE EL MINISTERIO Y LA VIDA DE LOS PRESBÍTEROS

II. RELACIONES DE LOS PRESBÍTEROS CON OTRAS PERSONAS

Relación entre los obispos y los presbíteros


7. Todos los presbíteros, juntamente con los obispos, participan de tal modo el mismo y único sacerdocio y ministerio de Cristo, que la misma unidad de consagración y de misión exige una unión jerárquica de ellos con el Orden de los obispos [55], unión que manifiestan perfectamente a veces en la concelebración litúrgica, y unidos a los cuales profesan que celebran la comunión eucarística [56]. Por tanto, los obispos, por el don del Espíritu Santo que se ha dado a los presbíteros en la Sagrada Ordenación, los tienen como necesarios colaboradores y consejeros en el ministerio y función de enseñar, de santificar y de apacentar la plebe de Dios [57]. Cosa que proclaman cuidadosamente los documentos litúrgicos ya desde los antiguos tiempos de la Iglesia, al pedir solemnemente a Dios sobre el presbítero que se ordena la infusión "del espíritu de gracia y de consejo, para que ayude y gobierne al pueblo con corazón puro" [58], como se propagó en el desierto el espíritu de Moisés sobre las almas de los setenta varones prudentes [59], "con cuya colaboración en el pueblo gobernó fácilmente multitudes innumerables" [60]. Por esta comunión, pues, en el mismo sacerdocio y ministerio, tengan los obispos a sus sacerdotes como hermanos y amigos [61], y preocúpense cordialmente, en la medida de sus posibilidades, de su bien material y, sobre todo, espiritual. Porque sobre ellos recae principalmente la grave responsabilidad de la santidad de sus sacerdotes [62]: tengan, por consiguiente, un cuidado exquisito en la continua formación de su presbiterio [63]. Escúchenlos con gusto, consúltenles incluso y dialoguen con ellos sobre las necesidades de la labor pastoral y del bien de la diócesis. Y para que esto sea una realidad, constitúyase de una manera apropiada a las circunstancias y necesidades actuales [64], con estructura y normas que ha de determinar el derecho, un consejo o senado [65] de sacerdotes, representantes del presbiterio, que puedan ayudar eficazmente, con sus consejos, al obispo en el régimen de la diócesis.

Los presbíteros, por su parte, considerando la plenitud del Sacramento del Orden de que están investidos los obispos, acaten en ellos la autoridad de Cristo, supremo Pastor. Estén, pues, unidos a su obispo con sincera caridad y obediencia [66]. Esta obediencia sacerdotal, ungida de espíritu de cooperación, se funda especialmente en la participación misma del ministerio episcopal que se confiere a los presbíteros por el Sacramento del Orden y por la misión canónica [67].

La unión de los presbíteros con los obispos es mucho más necesaria en estos tiempos, porque en ellos, por diversas causas, las empresas apostólicas, no solamente revisten variedad de formas, sino que además es necesario que excedan los límites de una parroquia o de una diócesis. Ningún presbítero, por ende, puede cumplir cabalmente su misión aislada o individualmente, sino tan sólo uniendo sus fuerzas con otros presbíteros, bajo la dirección de quienes están al frente de la Iglesia.

[55] Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. De Ecclesia: AAS 57 (1965), p. 35.
[56] Cf. la llamada Constitutionem Ecclesiasticam Apostolorum, XIII: "Los presbíteros son los participantes con los obispos de sus misterios y de sus luchas" (ed. Th. Schermann, Die allgemeine Kirchenordnung, I, Paderborn, 1914, p. 26); A. Harnack, T. u, U., II, 4, p. 13, n. 18 y 19); Pseudo Jerónimo, De septem ordinibus Ecclesiae: "... en la bendición son consortes de los misterios juntamente con los obispos" (ed. A. W. Kalff, Wüurzburg, 1937, p. 45); S. Isidoro de Sevilla, De Ecclesiasticis Officiis, c. VII: PL 83, 787: "Presiden, pues, la Iglesia de Cristo, y en la consagración del Cuerpo y de la Sangre son consortes con los obispos, e igualmente lo son en el adoctrinar a los pueblos y en la función de predicar".
[57] Cf. Didascalia, II, 28, 4 (ed. F. X. Funk, p. 108); Constitutione Apostolorum, II, 28, 4; II, 32, s. (ibid., pp. 109 y 117).
[58] Constitutiones Apostolorum, VIII, 16, 4 (ed. Funk, I, p. 522, 13); cf. Epitome Const. Apostol., VI (ibidem, II, p. 80, 3-4); Testamentum Domini: "... dale el Espíritu de la gracia, del consejo, de la magnanimidad, del presbiterado... para colaborar en la obra de regir a tu pueblo en el temor, en la pureza de corazón" (trad. al lat. por I. E. Rahmani, Moguncia, 1899, p. 69). También en Trad. Apost. (ed. B. Botte, La Tradition Apostolique, Münster i. W., 1963, p. 20).
[59] Cf. Num., II, 16-25.
[60] Pontificale Romanum, "De la ordenación del presbítero", prefacio; palabras que se encuentran ya en el Sacramentario Leoniano, Sacramentario Gregoriano. Y palabras semejantes en las liturgias orientales; cf. Trad. Apost.: "... dirige tu mirada hacia este tu siervo y concédele el Espíritu de la gracia y del consejo para que ayude a los presbíteros y gobierne tu pueblo santo con limpieza de corazón, como miraste a tu pueblo elegido y mandaste a Moisés que escogiera a los ancianos, a los que llenaste del espíritu que diste a tu siervo" (de la antigua versión latina Veronense, ed. B. Botte, La Tradition Apostolique de S. Hippolyte. Essai de reconstruction, Münster i. W., 1963, p. 20); Const. Apostol., VIII, 16, 4 (ed. Funk, I, p. 522, 16-17); Epitome Const. Apostol., 6 (ed. Funk, II, 20, 5-8); Testamentum Domini (trad. latina de I. E. Rahmani, Moguncia, 1899, p. 69); Euchologium Serapionis, XXVII (ed. Funk, Didascalia et Constitutiones, II, p. 190, lín. 1-7); Ritus Ordinationis in ritu Maronitarum (trad. lat. de H. Denzinger, Ritus Orientalium, II, Würzburg, 1863, p. 161). Entre los padres pueden citarse: Teodoro Mops., In 1 Tim., 3, 8 (ed. Swete, II, pp. 119-121); Teodoretto, Quaestiones in Numeros, XVIII: PG 80, 372 b.
[61] Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. De Ecclesia, n. 28: AAS 57 (1965), p. 35.
[62] Cf. Juan XXIII, Encícl. Sacerdotii Nostri Primordia, del 1 de agosto de 1959: AAS 57 (1959), p. 576; S. Pío X, Exhortación al Clero Haerent animo, del 4 de agosto de 1908; S. Pío X, Acta, vol. IV (1908), p. 237 ss.
[63] Cf. Conc. Vat. II, Decreto De pastorali Episcoporum munere in Ecclesia, nn. 15 y 16.
[64] En el derecho establecido ya existe el Cabildo Catedral como "senado y consejo del obispo", CIC, c. 391; en su defecto, el Cuerpo de consultores diocesanos (cf. CIC, cc. 423-428). Es de desear, sin embargo, que se revisen tales instituciones para adaptarlas mejor a las circunstancias y necesidades actuales. Como se ve, este Cuerpo de presbíteros es distinto del Consejo pastoral de que se trata en el decreto Christus Dominus, sobre la función pastoral de los obispos en la Iglesia, n. 27, integrado también por los seglares, y al que atañe tan sólo el proveer sobre las obras pastorales. Sobre los presbíteros, como consejeros de los obispos, pueden verse las Didascalia, II, 28, 4 (ed. Funk, I, p. 108); también Const. Apostol., II, 28, 4 (ed. Funk, I, p. 109); S. Ignacio Mártir, Magn., 6, 1 (ed. Funk, p. 234, 10-16); Trall., 3, 1 (ed. Funk, p. 244, 10-12); Orígenes, Adv. Cetsum, 3, 30: "Los presbíteros son consejeros "boúletai"": PG 11, 957 d-960 a.
[65] S. Ignacio Mártir, Magn., 6, 1: "Os exhorto que procuréis hacerlo todo en la concordia de Dios, y los presbíteros, en lugar del senado apostólico, y mis diáconos queridos, a quienes se ha confiado el servicio de Jesucristo, que desde la eternidad estaba en el seno del Padre y se nos manifestó al fin" (ed. Funk, p. 234, 10-13); S. Ignacio Mártir, Trall., 3, 1: "De igual manera respeten todos a los diáconos como a Jesucristo, como al obispo, que es el representante del Padre, y a los presbíteros, como senado de Dios y consejo de los apóstoles: sin ellos no hay Iglesia" (ibíd., p. 244, 10-12); S. Ignacio Mártir, Magn., VI, 1; Philad., VIII, 1; San Jerónimo, In Isaiam, II, 3: PL 24, 61 A: "También nosotros tenemos en la Iglesia nuestro senado, el Cuerpo de presbíteros".
[66] Cf. Pablo VI, Allocutio, a los párrocos y cuaresmeros, en la Capilla Sixtina, el día 1 de marzo de 1965: AAS 57 (1965), p. 326.
[67] Cf. Const. Apostol., VIII, 47, 39: "Los presbíteros... no hagan nada sin el beneplácito del obispo, porque él es a quien ha sido confiado el pueblo de Dios y a quien se le pedirá cuenta de sus almas" (ed. Funk, p. 577).


CALENDARIO

22 JUEVES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria


Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Guardar la palabra es no conocer la muerte.
- Gén 17, 3-9. Serás padre de muchedumbre de pueblos.
- Sal 104. R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
- Jn 8, 51-59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 23 de marzo, pág. 219.
CALENDARIOS: Brígidas: Santa Catalina de Suecia (F).
Orden de San Juan de Jerusalén: Beato Clemente Augusto von Galen, obispo (conm.).
Albacete: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ciriaco Benavente Mateos, obispo (1992).

TEXTOS MISA

Jueves de la V Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdómada V Qudragésimae.
Antífona de entrada Cf. Heb 9, 15
Cristo es mediador de una alianza nueva; en ella ha habido una muerte, y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.
Antiphona ad introitum He 9, 15
Novi Testaménti mediátor est Christus, ut, morte intercedénte, repromissiónem accípiant, qui vocáti sunt aetérnae hereditátis.
Oración colecta
Escucha nuestras súplicas, Señor, y protege con amor a los que han puesto su esperanza en tu misericordia, para que, limpios de la mancha de los pecados, perseveren en una vida santa y lleguen de este modo a heredar tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Adésto, Dómine, supplícibus tuis, et spem suam in tua misericórdia collocántes tuére propítius, ut, a peccatórum labe mundáti, in sancta conversatióne permáneant, et promissiónis tuae perficiántur herédes. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la V semana de Cuaresma (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Gén 17, 13-9
Serás padre de muchedumbre de pueblos
Lectura del libro del Génesis

En aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:
«Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera:
sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.
Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios».
El Señor añadió a Abrahán:
«Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 104, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)
R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a lsaac. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

Versículo antes del Evangelio Sal 94, 8a. 7d
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómine audíte.

EVANGELIO Jn 8, 51-59
Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre». 
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?». Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Exhortación Apostólica «Gaudete in Domino», 9-V-1975.
Abrahán, nuestro padre, teniendo la certeza de que se cumpliría la antigua promesa y esperando contra toda esperanza, recibió en el nacimiento de su hijo Isaac las primicias proféticas de la alegría mesiánica. Tal alegría se encuentra como transfigurada a través de una prueba de muerte, cuando su hijo único le es devuelto vivo, prefigurando la Resurrección del Hijo Único de Dios que había de venir, prometido para un sacrificio en el que se realizaría la Redención. Abrahán exultó al pensar que vería el día de Jesucristo, el día de la Salvación: 'él lo vio y se alegró'.

Oración de los fieles
128. Queridos hermanos: en este tiempo de Cuaresma el Señor nos invita a renovar nuestro pensamiento y nuestras obras. Oremos en común para que él nos acompañe en el camino de nuestra conversión con la abundancia de su gracia.
- Por el pueblo cristiano: para que el Espíritu de Cristo lo lleve a descubrir las raíces de su propia fe y a vivir con abundancia sus compromisos bautismales. Roguemos al Señor.
- Por nuestro Obispo, los presbíteros y diáconos: para que, con su ejemplo y su servicio pastoral, hagan llegar a los que están cerca y a los que están lejos la voz de Cristo, que invita a la conversión y a creer en el Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por los que dirigen las naciones y los pueblos: para que se conviertan a pensamientos y proyectos de paz, y los inmensos recursos de la tierra sean utilizados para socorrer a todos los que están en la miseria y en el hambre. Roguemos al Señor.
- Por los padres y padrinos que acompañan a sus hijos que se preparan para el bautismo: para que, sostenidos por nuestro testimonio, sean educadores y modelos en la fe. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, reunidos en asamblea: para que recibamos de Cristo, vencedor del maligno, la fuerza para no arrodillarnos ante los falsos ídolos del mundo y para confiar únicamente en la Palabra que salva. Roguemos al Señor.
Oh Dios, generoso con quienes te invocan, escucha la oración que tu Espíritu, presente dentro de nosotros, te dirige en la santa asamblea de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Complacido, Señor, con las ofrendas presentes, haz que favorezcan nuestra conversión y la salvación de todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifíciis praeséntibus, quaesumus, Dómine, placátus inténde, ut et conversióni nostrae profíciant et totíus mundi salúti. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de comunión Cf. Rom 8, 32
Dios no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros: con él nos lo ha dado todo.
Antiphona ad communionem Rm 8, 32
Próprio Fílio suo non pepércit Deus, sed pro nobis ómnibus trádidit illum: cum illo ómnia nobis donávit.
Oración después de la comunión
Saciados con los dones de la salvación, invocamos, Señor, tu misericordia, para que este sacramento, con el que nos alimentas en nuestra vida temporal, nos haga partícipes de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Satiáti múnere salutári, tuam, Dómine, misericórdiam deprecámur, ut hoc eódem sacraménto, quo nos temporáliter végetas, effícias perpétuae vitae partícipes. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad libitum
Sé propicio, Señor, a tu pueblo para que, rechazando día tras día lo que te desagrada, encuentre su alegría en el cumplimiento fiel de tus mandatos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Esto, quaesumus, Dómine, propítius plebi tuae, ut, de die in diem, quae tibi non plácent réspuens, tuórum pótius repleátur delectatiónibus mandatórum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de marzo
S
anto Toribio de Mogrovejo
, obispo de Lima, que siendo laico, de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía la Iglesia, catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente en Saña, del Perú, descansó en el Señor (1606).
2*. En Cornualles, san Fingar o Guignero, mártir (c. 460).
3. Conmemoración de los santos mártires Victoriano, procónsul de Cartago, y dos hermanos de la ciudad de Aguas Regias, y también de Frumencio y otro Frumencio, mercaderes, que en la persecución desencadenada por los vándalos bajo el rey Hunerico, que era arriano, todos ellos padecieron atroces suplicios por su constancia en confesar la fe cristiana, hasta ser coronados con ilustre martirio (484).
4*. En Pontoise, cerca de París, en Francia, san Gualterio, primer abad del monasterio del lugar, que, renunciando a su amor por la soledad, enseñó con su ejemplo a los monjes la disciplina de la Regla y fustigó en el clero las costumbres simoníacas (c. 1095).
5*. En Ariano, de Irpinia, en Italia, san Otón, ermitaño (c. 1120).
6*. En Gubbio, de la Umbría, beato Pedro, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín (c. 1306).
7*. En York, en Inglaterra, beato Edmundo Sykes, presbítero y mártir, que durante el reinado de Isabel I fue desterrado por ser sacerdote, y habiendo regresado a Inglaterra de nuevo, fue apresado y ajusticiado (1587).
8*. En el lugar de Naas, cerca de Dublín, en Irlanda, beato Pedro Higgins, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que por guardar fidelidad a la Iglesia Romana, en tiempo del rey Carlos I fue ahorcado sin juicio (1642).
9. En Barcelona, en España, san José Oriol, presbítero, quien, con la mortificación corporal, el cultivo de la pobreza y la continua oración, mantuvo una constante unión con Dios, enriquecido de dones celestiales (1702).
10*. En el pueblo de Cemmo, de Lombardía, en Italia, beata Anunciata Cocchetti, virgen, que con fortaleza y humildad dirigió el Instituto de Hermanas de Santa Dorotea, recientemente fundado (1882).
11. En el lugar de ad-Dahr, en el Líbano, santa Rebeca de Himlaya ar-Rayy_s, virgen de la Orden Libanense de San Antonio de los Maronitas, que ciega a los treinta años, y paralizada después en todos los miembros, permaneció en oración, fija sólo en Dios (1914).
12*. En Leopoldvara, ciudad de Eslovaquia, beato Metodio Domingo Trcka, presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor y mártir, que en tiempo de persecución por causa de la fe, cambió su peregrinar terreno en vida eterna con su glorioso martirio (1959).