sábado, 4 de noviembre de 2017

Sábado 9 diciembre 2017, Sábado de la I semana de Adviento o san Juan Diego Cuahtlatoatzin, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II

CAPÍTULO II. LA EUCARISTÍA EDIFICA LA IGLESIA


21. El Concilio Vaticano II ha recordado que la celebración eucarística es el centro del proceso de crecimiento de la Iglesia. En efecto, después de haber dicho que «la Iglesia, o el reino de Cristo presente ya en misterio, crece visiblemente en el mundo por el poder de Dios»,(35) como queriendo responder a la pregunta: ¿Cómo crece?, añade: «Cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, en el que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado (1 Co 5, 7), se realiza la obra de nuestra redención. El sacramento del pan eucarístico significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un sólo cuerpo en Cristo (cf. 1 Co 10, 17)».(36)

Hay un influjo causal de la Eucaristía en los orígenes mismos de la Iglesia. Los evangelistas precisan que fueron los Doce, los Apóstoles, quienes se reunieron con Jesús en la Última Cena (cf. Mt 26, 20; Mc 14, 17; Lc 22, 14). Es un detalle de notable importancia, porque los Apóstoles «fueron la semilla del nuevo Israel, a la vez que el origen de la jerarquía sagrada».(37) Al ofrecerles como alimento su cuerpo y su sangre, Cristo los implicó misteriosamente en el sacrificio que habría de consumarse pocas horas después en el Calvario. Análogamente a la alianza del Sinaí, sellada con el sacrificio y la aspersión con la sangre,(38) los gestos y las palabras de Jesús en la Última Cena fundaron la nueva comunidad mesiánica, el Pueblo de la nueva Alianza.

Los Apóstoles, aceptando la invitación de Jesús en el Cenáculo: «Tomad, comed... Bebed de ella todos...» (Mt 26, 26.27), entraron por vez primera en comunión sacramental con Él. Desde aquel momento, y hasta al final de los siglos, la Iglesia se edifica a través de la comunión sacramental con el Hijo de Dios inmolado por nosotros: «Haced esto en recuerdo mío... Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío» (1 Co 11, 24-25; cf. Lc 22, 19).

22. La incorporación a Cristo, que tiene lugar por el Bautismo, se renueva y se consolida continuamente con la participación en el Sacrificio eucarístico, sobre todo cuando ésta es plena mediante la comunión sacramental. Podemos decir que no solamente cada uno de nosotros recibe a Cristo, sino que también Cristo nos recibe a cada uno de nosotros. Él estrecha su amistad con nosotros: «Vosotros sois mis amigos» (Jn 15, 14). Más aún, nosotros vivimos gracias a Él: «el que me coma vivirá por mí» (Jn 6, 57). En la comunión eucarística se realiza de manera sublime que Cristo y el discípulo «estén» el uno en el otro: «Permaneced en mí, como yo en vosotros» (Jn 15, 4).

Al unirse a Cristo, en vez de encerrarse en sí mismo, el Pueblo de la nueva Alianza se convierte en «sacramento» para la humanidad,(39) signo e instrumento de la salvación, en obra de Cristo, en luz del mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5, 13-16), para la redención de todos.(40) La misión de la Iglesia continúa la de Cristo: «Como el Padre me envió, también yo os envío» (Jn 20, 21). Por tanto, la Iglesia recibe la fuerza espiritual necesaria para cumplir su misión perpetuando en la Eucaristía el sacrificio de la Cruz y comulgando el cuerpo y la sangre de Cristo. Así, la Eucaristía es la fuente y, al mismo tiempo, la cumbre de toda la evangelización, puesto que su objetivo es la comunión de los hombres con Cristo y, en Él, con el Padre y con el Espíritu Santo.(41)

(35) Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 3.
(36) Ibíd.
(37) Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia, 5.
(38) « Entonces tomó Moisés la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: “Ésta es la sangre de la Alianza que Yahveh ha hecho con vosotros, según todas estas palabras” » (Ex 24, 8).
(39) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 1.
(40) Cf. ibíd., n. 9.
(41) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros, 5. El mismo Decreto dice en el n. 6: « No se construye ninguna comunidad cristiana si ésta no tiene su raíz y centro en la celebración de la sagrada Eucaristía ».


CALENDARIO

9 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA I SEMANA DE ADVIENTO o SAN JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN, memoria libre


Misa
de sábado (morado) o de la memoria (blanco).
MISAL: para el sábado ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto de la feria o del común de santos (para un santo), Pf. I o III Adv. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Is 30, 19-21. 23-26. Se apiadará de ti al oír tu gemido.
- Sal 146. R. Dichosos los que esperan en el Señor.
- Mt 9, 35 — 10, 1. 5a. 6-8. Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas.
o bien:
cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 10 de diciembre, pág. 712.
CALENDARIOS: Toledo-ciudad: Santa Leocadia, virgen y mártir (S). Toledo-diócesis: (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: San Pedro Fourier, presbítero (MO).
Oviedo: Santa Leocadia, virgen y mártir (ML).
Pasionistas: Beato Bernardo María de Jesús, religioso (ML).
Vitoria: Aniversario de la muerte de Mons. José María Larrauri Lafuente, obispo, emérito (2008).

9 SÁBADO. Después de la hora nona:
SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO 2017
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del II Domingo de Adviento (morado).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la I Semana de Adviento Sabbato. Hebdomada I Adventus
Antífona de entrada Cf. Sal 80, 2. 4
Ven, Señor, tú que te sientas sobre querubines, muéstranos tu rostro y sálvanos.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 79, 2. 4
Veni, et osténde nobis fáciem tuam, Dómine, qui sedes super Chérubim, et salvi érimus.
Oración colecta
Oh, Dios, que para librar a la humanidad de la antigua esclavitud del pecado enviaste a tu Unigénito a este mundo, concede a los que esperamos con fe el don de tu amor, alcanzar la recompensa de la libertad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui, ad liberándum humánum genus a vetustátis condicióne, Unigénitum tuum in hunc mundum misísti, largíre devóte exspectántibus supérnae tuae grátiam pietátis, ut ad verae perveniámus praemium libertátis. Per Dóminum.

En la memoria:
Elogio del martirologio
San Juan Diego Cuauhtlatoatzain, de la estirpe indígena nativa, varón provisto de una fe purísima, de humildad y fervor, que logró que se construyera un santuario en honor de la Bienaventurada María Virgen de Guadalupe, en la colina de Tepeyac, en la ciudad de México, en donde se le había aparecido la Madre de Dios. (1548)

Oración colecta propia, y el resto de la feria de Adviento.

9 de diciembre
San Juan Diego de Cuauhtlatoatzin.
Die 9 decembris
S. Ioannis Didaci Cuauhtlatoatzin
Oración colecta.
Oh, Dios, que manifestaste el amor de la santísima Virgen María hacia tu pueblo por medio de san Juan Diego, concédenos por su intercesión que, dóciles a las recomendaciones de nuestra Madre de Guadalupe, podamos cumplir siempre tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui per beátum Ioánnem Dídacum, sanctíssimae Vírginis Maríae dilectiónem erga pópulum tuum ostendísti: eius nobis intercessióne concéde, ut, Matris nostrae mónitis Guadalúpae datis obsequéntes, voluntátem tuam iúgiter adimplére valeámus. Per Dominum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la I semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 30, 19-21. 23-26
Se apiadará de ti al oir tu gemido

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor, el Santo de Israel:
«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
no tendrás que llorar,
se apiadará de ti al oir tu gemido:
apenas te oiga, te responderá.
Aunque el Señor te diera
el pan de la angustia y el agua de la opresión
ya no se esconderá tu Maestro,
tus ojos verán a tu Maestro.
Si te desvías a la derecha o a la izquierda,
tus oídos oirán una palabra a tus espaldas
que te dice: “Éste es el camino, camina por él”.
Te dará lluvia para la semilla
que siembras en el campo,
y el grano cosechado en el campo
será abundante y suculento;
aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas;
los bueyes y asnos que trabajan en el campo
comerán forraje fermentado,
aventado con pala y con rastrillo.
En toda alta montaña,
en toda colina elevada
habrá canales y cauces de agua
el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
La luz de la luna será como la luz del sol,
y la luz del sol será siete veces mayor,
como la luz de siete días,
cuando el Señor vende la herida de su pueblo
y cure las llagas de sus golpes».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 146, 1bc-2. 3-4. 5-6 (R.: Is 30, 18)
R.
Dichosos los que esperan en el Señor. Beáti omnes qui exspéctant Dóminum.

V. Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R.
Dichosos los que esperan en el Señor. Beáti omnes qui exspéctant Dóminum.

V. Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R.
Dichosos los que esperan en el Señor. Beáti omnes qui exspéctant Dóminum.

V. Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R.
Dichosos los que esperan en el Señor. Beáti omnes qui exspéctant Dóminum.

Aleluya Is 33, 22
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Señor nos gobierna, nos da leyes, es nuestro rey: él es nuestra salvación. R. Dóminus iudex noster, légifer noster, rex noster; ipse salvábit nos.

EVANGELIO Mt 9, 35-38. 10, 1. 6-8
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 3 de julio de 2011
Cuando Jesús recorría los caminos de Galilea anunciando el reino de Dios y curando a muchos enfermos, sentía compasión de las muchedumbres, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor (cf. Mt 9, 35-36). Esa mirada de Jesús parece extenderse hasta hoy, hasta nuestro mundo. También hoy se posa sobre tanta gente oprimida por condiciones de vida difíciles y también desprovista de válidos puntos de referencia para encontrar un sentido y una meta a la existencia. Multitudes extenuadas se encuentran en los países más pobres, probadas por la indigencia; y también en los países más ricos son numerosos los hombres y las mujeres insatisfechos, incluso enfermos de depresión. Pensemos en los innumerables desplazados y refugiados, en cuantos emigran arriesgando su propia vida. La mirada de Cristo se posa sobre toda esta gente, más aún, sobre cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos.

Oración de los fieles
9. Contemplemos, hermanos, al Señor, que viene para salvar a todos los hombres, y supliquémosle que atienda nuestra oración.
- Para que el Señor visite a su Iglesia y la alegre con sus dones. Roguemos al Señor.
- Para que todos los pueblos de la tierra puedan contemplar la alegría que viene de Dios. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor ilumine a los enfermos y a los que sufren, y les dé la esperanza de que su cuerpo frágil se transformará en cuerpo glorioso como el de Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor, justo juez, nos dé la corona merecida a todos los que esperamos con amor a su venida. Roguemos al Señor.
Oh Señor, Salvador nuestro, que animas nuestra esperanza con la promesa de tu venida; escucha nuestra oración y haz que sepamos acoger con un corazón dócil los dones de tu bondad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Haz, Señor, que te ofrezcamos siempre este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que se realice el santo sacramento que tú instituiste y se lleve a cabo en nosotros eficazmente la obra de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Devotiónis nostrae tibi, Dómine, quaesumus, hóstia iúgiter immolétur, quae et sacri péragat institúta mystérii, et salutáre tuum nobis poténter operétur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión Cf. Ap 22, 12
Mira, yo vengo pronto y traeré mi recompensa conmigo, dice el Señor, para dar a cada uno según sus obras.
Antiphona ad communionem Cf. Ap 22, 12
Ecce vénio cito et merces mea mecum est, dicit Dóminus, dare unicuíque secúndum ópera sua.
Oración después de la comunión
Imploramos tu misericordia, Señor, para que este divino alimento que hemos recibido nos purifique del pecado y nos prepare a las fiestas que se acercan. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tuam, Dómine, cleméntiam implorámus, ut haec divína subsídia, a vítiis expiátos, ad festa ventúra nos praeparent. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 10 de diciembre

1. En Mérida, de Lusitania (hoy España), santa Eulalia, virgen y mártir, que, según se dice, siendo aún joven no dudó en ofrecer su vida por confesar a Cristo (304).
2. En Roma, en el cementerio de Trasona, de la vía Salaria Nueva, san Mauro, mártir, a quien el papa san Dámaso celebra como un niño inocente, al que los tormentos no lograron aparatar de la fe (c. s. IV).
3. En Ancira, de Galacia, san Gemelo, mártir (c. s. IV).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Gregorio III, papa, que procuró la predicación del Evangelio a los germanos y, en contra de los iconoclastas de la Urbe, adornó las iglesias con sagradas imágenes (741).
5. En el monasterio de San Nicolás de Viotorito, en Calabria, san Lucas, obispo de Insula (Isola Capo Rizzuto), que trabajó con insistencia en favor de los pobres y en la formación de los monjes (1114)
6. En Londres, en Inglaterra, santos mártires Edmundo Gennings, presbítero, y Suintino Wells, los cuales, en tiempo de la cruel persecución durante el reinado de Isabel I, fueron condenados a la pena capital, el primero por ser sacerdote, y el segundo por haberle hospedado, ahorcándoles colgados en la puerta de su casa y martirizándoles hasta la muerte (1591).
7. También en Londres, santos Poliodoro Plasden y Eustacio White, presbíteros, y también los beatos Brian Lacy, Juan Mason y Sidney Hogdson, todos ellos mártires, que en el mismo año sufrieron idéntico tormento en Tyburn, los primeros porque, siendo sacerdotes, habían entrado en Inglaterra, y los otros por haberles prestado ayuda (1591).
8. También en Tyburn, diecinueve años después, san Juan Roberts, de la orden de San Benito, y beato Tomás Somers, presbíteros y mártires, los cuales, condenados en tiempo del rey Jaime I a causa de su sacerdocio, habiendo abrazado a dieciséis ladrones, fueron colgados en el mismo patíbulo (1610).
9*. En el pueblo llamado Vallés, de Valencia, en España, beato Gonzalo Viñes Masip, presbítero y mártir, el cual, en tiempo de persecución, luchó un insigne combate por Cristo (1936).
10*. En el pueblo de Picadero de Paterna, en la misma región de Valencia, en España, beatos mártires Antonio Martín Hernández, presbítero, y Agustín García Calvo, religiosos de la Sociedad Salesiana, los cuales, en la misma persecución, por la fe de Cristo recibieron el vestido de la gloria (1936).