lunes, 18 de diciembre de 2017

Lunes 22 enero 2018, San Vicente, diácono y mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS SACERDOTES CON OCASIÓN DEL JUEVES SANTO DE 2004

Queridos sacerdotes:

1. Os escribo con alegría y afecto con ocasión del Jueves Santo, siguiendo una tradición iniciada en la primera Pascua como Obispo de Roma, hace ahora veinticinco años. Este contacto epistolar, que tiene un carácter especial de hermandad por la participación común en el Sacerdocio de Cristo, se sitúa en el contexto litúrgico de este día santo, marcado por dos ritos significativos: la Misa Crismal por el mañana y la Misa in Cena Domini por la tarde.

Pienso en vosotros, reunidos en las Catedrales de vuestras Diócesis, en torno a los respectivos Ordinarios, para renovar las promesas sacerdotales. Este rito tan elocuente tiene lugar antes de la bendición de los Santos Óleos, en particular el del Crisma, y encaja bien en dicha celebración, que pone de relieve la imagen de la Iglesia, pueblo sacerdotal santificado por los Sacramentos y enviado a difundir en el mundo el suave aroma de Cristo, el Salvador (cf. 2 Co 2,14-16).

Al atardecer, os veo entrar en el Cenáculo para iniciar el Triduo pascual. Jesús nos invita a volver cada Jueves Santo precisamente a aquella «sala grande» en el piso superior (Lc 22,12), y ahí es donde quiero encontrarme con vosotros, queridos hermanos en el Sacerdocio. En la Última Cena hemos nacido como sacerdotes. Por eso es bello y obligado encontrarnos en el Cenáculo, compartiendo la conmemoración, llena de gratitud, de la alta misión que nos acomuna.

2. Hemos nacido de la Eucaristía. Lo que decimos de toda la Iglesia, es decir, que «de Eucharistia vivit », como he querido recordar en la reciente Encíclica, podemos afirmarlo también del Sacerdocio ministerial: éste tiene su origen, vive, actúa y da frutos «de Eucharistia» (cf. Conc. Trid., Sess. XXII, can. 2: DS 1752). «No hay Eucaristía sin sacerdocio, como no existe sacerdocio sin Eucaristía» (Don y misterio. Madrid 1996, 95).

El ministerio ordenado, que nunca puede reducirse al aspecto funcional, pues afecta al ámbito del «ser», faculta al presbítero para actuar in persona Christi y culmina en el momento en que consagra el pan y el vino, repitiendo los gestos y las palabras de Jesús en la Última Cena.

Ante esa realidad extraordinaria permanecemos atónitos y aturdidos: ¡Con cuánta condescendencia humilde ha querido Dios unirse al hombre! Si estamos conmovidos ante el pesebre contemplando la encarnación del Verbo, ¿qué podemos sentir ante el altar, donde Cristo hace presente en el tiempo su Sacrificio mediante las pobres manos del sacerdote? No queda sino arrodillarse y adorar en silencio este gran misterio de la fe.

CALENDARIO

22 LUNES. SAN VICENTE, diácono y mártir, m. obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Sam 5, 1-7. 10. Tú pastorearás a mi pueblo Israel.
- Sal 88. R. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán.
- Mc 3, 22-30. Satanás está perdido.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 23 de enero, pág. 125.
CALENDARIOS: Valencia-capital: (S). Valencia-diócesis y Huesca-ciudad: (F). Zaragoza: (MO). OCSO: (ML).
Palotinos: San Vicente Palotti, presbítero (S). Trinitarios y Familia Mínima: (MO).
Marianistas: Beato Guillermo José Chaminade, presbítero (F).
Salesianas: Beata Laura Vicuña, adolescente (MO). Salesianos: (ML).
Dominicos: Beato Antonio della Chiesa, presbítero (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
San Vicente, diácono de Zaragoza y mártir, que durante la persecución bajo el emperador Diocleciano sufrió cárcel, hambre, potro, y hierros candentes, hasta que en Valencia, en la Hispania Cartaginense, voló al cielo a recoger el premio del martirio. (304)

En castellano todo los textos son propios de la memoria, en latín sólo la oración colecta, el resto está tomado del común de un mártir fuera del tiempo pascual 2.

22 de enero
San Vicente, diácono y mártir
Memoria
Die 22 ianuarii
S. Vincentii, diaconi et martyris
Antífona de entrada
Este santo mártir derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces, y así alcanzó el reino de los cielos.
Antiphona ad introitum
Hic est vere martyr, qui pro Christi nómine sánguinem suum fudit, qui minas iúdicum non tímuit, sed ad caeléstia regna pervénit.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, infunde misericordiosamente en nosotros tu Espíritu, para que nuestros corazones rebosen de aquel intenso amor con el que san Vicente superó todos los tormentos corporales. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, tuum in nobis Spíritum cleménter infúnde, ut corda nostra ea dilectióne válida potiántur, per quam sanctus martyr Vincéntius ómnia córporis torménta devícit. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la III semana del Tiempo Ordinario año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Sam 5, 1-7. 10
Tú serás el pastor de mi pueblo Israel
Lectura del segundo libro de Samuel.

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebrón y le dijeron:
«Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”». Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel.
David tenía treinta años cuando comenzó a reinar. Y reinó cuarenta años; siete años y seis meses sobre Judá en Hebrón, y treinta y tres años en Jerusalén sobre todo Israel y Judá.
David se dirigió con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que habitaban en el país. Estos dijeron a David:
«No entrarás aquí, pues te rechazarán hasta los ciegos y los cojos».
Era como decir: David no entrará aquí. Pero David tomó la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David.
David iba engrandeciéndose, pues el Señor, Dios del universo, estaba con él.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 88, 20. 21-22. 25-26 (R.: 25a)
R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán. Véritas mea et misericórdia mea cum ipso

V. Un día hablaste en visión a tus santos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado de entre el pueblo.» R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán. Véritas mea et misericórdia mea cum ipso

V. «Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso.» R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán. Véritas mea et misericórdia mea cum ipso

V. «Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar,
y su derecha hasta el Gran Río.» R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán. Véritas mea et misericórdia mea cum ipso

Aleluya Cf. 2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.
Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illuminávit vitam per Evangélium.

EVANGELIO Mc 3, 22-30
Satanás está perdido
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con
el poder del jefe de los demonios».
Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica.
1864 "Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada" (Mc 3, 29; Lc 12, 10). No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo (cf DeV 46). Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XI
299. Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, a fin de que todos los hombres experimenten su bondad y misericordia.
- Por la Iglesia: para que sea signo de paz y de reconciliación entre los hombres. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos de la tierra: para que superen todo lo que les desune y promuevan todo cuanto les acerca. Roguemos al Señor.
- Por los que odian, por los resentidos y amargados: para que descubran que la felicidad se encuentra en el perdón. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos perdonar como Dios mismo nos perdona. Roguemos al Señor.
Padre nuestro, que has enseñado a perdonar para recibir tu perdón. Haz que siempre observemos esta ley y así merezcamos ser llamados y ser, en verdad, hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, te ofrecemos, llenos de alegría, este sacrificio de alabanza con el que celebramos el triunfo de san Vicente, mártir, y, al presentártelo, nos gozamos de merecer su protección gloriosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, pro commemoratióne beáti mártyris tui N. offérimus, quem a Christi córporis unitáte nulla tentátio separávit. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión Cf. Jn 12, 26
El que quiera servirme, que me siga, dice el Señor, y donde esté yo, allí también estará mi servidor.
Vel: Jn 8, 12
Qui séquitur me, non ámbulat in ténebris, sed habébit lumen vitae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Te suplicamos, Señor, que el celestial alimento recibido nos comunique la misma fortaleza de espíritu que hizo a san Vicente ministro fiel en tu servicio y vencedor valiente en el martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacris, Dómine, recreáti mystériis, quaesumus, ut, miram beáti N. constántiam aemulántes, patiéntiae praemium cónsequi mereámur aetérnum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de enero

1. En Cesarea de Mauritania (hoy Argelia), santos mártires Severiano y Aquila, esposos, que fueron quemados vivos (s. III).
2. En Roma, en el cementerio Mayor de la vía Nomentana, santa Emerenciana, mártir (c. s. IV).
3. En Ancira, ciudad de Galacia (hoy Turquía), santos Clemente, obispo, y Agatángelo, mártires (s. IV).
4*. En Teano, ciudad de la Campania (hoy Italia), conmemoración de san Amasio, obispo (c. 356).
5. En la ciudad de Toledo, en la Hispania Tarraconensis (hoy España), san Ildefonso, que fue monje y rector de su cenobio, y después elegido obispo. Autor fecundo de libros y de textos litúrgicos, se distinguió por su gran devoción hacia la santísima Virgen María, Madre de Dios (667).
6*. En Dampierre, cerca de Besançon, en Borgoña (hoy Francia), san Mainbodo, oriundo de Hibernia (hoy Irlanda), el cual, peregrino y eremita, fue asesinado por unos ladrones (c. s. VIII).
7. En la ciudad de Seúl, en Corea, san Andrés Chong (Tyong) Hwagyong, catequista y mártir, que colaboró con el santo obispo Lorenzo Imbert, haciendo de su casa un refugio para los cristianos y, por esta razón, fue herido cruelmente y estrangulado en la cárcel (1840).