viernes, 26 de mayo de 2017

Viernes 30 junio 2017, Lecturas Viernes XII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la XII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Gén 17, 1. 9-10. 15-22
Sea circuncidado todo varón como señal de la alianza. Sara te va a dar un hijo
Lectura del libro del Génesis

Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo:
«Yo soy Dios todopoderoso, camina en mi presencia y sé perfecto».
El Señor añadió a Abrahán:
«Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones. Esta es la alianza que habréis de guardar, una alianza entre yo y vosotros y tus descendientes: sea circuncidado todo varón entre vosotros».
El Señor dijo a Abrahán:
«Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y te dará un hijo, a quien también bendeciré. De ella nacerán pueblos y reyes de naciones».
Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió, pensando en su interior:
«¿Un centenario va a tener un hijo y Sara va a dar a luz a los noventa?».
Y Abrahán dijo a Dios:
«Ojalá pueda vivir Ismael en tu presencia».
Dios replicó:
«No, es Sara quien te va a dar un hijo; lo llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus descendientes, una alianza perpetua. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer sobremanera, engendrará doce príncipes y lo convertiré en una gran nación Pero mi alianza la concertaré con Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas fechas».
Cuando el Señor terminó de hablar con Abrahán, se retiró.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: 4)
R.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Ecce sic benedicétur homo, qui timet Dóminum.

V. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Ecce sic benedicétur homo, qui timet Dóminum.

V. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Ecce sic benedicétur homo, qui timet Dóminum.

V. Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Ecce sic benedicétur homo, qui timet Dóminum.

Aleluya Mt 8, 17b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Cristo tomó dolencias y cargó con nuestras enfermedades. R.
Ipse infirmitátes nostras accépit, et ægrotatiónes nostras portávit.

EVANGELIO Mt 8, 1-4
Si quieres, puedes limpiarme

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendió la mano y lo tocó diciendo:
«Quiero, queda limpio».
Y enseguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo:
«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 142
"Domine!" –¡Señor!– "si vis, potes me mundare" –si quieres, puedes curarme
–!Qué hermosa oración para que la digas muchas veces con la fe del leprosito cuando te acontezca lo que Dios y tú y yo sabemos! –No tardarás en sentir la respuesta del Maestro: "volo, mundare!" –quiero, ¡sé limpio!