miércoles, 20 de diciembre de 2017

Miércoles 24 enero 2018, San Francisco de Sales, obispo memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS SACERDOTES CON OCASIÓN DEL JUEVES SANTO DE 2004

Una existencia que «recuerda»


5. «Hoc facite in meam commemorationem». Estas palabras de Jesús nos han llegado, tanto a través de Lucas (22, 19) como de Pablo (1 Co 11, 24). El contexto en el que fueron pronunciadas —hay que tenerlo bien presente— es el de la cena pascual, que para los judíos era un « memorial » (zikkarôn, en hebreo). En dicha ocasión los hebreos revivían ante todo el Éxodo, pero también los demás acontecimientos importantes de su historia: la vocación de Abraham, el sacrificio de Isaac, la alianza del Sinaí y tantas otras intervenciones de Dios en favor de su pueblo. También para los cristianos la Eucaristía es el «memorial», pero lo es de un modo único: no sólo es un recuerdo, sino que actualiza sacramentalmente la muerte y resurrección del Señor.

Quisiera subrayar también que Jesús ha dicho: « Haced esto en memoria mía ». La Eucaristía no recuerda un simple hecho; ¡recuerda a Él! Para el sacerdote, repetir cada día, in persona Christi, las palabras del «memorial» es una invitación a desarrollar una «espiritualidad de la memoria». En un tiempo en que los rápidos cambios culturales y sociales oscurecen el sentido de la tradición y exponen, especialmente a las nuevas generaciones, al riesgo de perder la relación con las propias raíces, el sacerdote está llamado a ser, en la comunidad que se le ha confiado, el hombre del recuerdo fiel de Cristo y todo su misterio: su prefiguración en el Antiguo Testamento, su realización en el Nuevo y su progresiva profundización bajo la guía del Espíritu Santo, en virtud de aquella promesa explícita: «Él será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14, 26).

Una existencia «consagrada»

6. «Mysterium fidei!». Con esta exclamación el sacerdote manifiesta, después de la consagración del pan y el vino, el estupor siempre nuevo por el prodigio extraordinario que ha tenido lugar entre sus manos. Un prodigio que sólo los ojos de la fe pueden percibir. Los elementos naturales no pierden sus características externas, ya que las especies siguen siendo las del pan y del vino; pero su sustancia, por el poder de la palabra de Cristo y la acción del Espíritu Santo, se convierte en la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo. Por eso, sobre el altar está presente «verdadera, real, sustancialmente» Cristo muerto y resucitado en toda su humanidad y divinidad. Así pues, es una realidad eminentemente sagrada. Por este motivo la Iglesia trata este Misterio con suma reverencia, y vigila atentamente para que se observen las normas litúrgicas, establecidas para tutelar la santidad de un Sacramento tan grande.

Nosotros, sacerdotes, somos los celebrantes, pero también los custodios de este sacrosanto Misterio. De nuestra relación con la Eucaristía se desprende también, en su sentido más exigente, la condición «sagrada» de nuestra vida. Una condición que se ha de reflejar en todo nuestro modo de ser, pero ante todo en el modo mismo de celebrar. ¡Acudamos para ello a la escuela de los Santos! El Año de la Eucaristía nos invita a fijarnos en los Santos que con mayor vigor han manifestado la devoción a la Eucaristía (cf. Mane nobiscum Domine, 31). En esto, muchos sacerdotes beatificados y canonizados han dado un testimonio ejemplar, suscitando fervor en los fieles que participaban en sus Misas. Muchos se han distinguido por la prolongada adoración eucarística. Estar ante Jesús Eucaristía, aprovechar, en cierto sentido, nuestras «soledades» para llenarlas de esta Presencia, significa dar a nuestra consagración todo el calor de la intimidad con Cristo, el cual llena de gozo y sentido nuestra vida.

CALENDARIO

24 MIÉRCOLES. SAN FRANCISCO DE SALES, obispo y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: oracs. props., ants. del común de pastores (para un obispo) o de doctores, Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Sam 7, 4-17. Suscitaré descendencia tuya después de ti y afirmaré su reino.
- Sal 88. R. Le mantendré eternamente mi favor.
- Mc 4, 1-20. Salió el sembrador a sembrar.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 25 de enero, pág. 127.
CALENDARIOS: Salesas del Sgdo. Corazón: San Francisco de Sales (S). Familia salesiana, Congregación del Oratorio y Familia Mínima: (F).
Cartagena: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Teruel-ciudad: San Ildefonso, obispo (ML-trasladada), o san Francisco de Sales, obispo y doctor: (ML).
Toledo: Conmemoración de la Bienaventurada Virgen María (MO).
Orihuela-Alicante: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Rafael Palmero Ramos, obispo emérito (1988).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Francisco de Sales, obispo de Ginebra y doctor de la Iglesia. Verdadero pastor de almas, consiguió volver a la comunión católica a muchos hermanos que se habían separado, y con sus escritos enseñó a los cristianos la devoción y el amor a Dios. Fundó, junto con santa Juana de Chantal, la Orden de la Visitación, y en Lyon entregó humildemente su alma a Dios el veintiocho de diciembre de 1621. Fue sepultado en Annecy, en Francia, el día de hoy. (1622)

Las oraciones son propias de la memoria. Las antífonas están tomadas del común de doctores 1.

24 de enero
San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria
Die 24 ianuarii
S. Francisci de Sales, episcopi et Ecclesiae doctoris
Memoria
Antífona de entrada Cf. Eclo 15, 5
En medio de la asamblea le abrió la boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, lo revistió con un vestido de gloria.
O bien: Sal 36, 30-31
La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho, porque lleva en el corazón la ley de su Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus; stolam glóriae índuit eum.
Vel: Ps 36, 30-31
Os iusti meditábitur sapiéntiam, et lingua eius loquétur iudícium; lex Dei eius in corde ipsíus.
Oración colecta
Oh, Dios, tú has querido que el santo obispo Francisco de Sales se hiciera todo para todos por la salvación de las almas, concédenos, en tu bondad, a ejemplo suyo, manifestar siempre la dulzura de tu amor en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad animárum salútem beátum Francíscum epíscopum ómnibus ómnia factum esse voluísti, concéde propítius, ut, eius exémplo, tuae mansuetúdinem caritátis in fratrum servítio semper ostendámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la III semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Sam 7, 4-17
Suscitaré descendencia tuya después de ti, y afirmaré su reino
Lectura del segundo libro de Samuel.

En aquellos días, vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Tú quien me vas a construir una casa para que morada mía?
Desde el día en que hice subir de Egipto a los hijos de Israel hasta hoy, yo no he habitado en casa alguna, sino que he estado peregrinando de acá para allá, bajo una tienda como morada. Durante todo este tiempo que he peregrinado con todos los hijos de Israel, ¿acaso me dirigí a alguno de los jueces a los que encargué pastorear a mi pueblo Israel, diciéndoles: 'Por qué no me construís una casa de cedro?'”.
Pues bien, di a mi siervo David: “Así dice el Señor del Universo. Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fueras jefe de mi pueblo Israel.
He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra.
Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que lo inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel.
A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa.
En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino.
Será él quien construya una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.
Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. si obra mal, yo lo castigaré con vara y con golpes de hombres. Pero no apartaré de él mi benevolencia, como la aparté de Saúl, al que aleljé de mi presencia. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».
Natán trasladó a David estas palabras y la visión.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 88, 4-5- 27-28. 29-30 (R.: 29a)
R.
Le mantendré eternamente mi favor. In ætérnum servábo illi misericórdiam meam

V. Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In ætérnum servábo illi misericórdiam meam

V. El me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora»;
y lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In ætérnum servábo illi misericórdiam meam

V. Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.
Le daré una posteridad perpetua
y un trono duradero como el cielo. R.
Le mantendré eternamente mi favor. In ætérnum servábo illi misericórdiam meam

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. R. Semen est verbum Dei, sator autem Christus; omnis qui ínvenit eum, manébit in ætérnum.

EVANGELIO Mc 4, 1-20
Salió el sembrador a sembrar

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó, y el gentío se quedó en tierra junto al mar.
Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:
«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».
Y añadió:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo:
«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».
Y añadió:
«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, 14-mayo-2014
Un sembrador salió a sembrar; sin embargo, no toda la semilla que esparció dio fruto. Lo que cayó al borde del camino se lo comieron los pájaros; lo que cayó en terreno pedregoso o entre abrojos brotó, pero inmediatamente lo abrasó el sol o lo ahogaron las espinas. Sólo lo que cayó en terreno bueno creció y dio fruto (cf. Mc 4, 3-9; Mt 13, 3-9; Lc 8, 4-8). Como Jesús mismo explica a sus discípulos, este sembrador representa al Padre, que esparce abundantemente la semilla de su Palabra. La semilla, sin embargo, se encuentra a menudo con la aridez de nuestro corazón, e incluso cuando es acogida corre el riesgo de permanecer estéril. Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa. Es una gran ayuda este don de fortaleza, nos da fuerza y nos libera también de muchos impedimentos.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIII
301. Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que nos haga invocar su nombre con sentimientos dignos de él.
R. Amén.
- Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, católica y apostólica, extendida por todo el universo: concédele, según tu misericordia infinita, los dones del Espíritu Santo, y poder cantar eternamente tus alabanzas. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los que gobiernan las naciones, frena a los pueblos que buscan la guerra, ayuda y fortalece a los cristianos: para que llevemos todos una vida honesta y pacífica, glorificando tu nombre. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los necesitados, ancianos e inválidos, de los enfermos y de los que sufren; acuérdate de los prisioneros, emigrantes y desterrados, y de los a causa de tu nombre son perseguidos. R.
- Acuérdate, Señor, en tu gran misericordia, de nosotros, pobres pecadores e indignos siervos tuyos, y ven a socorrernos, para que donde abundó nuestro pecado sobreabunde tu gracia. R.
Ven, Dios de bondad, en ayuda de tus fieles, ven en ayuda de los que te imploran: que no sean privados de auxilio en la tierra los llamados al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por este sacrificio de salvación que te ofrecemos, Señor, enciende nuestro corazón en el fuego del Espíritu Santo, con el que inflamaste admirablemente el alma llena de ternura de san Francisco de Sales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Per hanc salutárem hóstiam quam offérimus tibi, Dómine, cor nostrum divíno illo Sancti Spíritus igne succénde, quo mitíssimum beáti Francísci ánimum mirabíliter inflammásti. Per Christum.
PREFACIO COMÚN III
Alabanza a Dios que nos creó y nos ha creado de nuevo en Cristo.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido ser, por medio de tu amado Hijo, no sólo el creador del género humano, sino también su bondadoso restaurador.
Por eso, con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te bendicen tus santos.
Con ellos, unidos a todos los ángeles, nosotros queremos celebrarte y te alabamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS III
Laudes Deo pro creatione et reformatione hominis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui per Fílium dilectiónis tuae, sicut cónditor géneris es humáni, ita benigníssimus reformátor.
Unde mérito tibi cunctae sérviunt creatúrae, te redémpti rite colláudant univérsi, et uno Sancti tui te corde benedícunt.
Quaprópter et nos cum ómnibus te Angelis celebrámus, iucúnda semper confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Lc 12, 42
Este es el siervo fiel y prudente a quien el Señor ha puesto al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas.
O bien: Cf. Sal 1, 2-3
El que medita la ley del Señor día y noche, dará fruto a su tiempo.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 12, 42
Fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpore trítici mensúram.
Vel: Cf. Ps 1, 2-3
Qui meditábitur in lege Dómini die ac nocte, dabit fructum suum in témpore suo.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, por estos sacramentos que hemos recibido, concédenos que, imitando en la tierra el amor y mansedumbre de san Francisco de Sales, alcancemos también la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut, per sacraménta quae súmpsimus, beáti Francísci caritátem et mansuetúdinem imitántes in terris, glóriam quoque consequámur in caelis. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de enero
F
iesta de la Conversión de san Pablo, apóstol. Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino, eligiéndole para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo (c. 67).
2. Conmemoración de san Ananías, discípulo del Señor, que en Damasco (hoy en Siria) bautizó a san Pablo (s. I).
3*. En Pozzuoli, en la región de la Campania (hoy Italia), san Artemas, mártir (s. III/IV).
4. En Cartago, ciudad de África (hoy en Túnez), san Agileo, mártir, del cual, en el aniversario de su muerte y en su basílica, san Agustín predicó ante el pueblo (s. III/IV).
5. En la ciudad de Nazianzo, de la región de Capadocia (hoy Turquía), muerte de san Gregorio, obispo, cuya memoria se celebra el día dos de enero (379).
6. Conmemoración de san Bretanión, obispo de Tomis, en Escitia (hoy Ucrania), que se opuso energicamente al emperador arriano Valente y se distinguió por su santidad y por su celo en defensa de la fe católica (s. IV).
7. En Tabennesi, de Tebaida, en Egipto, san Palemón, anacoreta, hombre asiduo a la oración y a la austeridad, que fue maestro de san Pacomio (s. IV).
8. En Arvernia, de Aquitania (hoy Francia), san Preyecto, obispo, y Amarino, hombre de Dios, que fueron asesinados por los notables de la ciudad (676).
9. En Marchiennes, en Flandes (hoy Bélgica), san Popón, abad de los monasterios de Stavelot y Malmedy, que difundió en muchos monasterios de Lotaringia la observancia de Cluny (1048).
10*. En Ulm, ciudad de Suabia (hoy Alemania), beato Enrique Suso, presbítero de la Orden de Predicadores, que soportó pacientemente muchos contratiempos y enfermedades, compuso un tratado sobre la sabiduría eterna y predicó a menudo sobre el Nombre de Jesús (1366).
11*. En la ciudad de Amándola, del Piceno (hoy Italia), beato Antonio Migliorati, presbítero de la Orden de los Eremitas de San Agustín (1450).
12*. En Mantua, ciudad de la Lombardía (hoy Italia), beata Arcángela (Leonor) Girlani, virgen de la Orden de las Carmelitas, priora del convento de Parma y fundadora del cenobio de Mantua (1495).
13*. En la ciudad de Tortosa, en España, beato Manuel Domingo y Sol, presbítero, que instituyó la Sociedad de Sacerdotes Operarios, para fomentar las vocaciones sacerdotales (1909).
14*. En Alejandría, del Piamonte, en Italia, beata María Antonia (Teresa) Grillo, religiosa, que, habiendo quedado viuda, asumió con misericordia las necesidades de los pobres y, después de vender todas sus posesiones, fundó la Congregación de las Hermanitas de la Divina Providencia (1944).
15*. En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Alemania, beato Antonio Swiadek, presbítero y mártir, que durante la guerra, por defender la fe ante aquellos que seguían doctrinas que negaban la dignidad humana y cristiana, adquirió una corona inmarcesible (1945).