miércoles, 6 de diciembre de 2017

Miércoles 10 enero 2018, Miércoles de la I semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa por la Paz y la justicia).

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA "MANE NOBISCUM DOMINE" (7 de octubre de 2004)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II

I. EN LA LÍNEA DEL CONCILIO Y DEL JUBILEO

Con la mirada puesta en Cristo


6. Hace diez años, con la Tertio millennio adveniente (10 de noviembre de 1994), tuve el gozo de indicar a la Iglesia el camino de preparación para el Gran Jubileo del Año 2000. Consideré que esta ocasión histórica se perfilaba en el horizonte como una gracia singular. Ciertamente no me hacía ilusiones de que un simple dato cronológico, aunque fuera sugestivo, comportara de por sí grandes cambios. Desafortunadamente, después del principio del Milenio los hechos se han encargado de poner de relieve una especie de cruda continuidad respecto a los acontecimientos anteriores y, a menudo, los peores. Se ha ido perfilando así un panorama que, junto con perspectivas alentadoras, deja entrever oscuras sombras de violencia y sangre que nos siguen entristeciendo. Pero, invitando a la Iglesia a celebrar el Jubileo de los dos mil años de la Encarnación, estaba muy convencido —y lo estoy todavía, ¡más que nunca!— de trabajar «a largo plazo» para la humanidad.

En efecto, Cristo no sólo es el centro de la historia de la Iglesia, sino también de la historia de la humanidad. Todo se recapitula en Él (cf. Ef 1,10; Col 1,15-20). Hemos de recordar el vigor con el cual el Concilio Ecuménico Vaticano II, citando al Papa Pablo VI, afirmó que Cristo «es el fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización, centro del género humano, gozo de todos los corazones y plenitud de sus aspiraciones».[1] La enseñanza del Concilio profundizó en el conocimiento de la naturaleza de la Iglesia, abriendo el ánimo de los creyentes a una mejor comprensión, tanto de los misterios de la fe como de las realidades terrenas a la luz de Cristo. En Él, Verbo hecho carne, se revela no sólo el misterio de Dios, sino también el misterio del hombre mismo.[2] En Él, el hombre encuentra redención y plenitud.

7. Al inicio de mi Pontificado, en la Encíclica Redemptor hominis, expuse ampliamente esta temática que he retomado en otras ocasiones. El Jubileo fue el momento propicio para llamar la atención de los creyentes sobre esta verdad fundamental. La preparación de aquel gran acontecimiento fue totalmente trinitaria y cristocéntrica. En dicho planteamiento no se podía olvidar la Eucaristía. Al disponernos hoy a celebrar un Año de la Eucaristía, me es grato recordar que ya en la Tertio millennio adveniente escribí: «El Dos mil será un año intensamente eucarístico: en el sacramento de la Eucaristía el Salvador, encarnado en el seno de María hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como fuente de vida divina».[3] El Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Roma concretó este aspecto del Gran Jubileo. Vale la pena recordar también que, en plena preparación del Jubileo, en la Carta apostólica Dies Domini propuse a la consideración de los creyentes el tema del «Domingo» como día del Señor resucitado y día especial de la Iglesia. Invité entonces a todos a redescubrir el corazón del domingo en la Celebración eucarística.[4]

[1] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 45.
[2] Cf. ibíd., 22.
[3] N. 55: AAS 87 (1995), 38.
[4] Cf. n. 32-34: AAS 90 (1998), 732-734.

CALENDARIO

10 MIÉRCOLES DE LA I SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- 1 Sam 3, 1-10. 19-20. Habla, Señor, que tu siervo escucha.
- Sal 39. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
- Mc 1, 29-39. Curó a muchos enfermos de diversos males.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 11 de enero, pág. 104.
CALENDARIOS: Instituto Catequista Dolores Sopeña: Beata Dolores Sopeña, virgen (F). Almería, Bilbao, Madrid y Toledo: (ML).
Dominicos: Beata Ana de los Ángeles Monteagudo, virgen (MO).
Hijos de la Sagrada Familia: Hallazgo de Jesús en el templo (MO).
Benedictinos: San Gregorio de Nisa, obispo (ML).
O. Cist. y OCSO: San Gregorio de Nisa, obispo, o san Guillermo, obispo cisterciense (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: de la I semana del T. Ordinario (o de otro domingo del T. Ordinario).

Misa por la Paz y y la justicia:
POR LA PAZ Y LA JUSTICIA PRO PACE ET IUSTITIA SERVANDA
Antífona de entrada Cf. Eclo 36, 15-16
Señor, da la paz a los que esperan en ti, escucha las súplicas de tus siervos y llévanos por el camino de la justicia.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 36, 18-19
Da pacem, Dómine, sustinéntibus te, et exáudi oratiónes servórum tuórum, et dírige nos in viam iustítiae.
Oración colecta
Oh, Dios, que manifestaste que serán llamados hijos tuyos los amantes de la paz, concédenos instaurar sin descanso aquella justicia que puede garantizar una paz firme y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Oh, Dios, que cuidas de todos con amor paternal, concede, en tu bondad, que los hombres, a quienes diste un mismo origen, formen una sola familia en la paz y vivan siempre unidos por el amor fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo.
B. Otras oraciones por la paz
Oración colecta
Oh, Dios, creador del mundo, bajo cuyo gobierno se desarrolla el curso de la historia, muéstrate propicio a nuestras súplicas y concede a nuestro tiempo el sosiego de la paz, para que nos gocemos incesantemente en la alabanza de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Dios de la paz, tú eres la paz misma, a quien el espíritu violento no comprende ni el corazón cruel acepta, haz que perseveren en el bien los que conviven en concordia, y que recuperen la paz, olvidando el mal, los que están enfrentados. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pacíficos revelásti fílios tuos esse vocándos, praesta, quaesumus, ut illam instaurémus sine intermissióne iustítiam, quae sola firmam pacem spóndeat et verácem. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui patérnam curam ómnium geris, concéde propítius, ut hómines, quibus unam oríginem dedísti, et unam in pace famíliam constítuant, et fratérno semper ánimo uniántur. Per Dóminum.
B. Aliae orationes pro pace
Collecta
Deus, cónditor mundi, sub cuius arbítrio ómnium saeculórum ordo decúrrit, adésto propítius invocatiónibus nostris et tranquillitátem pacis praeséntibus concéde tempóribus, ut in láudibus misericórdiae tuae incessábili exsultatióne laetémur. Per Dóminum.
Vel:
Deus pacis, immo pax ipsa, quem discórdans ánimus non capit, quem mens cruénta non récipit, praesta, ut, qui concórdes sunt, boni perseverántiam téneant, qui discórdes sunt, mali oblivióne sanéntur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la I semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Sam 3, 1-10. 19-20
Habla, Señor, que tu siervo te escucha
Lectura del primer libro de Samuel.

En aquel tiempo, el joven Samuel servía al Señor al lado de Elí.
La palabra del Señor era rara en aquellos días y no eran frecuentes las visiones.
Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no podía ver.
La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios.
Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió:
«Aquí estoy».
Corrió adonde estaba Elí y dijo:
«Aquí estoy, porque me has llamado».
Respondió:
«No te he llamado. Vuelve a acostarte».
Fue y se acostó.
El Señor volvió a llamar a Samuel.
Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo:
«Aquí estoy, porque me has llamado».
Respondió:
«No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte».
Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor.
El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo:
«Aquí estoy, porque me has llamado».
Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel:
«Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: "Habla, Señor, que tu siervo escucha"». Samuel fue a acostarse en su sitio.
El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores:
«Samuel, Samuel».
Respondió Samuel:
«Habla, que tu siervo te escucha».
Samuel creció. El Señor estaba con él, y no dejó que se frustrara ninguna de sus palabras. Todo Israel, desde Dan a Berseba, supo que Samuel era un auténtico profeta del Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos Señor.

Salmo responsorial Sal 39, 2 y 5. 7-8a. 8b-9. 10 (R.: cf. 8a y 9a)
R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. «-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, y yo las conozco, y ellas me siguen. R. Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO Mc 1, 29-39
Curó a muchos enfermos de diversos males
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:
«Todo el mundo te busca».
Él les responde:
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».
Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica.
2602 Jesús se aparta con frecuencia a la soledad en la montaña, con preferencia por la noche, para orar (cf Mc 1, 35; Mc 6, 46; Lc 5, 16). Lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre, ofreciéndose a sí mismo. El, el Verbo que ha "asumido la carne", comparte en su oración humana todo lo que viven "sus hermanos" (Hb 2, 12); comparte sus debilidades para librarlos de ellas (cf Hb 2, 15; Hb 4, 15). Para eso le ha enviado el Padre. Sus palabras y sus obras aparecen entonces como la manifestación visible de su oración "en lo secreto".

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario III.
291. Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.
- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a lo no creyentes. Roguemos al Señor.
- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.
- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a nuestra(o) ciudad (pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que el sacrificio salvador de tu Hijo, Rey pacífico, ofrecido bajo estos signos sacramentales que significan la paz y la unidad, sirva para fortalecer la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Fílii tui, pacífici Regis, sacrifícium salutáre, his sacramentórum signis oblátum, quibus pax et únitas designántur, quaesumus, Dómine, ad concórdiam profíciat inter omnes fílios tuos confirmándam. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de la comunión Mt 5, 9
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Antiphona ad communionem Mt 5, 9
Beáti pacífici, quóniam fílii Dei vocabúntur.
Oración después de la comunión
Concédenos, Señor, tu espíritu de caridad para que, alimentados con el Cuerpo y Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia la paz entre todos que él mismo dejó. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Largíre nobis, quaesumus, Dómine, spíritum caritátis, ut, Córpore et Sánguine Unigéniti tui vegetáti, pacem inter omnes, quam ipse relíquit, efficáciter nutriámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de enero

1. En Roma, san Higinio, papa, que fue el octavo en ocupar la sede de san Pedro (142).
2. En África, san Salvio, mártir, del que habló san Agustín ante el pueblo de Cartago en el aniversario de su muerte (c. s. III).
3. En Tigava, ciudad de la provincia romana de Mauritania (hoy Argelia), san Tipaso, mártir, el cual, habiéndose retirado legítimamente del ejército, al ser reclamado de nuevo se negó a sacrificar a los dioses, siendo por ello degollado (297/298).
4. En Cesarea de Palestina, san Pedro, apellidado Apselami o Balsami, mártir en tiempo del emperador Maximino, al quien tanto el presidente del tribunal como los demás asistentes al juicio invitaban a considerar su juventud, pero él desatendió estas indicaciones y demostró su fe en Cristo muriendo con ánimo esforzado en el fuego, como oro purísimo (309).
5. En Brindisi, en la Apulia (hoy Italia), san Leucio, que es considerado como el primer obispo de la ciudad (s. IV).
6. En la ciudad de Pavía, en la Liguria (hoy Italia), traslación de santa Honorata, virgen consagrada a Dios y hermana de san Epifanio, obispo (s. V).
7. En el desierto de Judea, san Teodosio, cenobita, amigo de san Sabas, que después de una larga vida de soledad aceptó junto a sí a muchos discípulos e inculcó la vida comunitaria en los monasterios que construyó, y ya centenario, habiendo padecido persecución a causa de la fe católica, descansó en la paz de Cristo (529).
8*. En Forlí, ciudad de la región de Venecia (hoy Italia), san Paulino, obispo de Aquileya, que se esforzó en convertir a los ávaros y a los eslovenos, y presentó al rey Carlomagno un poema insigne sobre la Regla de la fe (802).
9*. En la ciudad de Catania, en Sicilia (hoy Italia), beato Bernardo Scammacca, presbítero, de la Orden de Predicadores, que se distinguió por su misericordia hacia los pobres y enfermos (1487).
10*. En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Carter, que estaba casado y, por haber publicado un tratado sobre el cisma, durante el reinado de Isabel I fue colgado y descuartizado en Tyburn (1584).
11. En el lugar de Bellegra, del Lacio (hoy Italia), santo Tomás de Cori (Francisco Antonio) Placidi, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, preclaro por la austeridad de vida y por la predicación, iniciador de los retiros (1729).
12*. En Gdansk, ciudad de Polonia, beato Francisco Rogaczewski, presbítero y mártir, que fue fusilado durante la ocupación de Polonia por un régimen contrario a Dios (1940).