martes, 30 de enero de 2018

Martes 6 marzo 2018, Martes de la III semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTALIS CAELIBATUS" (24-junio-1967)
BEATO PABLO VI

Una elección consciente

69. La formación integral del candidato al sacerdocio debe mirar a una serena, convencida y libre elección de los graves compromisos que habrá de asumir en su propia conciencia ante Dios y la Iglesia.

El ardor y la generosidad son cualidades admirables de la juventud, e iluminadas y promovidas con constancia, le merecen, con la bendición del Señor, la admiración y la confianza de la Iglesia y de todos los hombres. A los jóvenes no se les ha de esconder ninguna de las verdaderas dificultades personales y sociales que tendrán que afrontar con su elección, a fin de que su entusiasmo no sea superficial y fatuo; pero a una con las dificultades será justo poner de relieve, con no menor verdad y claridad, lo sublime de la elección, la cual, si por una parte provoca en la persona humana un cierto vacío físico y psíquico, por otra aporta una plenitud interior capaz de sublimarla desde lo más hondo.

Una ascesis para la maduración de la personalidad

70. Los jóvenes deberán convencerse que no pueden recorrer su difícil camino sin una ascesis particular, superior a la exigida a todos los otros fieles y propia de los aspirantes al sacerdocio. Una ascesis severa, pero no sofocante, que consista en un meditado y asiduo ejercicio de aquellas virtudes que hacen de un hombre un sacerdote: abnegación de sí mismo en el más alto grado — condición esencial para entregarse al seguimiento de Cristo (Mt 16, 24; Jn 12, 25)—; humildad y obediencia como expresión de verdad interior y de ordenada libertad; prudencia y justicia, fortaleza y templanza, virtudes sin las que no existir una vida religiosa verdadera y profunda; sentido de responsabilidad, de fidelidad y de lealtad en asumir los propios compromisos; armonía entre contemplación y acción; desprendimiento y espíritu de pobreza, que dan tono y vigor a la libertad evangélica; castidad como perseverante conquista, armonizada con todas las otras virtudes naturales y sobrenaturales; contacto sereno y seguro con el mundo, a cuyo servicio el candidato se consagrará por Cristo y por su reino.

De esta manera, el aspirante al sacerdocio conseguirá, con el auxilio de la gracia divina, una personalidad equilibrada, fuerte y madura, síntesis de elementos naturales y adquiridos, armonía de todas sus facultades a la luz de la fe y de la íntima unión con Cristo, que lo ha escogido para sí para el ministerio de la salvación del mundo.

Períodos de experimentación

71. Sin embargo, para juzgar con mayor certeza de a idoneidad de un joven al sacerdocio y para tener sucesivas pruebas de que ha alcanzado su madurez humana y sobrenatural, teniendo presente que es más difícil comportarse bien en la cura de las almas a causa de los peligros externos [38] será oportuno que el compromiso del sagrado celibato se observe durante períodos determinados de experimento, antes de convertirse en estable y definitivo con el presbiterado [39].

La elección del celibato como donación

72. Una vez obtenida la certeza moral de que la madurez del candidato ofrece suficientes garantías, estará él en situación de poder asumir la grave y suave obligación de la castidad sacerdotal, como donación total de sí al Señor y a su Iglesia.

De esta manera, la obligación del celibato que la Iglesia vincula objetivamente a la sagrada ordenación, la hace propia personalmente el mismo sujeto, bajo el influjo de la gracia divina y con plena conciencia y libertad, y como es obvio, no sin el consejo prudente y sabio de experimentados maestros del espíritu, aplicados no ya a imponer, sino a hacer más consciente la grande y libre opción; y en aquel solemne momento, que decidirá para siempre de toda su vida, el candidato sentirá no el peso de una imposición desde fuera, sino la íntima alegría de una elección hecha por amor de Cristo.

[38] Santo Tomás de Aquino, S. Th 2-2, q. 184, a. 8, c.
[39] Decr. Optatam totius, n. 12.


CALENDARIO

6 MARTES DE LA III SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: La compasión de Dios invita a perdonar.
- Dan 3, 25. 34-43. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.
- Sal 24. R. Recuerda, Señor, tu ternura.
- Mt 18, 21-35. Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 7 de marzo, pág. 195.
CALENDARIOS: Barcelona, Sant Feliu de Llobregat, Terrassa, Tarragona y Canónigos Regulares de Letrán: San Olegario, obispo (conm.).
Cartagena: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José Manuel Lorca Planes, obispo (2004).

TEXTOS MISA

Martes de la III Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada III Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 16, 6. 8
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 16, 6. 8
Ego clamávi, quóniam exaudísti me, Deus; inclína aurem tuam, et exáudi verba mea. Custódi me, Dómine, ut pupíllam óculi; sub umbra alárum tuárum prótege me.
Oración colecta
Señor, que tu gracia no nos abandone, para que, entregados plenamente a tu servicio, sintamos sobre nosotros tu protección continua. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Grátia tua ne nos, quaesumus, Dómine, derelínquat, quae et sacrae nos déditos fáciat servitúti, et tuam nobis opem semper acquírat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la III semana de Cuaresma (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Dan 3, 25. 34-43
Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde

Lectura de la profecía de Daniel.

En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos, y buscamos tu rostro;
no nos defraudes, Señor;
trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 24, 4-5a. 6 y 7cd. 8-9 (R.: 6a)
R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

V. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

V. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

V. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

Versículo antes del Evangelio Cf. Jl 2, 12-13
Ahora –dice el Señor–, convertíos a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso. Nunc ergo, dicit Dóminus, convertímini ad me in toto corde vestro, quia benígnus et miséricors sum.

EVANGELIO Mt 18, 21-35
Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre os perdonará
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso
ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
«¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 452
Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a ti.

Oración de los fieles
104. Supliquemos a Dios Padre misericordioso, que en Cristo abre a todos los hombres las puertas de la esperanza y de la vida.
R. Señor, que amas la vida, escúchanos.
- Por la Iglesia, de quien todos nosotros somos miembros: para que considere siempre más a los pobres y marginados como centro de su interés y acción. Oremos. R.
- Por los individuos y los pueblos: para que no se dejen arrastrar por el mal, la mentira o el egoísmo, sino que siempre y en todo lugar sostengan la dignidad del hombre y la verdad que nos hace libres. Oremos. R.
- Por cuantos no le encuentran sentido ni a la vida ni a la muerte: para que descubran en Cristo, vencedor de la muerte, la razón para volver a esperar. Oremos. R.
- Por nuestra comunidad parroquial: para que no ignore las situaciones de necesidad presentes en el barrio (o: en la zona o: en esta ciudad) y sepa dar una respuesta adecuada y generosa. Oremos. R.
- Por nosotros, reunidos en esta celebración: para que podamos entrar más profundamente en el misterio de la Pascua y morir y resucitar con Cristo. Oremos. R.
Oh Dios, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros tu Espíritu, fuente de vida, para que rompa las durezas de nuestro egoísmo y nos haga criaturas nuevas en la Pascua de tu Hijo. Que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que este sacrificio de salvación, purifique nuestros pecados y atraiga sobre nosotros la ayuda de tu poder. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, ut haec hóstia salutáris nostrórum fiat purgátio delictórum, et tuae propitiátio potestátis. Per Christum.
PREFACIO III DE CUARESMA
Los frutos de la abstinencia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú has querido que te diésemos gracias mediante la abstinencia, para que nosotros pecadores, dominásemos con ella nuestro orgullo e imitásemos tu generosidad, dando de comer a los necesitados.
Por eso, con los innumerables ángeles, proclamamos tu grandeza y te alabamos con una sola voz:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE QUADRAGESIMA
De fructibus abstinentiae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui nos per abstinéntiam tibi grátias reférre voluísti, ut ipsa et nos peccatóres ab insoléntia mitigáret, et, egéntium profíciens aliménto, imitatóres tuae benignitátis effíceret.
Et ídeo, cum innúmeris Angelis, una te magnificámus laudis voce dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 14, 1-2
Señor ¿quién puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo? El que procede honradamente y practica la justicia.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 14, 1-2
Dómine, quis habitábit in tabernáculo tuo? aut quis requiéscet in monte sancto tuo? Qui ingréditur sine mácula, et opératur iustítiam.
Oración después de la comunión
La participación en este santo sacramento nos vivifique, Señor, expíe nuestros pecados y nos otorgue tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Vivíficet nos, quaesumus, Dómine, huius participátio sancta mystérii, et páriter nobis expiatiónem tríbuat et munímen. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad libitum
Oh, Dios, maestro y guía de tu pueblo, aleja de él los pecados que le afean, para que te sea siempre agradable y se sienta seguro con tu auxilio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Pópuli tui, Deus, institútor et rector, peccáta, quibus impugnátur, expélle, ut semper tibi plácitus et tuo munímine sit secúrus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 7 de marzo
M
emoria de las santas mártires Perpetua y Felicidad, que bajo el emperador Septimio Severo fueron detenidas en Cartago junto con otros adolescentes catecúmenos. Perpetua, matrona de unos veinte años, era madre de un niño de pecho, y Felicidad, su sierva, estaba entonces embarazada, por lo cual, según las leyes no podía ser martirizada hasta que diese a luz, y al llegar el momento, en medio de los dolores del parto se alegraba de ser expuesta a las fieras, y de la cárcel las dos pasaron al anfiteatro con rostro alegre, como si fueran hacia el cielo (203).
2. También en Cartago, pasión de los santos Sátiro, Saturnino, Revocato y Secundino, que durante la misma persecución, este último murió en la cárcel, mientras los demás, maltratados por varias bestias y dándose el ósculo de la paz, terminaron degollados (203).
3. En Cesarea de Palestina, pasión de san Eubulio, destrozado por leones y decapitado. Había sido compañero de san Adriano y alcanzó la gloria dos días después de éste (309).
4. En la región de Quersoneso, santos Basilio, Eugenio, Agatodoro, Elpidio, Eterio, Capitón, y Efrén, obispos y mártires (c. s. IV).
5. En la Tebaida, en Egipto, san Pablo, por sobrenombre “Simple”, discípulo de san Antonio (s. IV).
6. En Brescia, en la región de Venecia, san Gaudioso, obispo (s. V).
7. En el monasterio de Aniano, en la Septimania, san Ardón Esmaragdo, presbítero, que fue compañero de san Benito de Aniano en la vida cenobítica (843).
8. En Prusa, de Bitinia, san Pablo, obispo, que por defender el culto de las sagradas imágenes fue expulsado de la patria y murió en el exilio (850).
9. En el monasterio de Fossanova, de la Orden Cisterciense, en el Lacio, tránsito de santo Tomás de Aquino, cuya memoria se celebra el día veintiocho de enero (1274).
10*. En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Juan Larke y Juan Ireland, presbíteros, y Germán Gardiner, que, por su fidelidad al Romano Pontífice, fueron ahorcados en Tyburn, en tiempo del rey Enrique VIII (1544).
11. En Florencia, en la Toscana, santa Teresa Margarita Redi, virgen, que habiendo entrado en la Orden de Carmelitas Descalzas, avanzó por el arduo camino de la perfección y murió siendo aún joven (1770).
12. En Seúl, en Corea, san Juan Bautista Nam Chong-sam, mártir (1866).
13. En el lugar de Sai-Nam-Hte, también en Corea, santos mártires Simeón Berneux, obispo, Justo Rances de Bretenières, Luis Beaulieu y Pedro Enrique Durie, presbíteros de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, que fueron degollados por afirmar con decisión que habían venido a Corea en nombre de Cristo para salvar las almas (1866).
14*. En la ciudad de Kirov, en Rusia, beato Leónidas Fëdorov, obispo y mártir, el cual, siendo exarca apostólico de los católicos rusos de rito bizantino, mereció ser discípulo fiel a Cristo hasta la muerte, bajo un régimen contrario a la religión (1934).