viernes, 14 de julio de 2017

Viernes 18 agosto 2017, Lecturas Viernes XIX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XIX semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Jos 24, 1-13
Yo tomé a vuestro padre del otro lado del Río; os saqué de Egipto; os llevé a la tierra
Lectura del libro de Josué.

En aquellos días, Josué reunió todas las tribus de Israel en Siquén y llamó a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los magistrados. Y se presentaron ante Dios. Josué dijo a todo el pueblo:
«Así dice el Señor, Dios de Israel: “Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres: Téraj, padre de Abrahán de Najor, y servían a otros dioses. Yo tomé a Abrahán vuestro padre del otro lado del Río, lo conduje por toda la tierra de Canaán y multipliqué su descendencia, dándole un hijo, Isaac.
A Isaac le di dos hijos: Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.
Envié después a Moisés y Aarón y castigué a Egipto con los portentos que hice en su tierra. Luego os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con sus carros y caballos hasta el mar Rojo; pero ellos gritaron al Señor y él tendió una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después hizo que se desplomara sobre ellos el mar, que los anegó.
Con vuestros propios ojos visteis lo que hice con Egipto.
Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé luego a la tierra de los amorreos que vivían al otro lado del Jordán:
ellos os atacaron, pero yo os los di. Así tomasteis posesión de sus tierras, y yo los exterminé a vuestra llegada.
Entonces se alzó Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, para atacar a Israel; y mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera; pero yo no quise escuchar a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y así os libré de sus manos.
Pasasteis después el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó (y los amorreos, perizitas, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos yjebuseos) os atacaron, pero yo os los di; mandé delante de vosotros avispas, que expulsaron, al llegar vosotros, a los dos reyes amorreos: no fue con tu espada ni con tu arco.
Y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado y de cuyos frutos ahora coméis”».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 135, 1. 2. 3. 16. 17. 18. 21. 22. 24 (R.: 1b)
R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.
O bien: Aleluya.

V. Dad gracias al Señor porque es bueno. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Dad gracias al Dios de los dioses. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Dad gracias al Señor de los señores. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Guió por el desierto a su pueblo. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Él hirió a reyes famosos. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Dio muerte a reyes poderosos. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Les dio su tierra en heredad. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. En heredad a Israel, su siervo. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

V. Y nos libró de nuestros opresores. R.
Porque es eterna su misericordia. Quóniam in ætérnum misericórdia eius.

Aleluya Cf. 1 Tes 2, 13
R. Aleluya, aleluya,aleluya.
V. Acoged la palabra de Dios, no como palabra de humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios. R.
Accípite verbum Dei, non ut verbum hóminum, sed, sicut est vere, verbum Dei.

EVANGELIO Mt 19, 3-12 
Por la dureza de corazón permitió Moisés repudiar a las mujeres; pero, al principio, no era así
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?».
Él les respondió:
«¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne.
Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
Ellos insistieron:
«¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?».
Él les contestó:
«Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio».
Los discípulos le replicaron:
«Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse».
Pero él les dijo:
«No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Discurso a los obispos, Filadelfia (U.S.A), 27-septiembre- 2015
El buen pastor renuncia a unos afectos familiares propios para dedicar todas sus fuerzas, y la gracia de su llamada especial, a la bendición evangélica de los afectos del hombre y la mujer, que encarnan el designio de Dios, empezando por aquellos que están perdidos, abandonados, heridos, devastados, desalentados y privados de su dignidad. Esta entrega total al ágape de Dios no es una vocación ajena a la ternura y al amor. Basta con mirar a Jesús para entenderlo (cf. Mt 19, 12). La misión del buen pastor al estilo de Dios ¡solo Dios lo puede autorizar, no la propia presunción! imita en todo y para todo el estilo afectivo del Hijo con el Padre, reflejado en la ternura de su entrega: en favor, y por amor, de los hombres y mujeres de la familia humana.