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Domingo 27 mayo 2018, Santísima Trinidad, solemnidad, ciclo B.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Miércoles 31 enero 2018, San Juan Bosco, presbítero, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS SACERDOTES CON OCASIÓN DEL JUEVES SANTO DE 1979

Al servicio del Buen Pastor


5. Mientras escribo, tengo ante mis ojos, en lo hondo de mi alma, los más amplios sectores de la vida humana, a la que, queridos Hermanos, sois enviados como obreros de la viña del Señor (cfr. Mt 20, 1-16). Sirve también para vosotros la comparación del rebaño" (cfr. Jn 10, 1-16), dado que gracias al carácter sacerdotal, participáis del carisma pastoral, lo cual es señal de una peculiar relación de semejanza a Cristo, Buen Pastor. Vosotros precisamente estáis revestidos de esta condición de una manera muy especial. Aunque la solicitud por la salvación de los demás sea y deba ser también tarea de cada miembro de la gran comunidad del Pueblo de Dios, o sea de todos nuestros hermanos y hermanas seglares como ha declarado tan ampliamente el Concilio Vaticano II, (cfr. Const. Dogm. Lumen gentium, 11), sin embargo se espera de vosotros, Sacerdotes, una solicitud y un empeño mayor diverso que el del seglar; y esto porque vuestra participación en el sacerdocio de Jesucristo difiere de la suya “esencialmente, y no solo en grado” (Lumen gentium, 10).

De hecho, el sacerdocio de Jesucristo es la primera fuente y la expresión de una diligencia incesante y siempre eficaz para nuestra salvación que nos permite mirar particularmente a El como al Buen Pastor. Las palabras “El Buen Pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10, 11), ¿no se refieren tal vez al Sacrificio de la Cruz, al acto definitivo del Sacerdocio de Cristo? ¿No nos indican tal vez a todos nosotros, a quienes Cristo Señor mediante el sacramento del Orden ha hecho participantes de su Sacerdocio, el camino que también nosotros debemos recorrer?. ¿Estas palabras no nos dicen tal vez que nuestra vocación es una singular solicitud por la salvación de nuestro prójimo?. ¿Que esta solicitud es una particular razón de ser” de nuestra vida sacerdotal?. ¿Que precisamente ella le da sentido, y que sólo a través de ella podemos encontrar pleno sentido de nuestra propia vida, de nuestra perfección y de nuestra santidad? Este tema lo trata, en diversos capítulos, el Decreto Conciliar Optatam Totius [3].

Este problema, sin embargo, se hace más comprensible a la luz de las palabras de nuestro mismo Maestro, que dice: Quien quiera salvar su vida, la perderá, y quien pierda la vida por mi y el Evangelio, ése la salvará” (Mc 8, 35). Son, éstas, palabras misteriosas, y parecen una paradoja. Pero dejan de ser misteriosas, si intentamos ponerlas en práctica. Entonces, la paradoja desaparece y se manifiesta plenamente la profunda sencillez de su significado. Que a todos nosotros se nos conceda esta gracia en nuestra vida sacerdotal y en nuestro servicio lleno de celo.

[3] Cfr. 8-11; 19-20.

CALENDARIO

31 MIÉRCOLES. SAN JUAN BOSCO, presbítero, m. obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común de pastores (para un pastor) o de santos (para educadores), o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- 2 Sam 24, 2. 9-17. Soy yo el que ha pecado al censar al pueblo. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho?
- Sal 31. R. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.
- Mc 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 1 de febrero, pág. 140.
CALENDARIOS: Familia salesiana y Arzobispado Castrense-Cuerpo de Especialistas del Ejército de Tierra y Esclavos de María y de los Pobres: San Juan Bosco, presbítero (S).
Ibiza: Dedicación de la iglesia-catedral (F).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez dura, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín se dedicó esforzadamente a la formación de los adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo, en este día, en la misma ciudad de Turín, en Italia. (1888)

La oración colecta es propia. El resto está tomado del común de pastores B. Para un pastor 2.

31 de enero
San Juan Bosco, presbítero
Memoria
Die 31 ianuarii
S. Ioannis Bosco, presbyteri
Memoria
Antífona de entrada Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres y curar a los contritos de corazón.
O bien: Cf. Eclo 45, 16
El Señor lo eligió como su sacerdote, para ofrecer el sacrificio de alabanza.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 4, 18
Spíritus Dómini super me: propter quod unxit me, evangelizáre paupéribus misit me, sanáre contrítos corde.
Vel: Cf. Qo 45, 20
Elégit eum Dóminus sacerdótem sibi, ad sacrificándum ei hóstiam laudis
Oración colecta
Oh, Dios, que has suscitado en san Juan Bosco, presbítero, un padre y un maestro para los jóvenes, concédenos que, encendidos en su mismo fuego de caridad, podamos ganar almas para ti y solo a ti servirte. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Ioánnem presbyterum adulescéntium patrem et magístrum excitásti, concéde, quaesumus, ut, eódem caritátis igne succénsi, ánimas quaerere tibíque soli servíre valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IV semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA
Soy yo el que ha pecado al censar al pueblo. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho?
Lectura del segundo libro de Samuel.

En aquellos días, el rey David mandó a Joab, jefe del ejército, que estaba a su lado:
«Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan a Berseba, y haz el censo del pueblo, para que sepa su número».
Joab entregó al rey el número del censo del pueblo: Israel contaba con ochocientos mil guerreros, que podían empuñar la espada y Judá con quinientos mil hombres.
Pero después, David sintió remordimiento por haber hecho el censo de! pueblo. Y dijo al Señor:
«He pecado gravemente por lo que he hecho. Ahora, Señor, perdona la falta de tu siervo, que ha obrado tan neciamente».
Al Jevantarse David por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió esta palabra del Señor:
«Ve y di a David: así dice el Señor. “Tres cosas te propongo. Elige una de ellas y la realizare ».
Gad fue a ver a David y le notificó:
«¿Prefieres que vengan siete años de hambre en tu país, o que tengas que huir durante tres meses ante tus enemigos, los cuales te perseguirán, o que haya tres días de peste en tu país? Ahora, reflexiona y decide qué he de responder al que me ha enviado».
David respondió a Gad:
«¡Estoy en un gran apuro! Pero pongámonos en manos del Señor, cuya misericordia es enorme, y no en manos de los hombres».
Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó la peste a Israel desde la mañana hasta el plazo fijado.
Murieron setenta Y siete mil hombres del pueblo desde Dan hasta Berseba.
El ángel del Señor extendió su mano contra Jerusalén para asolarla. Pero el Señor se arrepintió del castigo y ordenó al ángel que asolaba al pueblo:
«¡Basta! Retira ya tu mano».
El ángel del Señor se encontraba junto a la era de Arauná, el jebuseo. Al ver al ángel golpeando al pueblo, David suplicó al Señor:
«Soy yo el que ha pecado y el que ha obrado mal. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho? Por favor, carga tu mano contra mí y contra la casa de mi padre».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 31, 1b-2. 5. 6. 7 (R.: cf. 5d)
R.
Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado. Remítte, Dómine, culpam peccáti mei.

V. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.
y en cuyo espíritu no hay engaño. R.
Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado. Remítte, Dómine, culpam peccáti mei.

V. Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R.
Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado. Remítte, Dómine, culpam peccáti mei.

V. Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R.
Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado. Remítte, Dómine, culpam peccáti mei.

V. Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R.
Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado. Remítte, Dómine, culpam peccáti mei.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R. Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.

EVANGELIO Mc 6, 1-6
No desprecian a un profeta más que en su tierra
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beda, in Marcum, 2, 23
Su patria era Nazaret, en donde había nacido. Pero ¡cuánta no sería la ceguedad de los nazarenos, que menosprecian, por sólo la noticia de su nacimiento, al que debían reconocer por Cristo en sus palabras y hechos! "Llegado el sábado -continúa- comenzó a enseñar", etc. En su doctrina se encierra su sabiduría, y su poder en las curas y milagros que hacía.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVIII
306. Oremos a Dios Padre.
- Por el Papa, los obispos y los presbíteros. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, los jueces y los legisladores. Roguemos al Señor.
- Por todos los que se encuentran en cualquier necesidad. Roguemos al Señor.
- Por nuestra comunidad (parroquia), por nosotros mismos. Roguemos al Señor.
Atiende a nuestras peticiones y concédenos los dones de tu bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios todopoderoso, humildemente imploramos de tu Divina Majestad que, así como estos dones ofrecidos en honor de san N. manifiestan la gloria de tu poder divino, del mismo modo nos alcancen el fruto de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Maiestátem tuam supplíciter implorámus, omnípotens Deus, ut, sicut glóriam divínae poténtiae múnera pro beáto N. obláta testántur, sic nobis efféctum tuae salvatiónis impéndant. Per Christum.
PREFACIO COMÚN IV
Nuestra misma acción de gracias es un don de Dios
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te alabamos proclamando llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS IV
De laude, dono Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia, cum nostra laude non égeas, tuum tamen est donum quod tibi grates rependámus, nam te non augent nostra praecónia, sed nobis profíciunt ad salútem, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Fortalecidos con con el alimento santo, te rogamos, Dios todopoderoso, que, siguiendo siempre el ejemplo de san N., nos concedas servirte con entrega constante y progresar en el amor incansable hacia todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Refectióne sacra enutrítos, fac nos, omnípotens Deus, exémpla beáti N. iúgiter sequéntes, te pérpeti devotióne cólere, et indeféssa ómnibus caritáte profícere. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de febrero

1. En Frigia, conmemoración de san Trifón, mártir (s. inc.)
2. En Ravena, en la región de Flaminia, san Severo, obispo (p. 342).
3. En Augusta Tricastina (hoy Saint-Paul-Trois-Châteaux), en la región de la Galia Vienense, san Pablo, obispo, que dio su nombre a la ciudad (s. IV).
4. En Kildare, en Irlanda, santa Brígida, abadesa, que fundó uno de los primeros monasterios de la isla y, según se cuenta, continuó el trabajo de evangelización iniciado por san Patricio (c. 525).
5*. En Augusta Pretoria (hoy Aosta), en los Alpes Grayos, san Urso, presbítero (antes del s. IX).
6*. En Anicio (hoy Chiniac), en Aquitania, san Agripano, obispo y mártir, el cual, al llegar a esta región de regreso de Roma, fue asesinado por unos adoradores idólatras (s. VII).
7*. En Metz, en Austrasia, el santo rey Sigeberto III, que fundó los monasterios de Stavelot y Malmedy, así como muchos otros, y se distinguió por su liberalidad en hacer limosnas a las iglesias y a los pobres (656).
8*. En la villa de Ciruelos, en la región española de Castilla la Nueva, san Raimundo, abad de Fitero, que fundó la Orden de Calatrava y trabajó en favor de la cristiandad (c. 1160).
9*. En Saint-Malo, en Bretaña Menor, san Juan, obispo, varón de gran austeridad y justicia, que trasladó su sede episcopal desde Aleth a esa ciudad. San Bernardo lo alabó como obispo pobre, amigo de los pobres y amante de la pobreza (1163).
10*. En París, en Francia, beato Reginaldo de Orleans, presbítero, quien, de paso por Roma, conmovido por la predicación de santo Domingo entró en la Orden de Predicadores, a la que atrajo a muchos con el ejemplo de sus virtudes y el ardor de su palabra (1220).
11*. En Castro Fiorentino, en la Toscana, santa Viridiana, virgen, que vivió como reclusa desde la juventud hasta la ancianidad (1236/1242).
12*. En el convento de Piglio, en el Lacio, beato Andrés, de la familia de los condes de Segni, presbítero de la Orden de los Menores, que, renunciando a altas dignidades, prefirió servir a Cristo en la humildad y simplicidad (1302).
13*. En Dublín, en Irlanda, beatos mártires Conor O’Devany, obispo de Down and Connor, de la Orden de los Hermanos Menores, y Patricio O’Lougham, presbítero, los cuales, reinando Jacobo I, fueron ahorcados por ser católicos (1612).
14. En Londres, en Inglaterra, san Enrique Morse, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que, apresado en diversas ocasiones y exiliado dos veces, fue encarcelado de nuevo en tiempo del rey Carlos I por ser sacerdote y, después de haber celebrado la Misa en la cárcel, ahorcado en Tyburn entregó su alma a Dios (1645).
15*. En Preuilly, del Anjou, en Francia, pasión de las beatas María Ana Vaillot junto con cuarenta y seis compañeras, que recibieron la corona del martirio durante la Revolución Francesa (1794). Estos son los nombres: Otilia Baurngarten, religiosa; Juana Gruget, Luisa Rallier de la Tertinilre, Magdalena Perrotin, María Ana Pichery y Simona Chauvigné, viudas; Francisca Pagis, Juana Fouchard, Margarita Riviére, María Cassin, María Fausseuse, María Galard, María Gasnier, María Juana Chauvigné, María Lenée, María Leroy Brevet, María Rouault, Petrina Phélippeaux, Renata Cailleau, Renata Martin y Victoria Bauduceau, esposas; Juana, Magdalena y Petrina Sailland d’Espinatz, hermanas; Gabriela, Petrina y Susanna Androuin, hermanas; María y Renata Grillard, hermanas; Ana Francisca de Villencuye, Ana Hamard, Carla Davy, Catalina Cottanceau, Francisca Bellanger, Francisca Bonneau, Francisca Michau, Jacoba Monnier, Juana Bourigault, Luisa Amata Déan de Luigné, Magdalena Blond, María Leroy, Petrina Besson, Petrina Ledoyen, Petrina Grille, Renata Valin y Rosa Quenion.
16. En Seúl, en Corea, santos mártires Pablo Hong Yông-ju, catequista, Juan Yi mun-u, que se ocupaba de los pobres y enterraba los cuerpos de los mártires, y Bárbara Ch’oe Yong-i, que imitaba los ejemplos de sus padres y esposo, muertos degollados por ser cristianos (1840).
17*. En Turín, en Italia, beata Juana Francisca de la Visitación (Ana) Michelotti, virgen, que fundó el Instituto de las Hermanitas del Sagrado Corazón, para servir al Señor cuidando desinteresadamente a los enfermos pobres (1888).
18*. En la ciudad de Cúcuta, en Colombia, beato Luis Variara, presbítero de la Sociedad de San Francisco de Sales, que dedicó toda su actividad en favor de los leprosos y fundó la Congregación de Hermanas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María (1923).