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jueves, 25 de enero de 2018

Jueves 1 marzo 2018, Jueves de la II semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTALIS CAELIBATUS" (24-junio-1967)
BEATO PABLO VI

3. EL CELIBATO Y LOS VALORES HUMANOS

Renunciar al matrimonio por amor



50. La Iglesia, como más arriba decíamos (cf. n. 10), no ignora que la elección del sagrado celibato, al comprender una serie de severas renuncias que tocan al hombre en lo íntimo, lleva también consigo graves dificultades y problemas, a los que son especialmente sensibles los hombres de hoy. Efectivamente, podría parecer que el celibato no va de acuerdo con el solemne reconocimiento de los valores humanos, hecho por parte de la Iglesia en el reciente concilio; pero una consideración más atenta hace ver que el sacrificio del amor humano, tal corno es vivido en la familia, realizado por el sacerdote por amor de Cristo, es en realidad un homenaje rendido a aquel amor. Todo el mundo reconoce en realidad que la criatura humana ha ofrecido siempre a Dios lo que es digno del que da y del que recibe

El celibato, don de la gracia

51. Por otra parte, la Iglesia no puede y no debe ignorar que la elección del celibato, si se la hace con humana y cristiana prudencia y con responsabilidad, está presidida por la gracia, la cual no destruye la naturaleza, ni le hace violencia, sino que la eleva y le da capacidad y vigor sobrenaturales. Dios, que ha creado al hombre y lo ha redimido, sabe lo que le puede pedir y le da todo lo que es necesario a fin de que pueda realizar todo lo que su creador y redentor le pide. San Agustín, que había amplía y dolorosamente experimentado en sí mismo la naturaleza del hombre, exclamaba: «Da lo que mandes y manda lo que quieras« [34]

Dificultades superables

52. El conocimiento leal de las dificultades reales del celibato es muy útil, más aún, necesario, para que con plena conciencia se dé cuenta perfecta de lo que su celibato pide para ser auténtico y benéfico; pero con la misma lealtad no se debe atribuir a aquellas dificultades un valor y un peso mayor del que efectivamente tienen en el contexto humano y religioso, o declararlas de imposible solución.

[34] Confes., 1, 29, 40: PL 32, 796.

CALENDARIO

MARZO
1 JUEVES DE LA II SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Confiar en los verdaderos valores.
- Jer 17, 5-10. Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.
- Sal 1. R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
- Lc 16, 19-31. Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de marzo, pág. 187.
CALENDARIOS: Mondoñedo-Ferrol: San Rosendo, obispo (S). Lugo, Ourense, Santiago de Compostela y Tui-Vigo: (conm.).
Bilbao y San Sebastián: San León, obispo y mártir (conm.).

TEXTOS MISA

Jueves de la II Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdomada II Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 138, 23-24
Oh, Dios, ponme a prueba y conoce mis sentimientos; mira si mi camino se desvía y guíame por el camino eterno.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 138, 23-24
Proba me, Deus, et cognósce sémitas meas; vide si via iniquitátis in me est, et deduc me in via aetérna.
Oración colecta
Oh, Dios, que amas y devuelves la inocencia, atrae hacia ti los corazones de tus siervos para que, llenos del fervor de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y eficaces en las obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, innocéntiae restitútor et amátor, dírige ad te tuórum corda servórum, ut, Spíritus tui fervóre concépto, et in fide inveniántur stábiles, et in ópere efficáces. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la II semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Jer 17, 5-10
Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor
Lectura del libro de Jeremías.

Esto dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: Sal 39, 5ab)
R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

Versículo antes del Evangelio Cf. Lc 8, 15
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Beáti qui in corde bono et óptimo verbum Dei rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.

EVANGELIO Lc 16, 19-31
Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1021 La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10). El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero también asegura reiteradamente la existencia de la retribución inmediata después de la muerte de cada uno con consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro (cf. Lc 16, 22) y la palabra de Cristo en la Cruz al buen ladrón (cf. Lc 23, 43), así como otros textos del Nuevo Testamento (cf. 2 Co 5, 8; Flp 1, 23; Hb 9, 27; Hb 12, 23) hablan de un último destino del alma (cf. Mt 16, 26) que puede ser diferente para unos y para otros.

Oración de los fieles
95. Porque sabemos que Dios está atento a nuestras necesidades, incluso antes de que nosotros se las expongamos, tenemos la confianza en él depositada al hacer nuestra oración.
- Para que la Iglesia sea signo y palabra de liberación en el mundo. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor se acuerde de su pueblo: a los indiferentes les haga sentir hambre de su vida; a los que no creen les trace el camino que conduce a él; reavive la sed de su presencia divina para los tibios; y a todos nos dé el gozo de experimentar en nuestra vida los efectos de su amor. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor se acuerde de los enfermos: pacifique su rebeldía, les haga sentir la gracia de su presencia, la fe en su salvación. Roguemos al Señor.
- Para que nosotros sepamos reconocer nuestros pecados y nos pongamos en camino de conversión. Roguemos al Señor.
Acoge, Padre de bondad, nuestra plegaria. Ante ti nos presentamos llenos de necesidades y con ansias de salvación. Que tu Espíritu descienda sobre nosotros, para que su fuerza se manifieste en nuestra debilidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, por este sacrificio, nuestra observancia cuaresmal, para que las prácticas externas transformen nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praesénti sacrifício, quaesumus, Dómine, observántiam nostram sanctífica, ut, quod quadragesimális exercitátio profitétur extérius, intérius operétur efféctu. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA DE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Sal 118, 1
Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor.
Antiphona ad communionem Ps 118, 1
Beáti immaculáti in via, qui ámbulant in lege Dómini.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que el fruto de este sacrificio permanezca en nosotros y se manifieste siempre en nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Haec in nobis sacrifícia, Deus, et actióne permáneant, et operatióne firméntur. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir ad libitum
Asiste, Señor, a tus siervos que imploran el auxilio de tu gracia, para que obtengan la defensa y la guía de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Adésto, Dómine, fámulis tuis, implorántibus grátiae tuae auxílium, ut protectiónis tuae munímen et régimen obtíneant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de marzo

1. En Neocesarea, en el Ponto, san Troadio, mártir en la persecución bajo el emperador Decio, cuyo combate ha testimoniado san Gregorio Taumaturgo (c. 250).
2. En Lichfield, en Inglaterra, san Ceada, obispo, que en momentos difíciles ejerció el oficio episcopal en las provincias de Mercia, Lindisfarne y del centro de Inglaterra, desempeñando este ministerio con gran perfección de vida, según los ejemplos de los antiguos padres (672).
3*. En Agira, en Sicilia, san Lucas Casali de Nicosia, monje, célebre por su humildad y demás virtudes (s. IX).
4. En Praga, de Bohemia, santa Inés, abadesa, hija del rey Otokar, que, tras haber renunciado a nupcias reales y deseosa de desposarse con Jesucristo, abrazó la Regla de santa Clara en el monasterio edificado por ella misma, donde quiso observar la pobreza conforme a la regla (c. 1282).
5*. En Brujas, en Flandes, beato Carlos Bono, el cual, siendo príncipe de Dinamarca y después conde de Flandes, se mostró paladín de la justicia y defensor de los pobres, hasta que fue asesinado por unos soldados a los que él impelía hacia la paz que ellos rechazaban (1127).
6*. En Sevilla, en España, beata Ángela de la Cruz Guerrero González, [canonizada, se celebra en España el 5 de noviembre, como memoria libre] fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó ningún derecho para sí sino que lo dejó todo para los pobres, a los cuales acostumbraba llamar sus señores, y los servía de verdad (1932).