sábado, 16 de diciembre de 2017

Sábado 20 enero 2018, Sábado dela II semana del Tiempo Ordinario o santa María en sábado, memoria libre, o san Fructuoso, obispo, y Augurio y Eulogio, diáconos, m. libre, o san Fabián, papa y mártir, m. libre, o san Sebastián, mártir, m. libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "MANE NOBISCUM DOMINE" (7 de octubre de 2004)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II

CONCLUSIÓN


29. O Sacrum Convivium, in quo Christus sumitur! El Año de la Eucaristía nace de la conmoción de la Iglesia ante este gran Misterio. Una conmoción que me embarga continuamente. De ella surgió la Encíclica Ecclesia de Eucharistia. Considero como una grande gracia del vigésimo séptimo año de ministerio petrino que estoy a punto de iniciar, el poder invitar ahora a toda la Iglesia a contemplar, alabar y adorar de manera especial este inefable Sacramento. Que el Año de la Eucaristía sea para todos una excelente ocasión para tomar conciencia del tesoro incomparable que Cristo ha confiado a su Iglesia. Que sea estímulo para celebrar la Eucaristía con mayor vitalidad y fervor, y que ello se traduzca en una vida cristiana transformada por el amor.

En esta perspectiva se podrán realizar muchas iniciativas, según el criterio de los Pastores de las Iglesias particulares. A este respecto, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ofrecerá propuestas y sugerencias útiles. Pero no pido que se hagan cosas extraordinarias, sino que todas las iniciativas se orienten a una mayor interioridad. Aunque el fruto de este Año fuera solamente avivar en todas las comunidades cristianas la celebración de la Misa dominical e incrementar la adoración eucarística fuera de la Misa, este Año de gracia habría conseguido un resultado significativo. No obstante, es bueno apuntar hacia arriba, sin conformarse con medidas mediocres, porque sabemos que podemos contar siempre con la ayuda Dios.

30. A vosotros, queridos Hermanos en el Episcopado, os confío este Año, con la seguridad de que acogeréis mi invitación con todo vuestro ardor apostólico.

Vosotros, sacerdotes, que repetís cada día las palabras de la consagración y sois testigos y anunciadores del gran milagro de amor que se realiza en vuestras manos, dejaos interpelar por la gracia de este Año especial, celebrando cada día la Santa Misa con la alegría y el fervor de la primera vez, y haciendo oración frecuentemente ante el Sagrario.

Que sea un Año de gracia para vosotros, diáconos, entregados al ministerio de la Palabra y al servicio del Altar. También vosotros, lectores, acólitos, ministros extraordinarios de la comunión, tomad conciencia viva del don recibido con las funciones que se os han confiado para una celebración digna de la Eucaristía.

Me dirijo el particular a vosotros, futuros sacerdotes: en la vida del Seminario tratad de experimentar la delicia, no sólo de participar cada día en la Santa Misa, sino también de dialogar reposadamente con Jesús Eucaristía.

Vosotros, consagrados y consagradas, llamados por vuestra propia consagración a una contemplación más prolongada, recordad que Jesús en el Sagrario espera teneros a su lado para rociar vuestros corazones con esa íntima experiencia de su amistad, la única que puede dar sentido y plenitud a vuestra vida.

Todos vosotros, fieles, descubrid nuevamente el don de la Eucaristía como luz y fuerza para vuestra vida cotidiana en el mundo, en el ejercicio de la respectiva profesión y en las más diversas situaciones. Descubridlo sobre todo para vivir plenamente la belleza y la misión de la familia.

En fin, espero mucho de vosotros, jóvenes, y os renuevo la cita en Colonia para la Jornada Mundial de la Juventud. El tema elegido —«Venimos a adorarlo» (Mt 2,2)— es particularmente adecuado para sugeriros la actitud apropiada para vivir este año eucarístico. Llevad al encuentro con Jesús oculto bajo las especies eucarísticas todo el entusiasmo de vuestra edad, de vuestra esperanza, de vuestra capacidad de amar.

31. Tenemos ante nuestros ojos los ejemplos de los Santos, que han encontrado en la Eucaristía el alimento para su camino de perfección. Cuántas veces han derramado lágrimas de conmoción en la experiencia de tan gran misterio y han vivido indecibles horas de gozo «nupcial» ante el Sacramento del altar. Que nos ayude sobre todo la Santísima Virgen, que encarnó con toda su existencia la lógica de la Eucaristía. «La Iglesia, tomando a María como modelo, ha de imitarla también en su relación con este santísimo Misterio».[26] El Pan eucarístico que recibimos es la carne inmaculada del Hijo: «Ave verum corpus natum de Maria Virgine». Que en este Año de gracia, con la ayuda de María, la Iglesia reciba un nuevo impulso para su misión y reconozca cada vez más en la Eucaristía la fuente y la cumbre de toda su vida.

Que llegue a todos, como portadora de gracia y gozo, mi Bendición.

Vaticano, 7 de octubre, memoria de Nuestra Señora del Rosario, del año 2004, vigésimo sexto de Pontificado.

[26] Enc. Ecclesia de Eucharistia (17 abril 2003), 53: AAS 95 (2003), 469.

CALENDARIO

20 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SANTOS FRUCTUOSO, obispo, y AUGURIO y EULOGIO, diáconos, mártires, memoria libre o SAN FABIÁN, papa y mártir, memoria libre o SAN SEBASTIÁN, mártir, memoria libre


Misa de sábado (verde) o de una de las memorias (blanco o rojo).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de san Fructuoso y comp.: ants. y orac. props. / para la memoria de san Fabián: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para un mártir) o de pastores (para un papa), o de un domingo del T.O. / para la memoria de san Sebastián: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para un mártir) o de un domingo del T.O.; Pf. común o de las memorias.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Sam 1, 1-4. 11-12. 19. 23-27. ¡Cómo han caído los héroes en medio del combate!
- Sal 79. R. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
- Mc 3, 20-21. Su familia decía que estaba fuera de sí.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 21 de enero, pág. 121.
CALENDARIOS: Ciudad Rodrigo-ciudad, Mallorca, Palma y San Sebastián-ciudad: San Sebastián, mártir (S). Huelva-ciudad y Ciudad Rodrigo-diócesis: (MO).
Mínimos: Nuestra Señora del Milagro (F).
Hospitalarios de san Juan de Dios: Conversión de san Juan de Dios, religioso (MO).
OCSO: Beato Cipriano Miguel Tansi, monje cisterciense (ML).
OFM Conv.: Beato Juan Bautista Triquerie, presbítero, mártir (ML).78 – E nero

20 SÁBADO. Después de la hora nona:
TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina del III Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Misa del sábado: del II domingo del T. Ordinario (o de otro domingo del T. Ordinario).

Misa de santa María:
COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. 1. Tiempo ordinario 8.
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS. I. Tempore per annum 8.
Antífona de entrada
Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: porque de ti nació el sol de justicia, Cristo nuestro Dios, por quien fuimos salvados y redimidos.
Antiphona ad introitum
Felix es, sacra Virgo María, et omni laude digníssima: quia ex te ortus est sol iustítiae, Christus Deus noster, per quem salváti et redémpti sumus.
Oración colecta
Dios todopoderoso, concede a tus fieles, alegres bajo la protección de la santísima Virgen María, verse libres, por su intercesión, de los males de este mundo y alcanzar los gozos eternos del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut fidéles tui, qui sub sanctíssimae Vírginis Maríae patrocínio laetántur, eius pia intercessióne a cunctis malis liberéntur in terris, et ad gáudia aetérna perveníre mereántur in caelis. Per Dóminum.

Misa de san Fructuoso y compañeros:
Elogio del martirologio
San Fructuoso, obispo, y sus diáconos santos Augurio y Eulogio, mártires, todos los cuales, en Tarragona, ciudad de la Hispania Citerior, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado su fe en presencia del procurador Emiliano, fueron llevados al anfiteatro, y allí, en presencia de los fieles y con voz clara, el obispo oró por la paz de la Iglesia, y consumaron los tres su martirio en medio del fuego, puestos de rodillas y en oración. (259)

20 de enero
San Fructuoso obispo y mártir, y sus diaconos, santos Augurio y Eulogio, mártires
COMMUNE MARTYRUM
I. EXTRA TEMPUS PASCHALE
A. Pro pluribus martyribus
Antífona de entrada
Abrasados por el amor de Cristo más que por el fuego de las llamas, Fructuoso, Augurio y Eulogio, como los tres jóvenes arrojados al horno, daban con su alegría manifiesto testimonio de la resurrección que esperaban.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 33, 18
Clamavérunt iusti, et Dóminus exaudívit eos, et ex ómnibus tribulatiónibus eórum liberávit eos.
Oración colecta
Señor, que concediste al obispo san Fructuoso dar su vida por la Iglesia extendida de Oriente a Occidente y quisiste que sus diáconos, Augurio y Eulogio, lo acompañaran al martirio llenos de alegría, haz que tu Iglesia viva siempre gozosa en la esperanza y se consagre, sin vacilaciones, al bien de todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos ánnua sanctórum N. et N. festivitáte laetíficas, concéde propítius, ut, quorum natalícia cólimus, virtútem quoque passiónis imitémur. Per Dóminum.

Misa de san Fabián:
Elogio del martirologio
San Fabián, papa y mártir, que, siendo simple laico, fue llamado al pontificado por indicación divina y, después de dar ejemplo de fe y virtud, sufrió el martirio en la persecución bajo el emperador Decio. San Cipriano, al hacer el elogio de su combate, afirma que dejó el testimonio de haber regido la Iglesia de modo irreprochable e ilustre. Su cuerpo fue sepultado en este día en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma. (250)

La oración colecta es propia de la memoria. El resto está tomado del común de mártires: I. Fuera del Tiempo Pascual; B. Para un mártir 1

20 de enero
San Fabián, papa y mártir
Die 20 ianuarii
S. Fabiani, papæ et martyris
Antífona de entrada
Este santo luchó hasta la muerte en defensa de la ley de Dios y no temió las palabras de los malvados: estaba cimentado sobre roca firme.
O bien: Cf. Sab 10, 12
El Señor lo puso en un duro combate, para que venciera, pues la sabiduría es más fuerte que todo.
Antiphona ad introitum
Iste sanctus pro lege Dei sui certávit usque ad mortem, et a verbis impiórum non tímuit; fundátus enim erat supra firmam petram.
Vel: Cf. Sg 10, 12
Certámen forte dedit illi Dóminus, ut víncere sciret, quóniam ómnium poténtior est sapiéntia.
Oración colecta
Oh. Dios, gloria de tus sacerdotes, concédenos, por la intercesión del mártir san Fabián, progresar en la comunión de La misma fe y en la dignidad del servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, tuórum glória sacerdótum, praesta, quaesumus, ut, beáti Fabiáni mártyris tui interveniénte suffrágio, eiúsdem proficiámus fídei consórtio dignóque servítio. Per Dóminum.

Misa de san Sebastián:
Elogio del martirologio
San Sebastián, mártir, oriundo de Milán, que, como narra san Ambrosio, se dirigió a Roma en tiempo de crueles persecuciones, y sufrió allí el martirio. En la ciudad a la que había llegado como huésped, obtuvo el definitivo domicilio de la eterna inmortalidad, y fue enterrado en este día en las catacumbas de Roma. (s. IV in.)

Oración colecta propia, el resto del común de mártires: I. Fuera del Tiempo Pascual; B. Para un mártir 2.

20 de enero
San Sebastián, mártir
Die 20 ianuarii
S. Sebastiani, martyris
Antífona de entrada
Este es un verdadero mártir que derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces y así alcanzó el reino de los cielos.
O bien: Flp 3, 8. 10
Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte.
Antiphona ad introitum
Hic est vere martyr, qui pro Christi nómine sánguinem suum fudit, qui minas iúdicum non tímuit, sed ad caeléstia regna pervénit.
Vel: Cf. Ph 3, 8. 10
Omnia detriméntum fecit ad cognoscéndum Christum, et communiónem passiónum illíus, confórmans se morti eius.
Oración colecta
Concédenos, Señor, el espíritu de fortaleza para que, aleccionados por el ejemplo glorioso de tu mártir san Sebastián, aprendamos a obedecerle a ti antes que a los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta nobis, quaesumus, Dómine, spíritum fortitúdinis, ut, glorióso exémplo beáti Sebastiáni mártyris tui edócti, tibi magis quam homínibus obodíre discámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la II semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Sam 1, 1-4. 11-12. 19. 23-27
¡Cómo han caído los héroes en medio del combate!
Comienzo del segundo libro de Samuel

En aquellos días, David regresó tras derrotar a Amalec y se detuvo dos días en Sicelag.
Al tercer día vino un hombre del campamento de Saúl, con las vestiduras rasgadas y tierra en la cabeza. Al llegar ala presencia de David, cayó en tierra y se postró.
David le preguntó:
«¿De dónde vienes?».
Respondió:
«He huido del campamento de Israel».
David le preguntó de nuevo:
«¿Qué ha sucedido? Cuéntamelo».
Respondió:
«La tropa ha huido de la batalla y muchos del pueblo han caído y han muerto, entre ellos Saúl y su hijo Jonatán».
Entonces David, echando mano a sus vestidos, los rasgó, lo mismo que sus acompañantes. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta la tarde por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, caídos a espada.
Y dijo David:
«La flor de Israel, herida en tus alturas.
Cómo han caído los héroes.
Saúl y Jonatán,
amables y gratos en su vida,
Inseparables en su muerte,
más veloces que águilas,
más valientes que leones.
Hijas de Israel, llorad por Saúl,
que os cubría de púrpura y adornos,
que adornaba con alhajas de oro vuestros vestidos.
Cómo han caído los héroes
en medio del combate.
Jonatán, herido en tus alturas.
Estoy apenado por ti, Jonatán, hermano mío.
Me eras gratísimo,
tu amistad me resultaba más dulce
que el amor de mujeres.
Cómo han caído los héroes.
Han perecido las armas de combate».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 79, 2-3. 5-7 (R.: 4b)
R.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve. Ilústra fáciem tuam, Dómine, et salvi érimus.

V. Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efrain, Benjamin y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve. Ilústra fáciem tuam, Dómine, et salvi érimus.

V. Señor Dios del universo,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?
Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,
nuestros enemigos se burlan de nosotros. R.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve. Ilústra fáciem tuam, Dómine, et salvi érimus.

Aleluya Cf. Hch 16, 14b
R. Aleluya, aleluya , aleluya.
V. Abre,Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
Aperi, Dómine, cor nostrum, ut intendámus verbis Fílii tui.

EVANGELIO Mc 3, 20-21
Su familia decía que
estaba fuera de sí
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del San Juan Pablo II, papa, Audiencia 5-enero-2000.
El cuarto evangelio nos revela que sus parientes "no creían en él" (Jn 7, 5) y san Marcos refiere que “fueron a hacerse cargo de él, pues decían: "Está fuera de sí"” (Mc 3, 21). Podemos tener la certeza de que las disposiciones íntimas de María eran completamente diversas. Nos lo asegura el evangelio de san Lucas en el que María se presenta a sí misma como la humilde "esclava del Señor" (Lc 1, 38).

Oración de los fieles
372. Dirijamos confiados nuestra oración a Dios Padre, que ha prometido habitar en los corazones de aquellos que, como María, guardan su Palabra.
R. Danos, Padre, tu Espíritu Santo.
- Por los pastores de la Iglesia: para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia. Roguemos al Señor. R.
- Por los pueblos afligidos a causa de la guerra y de las adversidades: para que todo hombre se convenza de que la paz tiene su raíz en la conversión del corazón, que hace pasar del egoísmo a la generosidad y de la violencia al respeto del prójimo. Roguemos al Señor. R.
- Por todos los cristianos: para que, encontrando en la Virgen la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor. Roguemos al Señor. R.
- Por los enfermos: para que hallen en María ayuda y consuelo, y en los hermanos solidaridad generosa que aliente su esperanza. Roguemos al Señor. R.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que, guardando la Palabra que hemos escuchado, seamos servidores fieles y testigos del Reino entre los hombres. Roguemos al Señor. R.
Oh Dios, fortalece en nosotros el deseo del bien, refuerza nuestra esperanza, confírmanos en la caridad, por intercesión de María, que nos precede en la peregrinación de la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

En la memoria de santa María:
Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, las súplicas y ofrendas de los fieles, que te presentamos en la memoria de santa María, Madre de Dios, para que te sean agradables y nos obtengan el auxilio de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Preces, Dómine, tuórum réspice oblationésque fidélium, in beátae Maríae Dei Genetrícis commemoratióne delátas, ut et tibi gratae sint, et nobis cónferant tuae propitiatiónis auxílium. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Lc 1, 48
El Señor ha mirado la humildad de su esclava, desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1, 48
Respéxit Dóminus humilitátem ancíllae suae, ecce enim beátam me dicent omnes generatiónes.
Oración después de la comunión
Alimentados con los sacramentos de la salvación te pedimos con humildad, Señor, que, al celebrar piadosamente la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, merezcamos gozar siempre del fruto de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Salutáribus refécti sacraméntis, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, qui memóriam beátae Vírginis Dei Genetrícis Maríae venerándo égimus, redemptiónis tuae fructum perpétuo experíri mereámur. Per Christum.

En la memoria de san Fructuoso y compañeros:
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la fiesta de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio, y haz que estos misterios, que dieron fortaleza a los mártires en la persecución, nos ayuden a nosotros a no desfallecer en las adversidades. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, pro commemoratióne beatórum N. et N. offérimus, supplíciter deprecántes, ut, sicut illis praebuísti sacrae fídei claritátem, sic nobis indulgéntiam largiáris et pacem. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión 2 Co 4, 11
Nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
Antiphona ad communionem 2 Co 4, 11
In mortem trádimur propter Iesum, ut et vita Iesu manifestétur in carne nostra mortáli.
Oración después de la comunión
Señor, que el sacramento recibido, memorial de la pasión de tu Hijo por la salvación de los hombres, avive el fuego de nuestra caridad, para que, a ejemplo de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio, no dudemos en ofrecer la vida por el bien de todos los pueblos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Concéde nobis, Dómine, per haec sacraménta caeléstia, grátiam in beatórum mártyrum N. et N. celebritáte multíplicem, ut de tanti agóne certáminis discámus et firma solidári patiéntia, et pia exsultáre victória. Per Christum.

En la memoria de san Fabián:
Oración sobre las ofrendas
Santifica con la eficacia de tu bendición, Señor, estos dones que, por tu gracia, han de encender en nosotros aquel fuego de tu amor que dio fuerza a san N., para vencer todos los tormentos corporales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la memoria de tu mártir san N. para que sean ofrenda tan grata a tu majestad como preciosa fue su sangre derramada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Obláta múnera, quaesumus, Dómine, tua benedictióne sanctífica, quae, te donánte, nos illa flamma tuae dilectiónis accéndat, per quam sanctus N. torménta sui córporis univérsa devícit. Per Christum.
Vel:
Accépta tibi sint, quaesumus, Dómine, múnera, quae in commemoratióne beáti mártyris tui N. deférimus, ut eo maiestáti tuae sint plácita, sicut illíus effúsio sánguinis apud te éxstitit pretiósa. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Mt 16, 24
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga, dice el Señor.
O bien: Cf. Mt 10, 39

El que pierda su vida por mí, la encontrará para siempre, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 16, 24
Qui vult veníre post me, ábneget semetípsum, et tollat crucem suam, et sequátur me, dicit Dóminus.
Vel: Mt 10, 39
Qui perdíderit ánimam suam propter me, dicit Dóminus, invéniet eam in aetérnum
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que los sacramentos recibidos nos den aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san N. fiel en tu servicio y victorioso en el martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Praestent nobis, quaesumus, Dómine, sacra mystéria quae súmpsimus eam ánimi fortitúdinem, quae beátum N. mártyrem tuum réddidit in tuo servítio fidélem et in passióne victórem. Per Christum.

En la memoria de san Sebastián:
Oración sobre las ofrendas
Dios clementísimo, derrama tu bendición sobre estos dones y fortalécenos en la fe que confirmó san N. con el derramamiento de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
O bien:
Te presentamos, Señor, estas ofrendas
en la fiesta de tu mártir san N., a quien ninguna tentación pudo separar de la unidad del Cuerpo de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Obláta múnera, quaesumus, Dómine, tua benedictióne sanctífica, quae, te donánte, nos illa flamma tuae dilectiónis accéndat, per quam sanctus N. torménta sui córporis univérsa devícit. Per Christum.
Vel:
Hóstias tibi, Dómine, pro commemoratióne beáti mártyris tui N. offérimus, quem a Christi córporis unitáte nulla tentátio separávit. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid y vosotros los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.
O bien: Cf. Jn 8,12

El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 5
Ego sum vitis vera et vos pálmites, dicit Dóminus; qui manet in me et ego in eo, hic fert fructum multum.
Vel: Jn 8, 12
Qui séquitur me, non ámbulat in ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Renovados por estos santos misterios te rogamos, Señor, que, imitando la admirable fortaleza de san N., merezcamos conseguir el premio eterno a la perseverancia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacris, Dómine, recreáti mystériis, quaesumus, ut, miram beáti N. constántiam aemulántes, patiéntiae praemium cónsequi mereámur aetérnum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 21 de enero
M
emoria de santa Inés, virgen y mártir, que siendo aún adolescente, ofreció en Roma el supremo testimonio de la fe, consagrando con el martirio el título de la castidad. Obtuvo victoria sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo y adquirió una mayor gloria ante el Señor. Hoy se celebra el día de su sepultura (s. III/IV).
2. Conmemoración de san Publio, obispo de Atenas, en Grecia, que dio testimonio de Cristo con su martirio (s. II).
3. En Tarraco (hoy Tarragona), ciudad de la Hispania Citerior (hoy España), pasión de los santos mártires Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, sus diáconos, los cuales, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado su fe en presencia del procurador Emiliano, fueron llevados al anfiteatro y allí, en presencia de los fieles y con voz clara, el obispo oró por la paz de la Iglesia, consumando su martirio en medio del fuego, puestos de rodillas y en oración (259).
4. En la ciudad de Troyes, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Patroclo, mártir (c. s. III).
5. En Pavía, ciudad de la Liguria (hoy Italia), san Epifanio, obispo, que en tiempo de las invasiones bárbaras trabajó esforzadamente a favor de la reconciliación de los pueblos, en la redención de los cautivos y en la reconstrucción de la ciudad arruinada (496).
6. En las montañas que rodean el lago de Zürich, entre los helvecios (hoy Suiza), san Meinrado, presbítero, que llevó primero vida cenobítica y después eremítica, siendo asesinado por unos ladrones (c. 861).
7*. En el monte Mercurio, en la Lucania (hoy Italia), san Zacarías, apellidado “Angélico”, maestro de la vida cenobítica (c. 950).
8*. En la ciudad de Londres, en Inglaterra, beatos Eduardo Stransham y Nicolás Wheeler, presbíteros y mártires, que, reinando Isabel I, fueron condenados a muerte por ser sacerdotes y sufrieron el martirio en Tyburn (1586).
9. También en Londres, en Inglaterra, san Albano Roe, de la Orden de San Benito, y beato Tomás Green, presbíteros y mártires, los cuales, ya ancianos, durante el reinado de Carlos I dieron su vida por Cristo, siendo ahorcados en Tyburn después de haber pasado en la cárcel diecisiete años el primero y catorce el segundo (1642).
10*. En el monasterio de Benigamin, en la región de Valencia, en España, beata Josefa María de santa Inés, virgen, de la Orden de las Descalzas de San Agustín (1696).
11*. En la ciudad de Laval, en Francia, beatos presbíteros Juan Bautista Turpín du Comier y otros trece compañeros (Sus nombres son: beatos Juan Bautista Triquerie, de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, Juan María Gallot, José Pellé, Renato Luis Ambroise, Julián Francisco Morvin de la Gérardière, Francisco Duchesne, Jacobo André, Andrés Dudiou, Luis Gastineau, Francisco Migoret Lambardière, Julián Moulé, Agustín Manuel Philippot y Pedro Thomas.), mártires, que, por su constante fidelidad a la Iglesia católica, fueron degollados durante la Revolución Francesa (1794).
12. En la aldea de Daegu, en Corea, san Juan Yi Yun-il, mártir, que, siendo padre de familia, campesino y catequista, hubo de soportar azotes y luxación de todos sus miembros, manteniéndose constante en la fe cristiana, con lo que alcanzó con buen ánimo el martirio al ser degollado. Fue la última víctima de la gran persecución en esta nación (1867)