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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Sábado 3 febrero 2018, Sábado de la IV semana del T. Ordinario o Santa María en sábado, m. libre, o san Blas, obispo y mártir, m. libre, o san Oscar, obispo, m. libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS SACERDOTES CON OCASIÓN DEL JUEVES SANTO DE 1979

Dispensador y testigo


7. La vida sacerdotal está construida sobre la base del sacramento del Orden, que imprime en nuestra alma el signo de un carácter indeleble. Este signo, marcado en lo más profundo de nuestro ser humano, tiene su dinámica “personal”. La personalidad sacerdotal debe ser para los demás un claro y límpido signo a la vez que una indicación. Es ésta la primera condición de nuestro servicio pastoral. Los hombres, de entre los cuales hemos sido elegidos y para los cuales somos constituidos (cfr. Heb 5, 1), quieren sobre todo ver en nosotros tal signo e indicación, y tienen derecho a ello. Podrá parecernos tal vez que no lo quieran, o que deseen que seamos en todo “como ellos”; a veces parece incluso que nos lo exigen. Es aquí necesario poseer un profundo sentido de fe y el don del discernimiento. De hecho, es muy fácil dejarse guiar por las apariencias y ser víctima de una ilusión en lo fundamental. Los que piden la laicizacion de la vida sacerdotal y aplauden sus diversas manifestaciones, nos abandonarán sin duda cuando sucumbamos a la tentación. Entonces dejaremos de ser necesarios y populares. Nuestra época está caracterizada por varias formas de “manipulación” del hombre, pero no podemos ceder a ninguna de ellas [5]. En definitiva, resultará siempre necesario a los hombres únicamente el sacerdote que es consciente del sentido pleno de su sacerdocio: el sacerdote que cree profundamente, que manifiesta con valentía su fe, que reza con fervor, que enseña con íntima convicción, que sirve, que pone en práctica en su vida el programa de las Bienaventuranzas, que sabe amar desinteresadamente, que está cerca de todos y especialmente de los más necesitados.

Nuestra actividad pastoral exige que estemos cerca de los hombres y de sus problemas, tanto personales y familiares como sociales, pero exige también que estemos cerca de estos problemas “como sacerdotes”. Sólo entonces, en el ámbito de todos esos problemas, somos nosotros mismos. Si, por lo tanto, servimos verdaderamente a estos problemas humanos, a veces muy difíciles, entonces conservamos nuestra identidad y somos de veras fieles a nuestra vocación. Debemos buscar con gran perspicacia, junto con todos los hombres, la verdad y la justicia, cuya dimensión verdadera y definitiva sólo la podemos encontrar en el Evangelio, más aun, en Cristo mismo. Nuestra tarea es la de servir a la verdad y a la justicia en las dimensiones de la “temporalidad” humana, pero siempre dentro de una perspectiva que sea la de la salvación eterna. Esta tiene en cuenta las conquistas temporales del espíritu humano en el ámbito del conocimiento y de la moral, como ha recordado admirablemente el Concilio Vaticano II [6], pero no se identifica con ellas y, en realidad las supera: “Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente de hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor 2, 9). Los hombres, nuestros hermanos en la fe y también los no creyentes, esperan de nosotros que seamos capaces de señalarles esta perspectiva, que seamos testimonios auténticos de ella, que seamos dispensadores de la gracia que seamos servidores de la Palabra de Dios. Esperan que seamos hombres de oración.

Entre nosotros están también los que han unido su vocación sacerdotal con una intensa vida de oración y de penitencia, en la forma estrictamente contemplativa de las respectivas Ordenes religiosas. Recuerden ellos que su ministerio sacerdotal, aun bajo esta forma, está “ordenado” ‑de manera particular ‑ a la gran solicitud del Buen Pastor, que es la solicitud por la salvación de todo hombre. Todos debemos recordar esto: que a ninguno de nosotros es lícito merecer el nombre de “mercenario” o sea uno “al que las ovejas no le pertenecen uno “que ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata y dispersa las ovejas, porque es asalariado y no le da cuidado de las ovejas” (Jn 10, 12-13). La solicitud de todo Buen Pastor es que los hombres “tengan vida, y la tengan abundante” (Jn 10, 10), para que ninguno se pierda (cfr. Jn 17. 12), sino tenga la vida eterna. Esforcémonos para que esta solicitud penetre profundamente en nuestras almas: tratemos de vivirla. Sea ella la que caracterice nuestra personalidad, y esté en la base de nuestra identidad sacerdotal.

[5] «No nos hagamos la ilusión de servir al Evangelio, si tratamos de “diluir” nuestro carisma sacerdotal a través de un interés exagerado hacia el amplio campo de los problemas temporales, si deseamos “laicizar” nuestra manera de vivir y actuar, si cancelamos hasta los signos externos de nuestra vocación sacerdotal. Debemos mantener el significado de nuestra vocación singular, y tal “singularidad se debe manifestar también en nuestra manera de vestir. ¡No nos avergoncemos de ello! Si estamos en el mundo, ¡Pero no somos el mundo!», Juan Pablo II, Discurso al Clero de Roma ( 9 de noviembre de 1978), n. 3: L’Osservatore Romano. Edición en lengua española (19 de noviembre de 1978). P. 11.
[6] Cfr. Const. Past. Gaudium et spes, 38-39. 42


CALENDARIO

3 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SAN BLAS, obispo y mártir, memoria libre o SAN ÓSCAR, obispo, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria de santa María (blanco) o de la memoria de san Blas (rojo) o de la memoria de san Óscar (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de san Blas: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para un mártir) o de pastores (para un obispo); o de un domingo del T. O. / para la memoria de san Óscar: 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para misioneros) u obispos; o de un domingo del T. O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- 1 Re 3, 4-13. Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo.
- Sal 118. R. Enséñame, Señor, tus decretos.
- Mc 6, 30-34. Andaban como ovejas que no tienen pastor.
o bien: cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 4 de febrero, pág. 146.
CALENDARIOS: Religiosas de Jesús y María: Santa Claudina Thevenet, religiosa (S).
Segorbe-Castellón: Castellón-ciudad: San Blas (F).
HH. de la Presentación de María: Beata María Ana Rivier, religiosa (F).
Agustinos: Beato Esteban Bellesini, presbítero (MO).
Mínimos: San Nicolás de Longobardi, religioso (MO).
Servitas: Beato Joaquín de Siena, religioso (MO).
Palencia: San Julián, obispo (ML).
Dominicos: Beato Pedro de Ruffía, presbítero y mártir, o beato Antonio Pavoni, presbítero y mártir, o beato Bartolomé Cerveri, presbítero y mártir (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Beata Josefina Nicoli, virgen (ML).
Orden Premonstratense: Difuntos de la Orden, familiares y bienhechores.
Almería: Aniversario de la muerte de Mons. Rosendo Álvarez Gastón, obispo, emérito (2014).

3 SÁBADO. Después de la hora nona:
QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del V Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: del IV domingo del T. Ordinario (o de otro domngo del T. Ordinario).

Misa de santa María:
C. Del Dulce Nombre de María C. De sanctissimo nomine Mariae
Antífona de entrada Cf Jdt 13, 18-19
El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra; porque ha sido glorificado tu nombre de tal modo que tu alabanza está siempre en la boca de todos.
Ant. ad introitum Cf. Jdt 13, 18-19
Benedícta es tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso prae ómnibus muliéribus super terram; quia nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum.
Oración colecta
Oh, Dios, que elegiste entre todas las mujeres a la bienaventurada Virgen María, llena de tu gracia, para hacerla Madre de tu Hijo, redentor nuestro, concede a quienes veneramos su santo Nombre superar los peligros del tiempo presente y obtener con ella la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Oh, Dios, cuyo Hijo al expirar en el ara de la cruz, quiso que la santísima Virgen María, elegida como Madre suya, fuera también madre nuestra, concédenos en tu bondad que seamos fortalecidos por la invocación de su Nombre maternal quienes nos refugiamos seguros bajo su amparo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Vírginem Maríam, grátia tua plenam, inter mulíeres elegísti, ut Fílii tui, Redemptóris nostri, fíeret Mater; concéde nobis, qui sanctum nomen eius venerámur, praeséntis témporis perícula declináre, et vitam cum ipsa cónsequi aetérnam. Per Dóminum.
Vel:
Deus, cuius Fílius in ara crucis exspírans beatíssimam Vírginem Maríam Matrem vóluit esse nostram, quam suam elégerat, concéde propítius, ut, qui sub eius praesídium secúre confúgimus, matérno invocáto nómine confortémur. Per Dóminum.

Misa de san Blas:
Elogio del martirologio
San Blas, obispo y mártir, que, por ser cristiano, en tiempo del emperador Licinio padeció el martirio en la ciudad de Sebaste, en la antigua Armenia, hoy Turquía. (c. 320)

La oración colecta es propia. El resto está tomado del común de mártires: I. Fuera del Tiempo Pascual. B. Para un mártir 2.

3 de febrero
San Blas, obispo y mártir
Die 3 februarii
S. Blasii, episcopi et martyris
Antífona de entrada
Este es un verdadero mártir que derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces y así alcanzó el reino de los cielos.
O bien: Fl 3, 8. 10
Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte.
Antíphona ad introitum
Hic est vere martyr, qui pro Christi nómine sánguinem suum fudit, qui minas iúdicum non tímuit, sed ad caeléstia regna pervénit.
Vel: Cf. Ph 3, 8. 10
Omnia detriméntum fecit ad cognoscéndum Christum, et communiónem passiónum illíus, confórmans se morti eius.
Oración colecta
Escucha, Señor, a tu pueblo suplicante
y, por la protección de tu mártir san Blas,
concédenos gozar de paz en la vida presente y encontrar ayuda para la eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Exáudi, Dómine, pópulum tuum, cum beáti Blásii mártyris patrocínio supplicántem, ut et temporális vitae nos tríbuas pace gaudére, et aetérnae reperíre subsídium. Per Dóminum.

Misa de san Óscar:
logio del martirologio
San Oscar o Ansgario, obispo de Hamburgo y después también de Brema, en Sajonia, actual Alemania, que, siendo monje del monasterio de Corbie, fue designado por el papa Gregorio IV como legado para todas las tierras del norte de Europa. Anunció el Evangelio a grandes multitudes de Dinamarca y Suecia, consolidó allí la Iglesia de Cristo y, después de superar con ánimo invicto muchas dificultades, desgastado por sus trabajos murió en Brema. (865)

La oración colecta es propia. El resto está tomado del común de pastores: V. Para misioneros 1.

3 de febrero
San Óscar, obispo
Die 3 februarii
S. Ansgarii, episcopi
Antífona de entrada
Estos son los varones santos, amigos de Dios, insignes en la predicación de la verdad divina.
O bien: Sal 17, 50; 21, 23
Te daré gracias entre las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos.
Antiphona ad introitum
Isti sunt viri sancti facti amíci Dei, divínae veritátis praecónio gloriósi.
Vel: Ps 17, 50; 21, 23
Confitébor tibi in pópulis, Dómine, et narrábo nomen tuum frátribus mei.
Oración colecta
Oh, Dios, que has querido enviar al obispo san Óscar para iluminar a numerosos pueblos, concédenos, por su intercesión, caminar siempre en la luz de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad multas illuminándas gentes beátum Ansgárium epíscopum míttere voluísti, eius nobis intercessióne concéde, ut in tuae veritátis luce iúgiter ambulémus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la IV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Re 3, 4-13
Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo
Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, el rey Salomón acudió a Gabaón a ofrecer mil holocaustos sobre aquel altar, pues era aún el santuario principal.
Aquella noche el Señor se apareció allí en sueños a Salomón y le dijo:
«Pídeme lo que deseas que te dé».
Salomón respondió:
«Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has tenido para con él una gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como sucede en este día.
Pues bien, Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti. Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria mayores que las de ningún otro rey mientras vivas».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14 (R.: 12b)
R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

V. ¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

V. Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

V. En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

V. Bendito eres, Señor,
enséñame tus decretos. R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

V. Mis labios van enumerando
todos los mandamientos de tu boca. R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

V. Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R.
Enséñame, Señor, tus decretos. Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO Mc 6, 30-34
Andaban como ovejas que no tienen pastor
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Teofilacto (Catena aurea).
El Señor se retira a un lugar desierto por humildad, y hace descansar a sus discípulos, para que aprendan los propósitos que merecen descansar los que trabajan de palabra y obra, y que no deben trabajar continuamente.  

Oración de los fieles
371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

En la memoria de santa María:
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, estos dones ofrecidos, para que nuestros corazones, llenos de la luz del Espíritu Santo, por la intercesión de santa María, siempre Virgen, se esfuercen continuamente en adherirse a Cristo tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Munéribus, Dómine, oblátis inténde, ut corda nostra, Sancti Spíritus illustratióne perfúsa, beáta María semper Vírgine intercedénte, Christo Fílio tuo iúgiter stúdeant adhaerére. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PREFACIO II DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Iglesia alaba a Dios inspirándose en las palabras de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Señor, y proclamar tus maravillas en la perfección de tus santos; y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María, exaltar especialmente tu generosidad inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste obras grandes en favor de todos los pueblos, y has mantenido tu misericordia de generación en generación, cuando, al mirar la humildad de tu esclava, por ella nos diste al autor de la salvación humana, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE BEATA MARIA VIRGINE
Ecclesia, verbis Mariae, laudes Deo persolvit
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, in ómnium Sanctórum provéctu te mirábilem confitéri, et potíssimum, beátae Vírginis Maríae memóriam recoléntes, cleméntiam tuam ipsíus grato magnificáre praecónio.
Vere namque in omnes terrae fines magna fecísti, ac tuam in saecula prorogásti misericórdiae largitátem, cum, ancíllae tuae humilitátem aspíciens, per eam dedísti humánae salútis auctórem, Fílium tuum, Iesum Christum, Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión Cf. Lc 1, 26. 27
El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen, el nombre de la virgen era María.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 26-27
Missus est ángelus Gábriel a Deo ad vírginem, et nomen vírginis María.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, nos concedas que, fortalecidos en la mesa de la palabra y el sacramento, bajo la guía y patrocinio de santa María, rechacemos lo que es contrario al nombre cristiano y cumplamos cuanto en él se significa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tríbue nobis, quaesumus, Dómine, quos ad verbi et sacraménti mensam roborásti, ut, beátae Maríae ductu et patrocínio, et illa respuámus, quae christiáno inimíca sunt nómini et ea, quae sunt apta, sectémur. Per Christum.

En la memoria de san Blas:
Oración sobre las ofrendas
Dios clementísimo, derrama tu bendición sobre estos dones y fortalécenos en la fe que confirmó san N. con el derramamiento de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Te presentamos, Señor, estas ofrendas en la fiesta de tu mártir san N., a quien ninguna tentación pudo separar de la unidad del Cuerpo de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Clementíssime Deus, múnera haec tua benedictióne perfúnde et nos in fide confírma, quam beátus N. effúso sánguine asséruit. Per Christum.
Vel:
Hóstias tibi, Dómine, pro commemoratióne beáti mártyris tui N. offérimus, quem a Christi córporis unitáte nulla tentátio separávit. Per Christum.
PREFACIO COMÚN V
Proclamación del misterio de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque con amor celebramos su muerte, con fe viva proclamamos su resurrección, y con firme esperanza anhelamos su venida gloriosa.
Por eso, con los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS V
Proclamatio mysterii Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius mortem in caritáte celebrámus, resurrectiónem fide vívida confitémur, advéntum in glória spe firmíssima praestolámur.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid y vosotros los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.
O bien: Cf. Jn 8,12
El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 5
Ego sum vitis vera et vos pálmites, dicit Dóminus; qui manet in me et ego in eo, hic fert fructum multum.
Vel: Jn 8, 12
Qui séquitur me, non ámbulat in ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Renovados por estos santos misterios te rogamos, Señor, que, imitando la admirable fortaleza de san N., merezcamos conseguir el premio eterno a la perseverancia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacris, Dómine, recreáti mystériis, quaesumus, ut, miram beáti N. constántiam aemulántes, patiéntiae praemium cónsequi mereámur aetérnum. Per Christum.

En la memoria de san Óscar:
Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso, mira el sacrificio que te ofrecemos en la fiesta de san N., y concede a cuantos celebramos el misterio de la pasión del Señor imitar lo que realizamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice quas offérimus hóstias, omnípotens Deus, in beáti N. festivitáte, et praesta, ut, qui domínicae passiónis mystéria celebrámus, imitémur quod ágimus. Per Christum.
PREFACIO COMÚN V
Proclamación del misterio de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque con amor celebramos su muerte, con fe viva proclamamos su resurrección, y con firme esperanza anhelamos su venida gloriosa.
Por eso, con los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS V
Proclamatio mysterii Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius mortem in caritáte celebrámus, resurrectiónem fide vívida confitémur, advéntum in glória spe firmíssima praestolámur.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Ez 34, 15
Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré reposar, dice el Señor.
O bien: Cf. Mt 10, 27
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, dice el Señor, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea
Antiphona ad communionem Ez 34, 15
Ego pascam oves meas, et ego eas accubáre fáciam, dicit Dóminus.
Vel: Mt 10, 27
Quod dico vobis in ténebris, dícite in lúmine, dicit Dóminus, et quod in aure audítis, praedicáte super tecta.
Oración después de la comunión
Señor, por la eficacia de este sacramento confirma a tus siervos en la verdadera fe para que la proclamen de palabra y de obra en todas partes, a ejemplo de san N. que, por ella, trabajó y consagró su vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Huius mystérii virtúte, confírma, Dómine, fámulos tuos in fide veritátis, ut eam ubíque ore et ópere confiteántur, pro qua beátus N. laboráre non déstitit et vitam suam impéndit. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 4 de febrero

1. En Roma, en las catacumbas de la vía Apia, san Eutiquio, mártir, que durante mucho tiempo fue castigado con insomnio y hambre y, finalmente, arrojado a una profunda cavidad. Con su fe en Cristo venció la crueldad del tirano (s. inc.).
2. En Perge, de Pamfilia, santos Papías, Diodoro y Claudiano, mártires (s. III).
3. En Alejandría, en Egipto, pasión de los santos mártires Fileas, obispo de Thmuis, y Filoromo, tribuno militar, que durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, no pudiendo ser persuadidos por deudos y amigos a pensar en sí mismos, obtuvieron del Señor la palma del martirio al ser degollados (s. IV).
4. En Pelusio, también en Egipto, san Isidoro, presbítero, hombre de profunda doctrina, que, despreciando el mundo y las riquezas, trató de imitar la vida de san Juan Bautista en el desierto, vistiendo el hábito monástico (c. 449).
5*. En Châteaudun, cerca de Chartres, en la Galia, tránsito de san Aventino, obispo, que había ocupado la mencionada sede de Chartres (c. 511).
6. En Troyes, en la Galia Lugdunense, san Aventino, que fue servidor de san Lupo, obispo (c. 57).
7. En Maguncia, de la Franconia, en Alemania, san Rabano, apellidado “Mauro”, obispo, que, siendo monje de Fulda, fue elevado a la sede de Maguncia, y hombre docto en ciencia y elocuente en el hablar, nunca dejó de llevar a cabo todo lo que pudiese redundar a mayor gloria de Dios (856).
8*. En Constantinopla, san Nicolás Estudita, monje, que fue exiliado repetidas veces por defender el culto de las santas imágenes y terminó sus días como hegúmeno del monasterio de Estudion (868).
9. En Sempringham, en Inglaterra, san Gilberto, presbítero, que fundó, con la aprobación del papa Eugenio III, una Orden monástica, en la que impuso una doble disciplina: la Regla de san Benito para las monjas y la de san Agustín para los clérigos (1189).
10. En Bourges, de Aquitania, santa Juana de Valois, que siendo reina de Francia, al ser declarado nulo su matrimonio con Luis XII se dedicó a servir a Dios, cultivando una especial piedad hacia la Santa Cruz y fundando la Orden de la Santísima Anunciación de la Santa Virgen María (1505).
11*. En Durham, en Inglaterra, beato Juan Speed, mártir, que, durante el reinado de Isabel I, por haber auxiliado a unos sacerdotes alcanzó la palma del martirio al ser degollado (1594).
12. En Amatrice, lugar del Abruzo, san José de Leonessa, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que en Constantinopla sostuvo en su fe a los cristianos cautivos y, habiendo sufrido grandes tribulaciones por haber predicado el Evangelio incluso en el palacio del Sultán, regresó a su patria y se distinguió por atender a los pobres (1612).
13. En el lugar de Oriur, en el reino de Maravá, en la India, san Juan de Brito, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que después de convertir a muchos a la fe por el hecho de haber abrazado la vida y las costumbres de los ascetas de aquellas regiones, terminó su vida con un glorioso martirio (1693).