martes, 23 de enero de 2018

Martes 27 febrero 2018, Martes de la II semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTALIS CAELIBATUS" (24-junio-1967)
BEATO PABLO VI

Don que Dios dará si se le pide

44. La sagrada virginidad es un don especial, pero la Iglesia entera de nuestro tiempo, representada solemne y universalmente por sus pastores responsables, y respetando siempre, como ya hemos dicho, la disciplina de las Iglesias Orientales, ha manifestado su plena certeza en el Espíritu de "que el don del celibato, tan congruente con el sacerdocio del Nuevo Testamento, lo otorgará generosamente el Padre, con tal de que los que por el sacramento del orden participan del sacerdocio de Cristo, más aún toda la Iglesia, lo pidan con humildad e insistencia [32]

La oración del Pueblo de Dios

45. Y hacemos en espíritu un llamamiento a todo el Pueblo de Dios, para que, cumpliendo con su deber de procurar el incremento de las vocaciones sacerdotales [33], suplique instantemente al Padre de todos, al esposo divino de la Iglesia y al Espíritu Santo, que es su alma, para que, por intercesión de la Bienaventurada Virgen y Madre de Cristo y de la Iglesia, comunique especialmente en nuestro tiempo este don divino, del cual el Padre ciertamente no es avaro, y para que las almas se dispongan a él con espíritu de profunda fe y de generoso amor.

Así, en nuestro mundo, que tiene necesidad de la gloria de Dios (cf. Rom 3, 23), los sacerdotes, configurados cada vez más perfectamente con el sacerdote único y sumo, sean gloria refulgente de Cristo (2Cor 8, 23) y por su medio sea magnificada «la gloria de la gracia» de Dios en el mundo de hoy (cf. Ef 1, 6).

El mundo de hoy y el celibato sacerdotal

46. Sí, venerables y carísimos hermanos en el sacerdocio, a quienes amamos «en el corazón de Jesucristo» (Fil 1, 8); precisamente el mundo en que hoy vivimos, atormentado por una crisis de crecimiento y de transformación, justamente orgulloso de los valores humanos y de las humanas conquistas, tiene urgente necesidad del testimonio de vidas consagradas a los más altos y sagrados valores del alma, a fin de que a este tiempo nuestro no le falte la rara e incomparable luz de las más sublimes conquistas del espíritu.

[32] Decr. Presbyter. ordinis, n. 16.
[33] Decr. Optatam totius, n. 2; Presbyter. ordinis, n. 11.


CALENDARIO

27 MARTES DE LA II SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Hacer el bien de palabra y obra.
- Is 1, 10. 16-20. Aprended a hacer el bien, buscad la justicia.
- Sal 49. R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
- Mt 23, 1-12. Ellos dicen, pero no hacen.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 28 de febrero, pág. 183.
CALENDARIOS: Pasionistas: San Gabriel de la Dolorosa, religioso (F).
Mallorca y Hermanas de la Caridad: Beata Francisca-Ana de los Dolores de María (conm.).
Guadíx-Baza: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ginés Ramón García Beltrán, obispo (2010).

TEXTOS MISA

Martes de la II Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada II Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 12,4-5
Da luz a mis ojos para que no duerma en la muerte, para que no diga mi enemigo: «Le he podido».
Antiphona ad introitum Cf. Ps 12, 4-5
Illúmina óculos meos, ne umquam obdórmiam in morte, nequándo dicat inimícus meus: Praeválui advérsus eum.
Oración colecta
Señor, vela con amor continuo sobre tu Iglesia, y, pues sin tu ayuda no puede sostenerse lo que se cimienta en la debilidad humana, protégela siempre con tus auxilios en el peligro y dirígela hacia la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Custódi, Dómine, quaesumus, Ecclésiam tuam propitiatióne perpétua, et quia sine te lábitur humána mortálitas, tuis semper auxíliis et abstrahátur a nóxiis, et ad salutária dirigátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la II semana de Cuaresma (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Is 1, 10.16-20
Aprended a hacer el bien, buscad la justicia

Lectura del libro de Isaías.

Oíd la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23 (R.: 23cd)
R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

V. No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

V. ¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

V. Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei.

Versículo antes del Evangelio Cf. Ez 18, 31
Apartaos de vosotros todos vuestros delitos – dice el Señor–, renovad vuestro corazón y vuestro espíritu. Proícite a vobis omnes praevaricationes vestras, dicit Dóminus, et fácite vobis cor novum et spiritum novum

EVANGELIO Mt 23, 1-12
Ellos dicen, pero no hacen
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II, Ex. Ap. Catechesi tradendae, 9.
La vida entera de Cristo fue una continua enseñanza: su silencio, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor al hombre, su predilección por los pequeños y los pobres, la aceptación del sacrificio total en la Cruz por la salvación del mundo, su Resurrección son la actuación de su palabra y el cumplimiento de la revelación. De suerte que para los cristianos el Crucifijo es una de las imágenes más sublimes y populares de Jesús que enseña.
Estas consideraciones, que están en línea con las grandes tradiciones de la Iglesia, reafirman en nosotros el fervor hacia Cristo, el Maestro que revela a Dios a los hombres y al hombre a sí mismo; el Maestro que salva, santifica y guía, que está vivo, que habla, que exige, que conmueve, que endereza, juzga, perdona, camina diariamente con nosotros en la historia; el Maestro que viene y que vendrá en la gloria.

Oración de los fieles
93. Acudamos al Salvador de los hombres, que, muriendo, destruyó nuestra muerte, y, resucitando, restauró la vida, y digámosle humildemente:
R. Escúchanos, Señor.
- Asiste, Señor, a los obispos y presbíteros de la Iglesia y haz que cumplan bien su misión de ser instrumentos tuyos, Cabeza y Pastor de la Iglesia, para que, por medio de ti, conduzcan a todos los hombres al Padre. R.
- Que tus ángeles sean compañeros de camino de los que están de viaje, para que se vean libres de todo peligro de cuerpo y alma. R.
- Enséñanos, Señor, a servir a todos los hombres, imitándote a tique viniste a servir y no a ser servido. R.
- Haz que en toda comunidad humana reine un espíritu fraternal, para que, estando tú con ellos, sean como una plaza fuerte. R.
- Sé misericordioso, Señor, con todos los difuntos, y admítelos a contemplar la luz de tu rostro. R.
Protégenos, Salvador nuestro, y danos tu gracia y tu perdón, para que caminando según tus pasos, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios; tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Santifícanos, Señor, complacido por estos sacramentos; purifícanos de nuestros vicios terrenos y condúcenos hacia los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sanctificatiónem tuam nobis, Dómine, his mystériis operáre placátus, quae nos et a vítiis terrénis emúndet, et ad caeléstia dona perdúcat. Per Christum.
PREFACIO II DE CUARESMA
La penitencia espiritual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a tus hijos, de modo que, libres de todo afecto desordenado, mientras se ocupan de las realidades temporales no dejen sobre todo de adherirse a las eternas.
Por eso, con los santos y con todos los ángeles, te alabamos, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE QUADRAGESIMA
De spiritali paenitentia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui fíliis tuis ad reparándam méntium puritátem, tempus praecípuum salúbriter statuísti, quo, mente ab inordinátis afféctibus expedíta, sic incúmberent transitúris ut rebus pótius perpétuis inhaerérent.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Cf. Sal 9, 2-3
Proclamando todas tus maravillas, me alegro y exulto contigo, y toco en honor de tu nombre, oh, Altísimo.
Antiphona ad communionem Ps 9, 2-3
Narrabo ómnia mirabília tua. Laetábor et exsultábo in te, psallam nómini tuo, Altíssime.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que la participación en tu mesa santa nos haga crecer en la piedad y nos obtenga tu ayuda constante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacrae nobis, quaesumus, Dómine, mensae reféctio, et piae conversatiónis augméntum, et tuae propitiatiónis contínuum praestet auxílium. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad Iibitum
Muéstrate propicio, Señor, a las súplicas de tus fieles y cura las debilidades de su espíritu, para que, una vez perdonados, se alegren siempre con tu bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum ad libitum adhibenda
Propitiáre, Dómine, supplicatiónibus tuórum fidélium, et animárum eórum medére languóribus, ut, remissióne percépta, in tua semper benedictióne laeténtur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 28 de febrero

1. Conmemoración de los santos presbíteros, diáconos y otros muchos, que en Alejandría, en tiempo del emperador Galieno, al declararse una gravísima epidemia se entregaron al servicio de los enfermos hasta morir ellos mismos, y por ello la piedad de los creyentes les consideró como mártires (262).
2. En el monte Jura, en la región lugdunense de la Galia, sepultura del abad san Román, que, siguiendo los ejemplos de los antiguos monjes, primero abrazó la vida eremética y después fue padre de numerosos monjes (463).
3. Conmemoración de las santas Marana y Cira, vírgenes, que en Berea, en Siria, vivieron en un lugar estrecho y cerrado sin techo, recibiendo el alimento necesario por una ventana y guardando silencio (s. V).
4. En Roma, en la vía Tiburtina, sepultura de san Hilario, papa, que escribió cartas sobre la fe católica, con las que confirmó los concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia, enalteciendo el primado de la Sede Romana (468).
5. En Worchester, en Inglaterra, san Osvaldo, obispo, que fue primero canónigo y después monje, presidió las sedes de Worchester y de York, introdujo en muchos monasterios la Regla de san Benito, siendo un maestro benigno, alegre y docto (992).
6*. En L’Aquila, en el Abruzo, beata Antonia de Florencia, viuda, después fundadora y primera abadesa del monasterio de Corpus Christi, siguiendo la primera Regla de santa Clara (1472).
7. En la ciudad de Xilinxian, en la provincia china de Guangxi, san Agusto Chapdelaine, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir, que, detenido por los soldados junto con muchos neófitos de esta región a los que había convertido, recibió trescientos azotes, fue encerrado en una reducido agujero y finalmente degollado (1856).
8*. En París, en Francia, beato Daniel Brottier, presbítero de la Congregación de San Sulpicio, que se dedicó completamente a trabajar en favor de los huérfanos (1936).
9*. En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Timoteo Trojanowski, presbítero de la Orden de los Frailes Menores Conventuales y mártir, que, durante la ocupación militar de su patria, por haber confesado la fe cristiana consumó su martirio
destrozado por los suplicios (1942).