viernes, 27 de octubre de 2017

Viernes 1 diciembre 2017, Viernes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús).

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


7. Desde que inicié mi ministerio de Sucesor de Pedro, he reservado siempre para el Jueves Santo, día de la Eucaristía y del Sacerdocio, un signo de particular atención, dirigiendo una carta a todos los sacerdotes del mundo. Este año, para mí el vigésimo quinto de Pontificado, deseo involucrar más plenamente a toda la Iglesia en esta reflexión eucarística, para dar gracias a Dios también por el don de la Eucaristía y del Sacerdocio: «Don y misterio».(4) Puesto que, proclamando el año del Rosario, he deseado poner este mi vigésimo quinto año bajo el signo de la contemplación de Cristo con María, no puedo dejar pasar este Jueves Santo de 2003 sin detenerme ante el rostro eucarístico» de Cristo, señalando con nueva fuerza a la Iglesia la centralidad de la Eucaristía. De ella vive la Iglesia. De este «pan vivo» se alimenta. ¿Cómo no sentir la necesidad de exhortar a todos a que hagan de ella siempre una renovada experiencia?

8. Cuando pienso en la Eucaristía, mirando mi vida de sacerdote, de Obispo y de Sucesor de Pedro, me resulta espontáneo recordar tantos momentos y lugares en los que he tenido la gracia de celebrarla. Recuerdo la iglesia parroquial de Niegowic donde desempeñé mi primer encargo pastoral, la colegiata de San Florián en Cracovia, la catedral del Wawel, la basílica de San Pedro y muchas basílicas e iglesias de Roma y del mundo entero. He podido celebrar la Santa Misa en capillas situadas en senderos de montaña, a orillas de los lagos, en las riberas del mar; la he celebrado sobre altares construidos en estadios, en las plazas de las ciudades... Estos escenarios tan variados de mis celebraciones eucarísticas me hacen experimentar intensamente su carácter universal y, por así decir, cósmico.¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación. El Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada. De este modo, Él, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creación redimida. Lo hace a través del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Santísima Trinidad. Verdaderamente, éste es el mysterium fidei que se realiza en la Eucaristía: el mundo nacido de las manos de Dios creador retorna a Él redimido por Cristo.

9. La Eucaristía, presencia salvadora de Jesús en la comunidad de los fieles y su alimento espiritual, es de lo más precioso que la Iglesia puede tener en su caminar por la historia. Así se explica la esmerada atención que ha prestado siempre al Misterio eucarístico, una atención que se manifiesta autorizadamente en la acción de los Concilios y de los Sumos Pontífices. ¿Cómo no admirar la exposición doctrinal de los Decretos sobre la Santísima Eucaristía y sobre el Sacrosanto Sacrificio de la Misa promulgados por el Concilio de Trento? Aquellas páginas han guiado en los siglos sucesivos tanto la teología como la catequesis, y aún hoy son punto de referencia dogmática para la continua renovación y crecimiento del Pueblo de Dios en la fe y en el amor a la Eucaristía. En tiempos más cercanos a nosotros, se han de mencionar tres Encíclicas: la Mirae Caritatis de León XIII (28 de mayo de 1902),(5) Mediator Dei de Pío XII (20 de noviembre de 1947) (6)y la Mysterium Fidei de Pablo VI (3 de septiembre de 1965).(7)

El Concilio Vaticano II, aunque no publicó un documento específico sobre el Misterio eucarístico, ha ilustrado también sus diversos aspectos a lo largo del conjunto de sus documentos, y especialmente en la Constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen gentium y en la Constitución sobre la Sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium.

Yo mismo, en los primeros años de mi ministerio apostólico en la Cátedra de Pedro, con la Carta apostólica Dominicae Cenae (24 de febrero de 1980), (8) he tratado algunos aspectos del Misterio eucarístico y su incidencia en la vida de quienes son sus ministros. Hoy reanudo el hilo de aquellas consideraciones con el corazón aún más lleno de emoción y gratitud, como haciendo eco a la palabra del Salmista: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre» (Sal 116, 12-13).

(4) Éste es el título que he querido dar a un testimonio autobiográfico con ocasión del quincuagésimo aniversario de mi sacerdocio.
(5) Leonis XXIII Acta (1903), 115-136.
(6) AAS 39 (1947), 521-595.
(7) AAS 57 (1965), 753-774.
(8) AAS 72 (1980), 113-148.


CALENDARIO

DICIEMBRE 2017

1 VIERNES DE LA XXXIV SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- Dan 7, 2-14. Vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.
- Salmo: Dan 3, 75-81. R. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!
- Lc 21, 29-33. Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de diciembre, pág. 701.
CALENDARIOS: Granada y Tui-Vigo: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Jesuitas: Santos Edmundo Campion, Roberto Southwell, presbíteros, y compañeros, mártires (MO).
Dominicos: Beato Juan de Vercelli, presbítero (ML).
Huesca: Beato José de Otín, mártir (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: de la XXXIV semana del T. Ordinario (o de cualquier domingo del T. Ordinario).

Misa votiva del Sagrado Corazón:
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS SACRATISSIMI CORDIS IESU
Antífona de entrada Sal 32, 11. 19
Los proyectos de su Corazón subsisten de edad en edad, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Antiphona ad introitum Ps 32, 11. 19
Cogitatiónes Cordis eius in generatióne et generatiónem, ut éruat a morte ánimas eórum et alat eos in fame.
Oración colecta
Dios todopoderoso, concede a quienes, alegrándonos en el Corazón de tu Hijo amado, recordamos los inmensos beneficios de su amor hacia nosotros, merecer recibir una inagotable abundancia de gracia de aquella fuente celestial de los dones. Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien:
Oh, Dios, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, te has dignado regalamos misericordiosamente infinitos tesoros de amor, te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestra piedad, manifestemos también una conveniente reparación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut qui, dilécti Fílii tui Corde gloriántes, eius praecípua in nos benefícia recólimus caritátis, de illo donórum fonte caelésti supereffluéntem grátiam mereámur accípere. Per Dóminum.
Vel:
Deus, qui nobis in Corde Fílii tui, nostris vulneráto peccátis, infinítos dilectiónis thesáuros misericórditer largíri dignáris, concéde, quaesumus, ut, illi devótum pietátis nostrae praestántes obséquium, dignae quoque satisfactiónis exhibeámus offícium. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Dan 7, 2-14
Vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo
Lectura de la profecía de Daniel.

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi que los cuatro vientos del cielo agitaban el océano. Cuatro bestias gigantescas salieron del mar, distintas una de otra.
La primera era como un león con alas de águila; la estaba mirando y de pronto vi que le arrancaban las alas, la alzaron del suelo, la pusieron de pie como un hombre y le dieron un corazón humano. Había una segunda bestia semejante a un oso; estaba medio erguida, con tres costillas en la boca, entre los dientes. Le dijeron:
«Levántate. Come carne en abundancia».
Después yo seguía mirando y vi otra bestia como un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo, y esta bestia tenía cuatro cabezas. Y le dieron el poder.
Después seguí mirando y en mi visión nocturna contemplé una cuarta bestia, terrible, espantosa y extraordinariamente fuerte; tenía grandes dientes de hierro, con los que comía y descuartizaba; y las sobras las pateaba con las pezuñas. Era distinta de las bestias anteriores, porque tenía diez cuernos. Miré atentamente los cuernos, y vi que de entre ellos salía otro cuerno pequeño; y arrancaron ante él tres de los cuernos precedentes. Aquel cuerno tenía ojos humanos, y una boca que profería insolencias.
Miré y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó.
Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él.
Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes.
Comenzó la sesión y se abrieron los libros.
Yo seguí mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la bestia, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras bestias les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporada, hasta un tiempo y una hora.
Seguí mirando. Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
A él se le dio poder, honor y reino.
Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.
Su poder es un poder eterno, no cesará.
Su reino no acabará.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Dan 3, 75. 76. 77. 78. 79. 80. 81 (R.: 59b)
R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

V. Montes y cumbres, bendecid al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

V. Cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula!

V. Manantiales, bendecid al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula!

V. Mares y ríos, bendecid al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula!

V. Cetáceos y peces, bendecid al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula!

V. Aves del cielo, bendecid al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula!

V. Fieras y ganados, bendecid al Señor. R.
¡Ensalzadlo con himnos por los siglos! Laudáte et superexaltáte eum in sæcula!

Aleluya Lc 21, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. R. Respícite et leváte cápita vestra, quóniam appropínquat redémptio vestra.

EVANGELIO Lc 21, 29-33
Cuan veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola:
«Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano.
Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, 29 de noviembre de 2013
Cierto "solos no podemos" hacer todo: "necesitamos la ayuda del Señor, necesitamos al Espíritu Santo para comprender los signos de los tiempos". En efecto, es precisamente el Espíritu quien nos dona "la inteligencia para comprender". Se trata de un regalo personal realizado a cada hombre, gracias al cual "yo debo comprender por qué me sucede esto a mí" y "cuál es el camino que el Señor quiere" para mi vida. De aquí la exhortación conclusiva a "pedir al Señor Jesús la gracia que nos envíe su espíritu de inteligencia", para que "no tengamos un pensamiento débil, un pensamiento uniforme, un pensamiento según nuestros gustos", para tener, en cambio, "sólo un pensamiento según Dios". Y "con este pensamiento -de mente, de corazón y de alma- que es don del Espíritu", buscar comprender "qué significan las cosas, comprender bien los signos de los tiempos".

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario X
298. Reunidos, hermanos, para recordar los beneficios de nuestro Dios, pidámosle que inspire nuestras plegarias para que merezcan ser atendidas.
- Por el papa N., por nuestro obispo N., por todo el clero y el pueblo a ellos encomendado. Roguemos al Señor.
- Por todos los gobernantes y sus ministros, encargados de velar por el bien común. Roguemos al Señor.
- Por los navegantes, por los que están de viaje, por los cautivos y los encarcelados. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en este santo templo en la fe, devoción, amor y temor de Dios. Roguemos al Señor.
Que te sean gratos, Señor, los deseos de tu Iglesia suplicante, para que tu misericordia nos conceda lo que no podemos esperar por nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, el inefable amor del Corazón de tu Hijo predilecto, para que los dones que te presentamos sean ofrenda aceptable a ti y expiación de nuestras culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblate
Réspice, quaesumus, Dómine, ad ineffábilem Cordis dilécti Fílii tui caritátem, ut quod offérimus sit tibi munus accéptum et nostrórum expiátio delictórum. Per Christum.
Prefacio: El inmenso amor de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, con amor admirable, se entregó por nosotros y, elevado sobre la cruz, hizo que de la herida de su costado brotaran, con el agua y la sangre, los sacramentos de la Iglesia, para que así, acercándose al Corazón abierto del Salvador, todos puedan beber siempre con gozo de las fuentes de la salvación.
Por eso, con los santos y con todos los ángeles, te glorificamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De immensa caritate Christi.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, mira caritáte, exaltátus in cruce, pro nobis trádidit semetípsum, atque de transfíxo látere sánguinem fudit et aquam, ex quo manárent Ecclésiae sacraménta, ut omnes, ad Cor apértum Salvatóris attrácti, iúgiter haurírent e fóntibus salútis in gáudio.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. Jn 7, 37-38
Dice el Señor: «El que tenga sed que venga a mí, y que beba el que cree en mí: de sus entrañas manarán ríos de agua viva».
O bien: Jn 19, 34
Uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
Antiphona ad communionem Jn 7, 37-38
Dicit Dóminus: Si quis sitit, véniat ad me et bibat. Qui credit in me, flúmina de ventre eius fluent aquae vivae.
Vel: Jn 19, 34
Unus mílitum láncea latus eius apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua.
Oración después de la comunión
Señor, que el sacramento de la caridad encienda en nosotros el fuego del amor santo por el que, cautivados siempre por tu Hijo, aprendamos a reconocerle en los hermanos. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Sacraméntum caritátis, Dómine, sancta nos fáciat dilectióne fervére, qua, ad Fílium tuum semper attrácti, ipsum in frátribus agnóscere discámus. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de diciembre

1. Conmemoración de san Habacuc, profeta, el cual, ante la iniquidad y violencia de los hombres, anunció el juicio de Dios, pero también su misericordia, diciendo: El justo vivirá por su fe.
2. En Roma, santa Bibiana, mártir, a quien el papa san Simplicio dedicó una basílica en el Esquilino (s. inc.).
3. También en Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, san Pimenio, presbítero y mártir (s. III/IV).
4. En Aquileya, de la región de Venecia, san Cromacio, obispo, auténtico artífice de la paz, que, arrasadas las fronteras de Italia por Alarico, remedió las penas de los pueblos y, explicando exquisitamente los misterios de la divina palabra, elevó las almas a la contemplación (c. 407).
5. En la isla de Palmaria, en Italia, tránsito de san Silverio, papa y mártir, el cual, no queriendo rehabilitar a Antimo, obispo herético de Constantinopla depuesto por su predecesor san Agapito, por orden de la emperatriz Teodora fue privado de su sede y enviado al destierro, donde murió desgastado por los sufrimientos (537).
6*. En el monasterio de Groenendaal, en Brabante, cerca de Bruselas, beato Juan Ruysbroeck, presbítero y canónigo regular, que enseñó las grandezas de los varios grados de la vida espiritual (1381).
7*. En Murcia, en España, beata María Ángela Astorch, abadesa de la Orden de las Clarisas, la cual, muy humilde y entregada a las penitencias, daba buenos consejos y ayuda, tanto a las monjas como a los laicos (1665).
8*. En Logiewniki, en Polonia, beato Rafael (Melchor) Chylinski, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, el cual, en tiempo de peste visitaba a los enfermos de Cracovia, para asistirlos piadosamente y procurarles una honesta y cristiana muerte (1741).
9*. En Stanislaviv, en Ucrania, beato Iván Slezyuk, obispo y mártir, a quien el Señor otorgó la palma eterna por su ministerio clandestino, llevado a cabo infatigablemente entre los fieles de Rito bizantino bajo un régimen contrario a Dios, y por su impávida constancia en Cristo ante los perseguidores (1973).