sábado, 13 de mayo de 2017

Sábado 17 junio 2017, Sábado de la X semana del Tiempo Ordinario, o santa María en sábado, memoria libre.

 SOBRE LITURGIA

Congregación para el Culto divino
Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia del presbítero (2-junio-1988).


12. Los elementos que se requieren principalmente para la asamblea dominical son los siguientes:
- reunión de los fieles para manifestar que la «Iglesia» no es una asamblea formada espontáneamente, sino convocada por Dios, es decir, pueblo de Dios orgánicamente estructurado y presidido por el sacerdote en la persona de Cristo Cabeza;
- instrucción sobre el misterio pascual por medio de las Escrituras, que son leídas y explicadas por el sacerdote o el diácono;
- celebración del sacrificio eucarístico, realizado por el sacerdote en la persona de Cristo y ofrecido en nombre de todo el pueblo cristiano, con el que se hace presente el misterio pascual.

13. El celo pastoral se ha de orientar principalmente a hacer que el sacrificio de la misa se celebre cada domingo, porque solamente por medio de él se perpetúa la Pascua del Señor [12] y la Iglesia se manifiesta enteramente. «El domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles... No se le antepongan otras celebraciones a no ser que sean, de veras, de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico». [13]

14. Es necesario que estos principios sean inculcados desde el comienzo de la formación cristiana, a fin de que los fieles observen de corazón el precepto de la santificación del día festivo, y comprendan el motivo por el que se reúnen cada domingo, convocados por la iglesia, para celebrar la Eucaristía, [14] y no sólo para satisfacer la propia devoción privada. De este modo, los fieles podrán tener una experiencia del domingo como signo de la trascendencia de Dios sobre la obra del hombre y no como un simple día de descanso. Y podrán también comprender más profundamente el valor de la asamblea dominical y demostrar hacia fuera que son miembros de la Iglesia.

15. Los fieles deben poder encontrar en las asambleas dominicales, tanto la participación activa como una verdadera fraternidad, y la oportunidad de fortalecerse espiritualmente bajo la guía del Espíritu. Así podrán protegerse más fácilmente del atractivo de las sectas, que les prometen alivio en el sufrimiento de la soledad, y más completa satisfacción de sus aspiraciones religiosas.

16. Finalmente, la acción pastoral debe favorecer las iniciativas para hacer del domingo «día de alegría y de liberación del trabajo», [15] de manera que aparezca en la sociedad moderna como signo de libertad y, en consecuencia, como día instituido para el bien de la misma persona humana, que es sin duda de más valor que los negocios y los procesos productivos. [16]

17. La palabra de Dios, la Eucaristía y el ministerio sacerdotal son dones que el Señor ofrece a la Iglesia, su esposa. Por esto, deben ser acogidos y solicitados como una gracia de Dios. La Iglesia, que goza de estos dones sobre todo en la asamblea dominical, da gracias a Dios en ella, en la espera del perfecto disfrute del día del Señor «delante del trono de Dios y del Cordero». [17]

[12] Cf. PABLO VI, Alocución a un grupo de Obispos de Francia en visita ad limina, de 26 de marzo de 1977: AAS 69 (1977), p. 465: «El objetivo debe seguir siendo la celebración del sacrificio de la misa, única verdadera realización de la Pascua del Señor».
[13] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 106.
[14] Cf. Sagrada Congregación de Ritos y Consilium, Instrucción Eucharisticum mysterium, de 25 de mayo de 1967, n. 25: AAS 59 (1967), p. 555.
[15] Sagrada Congregación de Ritos y Consilium, Instrucción Eucharisticum mysterium n. 25: AAS 59 (1967), p. 555; Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 106.
[16] Cf. «Le sens du dimanche dans une societé pluraliste. Réflexions pastorales de la Conférence des Évéques du Canadá»: en La Documentation Catholique, n. 1935 (1987), pp. 273-276.
[17] Ap 7,9.

CALENDARIO

17 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa
de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5) / para la memoria del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María», Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-impar.
- 2 Cor 5, 14-21. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro.
- Sal 102. R. El Señor es compasivo y misericordioso.
- Mt 5, 33-37. Yo os digo que no juréis en absoluto.
o bien: cf. vol. IV, o bien cf. Leccionario de las «Misas de la Virgen María».

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elog. prop. de la solem. del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, pág. 45 y elogs. del 18 de junio, pág. 370.
CALENDARIOS: Osma-Soria, Ágreda y su tierra: Nuestra Señora de los Milagros (S).
Teatinos: Beato Pablo Burali, obispo (MO).
OCSO: Beato José Cassant, monje cisterciense (ML).
Ibiza: Aniversario de la muerte de Mons. Francisco Planas Muntaner, obispo, emérito (1985).

17 SÁBADO. Después de la hora nona:
UNDÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio de la solemnidad. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA. I. Tiempo ordinario 7.
COMMUNE BEATAE MARIAE VIRGINIS.
I. Tempore per annum 7.
Antífona de entrada Cf. Lc 1, 47-48
María dijo: «Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava».
Antiphona ad introitum Cf. Lc 1, 47-48
Ait María: Exsultávit spíritus meus in Deo salutári meo; quia respéxit Dóminus humilitátem ancíllae suae.
Oración colecta
Oh, Dios, que te has dignado elegir para morada de tu Verbo el seno virginal de santa María, concédenos, defendidos por su protección, participar en su memoria llenos de alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui virginálem aulam beátae Maríae, in qua Verbum tuum habitáret, elígere dignátus es, da, quaesumus, ut, eius nos defensióne munítos, iucúndos fácias interésse eius commemoratióni. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Sábado de la X semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA 2 Cor 5, 14-21
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Hermanos:
Nos apremia el amor de Cristo al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.
Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.
De modo que nosotros desde ahora no conocemos a nadie según la carne; si alguna vez conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no lo conocemos así.
Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.
Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 102, 1b-2. 3-4. 8-9. 11-12 (R.: 8a)
R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

Aleluya Sal 118, 36a. 29B
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Inclina mi corazón, oh, Dios, a tus preceptos; y dame la gracia de tu ley. R.
Inclína cor meum, Deus, in testimónia tua; et legem tuam largíre mihi.

EVANGELIO Mt 5, 33-37
Yo os digo que no juréis en absoluto
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2153 Jesús expuso el segundo mandamiento en el Sermón de la Montaña: "Habéis oído que se dijo a los antepasados: `no perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos'. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno… sea vuestro lenguaje: `sí, sí'; `no, no': que lo que pasa de aquí viene del Maligno" (Mt 5, 33  - 34. 37; cf St 5, 12). Jesús enseña que todo juramento implica una referencia a Dios y que la presencia de Dios y de su verdad debe ser honrada en toda palabra. La discreción del recurso a Dios al hablar va unida a la atención respetuosa a su presencia, reconocida o menospreciada en cada una de nuestras afirmaciones.

Oración de los fieles
373. Elevemos nuestra oración a Dios, fuente de la sabiduría, que revela su misterio a los pobres y sencillos. Lo hacemos animados por la mediación de María, la humilde hija de Sión.
R. Danos, Señor, la sabiduría del corazón.
- Por los pastores del pueblo de Dios: para que sean fieles dispensadores de la palabra de verdad y no se dejen contagiar nunca por la mentalidad engañosa del mundo. Oremos. R.
- Por los pobres y los que sufren: para que, experimentando el misterio de la cruz, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen María. Oremos. R.
- Por las familias: para que guarden íntegro el sentido cristiano de la vida y resuelvan en la caridad los problemas generacionales que puedan surgir entre padres e hijos. Oremos. R.
- Por los jóvenes: para que busquen la verdad con corazón libre y puro, asumiendo las dificultades y sacrificios inherentes a la fidelidad radical al Evangelio. Oremos. R.
Acoge, Padre, nuestras súplicas y derrama sobre nosotros la luz de tu Espíritu para que, a ejemplo de la Virgen María, sepamos glorificar tu nombre con la santidad de vida. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones de tu pueblo, ofrecidos en la conmemoración de santa María, que te agradó por su virginidad y en su humildad concibió a tu Hijo, nuestro Señor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Super oblata
Accépta sint tibi, Dómine, múnera pópuli tui, in commemoratióne beátae Maríae obláta, quae tibi virginitáte plácuit et humilitáte concépit Fílium tuum Dóminum nostrum. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de la comunión Lc 1, 19
María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Antiphona ad communionem Lc 2, 19
María conservábat ómnia verba haec, cónferens in corde suo.
Oración después de la comunión
Después de participar del alimento espiritual, te pedimos, Señor Dios nuestro, que, imitando fielmente a la bienaventurada Virgen María, nos dediquemos siempre al bien de la Iglesia y experimentemos el gozo de servirte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Spirituális alimóniae partícipes effécti, quaesumus, Dómine Deus noster, ut, beátam Vírginem Maríam assídue imitántes, et Ecclésiae servítio semper inveniámur inténti et tui experiámur gáudia famulátus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogio propio de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor
S
olemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la resurrección.
Elogios del día 18 de julio
1. En Roma, en el cementerio de Balbina, en la Vía Ardeatina, santos Marcos y Marceliano, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano, a los que hermanó el sufrimiento (c. 304).
2. En Trípoli, de Fenicia, san Leoncio, soldado, que por los atroces tormentos sufridos en la cárcel llegó a la corona del martirio (s. IV).
3. En África, santos Ciríaco y Paula, mártires (c. s. IV).
4. En Burdeos, en Aquitania, san Amando, obispo, que instruyó en la doctrina de la verdad y bautizó a san Paulino de Nola, que, a su vez, alaba al obispo (s. V).
5. En el monte Cronio (hoy Gemmariario), cerca de las termas de Selinunte, en Sicilia occidental, san Calógero, eremita (c. s. V).
6. En Schönau, de la Renania, en Germania, santa Isabel, virgen, célebre por su observancia de la vida monástica (1164).
7*. En Mántua, en Lombardía, beata Hosana Andreasi, virgen, que vistió el hábito de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo y sumó armonizar con las ocupaciones seculares la contemplación de Dios y el ejercicio de las buenas obras (1505).
8. En Pádua, en la región de Venecia, san Gregorio Barbarigo, obispo, que instituyó un seminario para clérigos, enseñó el catecismo a los niños en su propia lengua, mantuvo coloquios con el clero y abrió escuelas, mostrándose liberal con todos y exigente consigo mismo (1697).