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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Lunes 29 enero 2018, Lunes de la IV semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa por la Evangelización de los pueblos).

SOBRE LITURGIA

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS SACERDOTES CON OCASIÓN DEL JUEVES SANTO DE 1979

“Tomado de entre los hombres... instituido en favor de los hombres” (Heb 5,1 )


3. El Concilio Vaticano II ha profundizado la concepción del sacerdocio, presentándolo en el conjunto de su Magisterio, expresión de las fuerzas interiores, de ese “dinamismo por medio del cual se configura la misión de todo el pueblo de Dios en la Iglesia. Conviene hacer referencia aquí, sobre todo a la Constitución Lumen gentium, repasando atentamente los párrafos correspondientes. La misión del Pueblo de Dios se realiza mediante la participación en la función y en la misión del mismo Jesucristo, que como es sabido tiene una triple dimensión: es misión y función de Profeta, de Sacerdote y de Rey. Analizando con atención los textos conciliares, está claro que conviene hablar más bien de una triple dimensión del servicio y de la misión de Cristo que de tres funciones distintas. De hecho, están íntimamente relacionadas entre si, se despliegan recíprocamente, se condicionan también recíprocamente y recíprocamente se iluminan. Por consiguiente es de esta triple unidad de donde fluye nuestra participación en la misión y en la función de Cristo. Como cristianos, miembros del Pueblo de Dios y, sucesivamente, como sacerdotes, partícipes del orden jerárquico, nuestro origen está en el conjunto de la misión y de la función de Nuestro Maestro que es Profeta, Sacerdote y Rey, para dar un testimonio particular en la Iglesia y ante el mundo.

El sacerdocio del que participamos por medio del sacramento del Orden, que ha sido "impreso” para siempre en nuestras almas mediante un signo especial de Dios, es decir, el “carácter”, está relacionado explícitamente con el sacerdocio común de los fieles, esto es, de todos los bautizados y, al mismo tiempo se diferencia de éste, “esencialmente y no sólo en grado” (Const. Dogm. Lumen gentium, 10). De este modo cobran pleno significado las palabras del autor de la Carta a los Hebreos, sobre el sacerdote, “tomado de entre los hombres, es instituido en favor de los hombres” (Heb 5,1).

A este respecto, es mejor leer una vez más todo este clásico texto conciliar, que expone las verdades fundamentales sobre el tema de nuestra vocación en la Iglesia:

“Cristo Señor, Pontífice tomado de entre los hombres , hizo de su nuevo pueblo... un reino y sacerdotes para Dios su Padre. Los Bautizados, en efecto, son consagrados por la regeneración y la unción del Espíritu Santo para que, por medio de toda obra del hombre cristiano, ofrezcan sacrificios Espirituales y anuncien el poder de Aquél que los llamó de las tinieblas a su admirable luz . Por ello todos los discípulos de Cristo, perseverando en la oración y alabando juntos a Dios , ofrézcanse a sí mismos como hostia viva, santa y grata a Dios, y den testimonio por doquiera del Cristo, y a quienes lo pidan, den también razón de la esperanza de la vida eterna que hay en ellos.

El sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial y eclesiástico, aunque diferentes esencialmente no sólo en grado, se ordenan, sin embargo el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo. El sacerdocio Ministerial, por la potestad sagrada de que goza, forma y dirige el pueblo sacerdotal, realiza el sacrificio eucarístico en la persona de Cristo y lo ofrece en nombre de todo el pueblo a Dios. Los fieles, en cambio, en virtud de su sacerdocio regio, concurren a la ofrenda de la Eucaristía y lo ejercen en la recepción de los sacramentos, en la oración y acción de gracias, mediante el testimonio de una vida santa, en la abnegación y caridad operante ...” (Lumen gentium, 10).

CALENDARIO

29 LUNES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Sam 15, 13-14. 30; 16, 5-13a. Huyamos ante Absalón. Dejad que Semeí me maldiga, si se lo ha ordenado el Señor.
- Sal 3. R. Levántate, Señor; sálvame.
- Mc 5, 1-20. Espíritu inmundo, sal de este hombre.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 30 de enero, pág. 135.
CALENDARIOS: Zaragoza: San Valero, obispo (S). Valencia: (MO). Barbastro-Monzón: (ML).
Toledo: San Julián, obispo (F).
Operarios Diocesanos: Beato Manuel Domingo y Sol, presbítero (F). Tortosa-ciudad: (MO). Tortosa-diócesis: (ML).
Cuenca y Lleida: Santo Tomás de Aquino, obispo y doctor de la Iglesia. (MO-trasladada).
Misioneros del Verbo Divino: San José Freinademetz (MO).
Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa: San Pedro Nolasco, presbítero (ML).
Oviedo: Santos Julián y Serrano, obispos (ML).
Carmelitas: Beata Arcángela Girlani, virgen (ML).
Dominicos y Trinitarios: Beata Vilana delle Botti (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: del IV domingo del T. Ordinario (o de otro domingo del T. Ordinario)

Misa por la Evangelización de los pueblos:
POR LA EVANGELIZACION DE LOS PUEBLOS B. PRO EVANGELIZATIONE POPULORUM B.
Antífona de entrada Sal 95, 3-4
Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones, porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza.
Antiphona ad introitum Ps 95, 3-4
Annuntiáte inter gentes glóriam Dómini, in ómnibus pópulis mirabília eius: quóniam magnus Dóminus et laudábilis nimis.
Oración colecta
Señor, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de Cristo se prolongue hasta el final de los tiempos, mueve los corazones de tus fieles y haz que perciban que son llamados con urgencia para salvar a toda criatura, hasta que, de todas las naciones, se forme y desarrolle para ti una sola familia y un solo pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam sacraméntum salútis cunctis géntibus esse voluísti, ut Christi salutíferum opus usque in fines saeculórum persevéret, éxcita tuórum corda fidélium, et praesta, ut ad omnem creatúram salvándam urgéntius vocári se séntiant, quátenus ex ómnibus pópulis una família unúsque tibi pópulus exsúrgat et crescat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lunes de la IV semana del Tiempo Ordinario, año par.

PRIMERA LECTURA 2 Sam 15, 13-14. 30; 16, 5-13a
Huyamos ante Absalón. Dejad que Semeí me maldiga, si se lo ha ordenado el Señor
Lectura del segundo libro de Samuel.

En aquellos días, alguien llegó a David con esta información:
«El corazón de la gente de Israel sigue a Absalón».
Entonces David dijo a los servidores que estaban con él en Jerusalén:
«Levantaos y huyamos, pues no tendremos escapatoria ante Absalón. Vámonos rápidamente, no sea que se apresure, nos dé alcance, precipite sobre nosotros la ruina y pase la ciudad a filo de espada».
David subía la cuesta de los Olivos llorando con la cabeza cubierta y descalzo. Los que le acompañaban llevaban cubierta la cabeza y subían llorando.
Al llegar el rey a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá. Iba caminando y lanzando maldiciones. Y arrojaba piedras contra David y todos sus servidores. El pueblo y los soldados protegían a David a derecha e izquierda. Semeí decía al maldecirlo:
«Fuera, fuera, hombre sanguinario, hombre desalmado. El Señor ha hecho recaer sobre ti la sangre de la casa de Saúl, cuyo reino has usurpado. Y el Señor ha puesto el reino en manos de tu hijo Absalón. Has sido atrapado por tu maldad, pues eres un hombre sanguinario».
Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey:
«Por qué maldice este perro muerto al rey, mi señor? Deja que vaya y le corte la cabeza».
El rey contestó:
«¿Qué hay entre vosotros y yo, hijo de Seruyá? Si maldice y
si el Señor le ha ordenado maldecir a David, ¿quién le va a
preguntar: “Por qué actúas así”?».
Luego David se dirigió a Abisay y a todos sus servidores:
«Un hijo mío, salido de mis entrañas, busca mi vida. Cuánto más este benjaminita. Dejadle que me maldiga, si se lo ha ordenado el Señor. Quizá el Señor vea mi humillación y me pague con bendiciones la maldición de este día».
David y sus hombres subían por el camino.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sa13, 2-3. 4-5. 6-8a (R.: 8a)
R.
Levántate, Señor; sálvame. Exsúrge, Dómine, salvum me fac.

V. Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí:
«Ya no lo protege Dios».
R.
Levántate, Señor; sálvame. Exsúrge, Dómine, salvum me fac.

V. Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo.
R.
Levántate, Señor; sálvame. Exsúrge, Dómine, salvum me fac.

V. Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor.
Levántate, Señor; sálvame, Dios mío.
R.
Levántate, Señor; sálvame. Exsúrge, Dómine, salvum me fac.

Aleluya Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R. Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitábit plebem suam.

EVANGELIO Mc 5, 1-20
Espíritu inmundo, sal de este hombre
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó
con voz potente:
«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes».
Porque Jesús le estaba diciendo:
«Espíritu inmundo, sal de este hombre».
Y le preguntó:
«¿Cómo te llamas?».
Él respondió:
«Me llamo Legión, porque somos muchos».
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:
«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».
Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.
Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en
los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.
Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.
Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Teófilato (Catena aurea)
El Señor lo manda a su casa, haciéndole comprender que, aunque El no estuviese presente, lo defendería con su poder, para que curado como estaba fuera útil a los demás. Por eso dice: "Mas Jesús no le admitió, sino que le dijo: Vete a tu casa y con tus parientes, y anuncia a los tuyos el gran beneficio que te ha hecho el Señor, y la misericordia que ha usado contigo". Observemos la humildad del Salvador, quien no dice: Anuncia el gran beneficio que te he hecho, sino el que te ha hecho el Señor. Así, pues, cuando hagamos algo bueno, no nos lo atribuyamos a nosotros, sino a Dios.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVI
304. Oremos a Dios Padre.
- Por la Iglesia, en la pluralidad de ministerios y carismas. Roguemos al Señor.
- Por los que trabajan en las diversas profesiones. Roguemos al Señor.
- Por los impedidos y minusválidos. Roguemos al Señor.
- Por los más jóvenes para que asuman la responsabilidad de la Evangelización. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que queremos ser fieles a nuestra vocación de cristianos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, los ruegos de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Suban hacia ti, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante, aceptables a tu majestad, como lo fue la pasión gloriosa de tu Hijo por la salvación de todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera supplicántis Ecclésiae, Domine, in conspéctum maiestátis tuae ascéndant accépta, cui pro totíus mundi salúte grata éxstitit Fílii tui pássio gloriósa. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA D 3. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS III.
Antífona de la comunión Sal 116, 1-2
Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.
O bien: Mc 16, 15
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ps 116, 1-2
Laudáte Dóminum, omnes gentes, collaudáte eum, omnes pópuli; quóniam confirmáta est super nos misericórdia eius, et véritas Dómini manet in aetérnum.
Vel: Mc 16, 15
Eúntes in mundum univérsum, praedicáte Evangélium omni creatúrae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que nos santifique la participación en tu mesa, y haz que todas las naciones reciban con gozo, por el sacramento de tu Iglesia, la salvación que tu Unigénito efectuó en la cruz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sanctíficet nos, quaesumus, Dómine, mensae tuae participátio, et praesta, ut, quam Unigénitus tuus in cruce operátus est salútem, omnes gentes per Ecclésiae tuae sacraméntum gratánter accípiant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 30 de enero

1. En Jerusalén, san Matías, obispo, que, después de soportar muchas contradicciones por Cristo, descansó en paz (s. II).
2. En Edessa, de Osroene (hoy Turquía), san Barsimeo, obispo, que en tiempo del emperador Decio fue azotado por su fe en Cristo, pero terminada la persecución y liberado de la cárcel, dedicó el resto de su vida a gobernar con total entrega la Iglesia que tenía encomendada (s. III).
3. En Roma, conmemoración de santa Martina, a quien el papa Dono dedicó una basílica a su nombre en el foro romano (677).
4. En el monasterio de Chelle, en el territorio de París, en la Galia (hoy Francia), santa Batilde, que, siendo reina, fundó un cenobio bajo la Regla de san Benito, al estilo del monasterio de Luxeuil y a la muerte de su esposo, Clodoveo II, gobernó el reino de los francos. Cuando su hijo asumió el poder, se retiró al citado monasterio, viviendo hasta el fin de sus días bajo la observancia de la Regla (680).
5. En el monasterio de Maubeuge, en Neustria (hoy Francia), santa Aldegunda, abadesa, en tiempo del rey Dagoberto (c. 684).
6. En la ciudad de Pavía, en la Lombardía (hoy Italia), san Armentario, obispo, que colocó solemnemente en la basílica de San Pedro in Cælo Aureo el cuerpo de san Agustín, trasladado por el rey Liutprando (d. 731).
7. Pasión de san Teófilo, apellidado el Joven, mártir, que, siendo prefecto de la armada cristiana, fue apresado en Chipre y conducido a la presencia de Harun ar-Rashid, califa supremo de los sarracenos, y dado que ni las amenazas ni las promesas pudieron hacerle apostatar de Cristo, fue herido de muerte con la espada (792).
8*. En la ciudad de Burgos, en Castilla la Vieja, región de España, san Adelelmo, abad, que convirtió en monasterio la capilla de San Juan y el hospital de pobres contiguo (1097).
9*. En Dublín, ciudad de Irlanda, tránsito del beato Francisco Taylor, mártir, el cual, siendo padre de familia, pasó siete años en la cárcel por razón de su fe católica, y después de soportar tribulaciones y ancianidad, terminó su martirio bajo el reinado de Jacobo I (1584).
10. En la ciudad de Viterbo, en el Lacio (hoy Italia), santa Jacinta Mariscotti, virgen, de la Tercera Orden Regular de San Francisco, la cual, después de perder quince años entregada a vanos deleites, abrazó con ardor la conversión y promovió confraternidades para consolar a los ancianos, fomentando el culto a la Eucaristía (1640).
11*. En Turín, ciudad del Piamonte, en Italia, beato Sebastián Valfré, presbítero de la Congregación del Oratorio, que con su entrega desinteresada ayudó a pobres, enfermos y encarcelados, y condujo a muchos hacia Cristo con su amistad y su eximia caridad (1710).
12. En la ciudad de Seúl, en Corea, san Pablo Ho Hyob, mártir, que, siendo soldado, fue encarcelado por confesarse cristiano y, sometido a tormento, sus fuerzas cedieron y pareció que se retractaba, pero, arrepentido, él mismo se presentó ante el juez confirmando su fe en Cristo, por lo cual, encarcelado de nuevo, después de largo tiempo falleció a consecuencia de los golpes recibidos (1840).
13. En Tonquín (hoy Vietnam del Norte), santo Tomás Khuong, presbítero y mártir, que en la persecución bajo el emperador Tu Duc confesó con gran fuerza de ánimo que era cristiano y, encarcelado, de rodillas ante la cruz fue decapitado con un hacha (1860).
14. En la ciudad de Guadalajara, en México, san David Galván, presbítero y mártir, que durante la persecución mexicana obtuvo la corona del martirio defendiendo la santidad del matrimonio, siendo fusilado por un soldado, sin previo juicio (1915).
15*. En Malonne, lugar de Bélgica, san Muciano María Viaux, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que dedicó toda su vida con constancia y generosidad a la formación de los jóvenes (1917).
16*. En el monasterio de san Benito de Maredsous, también en Bélgica, beato Columba (José) Marmión, que, nacido en Irlanda y ordenado sacerdote, llegó a ser abad de aquel monasterio benedictino, donde se distinguió como padre del cenobio, guía de almas en el camino de la santidad y por su riqueza en doctrina espiritual y elocuencia (1923).
17*. En la villa de Torrent, en España, beata Carmela García Moyón, mártir, maestra de la doctrina cristiana, que en la cruel persecución religiosa fue violada y quemada viva por causa de su fe en Cristo (1937).
18*. En la ciudad de Gdeszyn, en Polonia, beato Segismundo Pisarski, presbítero y mártir, que durante la guerra, por no renunciar a su fe ante los perseguidores, fue fusilado junto a su parroquia (1943).