miércoles, 18 de octubre de 2017

Miércoles 22 noviembre 2017, Santa Cecilia, virgen y mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Congregación para el Culto Divino
INSTRUCCIÓN "LITURGIAM AUTHENTICAM" (28 de marzo de 2001).


113. Para las ediciones "iuxta typicam" destinadas al uso litúrgico, hay que tener en cuenta: el derecho de editar libros litúrgicos que contienen sólo el texto latino se reserva a la "Librería Editrice Vaticana", y a aquellos editores a quienes la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos haya elegido, mediante acuerdo expreso, a menos que conste otra cosa en las normas contenidas en la edición típica.

114. El derecho de traducir los libros litúrgicos del Rito Romano a una lengua vernácula, o al menos de aprobarlos para el uso litúrgico, y el derecho de imprimirlos y publicarlos en su propio territorio, corresponde sólo a la Conferencia de Obispos, manteniendo los derechos, ya sea de propiedad, ya sea de la "recognitio" de la Sede Apostólica, según lo expuesto en esta Instrucción.

115. En lo referente a la edición de libros litúrgicos traducidos en una lengua vernácula, propios de una Conferencia de Obispos, el derecho de edición se reserva a aquellos editores a los que la Conferencia de Obispos se lo ha concedido mediante contrato formal, teniendo en cuenta tanto las prescripciones de la ley civil como las costumbres jurídicas vigentes en cada nación respecto a la edición de libros.

116. Para que un editor pueda imprimir ediciones "iuxta typicam" destinadas al uso litúrgico debe:
a) Si se trata de libros que ofrecen sólo el texto latino, obtener en cada caso la licencia de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, después llegar a un acuerdo con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica o con la "Libreria Editrice Vaticana", que actúa en nombre y por mandato de esta Administración, acerca de las condiciones para la publicación de estos libros.
b) Si se trata de libros que contienen el texto en lengua vernácula, según las circunstancias, deben obtener la licencia del Presidente de la Conferencia de Obispos o del Instituto o comisión, que con permiso de la Santa Sede, se ocupa de esta cuestión en nombre de varias Conferencias; al mismo tiempo debe llegar a un acuerdo con él sobre las condiciones para la publicación de estos libros, según las normas y leyes vigentes en la propia nación.
c) Si se trata de libros que contienen principalmente el texto en lengua vernácula, pero también contienen ampliamente texto latino, para esta parte en latín se debe recurrir a la norma del n. 116 a.

CALENDARIO

22 MIÉRCOLES. SANTA CECILIA, virgen y mártir, m. obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para una virgen mártir) o de vírgenes (para una virgen), o de un domingo del T. O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-impar.
- 2 Mac 7, 1. 20-31. El Creador del universo os devolverá el aliento y la vida.
- Sal 16. R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
- Lc 19, 11-28. ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
o bien:
cf. vol. IV.
Liturgia de las horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 23 de noviembre, pág. 683.
CALENDARIOS: Arzobispado Castrense-Músicas Militares: (S).
OFM: Beato Pascual Fortuni, presbítero y compañeros, mártires (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de santa Cecilia, virgen y mártir, que, según la tradición, consiguió la doble palma por amor a Jesucristo, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma. El título de una iglesia en el Transtíber romano lleva desde antiguo su nombre (s. inc.)

La oración colecta es propia de la memoria. El resto está tomado del común de mártires: IV. Para una virgen mártir. En castellano las antífonas son del común de vírgenes 1.

22 de noviembre
Santa Cecilia, virgen y mártir
Memoria
Die 22 novembris
S. Cæciliæ, virginis et martyris
Memoria
Antífona de entrada
Esta virgen valiente, ofrenda de pureza y castidad, sigue al Cordero crucificado por nosotros.
O bien:
Esta es la virgen dichosa que, negándose a sí misma y abrazando su cruz, siguió al Señor, esposo de las vírgenes y príncipe de los mártires.
Antiphona ad introitum
Ecce iam séquitur Agnum pro nobis crucifíxum strénua virgo, pudóris hóstia, víctima castitátis.
Vel:
Beáta virgo, quae ábnegans semetípsam et tollens crucem suam, Dóminum aemuláta est, vírginum sponsum martyrúmque príncipem.
Oración colecta
Oh, Dios, que nos alegras cada año con la celebración de santa Cecilia, concédenos imitar los ejemplos que piadosamente hemos recibido de tu sierva, y que proclaman las maravillas de Cristo, tu Hijo, en sus servidores. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos ánnua beátae Caecíliae celebritáte laetíficas, praesta, quaesumus, ut ea, quae de ancílla tua devóte trádita sunt, exémpla nobis praebeant imitánda et Christi Fílii tui in servis eius praedicent mirabília. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA 2 Mac 7, 1. 20-31
El Creador del universo os devolverá el aliento y la vida

Lectura del segundo libro de los Macabeos.

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.
En extremo admirable y digna de recuerdo fue la madre, quien, viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, unindo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno y les decía en su lengua patria:
«Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno: yo no os regalé el aliento ni la vida, ni organicé los elementos de vuestro organismo. Fue el Creador del universo, quien modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, por su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley».
Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando.
Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo; más aún, le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por Amigo y le daría algún cargo.
Pero como el muchacho no le hacía el menor caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.
Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo: se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma patrio:
«Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y te crié durante tres años, y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen, y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos». Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo:
«¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Pero tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 16, 1. 5-6. 8 y 15 (R.: 15b)
R.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine.

V. Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine.

V. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine.

V. Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.
Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. Satiábor, cum evigilávero, conspéctu tuo, Dómine.

Aleluya Cf. Jn 15, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo os he elegido del mundo -dice el Señor-, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. R. Ego vos elégi de mundo, ut eátis et fructum afferátis, et fructus vester máneat, dicit Dóminus.

EVANGELIO Lc 19, 11-28
¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.
Dijo, pues:
«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:
“Negociad mientras vuelvo”.
Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:
“No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.
Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
“Señor, tu mina ha producido diez”.
Él le dijo:
“Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.
El segundo llegó y dijo:
“Tu mina, señor, ha rendido cinco”.
A ese le dijo también:
“Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.
El otro llegó y dijo:
“Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.
Él le dijo:
“Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”. Entonces dijo a los presentes:
“Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”. Le dijeron:
“Señor, ya tiene diez minas”.
“Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».
Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 243
"Qui fidelis est in minimo et in majori fidelis est" –quien es fiel en lo poco también lo es en lo mucho. –Son palabras de San Lucas que te señalan –haz examen– la raíz de tus descaminos.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario III.
291. Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.
- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a lo no creyentes. Roguemos al Señor.
- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.
- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a nuestra(o) ciudad (pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que los dones que te presentamos en la fiesta de santa N. sean tan agradables a tu bondad como lo fue para ti el combate de su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, quaesumus, Dómine, quae in celebritáte beátae N. deférimus, ita grátiae tuae efficiántur accépta, sicut eius tibi plácitum éxstitit passiónis certámen. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con las virtudes del cielo te aclamamos continuamente en la tierra, alabando tu gloria sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Ap 7, 17
El Cordero que está delante del trono los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Antiphona ad communionem Ap 7, 17
Agnus, qui in médio throni est, dedúcet eos ad vitae fontes aquárum.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, que coronaste a la bienaventurada N. entre los santos con el doble triunfo de la virginidad y del martirio, concédenos en virtud de este sacramento, vencer con fortaleza toda maldad y alcanzar la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui beátam N. pro gémina virginitátis et martyrii victória inter Sanctos coronásti, da, quaesumus, per huius virtútem sacraménti, ut, omne malum fórtiter superántes, caeléstem glóriam consequámur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 noviembre
S
an Clemente I, papa y mártir
, tercer sucesor del apóstol san Pedro, que rigió la Iglesia romana y escribió una espléndida carta a los corintios, para fortalecer entre ellos los vínculos de la paz y la concordia. Hoy se celebra el sepelio de su cuerpo en Roma (s. I).
San Columbano, abad, irlandés de nacimiento, que por Cristo se hizo peregrino para evangelizar las gentes de las Galias. Fundó, entre otros muchos, el monasterio de Luxeuil, que él mismo rigió con estricta observancia, y obligado después a exiliarse, atravesó los Alpes y construyó el cenobio de Bobbio, en la Liguria, famoso por su disciplina y estudios, en el cual se durmió en la paz, lleno de méritos para con la Iglesia. Su cuerpo recibió sepultura en este día (615).
3. En Roma, en el cementerio de Máximo, de la vía Salaria Nueva, santa Felicidad, mártir (s. inc.).
4. En Chiusi, de la Toscana, santa Mustiola, mártir (s. inc.).
5. En Cícico, del Helesponto, san Sisinio, obispo y mártir, que, según la tradición, después de muchos tormentos murió a espada en la persecución bajo el emperador Diocleciano (325).
6*. En Metz, de la Galia Bélgica, conmemoración de san Clemente, que es tenido como primer obispo de esta ciudad (s. IV).
7. En Mérida, de Lusitania, santa Lucrecia, mártir (306).
8. En Iconio, de Licaonia, san Anfiloquio, obispo, que fue compañero en el desierto de los santos Basilio y Gregorio Nazianceno y también colega en el episcopado. Esclarecido por su santidad y doctrina, libró muchas batallas en favor de la fe católica (395).
9. En París, ciudad de la Galia Lugdunense, san Severino, quien, recluido en una celda, se dedicó a la divina contemplación (s. VI).
10. En Agrigento, de Sicilia, san Gregorio, obispo, que explicó los libros sagrados para aclarar al pueblo llano las cosas de difícil comprensión (638).
11. En Sarquinium (hoy Saint-Trond), de Brabante, en Austrasia, san Trudón, presbítero, que dio todos sus bienes a la Iglesia de Metz y allí mismo edificó un monasterio, donde reunió a sus discípulos (695).
12*. En Alba, del Piamonte, beata Margarita de Saboya, que, al quedar viuda, se entregó a Dios en el monasterio de religiosas de la Orden de Predicadores, que ella misma había fundado (1464).
13. En Seúl, de Corea, santa Cecilia Yu So-sa, mártir, que, siendo viuda, en odio a la fe la despojaron de sus bienes, la encarcelaron y fue interrogada hasta doce veces, y, casi octogenaria, de tal modo la atormentaron con azotes que murió en la cárcel (1839).
14*. En la ciudad de Guadalupe, en el territorio de Zacatecas, en México, beato Miguel Agustín Pro, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que en la cruel persecución contra la Iglesia, como si fuera un facineroso, le condenaron sin juicio a la pena capital, y así alcanzó el martirio que tan ardientemente deseaba (1927).
15*. En Madrid, capital de España, beata María Cecilia (María Felicidad) Cendoya y Araquistain, virgen, de la Orden de la Visitación de Santa María, y mártir, que en la gran persecución, al ver que sus hermanas habían sido apresadas, se entregó espontáneamente en la misma noche a los milicianos y, al lado de sus hermanas, confirmó el testimonio de su fe con el supremo sacrificio de la vida (1936).