sábado, 11 de noviembre de 2017

Sábado 16 diciembre 2017, Sábado de la II semana de Adviento.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


37. La Eucaristía y la Penitencia son dos sacramentos estrechamente vinculados entre sí. La Eucaristía, al hacer presente el Sacrificio redentor de la Cruz, perpetuándolo sacramentalmente, significa que de ella se deriva una exigencia continua de conversión, de respuesta personal a la exhortación que san Pablo dirigía a los cristianos de Corinto: «En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!» (2 Co 5, 20). Así pues, si el cristiano tiene conciencia de un pecado grave está obligado a seguir el itinerario penitencial, mediante el sacramento de la Reconciliación para acercarse a la plena participación en el Sacrificio eucarístico.

El juicio sobre el estado de gracia, obviamente, corresponde solamente al interesado, tratándose de una valoración de conciencia. No obstante, en los casos de un comportamiento externo grave, abierta y establemente contrario a la norma moral, la Iglesia, en su cuidado pastoral por el buen orden comunitario y por respeto al Sacramento, no puede mostrarse indiferente. A esta situación de manifiesta indisposición moral se refiere la norma del Código de Derecho Canónico que no permite la admisión a la comunión eucarística a los que «obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave».(76)

38. La comunión eclesial, como antes he recordado, es también visible y se manifiesta en los lazos vinculantes enumerados por el Concilio mismo cuando enseña: «Están plenamente incorporados a la sociedad que es la Iglesia aquellos que, teniendo el Espíritu de Cristo, aceptan íntegramente su constitución y todos los medios de salvación establecidos en ella y están unidos, dentro de su estructura visible, a Cristo, que la rige por medio del Sumo Pontífice y de los Obispos, mediante los lazos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión».(77)

La Eucaristía, siendo la suprema manifestación sacramental de la comunión en la Iglesia, exige que se celebre en un contexto de integridad de los vínculos, incluso externos, de comunión. De modo especial, por ser «como la consumación de la vida espiritual y la finalidad de todos los sacramentos»,(78) requiere que los lazos de la comunión en los sacramentos sean reales, particularmente en el Bautismo y en el Orden sacerdotal. No se puede dar la comunión a una persona no bautizada o que rechace la verdad íntegra de fe sobre el Misterio eucarístico. Cristo es la verdad y da testimonio de la verdad (cf. Jn 14, 6; 18, 37); el Sacramento de su cuerpo y su sangre no permite ficciones.

(76) Can.915; cf. Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 712.
(77) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 14.
(78) Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, III, q. 73, a. 3c.


CALENDARIO


16 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA II SEMANA DE ADVIENTO

Misa
de sábado (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I o III Adv.
LECC.: vol. II.
- Eclo 48, 1-4. 9-11b. Elías volverá de nuevo.
- Sal 79. R. Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
- Mt 17, 10-13. Elías ya ha venido y no lo reconocieron.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 17 de diciembre, pág. 723.
CALENDARIOS: Barcelona, Tarragona y Urgell: San José Manyanet, presbítero (MO). Girona, Sant Feliu de Llobregat, Terrassa y Vic: (ML).

16 SÁBADO. Después de la hora nona:
TERCERA SEMANA DE ADVIENTO 2017
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina del III Domingo de Adviento «Gaudete» (morado o rosa).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la II Semana de Adviento. Sabbato. Hebdómada II Adventus
Antífona de entrada Sal 79, 2
Ven, Señor, tú que te sientas sobre querubines, muéstranos tu rostro sálvanos.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 79, 4. 2
Veni, et osténde nobis fáciem tuam, Dómine, qui sedes super Chérubim, et salvi érimus.
Oración colecta
Amanezca en nuestros corazones, Dios todopoderoso, el resplandor de tu gloria, para que, disipadas las tinieblas de la noche, la llegada de tu Unigénito manifieste que somos hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Oriátur, quaesumus, omnípotens Deus, in córdibus nostris splendor glóriae tuae, ut, omni noctis obscuritáte subláta, fílios nos esse lucis Unigéniti tui maniféstet advéntus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 2ª semana de Adviento (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Eclo 48, 1-4. 9-11b
Elías volverá de nuevo
Lectura del libro del Eclesiástico.

En aquellos días, surgió el profeta Elías como un fuego, sus palabras quemaban como antorcha.
Él hizo venir sobre ellos hambre, y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerró los cielos y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!
¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Fuiste arrebatado en un torbellino ardiente, en un carro de caballos de fuego; tu fuiste designado para reprochar los tiempos futuros, para aplacar la ira antes de que estallara, para reconciliar a los padres con los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R.: 4)
R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

V. Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

V. Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó,
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

V. Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Aleluya Lc 3, 4cd. 6
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Toda carne verá la salvación de Dios. R. Paráte viam Dómini, rectas fácite sémitas eius; vidébit omnis caro salutáre Dei.

EVANGELIO Mt 17, 10-13
Elías ya ha venido, y no lo reconocieron
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

Cuando bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Él les contestó:
«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 57, 1
Si tan grandes bienes producirá la presencia de Elías, ¿por qué no fue enviado ya? Diremos porque entonces tomarían a Cristo por Elías y no creerían en El. Entonces creerán en Elías. Porque anunciando él a Jesús, por tanto tiempo esperado, estarán todos más dispuestos a recibir sus palabras. Cuando el Señor dice que ya vino Elías, este Elías de quien habla el Señor es Juan, a quien por su especial ministerio llama Elías. Porque así como Elías será el precursor de su segunda venida, así también lo ha sido Juan de la primera y llamando a Juan "Elías", nos manifiesta el Señor la conformidad de su venida con el Antiguo Testamento y las profecías.

Oración de los fieles
18. En este santo tiempo de Adviento, dirijamos, hermanos, nuestra oración a Dios Padre por intercesión de la Virgen María.
- Por la Iglesia: para que al estilo de los profetas y de María, invoque y anuncie la venida salvadora de Jesús. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes y cuantos ejercen algún tipo de poder sobre los pueblos: para que realicen la liberación del hombre en el respeto de los valores de la libertad y del progreso. Roguemos al Señor.
- Por cuantos vacilan en su fe: para que, por intercesión de María, la Virgen creyente, sean fortalecidos en la práctica coherente de la vida cristiana. Roguemos al Señor.
- Por nuestra asamblea: para que el ejemplo y la mediación de María nos ayuden en esta Navidad a crecer en la fe, en la esperanza y en la caridad. Roguemos al Señor.
Oh Padre, tú que has colmado en la Virgen María las expectativas de los pobres con el don inefable de tu querido Hijo, escucha también nuestras súplicas, conforme a la grandeza de tu bondad. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Haz, Señor, que te ofrezcamos siempre este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que se realice el santo sacramento que tú instituiste y se lleve a cabo en nosotros eficazmente la obra de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Devotiónis nostrae tibi, Dómine, quaesumus, hóstia iúgiter immolétur, quae et sacri péragat institúta mystérii, et salutáre tuum nobis poténter operétur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Cf. Ap 22, 12
Mira, yo vengo pronto y traeré mi recompensa conmigo, dice el Señor, para dar a cada uno según sus obras.
Antiphona ad communionem Cf. Ap 22, 12
Ecce vénio cito et merces mea mecum est, dicit Dóminus, dare unicuíque secúndum ópera sua.
Oración después de la comunión
Imploramos tu misericordia, Señor, para que este divino alimento que hemos recibido nos purifique del pecado y nos prepare a las fiestas que se acercan. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tuam, Dómine, cleméntiam implorámus, ut haec divína subsídia, a vítiis expiátos, ad festa ventúra nos praeparent. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de diciembre

1. En Jerusalén, san Modesto, obispo, el cual, después de que la Santa Ciudad fue conquistada y devastada por los árabes, reconstruyó monasterios y los llenó de monjes, y con mucho trabajo rehizo los santuarios destruidos por el incendio (634).
2. En Eleuterópolis, de Palestina, pasión de los santos cincuenta soldados (Entre los cuales: santos Juan, Pablo, otro Juan, otro Pablo, Fotino, Zitas, Eugenio, Muselio, Juan, Esteban, Teodoro, Juan, otro Teodoro, hijo del precedente, Jorge, Teopento, otro Jorge, Sergio, otro Jorge, otro Teodoro, Ciríaco, otro Juan, Zitas, Filoxeno, otro Jorge, otro Juan y otro Jorge, todos de la cohorte de los Escitas; Teodosio, Epifanio, Juan, Teodoro, Sergio, Jorge, Tomás, Esteban, Conón, otro Teodoro, Pablo, otro Juan, otro Jorge, otro Juan, otro Juan, Paulino, Cayumas, Abramio, Marmises y Marino, todos de la cohorte de los Voluntarios.), que en tiempo del emperador Heraclio, a causa de su fe en Cristo fueron muertos por los sarracenos que asediaban Gaza (638).
3*. En la Bretaña, san Judicael, que procuró en gran manera la concordia entre los bretones y los francos, y abdicando de su realeza, se dice que vivió en el monasterio de Saint-Méen (c. 650).
4. En Andenne, de Brabante, santa Bega, viuda, la cual, después del asesinato de su marido, fundó el monasterio de la Bienaventurada Virgen María, bajo la Regla de san Columbano y san Benito (693).
5. En el monasterio de Fulda, en Austrasia, san Esturmio, abad, discípulo de san Bonifacio, que evangelizó la Sajonia y, por mandato del maestro, edificó este célebre monasterio, que gobernó como primer abad (779).
6. En el monte Mercurio, de la Lucania, san Cristóbal de Collesano, monje, que, junto con toda su familia, trabajó para extender la vida monástica (s. XI)
7. Cerca de Bruselas, en Brabante, de la Lotaringia, santa Vivina, primera abadesa del monasterio de la Beata María de Grand-Bigard (1170).
8. En Roma, en el monte Celio, san Juan de Mata, presbítero, que, francés de origen, fundó la Orden de la Santísima Trinidad, para la redención de los cautivos (1213).
9*. En Barcelona (el día 16 en san Feliu de Llobregat y Terrassa), en España, san José Manyanet y Vives, presbítero, que fundó las Congregaciones de Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, para que, a ejemplo de la santa Familia de Nazaret, Jesús, María y José, todas las familias se orientaran hacia la perfección (1901).
10*. En Roma, en Santa Sabina del Aventino, beato Jacinto (Enrique) Cormier, presbítero, el cual, siendo maestro general, gobernó prudentemente la Orden de Predicadores, fomentando los estudios teológicos y espirituales (1916).