sábado, 17 de junio de 2017

Sábado 22 julio 2017, Santa María Magdalena, fiesta.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios, se convirtió en su discípula, siguiéndole hasta el monte Calvario, y en la mañana de Pascua mereció ser la primera que vio al Salvador retornado de la muerte y llevar a los otros discípulos el anuncio de la resurreción. (s. I)

22 de julio
Santa María Magdalena
Fiesta
Die 22 iulii
S. Mariæ Magdalenæ
Festum
Antífona de entrada Cf. Jn 20, 17
El Señor dijo a María Magdalena: «Ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro».
Antiphona ad introitum Jn 20,17
Dixit Dóminus Maríae Magdalénae: Vade ad fratres meos, et dic eis: Ascéndo ad Patrem meum et Patrem vestrum, Deum meum et Deum vestrum.
Oración colecta
Oh, Dios, tu Unigénito confió a María Magdalena, antes que a nadie, el anuncio de la alegría pascual, concédenos, por su intercesión y ejemplo, proclamar a Cristo vivo y que le veamos reinando en tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, cuius Unigénitus Maríae Magdalénae ante omnes gáudium nuntiándum paschále commísit, praesta, quaesumus, ut, eius intercessióne et exémplo, Christum vivéntem praedicémus, et in glória tua regnántem videámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de Santa María Magdalena (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA (opción 1) Cant 3, 1-4a
Encontré al amor de mi alma
Lectura del libro del Cantar de los cantares.

Esto dice la esposa:
«En mi lecho, por la noche,
buscaba al amor de mi alma;
lo buscaba, y no lo encontraba.
“Me levantaré y rondaré por la ciudad,
por las calles y las plazas,
buscaré al amor de mi alma”.
Lo busqué y no lo encontré.
Me encontraron los centinelas
que hacen la ronda por la ciudad.
“Habéis visto al amor de mi alma?”.
En cuanto los hube pasado,
encontré al amor de mi alma».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opción 2) 2 Cor 5, 14-17
Ahora ya no conocemos a Cristo según la carne
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos:
Nos apremia el amor de Cristo al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.
Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.
De modo que nosotros desde ahora no conocemos a nadie según la carne; si alguna vez conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no lo conocemos así.
Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 2b)
R.
Mi alma está sedienta de ti, mi Dios. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

V. Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R.
Mi alma está sedienta de ti, mi Dios. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

V. ¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabaran mis labios. R.
Mi alma está sedienta de ti, mi Dios. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

V. Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabaran jubilosos. R.
Mi alma está sedienta de ti, mi Dios. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

V. Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.
Mi alma está sedienta de ti, mi Dios. Sitívit in te ánima mea, Dómine, Deus meus.

Aleluya.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. «¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada». R.
Dic nobis, María quid vidísti un via? Sepúlcrum Christi vivéntis, et gloria vidi resurgéntis.

EVANGELIO 20, 1. 11-18
Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
«¡María!».
Ella se vuelve y le dice:
«¡Rabbuní! », que significa: «¡Maestro! ».
Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 23-julio-2006
Celebramos la memoria litúrgica de santa María Magdalena, discípula del Señor, que en los evangelios ocupa un lugar destacado. San Lucas la incluye entre las mujeres que siguieron a Jesús después de haber sido "curadas de espíritus malignos y enfermedades", precisando que de ella "habían salido siete demonios" (Lc 8, 2). Magdalena está presente al pie de la cruz, junto con la Madre de Jesús y otras mujeres. Ella fue quien descubrió, la mañana del primer día después del sábado, el sepulcro vacío, junto al cual permaneció llorando hasta que se le apareció Jesús resucitado (cf. Jn 20, 11). La historia de María Magdalena recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él y lo ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo del poder de su amor misericordioso, más fuerte que el pecado y la muerte. 

Oración de los fieles
Pidamos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que escuche nuestra oración al celebrar la fiesta de santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles.
- Padre Santo, que quisiste que tu Hijo resucitado de entre los muertos se manifestara en primer lugar a santa María Magdalena, haz que también nosotros seamos sus testigos hasta los confines del mundo. R.
- Padre Santo, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Nueva a los pobres, haz que sepamos proclamar el Evangelio a todas las criaturas. R.
- Tú, que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la Palabra, danos también a nosotros sembrar tu semilla en nuestro trabajo para que, alegres, demos fruto con nuestra perseverancia. R.
- Tú, que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo, haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres. R.
- Tú, que a tu Hijo le has sentado a tu derecha, admite a los difuntos en tu reino de felicidad. R.
Escucha, Dios todopoderoso, al pueblo a ti consagrado y, por la intercesión de santa María Magdalena, ser como ella, testigo de tu resurrección ante el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, los dones que te presentamos
en la conmemoración de santa María Magdalena, cuyo obsequio de amor aceptó con tanta misericordia tu Hijo Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera in beátae Maríae Magdalénae commemoratióne exhíbita, cuius caritátis obséquium Unigénitus Fílius tuus cleménter suscépit impénsum. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, aclamarte siempre, Padre todopoderoso, de quien la misericordia no es menor que el poder, por Cristo, Señor nuestro.
El cual se apareció visiblemente en el huerto
a María Magdalena, pues ella lo había amado en vida, lo había visto morir en la cruz, lo buscaba yacente en el sepulcro, y fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos; y él la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado para que la buena noticia de la vida nueva llegase hasta los confines del mundo.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo…
Præfatio: de apostolorum apostola
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos te, Pater omnípotens, cuius non minor est misericórdia quam potéstas, in ómnibus prædicáre per Christum Dóminum nostrum.
Qui in hortu maniféstus appáruit Maríæ Magdalénæ, quippe quae eum diléxerat vivéntem, in cruce víderat moriéntem, quæsíerat in sepúlcro iacéntem, ac prima adoráverat a mórtuis resurgéntem, et eam apostolátus offício coram apóstolis honorávit ut bonum novæ vitæ núntium ad mundi fines perveníret.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus Sábaoth…
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión 2 Co 5, 14-15
Nos apremia el amor de Cristo para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.
Antiphona ad communionem 2Co 5,14-15
Cáritas Christi urget nos, ut et qui vivunt iam non sibi vivant, sed ei qui pro ipsis mórtuus est et resurréxit.
Oración después de la comunión
Que la participación santa en tus misterios, Señor, infunda en nosotros aquel amor perseverante con el que santa María Magdalena se mantuvo unida siempre a Cristo, su Maestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Mysteriórum tuórum, Dómine, sancta percéptio perseverántem illum nobis amórem infúndat, quo beáta María Magdaléna Christo magístro suo indesinénter adhaesit. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.