martes, 18 de julio de 2017

Martes 22 agosto 2017, Lecturas Martes XX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XX semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Jue 6, 11-24a
Gedeón, salva a Israel. Yo te envío

Lectura del libro de los Jueces.

En aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo el terebinto que hay en Ofrá, perteneciente a Joás, de los de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba desgranando el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.
Se le apareció el ángel del Señor y le dijo:
«El Señor esté contigo, valiente guerrero».
Gedeón respondió:
«Perdón, mi señor; si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están todos los prodigios que nos han narrado nuestros padres, diciendo: el Señor nos hizo subir de Egipto? En cambio ahora, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado en manos de Madián».
El Señor se volvió hacia él y le dijo:
«Ve con esa fuerza tuya y salva a Israel de las manos de Madián. Yo te envío».
Gedeón replicó:
«Perdón, mi Señor, ¿con qué voy a salvar a Israel? Mi clan es el más pobre de Manasés y yo soy el menor de la casa de mi padre».
El Señor le dijo:
«Yo estaré contigo y derrotarás a Madián como a un solo hombre».
Gedeón insistió:
«Si he hallado gracia a tus ojos, dame una señal de que eres tú el que estás hablando conmigo. Te ruego que no te retires de aquí hasta que vuelva a tu lado, traiga mi ofrenda y la deposite ante ti».
El Señor respondió:
«Permaneceré sentado hasta que vuelvas».
Gedeón marchó a preparar un cabrito y panes ácimos con unos cuarenta y cinco kilos de harina. Puso la carne en un cestillo, echó la salsa en una olla, lo llevó bajo la encina y se lo presentó.
El ángel de Dios le dijo entonces:
«Coge la carne y los panes ácimos, deposítalos sobre aquella peña, y vierte la salsa».
Así lo hizo. El ángel del Señor alargó la punta del bastón que tenía en la mano, tocó la carne y los panes ácimos, y subió un fuego de la peña que consumió la carne y los panes ácimos. Después el ángel del Señor desapareció de sus ojos.
Cuando Gedeón reconoció que se trataba del ángel del Señor, dijo:
«Ay, Señor mío, Señor, que he visto cara a cara al ángel del Señor!».
El Señor respondió:
«La paz contigo, no temas, no vas a morir». Gedeón erigió allí un altar al Señor y lo llamó «el Señor paz».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 9. 11-12. 13-14 (R.: 9bc)
R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón». R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

V. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.
El Señor anuncia la paz a su pueblo. Lóquitur pacem Dóminus ad plebem suam.

Aleluya 2 Co 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. R.
Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.

EVANGELIO Mt 19, 23-30
Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».
Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.
Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 63, 1
Buen Pedro, ¿cuáles son tus bienes? Una caña, una red y una barca. A esto llama Pedro todo lo nuestro, no por vanidad, sino para mover con su pregunta al pueblo pobre a que hiciera lo mismo. Porque dijo el Señor: "Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes", etc. ¿Cómo, pues, si no tengo no puedo ser perfecto? Pedro hace la pregunta a fin de que sepáis que, aunque seáis pobres, no por eso desmerecéis. Porque el que recibió las llaves del Reino de los Cielos pregunta aquí por todo el género humano y toma la palabra por todos aquellos que ya le habían sido confiados y por todas las gentes de la tierra. Mirad, pues, con qué cuidado y cómo hace su pregunta en armonía con las palabras de Cristo. Mandó Cristo dos cosas al rico: el que diera a los pobres lo que tenía y el que le siguiera. Esto mismo dice Pedro: "Y te hemos seguido".

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVII
305. Oremos a Dios Padre.
- Por los pastores de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por los que no tienen trabajo. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, aquí reunidos. Roguemos al Señor.
Socórrenos, Señor, para que podamos alegrarnos con tus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre la ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas en la memoria de la bienaventurada Virgen María, y te pedimos que venga en nuestra ayuda aquel que se ofreció a sí mismo en la cruz, como hostia inmaculada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Memóriam recoléntes beátae Vírginis Maríae, tibi, Dómine, múnera nostra offérimus, deprecántes, ut eius nobis succúrrat humánitas, qui tibi oblatiónem seípsum in cruce óbtulit immaculátam. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la fiesta de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las dominaciones, tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in festivitate beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 45
Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 1,45
Beáta es, quae credidísti, quóniam perficiéntur ea, quae dicta sunt tibi a Dómino.
Oración después de la comunión
Después de recibir este sacramento del cielo, te suplicamos humildemente, Señor, que cuantos hemos celebrado la memoria de santa María Virgen merezcamos participar en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumptis, Dómine, sacraméntis caeléstibus, te súpplices deprecámur, ut, qui beátae Vírginis Maríae memóriam venerándo recólimus, aetérni convívii mereámur esse partícipes. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de agosto
S
anta Rosa, virgen
, quien, todavía muy niña, destacó por su gran austeridad, y recibido en Lima, ciudad de Perú, el hábito de las Hermanas de la Tercera Orden Regular de Predicadores, se entregó a la penitencia y a la oración. Ardiendo en celo por la salvación de los pecadores y de los indígenas, por quienes deseaba dar su misma vida, se sometía de buena gana a toda clase de sufrimientos para ganarlos para Cristo. Su muerte tuvo lugar el día 24 de agosto (1617).
2. Conmemoración de san Zaqueo, obispo, que, según tradición, fue el cuarto sucesor de Santiago, hermano del Señor, en el gobierno de la Iglesia de Jerusalén (s. II).
3. En Roma, en el cementerio de San Lorenzo, en la vía Tiburtina, santos Abundio y Ireneo, mártires (s. inc.).
4. En Ostia del Tíber, santos Ciriaco y Arquelao, mártires (s. inc.).
5. En Nove, de la Mesia Inferior, san Lupo mártir, que, según la tradición, alcanzó la libertad de Cristo al ser degollado (s. inc.).
6. En Egea, de Cilicia, santos mártires Claudio, Asterio y Neón, hermanos, que, según tradición, acusados por su madrastra de ser cristianos, fueron decapitados en tiempo del emperador Diocleciano y del prefecto Lysias (303).
7. En Autun, de la Galia Lugdunense, san Flaviano, obispo, que brilló en tiempos del rey Clodoveo (s. V/VI).
8*. En Derry, en Hibernia (hoy Irlanda), san Eugenio, primer obispo de Ardstraw (s. VI).
9*. En el monasterio de san Felipe Argiró, cerca de Locri, en la Calabria inferior, san Antonio de Gerace, eremita (s. X).
10*. En una nave anclada frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Juan (Protasio) Bourdon, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que encarcelado junto con varios sacerdotes en tiempo de la Revolución Francesa, procuró alivio a los compañeros de cautiverio, hasta que murió contagiado de la peste (1794).
11*. En la localidad de Tavernes de Valldigna, en la región de Valencia, en España, beatos mártires Constantino Carbonell Sempere, presbítero, Pedro Gelabert Amer y Raimundo Grimaltós Monllor, religiosos, de la Compañía de Jesús, que sufrieron el martirio durante la persecución contra la fe (1936).
12*. Cerca de la aldea de Vallbona, también en la región valenciana de España, beatos mártires Florentino Pérez Romero, presbítero, y Urbano Gil Sáez, religioso, de los Religiosos Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores, que, en tiempo de la misma persecución, asumieron perfectamente la prueba por la fe (1936).
13*. En la población de Silla, en el mismo territorio, beato Juan María de la Cruz (Mariano) García Méndez, presbítero de la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús y mártir, que en la misma persecución contra la religión, conservó hasta la muerte la fe de Cristo (1936).
14*. En la localidad de Puzol, también cerca de Valencia, en España, beatas Rosaria (Petra María Victoria) Quintana Argos y Serafina (Manuela Justa) Fernández Ibero, vírgenes de la Tercera Orden de Capuchinas de la Sagrada Familia y mártires, que, en el furor de la misma persecución, alcanzaron la gracia del martirio (1936).
15*. En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Francisco Dachtera, presbítero y mártir. Polaco de nacionalidad, en tiempo de guerra, destrozado por las atrocidades realizadas por los médicos sin consideración alguna a la dignidad humana, murió por Cristo (1944).