sábado, 24 de junio de 2017

Sábado 29 julio 2017, Santa Marta, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CARTA APOSTÓLICA VICESIMUS QUINTUS ANNUS (4-DICIEMBRE-1988)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


4. Esta reforma global de la Liturgia respondía a una esperanza general de la Iglesia. En efecto, el espíritu litúrgico se había difundido cada vez más en casi todos los ambientes, junto con el deseo de una «participación activa en los sagrados misterios y en la oración pública y solemne de la Iglesia» [14], y junto con la aspiración, asimismo, de escuchar la Palabra de Dios de modo más completo. La reforma de la Liturgia, unida a la renovación bíblica, al movimiento ecuménico, al impulso misional, a la investigación de la eclesiología, debía contribuir a la renovación total de la Iglesia. Esto lo he recordado en la Carta Dominicae Cenae: «Existe, en efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no sólo actúa, sino que se expresa también en la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida» [15].

La reforma de los ritos y de los libros litúrgicos fue emprendida casi inmediatamente después de la promulgación de la Constitución Sacrosanctum Concilium y fue llevada a cabo en pocos años merced al trabajo intenso y desinteresado de un gran número de expertos y de pastores de todo el mundo [16].

Este trabajo fue realizado obedeciendo al principio conciliar: fidelidad a la tradición y apertura al progreso legítimo [17]. Por ello, se puede decir que la reforma litúrgica es rigurosamente tradicional «ad normam Sanctorum Patrum» [18].

[14] Pío X, Motu proprio Tra le sollecitudini dell' officio pastorale (22 de noviembre de 1903): Pii X Pontificis Maximi Acta, 1, p. 77.
[15] Carta Dominicae Cenae (24 de febrero de 1980), 13: AAS 72 (1980), p. 146.
[16] Cf. Const. Sacrosanctum Concilium, 25.
[17] Cf. Const. Sacrosanctum Concilium, 23.
[18] Cf. Const. Sacrosanctum Concilium, 50; Misal Romano, Proemio, 6.


CALENDARIO

29 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SANTA MARTA, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-impar para la primera lectura y vol. IV para el Evangelio.
- Éx 24, 3-8. Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros.
- Sal 49. R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.
- Jn 11, 19-27. Creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.
o bien: Lc 10, 38-42. Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas.
o bien:
cf. vol. IV.
Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 30 de julio, pág. 454.
CALENDARIOS: Reparadores: Santos Marta, María y Lázaro, amigos del Señor. (F). Benedictinos, O. Cist. y OCSO: (MO).
Málaga: Beato Martiniano Meléndez y compañeros mártires (ML).

29 SÁBADO. Después de la hora nona:
DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del XVII Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de santa Marta, que recibió en su casa de Betania, cerca de Jerusalén, a Jesús el Señor, y muerto su hermano Lázaro, profesó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo». (s. I)

29 de julio
Santa Marta
Memoria
Die 29 iulii
S. Marthæ
Memoria
Antífona de entrada Cf. Lc 10, 38
Entró Jesús en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Antiphona ad introitum Cf. Lc 10,38
Intrávit Iesus in quoddam castéllum, et múlier quaedam Martha nómine excépit illum in domum suam.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, tu Hijo se dignó hospedarse en la casa de santa Marta, concédenos, por su intercesión, que, sirviendo fielmente a Cristo en nuestros hermanos, merezcamos ser recibidos por ti en la morada celestial. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, cuius Fílius in domo beátae Marthae dignátus est hospitári, da, quaesumus, ut, eiúsdem intercessióne, Christo in frátribus nostris fidéliter ministrántes, in aede caelésti a te récipi mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la XVI semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Éx 24, 3-8
Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros
Lectura del libro del Éxodo

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime:
«Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor».
Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:
«Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos».
Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo:
«Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 49, 1b-2. 5-6. 14-15 (R.: 14a)
R.
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza. Inmola Deo sacrifícium laudis.

V. El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa,
Dios resplandece. R.
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza. Inmola Deo sacrifícium laudis.

V. «Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio».
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R.
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza. Inmola Deo sacrifícium laudis.

V. «Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria.» R.
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza. Inmola Deo sacrifícium laudis.

Aleluya St 1, 21bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Acoged con docilidad la palabra, que ha sido injertada en vosotros y es capaz de salvar vuestras vidas. R.
In mansuetúdine suscípite ínsitum verbum, quod potest salváre ánimas vestras.

EVANGELIO Mt 13, 24-30
Dejadlos crecer juntos hasta la siega
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho».
Los criados le preguntan:
“Quieres que vayamos a arrancarla?».
Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus, 20-julio-2014
La actitud del propietario es la actitud de la esperanza fundada en la certeza de que el mal no tiene ni la primera ni la última palabra. Y es gracias a esta paciente esperanza de Dios que la cizaña misma, es decir el corazón malo con muchos pecados, al final puede llegar a ser buen trigo. Pero atención: la paciencia evangélica no es indiferencia al mal; no se puede crear confusión entre bien y mal. Ante la cizaña presente en el mundo, el discípulo del Señor está llamado a imitar la paciencia de Dios, alimentar la esperanza con el apoyo de una firme confianza en la victoria final del bien, es decir de Dios.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la memoria (Lec. IV)

PRIMERA LECTURA 1 Jn 4, 7-16
Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.
Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros:
en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 2a o 9a)
R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omni témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omni témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omni témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omni témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omni témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

V. Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
Bendigo al Señor en todo momento. Benedícam Dóminum in omni témpore.
O bien:
Gustad y ved qué bueno es el Señor. Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.

Aleluya Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy la luz del mundo -dice el Señor-; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me, habébit lumen vitae.

EVANGELIO (opción 1) Jn 11, 19-27
Creo que eres el Cristo, el Hijo de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.
Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:
«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».
Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».
Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».
Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo  II, Redemptor Hominis, 18.
Esta vida prometida y dada a cada hombre por el Padre en Jesucristo, Hijo eterno y unigénito, encarnado y nacido, 'al llegar la plenitud de los tiempos' (cfr Ga 4, 4), de la Virgen María, es el cumplimiento final de la vocación del hombre. Es de algún modo cumplimiento de la 'suerte' que desde la eternidad Dios le ha preparado. Esta 'suerte divina' se hace camino, por encima de todos los enigmas, incógnitas, tortuosidades, curvas de la 'suerte humana' en el mundo temporal. En efecto, si todo esto lleva, aun con toda la riqueza de la vida temporal, por inevitable necesidad, a la frontera de la muerte y a la meta de la destrucción del cuerpo humano, Cristo se nos aparece más allá de esta meta: 'Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en mí... no morirá para siempre'. En Jesucristo crucificado, depositado en el sepulcro y después resucitado, 'brilla para nosotros la esperanza de la feliz resurrección..., la promesa de la futura inmortalidad' (Misal Romano, Prefacio de difuntos 7), hacia la cual el hombre, a través de la muerte del cuerpo, va compartiendo con todo lo creado visible esta necesidad a la que está sujeta la materia.

EVANGELIO (opción 2) Lc 10, 38-42
Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas
Lectura del santo Evangelio según San Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general 26-agosto-2015
El espíritu de oración restituye el tiempo a Dios, sale de la obsesión de una vida a la que siempre le falta el tiempo, vuelve a encontrar la paz de las cosas necesarias y descubre la alegría de los dones inesperados. Buenas guías para ello son las dos hermanas Marta y María, de las que habla el Evangelio que hemos escuchado. Ellas aprendieron de Dios la armonía de los ritmos familiares: la belleza de la fiesta, la serenidad del trabajo, el espíritu de oración (cf. Lc 10, 38-42). La visita de Jesús, a quien querían mucho, era su fiesta. Pero un día Marta aprendió que el trabajo de la hospitalidad, incluso siendo importante, no lo es todo, sino que escuchar al Señor, como hacía María, era la cuestión verdaderamente esencial, la «parte mejor» del tiempo. La oración brota de la escucha de Jesús, de la lectura del Evangelio.

Oración de los fieles
413. Celebrando hoy la memoria de san(ta) N, dirijamos nuestras súplicas a Dios Padre todopoderoso.
- Por todos los ministros de la Iglesia: para que, a través de la predicación y de la vida, testimonien el valor primordial de la caridad. Oremos al Señor.
- Por los gobernantes: para que en el ejercicio de la autoridad sean solícitos, siempre y sobre todo, del mayor bien de los ciudadanos. Oremos al Señor.
- Por los que cuidan de los enfermos, de los necesitados, de los ancianos: para que estén siempre animados por la misma caridad de Cristo. Oremos al Señor.
- Por nosotros, que en la Eucaristía recordamos la suprema entrega de Cristo: para que aprendamos también a entregarnos día tras día en servicio a los hermanos. Oremos al Señor.
Escuchamos, Dios del amor, y danos un corazón nuevo para que sepamos amarnos los unos a los otros, tal y como tu Hijo nos mandó. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, al proclamarte admirable en santa Marta, te suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te agradó el obsequio de su amor, aceptes de igual modo nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
In beáta Martha te, Dómine, mirábilem praedicántes, maiestátem tuam supplíciter exorámus, ut, sicut eius tibi gratum éxstitit caritátis obséquium, sic nostrae servitútis accépta reddántur offícia. Per Christum.
PREFACIO II DE LOS SANTOS
Eficacia de la acción de los Santos
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque mediante el testimonio admirable de tus santos fecundas sin cesar a tu Iglesia con vitalidad siempre nueva, y nos das así pruebas evidentes de tu amor. Su insigne ejemplo nos anima, y a su permanente intercesión nos confiamos para que se cumplan tus designios de salvación.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE SANCTIS
De actione Sanctorum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Tu enim Sanctórum tuórum confessióne mirábili Ecclésiam tuam nova semper virtúte fecúndas, nobísque certíssima praebes tuae dilectiónis indícia. Sed étiam, ad mystéria salútis implénda, et ipsórum insígni incitámur exémplo et pia intercessióne perpétuo commendámur.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de comunión Cf. Jn 11, 27
Dijo Marta a Jesús: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo, el que tenía que venir al mundo».
Antiphona ad communionem Jn 11,27
Dixit Martha ad Iesum: Tu es Christus, Fílius Dei vivi, qui in hunc mundum venísti.
Oración después de la comunión
Señor, que la santa comunión del Cuerpo y de la Sangre de tu Unigénito nos aparte de todas las cosas perecederas, para que, a ejemplo de Santa Marta, podamos servirte en la tierra con amor sincero y gozar eternamente de tu contemplación en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Córporis et Sánguinis Unigéniti tui sacra percéptio, Dómine, ab ómnibus nos cadúcis rebus avértat, ut, exémplo beátae Marthae, valeámus tibi et sincéra in terris caritáte profícere, et tui perpétua in caelis visióne gaudére. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 30 de julio
S
an Pedro, “Crisólogo”
de sobrenombre, obispo de Ravena y doctor de la Iglesia, que, habiendo recibido el nombre del santo apóstol, desempeñó su oficio tan perfectamente que consiguió capturar a multitudes en la red de su celestial doctrina, saciándolas con la dulzura de su palabra. Su tránsito tuvo lugar el día treinta y uno de este mes en Imola, en la región de la Emilia Romagna (c. 450).
2. En Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, santos Abdón y Senén, mártires (c. s. III).
3. En Cesarea de Capadocia, santa Julita, mártir, que, por negarse constantemente a ofrecer incienso a los ídolos como se lo mandaba el juez, fue arrojada al fuego (c. 303).
4. En Tuburbo Lucernaria, ciudad de África, santas Máxima, Donatila y Segunda, vírgenes y mártires. Las dos primeras, durante la persecución llevada a cabo por el emperador Diocleciano, rechazaron sin amedrentarse la orden imperial que mandaba sacrificar a los ídolos, por lo que, en cumplimiento de la sentencia del procónsul Anulino, fueron, juntamente con la joven Segunda, arrojadas primero a las fieras y después decapitadas (304).
5. En la ciudad de Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Urso, obispo (s. VI).
6*. En Ghistelles, en Flandes, santa Godeleva, mártir, la cual, casada con el señor del lugar, tuvo que sufrir mucho por parte de su esposo y también de la madre de éste, siendo finalmente estrangulada por dos criados (c. 1070).
7*. En Caleruega, en la región de Castilla, en España, conmemoración del beato Manes Guzmán, presbítero, hermano de santo Domingo y colaborador suyo en la propagación de la Orden de Predicadores, prudente consejero de religiosas (c. 1235).
8*. En Londres, en Inglaterra, beatos Eduardo Powell, Ricardo Feather-stone y Tomás Abel, presbíteros y mártires, doctores en sagrada teología, que por oponerse con firmeza al divorcio del rey Enrique VIII y por permanecer fieles al Romano Pontífice, después de pasar un tiempo encarcelados en la Torre de la ciudad, fueron ahorcados en Smithfield (1540).
9. En Daying, pueblo cercano a la ciudad de Zaoqiang, en la provincia china de Hebei, san José Yuan Gengyin, mártir, comerciante en el mercado del pueblo, que en la persecución llevada a cabo por los seguidores del movimiento Yihetuan fue asesinado por ser cristiano (1900).
10*. En Calafell, pueblo cercano a Tarragona, en la costa de España, beatos mártires Braulio María (Pablo) Corres Díaz de Cerio, presbítero, y catorce compañeros (cuyos nombres son: beatos Julián (Miguel) Carrasquer Fos, Eusebio (Antonio) Forcades Ferraté, Constans (Saturnino) Roca Huguet, Benito José Labre (Arsenio) Mañoso González, Vicente de Paul Canelles Vives, religiosos; Tomás Urdánoz Aldaz, Rafael Flamarique Salinas, Antonio Llauradó Parisi, Manuel López Orbara, Ignacio Tejero Molina, Enrique Beltrán Llorca, Domingo Pitarch Gurrea, Antonio Sanchís Silvestre y Manuel Jiménez Salado, novicios), miembros todos de la Orden de San Juan de Dios, que, hechos prisioneros durante la persecución desencadenada contra los religiosos, perdonaron a sus enemigos y merecieron la felicísima corona del martirio (1936).
11*. En el lugar de Castelserás, cerca de Teruel, en España también, beatos mártires José María Muro Sanmiguel, presbítero, Joaquín Prats Baltueña, religioso, ambos de la Orden de Predicadores, y Zósimo Izquierdo Gil, presbítero, que consiguieron la corona de la gloria al morir por Cristo durante la misma persecución (1936).
12*. En la ciudad de Barcelona, igualmente en España, beato Sergio Cid Pazo, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, víctima en misma persecución por haber dado sin miedo testimonio de su fe cristiana (1936).
13. En Pavía, ciudad de Italia, san Leopoldo (Bogdan) de Castelnuovo Mandic, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que ardió de celo por la unidad de los cristianos y gastó toda su vida trabajando para la reconciliación de los mismos (1942).
14*. En la ciudad de Guadalajara, en México, beata María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco, virgen, fundadora del Instituto de las Siervas de los Pobres, que confiando sólo en Dios y en la ayuda de la Providencia, dio pruebas elocuentes de delicadeza y diligencia para con los desamparados y los pobres (1949).
15. En la misma ciudad mexicana, beata María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, virgen, que pasó cincuenta y cuatro años curando enfermos pobres en una pequeña enfermería, en la que fundó la Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1959).