martes, 28 de noviembre de 2017

Martes 2 enero 2018, Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


57. «Haced esto en recuerdo mío» (Lc 22, 19). En el «memorial» del Calvario está presente todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte. Por tanto, no falta lo que Cristo ha realizado también con su Madre para beneficio nuestro. En efecto, le confía al discípulo predilecto y, en él, le entrega a cada uno de nosotros: «¡He aquí a tu hijo!». Igualmente dice también a todos nosotros: «¡He aquí a tu madre!» (cf. Jn 19, 26.27).

Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros –a ejemplo de Juan– a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella. María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas. Así como Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, lo mismo se puede decir del binomio María y Eucaristía. Por eso, el recuerdo de María en el celebración eucarística es unánime, ya desde la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente.

58. En la Eucaristía, la Iglesia se une plenamente a Cristo y a su sacrificio, haciendo suyo el espíritu de María. Es una verdad que se puede profundizar releyendo el Magnificat en perspectiva eucarística. La Eucaristía, en efecto, como el canto de María, es ante todo alabanza y acción de gracias. Cuando María exclama «mi alma engrandece al Señor, mi espíritu exulta en Dios, mi Salvador», lleva a Jesús en su seno. Alaba al Padre «por» Jesús, pero también lo alaba «en» Jesús y «con» Jesús. Esto es precisamente la verdadera «actitud eucarística».

Al mismo tiempo, María rememora las maravillas que Dios ha hecho en la historia de la salvación, según la promesa hecha a nuestros padres (cf. Lc 1, 55), anunciando la que supera a todas ellas, la encarnación redentora. En el Magnificat, en fin, está presente la tensión escatológica de la Eucaristía. Cada vez que el Hijo de Dios se presenta bajo la «pobreza» de las especies sacramentales, pan y vino, se pone en el mundo el germen de la nueva historia, en la que se «derriba del trono a los poderosos» y se «enaltece a los humildes» (cf. Lc 1, 52). María canta el «cielo nuevo» y la «tierra nueva» que se anticipan en la Eucaristía y, en cierto sentido, deja entrever su 'diseño' programático. Puesto que el Magnificat expresa la espiritualidad de María, nada nos ayuda a vivir mejor el Misterio eucarístico que esta espiritualidad. ¡La Eucaristía se nos ha dado para que nuestra vida sea, como la de María, toda ella un magnificat!

CALENDARIO

SEGUNDA SEMANA DE NAVIDAD
Segunda semana del salterio

2 MARTES. SANTOS BASILIO MAGNO y GREGORIO NACIANCENO, obispos y doctores de la Iglesia, memoria obligatoria


Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants, y oracs, props., Pf. Nav. o del común.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 2, 22-28. Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
- Jn 1, 19-28. El que viene detrás de mí.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs, del 3 de enero, pág. 91,
CALENDARIOS: Zaragoza: Conmemoración de la venida de la Santísima Virgen a Zaragoza (F).
Granada: Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos (MO).
Jaca: Conmemoración de la Venida de Nuestra Señora del Pilar (MO),

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia, actual Turquía, apodado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero del año 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla y finalmente de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, y mereció por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores.

2 de enero
Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia.
Memoria
Die 2 ianuarii
Ss. Basilii Magni et Gregorii Nazianzeni, episcoporum et Ecclesiae doctorum.
Memoria
Antífona de entrada Eclo 44, 14. 15
Los pueblos hablarán de su sabiduría, la asamblea proclamará su alabanza y su nombre vive por generaciones.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 44, 14. 15
Sapiéntiam Sanctórum narrent pópuli, et laudes eórum núntiet Ecclésia; nómina autem eórum vivent in saeculum saeculi.
Oración colecta
Oh, Dios, que te has dignado instruir a tu Iglesia con el ejemplo y doctrina de los santos obispos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, haz que aprendamos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en la caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam beatórum episcopórum Basilíi et Gregórii exémplis et doctrínis dignátus es illustráre, concéde, quaesumus, ut tuam discámus in humilitáte veritátem et eam in caritáte fidéliter operémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 2 de enero, feria de Navidad (Lecc. II).


PRIMERA LECTURA 1 Jn 2, 22 28
Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos:
¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.
En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.
Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas -y es verdadera y no mentirosa-, según os enseñó, permaneced en él.
Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

Aleluya Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R.
Multifárie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus locútus est nobis in Fílio.

EVANGELIO Jn 1, 19-28
El que viene detrás de mí
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
«¿Tú quién eres?»
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: 
«No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
El contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, in Evang. hom. 7
San Juan no bautizaba en espíritu sino en agua, porque no podía perdonar los pecados. Lavaba con agua los cuerpos de los que se bautizaban, pero no purificaba sus almas por medio del perdón. ¿Y para qué bautiza si no perdona los pecados por medio del bautismo? Porque, cumpliendo en todo el orden y oficio de precursor de Aquel que venía -esto es, a cuyo nacimiento se había adelantado naciendo-, debía adelantarse también al Señor, que había de bautizar, bautizando él. Y el que se había hecho precursor de Jesucristo por medio de la predicación también había de ser su precursor bautizando, para imitarle en el sacramento, puesto que con ello anunciaba que éste era uno de los misterios de nuestra redención, y que estaba en medio de los hombres Aquél que aún no era conocido. Por esto sigue: "Mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis", porque como el Señor aparece en carne, es visible en cuanto al cuerpo pero invisible en cuanto a la majestad.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad antes de Epifanía I
42. Llenos de gozo, oremos, hermanos, al Padre, que ha enviado su salvación a todos los hombres por medio de su Hijo.
- Por la Iglesia: para que en estas fiestas navideñas se renueve en santidad. Roguemos al Señor.
- Por las autoridades y gobernantes: para que empleen todas sus energías en pro de la justicia y de la paz. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres que sufren: para que alcancen la paz, el amor y consuelo que Cristo vino a traernos. Roguemos al Señor.
- Por todos aquellos que en estos días padecen soledad o abandono: para que encuentren en nosotros amor y comprensión. Roguemos al Señor.
- Por nuestros difuntos: para que alcancen pronto la felicidad eterna. Roguemos al Señor.
- Por cuantos estamos aquí reunidos: para que acojamos a Cristo en nuestras vidas y sepamos comunicárselo a los demás. Roguemos al Señor.
Te damos gracias, Padre celestial, por el don de tu Hijo Unigénito; escucha nuestras preces y ayúdanos a ser testigos y portadores de su presencia en el mundo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este sacrificio de tu pueblo, y haz que aquello que ofrecemos a tu gloria en honor de los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, nos sirva para la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, hoc sacrifícium pópuli tui, ut, quod tibi in honóre beatórum Basilíi et Gregórii offértur ad glóriam, nobis tríbuas ad salútem perpétuam. Per Christum.
PREFACIO I DE NAVIDAD
Cristo, luz del mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque, gracias al misterio del Verbo hecho carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que, conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE NATIVITATE DOMINI
De Christo luce
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per incarnáti Verbi mystérium nova mentis nostrae óculis lux tuae claritátis infúlsit: ut, dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. 1 Cor 1, 23-24
Nosotros predicamos a Cristo crucificado: fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Antiphona ad communionem Cf. 1 Co 1, 23-24
Nos praedicámus Christum crucifíxum, Christum, Dei virtútem et Dei sapiéntiam.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, que la mesa celestial robustezca y acreciente la fuerza de lo alto en quienes celebramos la festividad de los santos Basilio y Gregorio, para que guardemos íntegro el don de la fe y caminemos por la senda de la salvación que se nos ha revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Mensa caeléstis, omnípotens Deus, in ómnibus festivitátem beatórum Basilíi et Gregórii celebrántibus supérnas vires firmet et áugeat, ut et fídei donum íntegrum custodiámus, et per osténsum salútis trámitem ambulémus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 3 de enero
E
l santísimo Nombre de Jesús
, a cuyo solo nombre toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, para gloria de la Divina Majestad.
2. En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Antero, papa, que tuvo un breve episcopado después del papa mártir san Ponciano (236).
3. En Nicomedia, de la provincia romana de Bitinia (hoy Turquía), santos Teopempo y Teonas, que sufrieron el martirio en la persecución llevada a cabo bajo Diocleciano (c. 304).
4. En Cesarea de Capadocia (hoy Turquía), san Gordio, centurión y mártir, al que san Basilio consideró émulo del centurión que estuvo junto a la Cruz, por cuanto confesó a Jesús, Hijo de Dios, durante la persecución bajo Diocleciano (304).
5. En Padua, en la región de Venecia (hoy Italia), conmemoración de san Daniel, diácono y mártir (c. 304).
6. En Parios, en el Helesponto (hoy Turquía), san Teógeno, mártir, quien, en tiempo del emperador Licinio, al negarse a formar parte de los reclutas a causa de su fe cristiana, fue martirizado en la cárcel y finalmente arrojado al mar (320).
7. En Vienne, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Florencio, obispo, que participó en el concilio celebrado en Valence (después de 377).
8. En París, ciudad de la Galia (hoy Francia), santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, aconsejada por el obispo Germán de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes. Animó a los habitantes de la ciudad, temerosos por las incursiones de los hunos, y ayudó a sus conciudadanos en tiempo de hambre (c. 500).
9*. En Lentini, de Sicilia (hoy Italia), san Luciano, obispo (s. X).
10*. En el monasterio de Mannanam, en Kerala, estado de la India, beato Ciriaco Elías Chevara, presbítero, fundador de la Congregación de los Hermanos Carmelitas de María Inmaculada (1871).