martes, 13 de junio de 2017

Martes 18 julio 2017, Martes de la XV semana del Tiempo Ordinario, feria

SOBRE LITURGIA

Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales (16 de enero de 1988)


84. El diácono proclama el pregón pascual, magnífico poema lírico que presenta el misterio pascual en el conjunto de la economía de la salvación. Si fuese necesario, o por falta de un diácono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, puede ser proclamado por un cantor. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar convenientemente este pregón introduciendo en él algunas aclamaciones de la asamblea (89).

85. Las lecturas de la Sagrada Escritura constituyen la segunda parte de la Vigilia. Describen momentos culminantes de la historia de la salvación, cuya plácida meditación se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oración del sacerdote celebrante.

La estructura restaurada de la Vigilia presenta siete lecturas del Antiguo Testamento entresacadas de los libros de la Ley y de los Profetas, ya utilizadas frecuentemente en las antiguas tradiciones litúrgicas de Oriente y Occidente, y dos del Nuevo Testamento, es decir la lectura del Apóstol y del Evangelio. De esta manera, la Iglesia «comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas» (90), interpreta el misterio pascual de Cristo. Por lo tanto, en la medida en que sea posible, léanse todas las lecturas indicadas para conservar intacta la índole propia de la Vigilia pascual que exige una cierta duración.

Sin embargo, si las circunstancias pastorales aconsejan que se reduzcan aún el número de las lecturas, léanse al menos tres lecturas del Antiguo Testamento, de manera que estén representadas la Ley y los Profetas; nunca se puede omitir la lectura del capítulo 14 del Éxodo, con su cántico (91).

86. El significado tipológico de los textos del Antiguo Testamento tiene sus raíces en el Nuevo y aparece sobre todo en las oraciones que el sacerdote celebrante pronuncia después de cada lectura; podrá también ser útil para llamar la atención hacia este significado una breve monición hecha antes de la lectura. Estas moniciones puede hacerlas el mismo sacerdote o el diácono. Las Comisiones nacionales o diocesanas de Liturgia procurarán material apto que pueda servir de ayuda a los pastores.

Después de cada lectura se canta el salmo con la respuesta del pueblo.

En la repetición de estos diversos elementos manténgase el ritmo adecuado para facilitar la participación y devoción de los fieles (92). Evítese con todo cuidado que los salmos responsoriales sean sustituidos por cancioncillas populares.

(89) Cf. Ibidem, n. 17.
(90) Lc 24, 27; Cf. Lc 24, 44-45.
(91) Cf. Misal Romano, Vigilia pascual, n. 21.
(92) Cf. Ibidem, n. 23.


CALENDARIO

18 MARTES DE LA XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- Éx 2, 1-15a. Lo llamó Moisés, pues lo había sacado del agua; cuando ya era mayor, fue a donde estaban sus hermanos.
- Sal 68. R. Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
- Mt 11, 20-24. El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a vosotras.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 19 de julio, pág. 429.
CALENDARIOS: Dominicos: Beato Fray Bartolomé de los Mártires (MO).

TEXTOS MISA

POR LA EVANGELIZACION DE LOS PUEBLOS B. PRO EVANGELIZATIONE POPULORUM B.
Antífona de entrada Sal 95, 3-4
Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones, porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza.
Antiphona ad introitum Ps 95, 3-4
Annuntiáte inter gentes glóriam Dómini, in ómnibus pópulis mirabília eius: quóniam magnus Dóminus et laudábilis nimis.
Oración colecta
Señor, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de Cristo se prolongue hasta el final de los tiempos, mueve los corazones de tus fieles y haz que perciban que son llamados con urgencia para salvar a toda criatura, hasta que, de todas las naciones, se forme y desarrolle para ti una sola familia y un solo pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Ecclésiam tuam sacraméntum salútis cunctis géntibus esse voluísti, ut Christi salutíferum opus usque in fines saeculórum persevéret, éxcita tuórum corda fidélium, et praesta, ut ad omnem creatúram salvándam urgéntius vocári se séntiant, quátenus ex ómnibus pópulis una família unúsque tibi pópulus exsúrgat et crescat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la XV semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Éx 2, 1-15a
Lo llamó Moisés, pues lo había sacado del agua; cuando ya era mayor, fue a donde estaban sus hermanos
Lectura del libro del Éxodo.

En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la misma tribu. Ella concibió y dio a luz un niño. Viendo que era hermoso, lo tuvo escondido tres meses. Pero, no pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó una cesta de mimbre, la embadurnó de barro y pez, colocó en ella a la criatura y la depositó entre los juncos, junto a la orilla del Nilo.
Una hermana del niño observaba a distancia para ver en qué paraba todo aquello.
La hija del faraón bajó a bañarse en el Nilo, mientras sus criadas la seguían por la orilla del río. Al descubrir ella la cesta entre los juncos, mandó una criada a recogerla.
La abrió, miró dentro y encontró un niño llorando. Conmovida comentó:
«Es un niño de los hebreos».
Entonces la hermana del niño dijo a la hija del faraón:
«¿Quieres que vaya a buscarle una nodriza hebrea que críe al niño?».
Respondió la hija del faraón:
«Vete».
La muchacha fue y llamó a la madre del niño.
La hija del faraón le dijo:
«Llévate al niño y críamelo, y yo te pagaré».
La mujer tomó al niño y lo crió.
Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la hija del faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, diciendo: «lo he sacado del agua».
Pasaron los años. Un día, cuando Moisés ya era mayor, fue a donde estaban sus hermanos y los encontró transportando cargas. Y vio cómo un egipcio mataba a un hebreo, uno de sus hermanos.
Miró a un lado y a otro y, viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena.
Al día siguiente salió y encontró a dos hebreos riñendo y dijo al culpable:
«¿Por qué golpeas a tu compañero?».
Él le contestó:
«Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Es que pretendes matarme como mataste al egipcio?».
Moisés se asustó y pensó:
«Seguro que saben lo ocurrido».
Cuando el faraón se enteró del hecho, buscó a Moisés para matarlo. Pero Moisés huyó del faraón y se refugió en la tierra de Madián.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 68, 3. 14. 30-31. 33-34 (R.: cf. 33)
R.
Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

V. Me estoy hundiendo en un cieno profundo
y no puedo hacer pie;
he entrado en la hondura del agua,
me arrastra la corriente. R.
Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

V. Mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude. R.
Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

V. Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.
Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

V. Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R.
Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Húmiles, quærite Deum, et vivet cor vestrum.

Aleluya Cf. Sal 94, 8a 7d
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. R.
Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.

EVANGELIO Mt 11, 20-24
El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a vosotras

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio Magno, Moralia, 35
Por el cilicio se significa la austeridad y el dolor de los y pecadores y por la ceniza, el polvo de los muertos. Por la penitencia suelen unirse estas dos cosas, a fin de que conozcamos por la austeridad del cilicio lo que hicimos por el pecado y examinemos por el escudo de la ceniza lo que venimos a ser mediante el juicio.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XII
300. Hermanos: En esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo el Señor por todo el pueblo.
R. Cristo óyenos.
- Pidamos para todo el pueblo cristiano la abundancia de la bondad divina. R.
- Imploremos la largueza de los dones espirituales para todos los no creyentes. R.
- Supliquemos la fortaleza del Señor para todos los que gobiernan las naciones. R.
- Pidamos al Señor, que gobierna el mundo, tiempo bueno y maduración de los frutos. R.
- Roguemos al Señor por todos nuestros hermanos que no han podido venir a esta celebración. R.
- Oremos al juez de todos los hombres por el descanso eterno de los fieles difuntos. R.
- Pidamos la clemencia del Salvador para todos nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor. R.
- Imploremos la misericordia de Cristo, el Señor, en favor nuestro y de nuestros familiares, confiando en la bondad del Señor. R.
Atiende benignamente nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
Suban hacia ti, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante, aceptables a tu majestad, como lo fue la pasión gloriosa de tu Hijo por la salvación de todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera supplicántis Ecclésiae, Domine, in conspéctum maiestátis tuae ascéndant accépta, cui pro totíus mundi salúte grata éxstitit Fílii tui pássio gloriósa. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA D 3. PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS III.
Antífona de la comunión Sal 116, 1-2
Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.
O bien: Mc 16, 15
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ps 116, 1-2
Laudáte Dóminum, omnes gentes, collaudáte eum, omnes pópuli; quóniam confirmáta est super nos misericórdia eius, et véritas Dómini manet in aetérnum.
Vel: Mc 16, 15
Eúntes in mundum univérsum, praedicáte Evangélium omni creatúrae, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que nos santifique la participación en tu mesa, y haz que todas las naciones reciban con gozo, por el sacramento de tu Iglesia, la salvación que tu Unigénito efectuó en la cruz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sanctíficet nos, quaesumus, Dómine, mensae tuae participátio, et praesta, ut, quam Unigénitus tuus in cruce operátus est salútem, omnes gentes per Ecclésiae tuae sacraméntum gratánter accípiant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de julio

1. Conmemoración de san Epafras, que trabajó mucho en Colosas, Laodicea e Hierápolis en la divulgación del Evangelio, y a quien san Pablo llama carísimo consiervo, concautivo y fiel ministro de Cristo (s. I).
2. En Meros, de Frigia, santos Macedonio, Teódulo y Taciano, mártires, que, siendo emperador Juliano el Apóstata, por orden del prefecto Almaquio, y después de sufrir muchos tormentos, fueron tumbados sobre parrillas al rojo vivo, consiguiendo así serenamente el martirio (c. 362).
3. En el monasterio de Annesis, cerca del río Iris, en el Ponto, santa Macrina, virgen, hermana de los santos Basilio Magno, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste, gran conocedora de las Sagradas Escrituras, que abrazó la vida solitaria y fue ejemplo admirable de amor a Dios y de alejamiento de las vanidades del mundo (379).
4*. En Constantinopla, san Dío, por sobrenombre “Taumaturgo”, archimandrita, natural de Antioquía, que fue ordenado sacerdote en esta ciudad y en ella fundó un monasterio bajo la regla de los acemetas (s. V in.).
5. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Símaco, papa, a quien los cismáticos amargaron la vida y murió como un auténtico confesor de la fe (514).
6. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, santa Áurea, vírgen, hermana de los santos mártires Adolfo y Juan, la cual, en una de las persecuciones realizadas por los musulmanes fue llevada ante el juez y, asustada, negó la fe, pero luego, arrepentida, se presentó de nuevo ante el mismo juez y, repetido el juicio, se mantuvo firme, venciendo al enemigo al derramar su sangre por Cristo (856).
7*. En Utrech, de Güeldres, en Lotaringia, san Bernoldo o Bernulfo, obispo, que libró del dominio de los señores laicos a las iglesias y a los monasterios de su diócesis, fundó nuevas iglesias e introdujo los usos y costumbres cluniacenses en los monasterios (1054).
8*. En el monasterio de Marienburg, en Franconia, beata Stilla, virgen consagrada, sepultada en la iglesia que ella misma había fundado (c. 1140).
9*. En Foligno, de la Umbría, beato Pedro Crisci, el cual, distribuidos todos sus bienes entre los pobres, se puso al servicio de la catedral y llevó vida humilde y penitente en la torre de las campanas (c. 1323).
10. En Chester, en Inglaterra, san Juan Plessington, presbítero y mártir, que habiendo sido ordenado sacerdote en Segovia, al volver a Inglaterra fue condenado por ello a la horca, siendo rey Jacobo II (1679).
11. En Lujiazhuang, pueblo cercano a Yingxian, en la provincia china de Hebei, san Juan Bautista Zhou Wurui, mártir, que, joven aún, confesó con franqueza ante los seguidores del movimiento de los Yihetuan que era cristiano, por lo cual, después de amputarle varios miembros, le remataron a golpes de hacha (1900).
12. En el lugar de Liucun, cerca de la ciudad de Renqin, también en Hebei, santos mártires Isabel Qin Bianzhi y su hijo de catorce años Simón Qin Chunfu, que en la misma persecución, fuertes en la fe, vencieron la crueldad de sus enemigos (1900).
13*. En el lugar de Borowikowszczyzna, en Polonia, beatos Aquiles Puchala y Hermann Stepien, presbíteros de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártires, que durante la ocupación militar de Polonia, su patria, fueron asesinados por odio a la fe (1943).