sábado, 6 de mayo de 2017

Sábado 10 junio 2017, Lecturas Sábado IX semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del sábado de la IX semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Tob 12, 1. 5-15. 20
Ahora, alabad al Señor; yo subo a Dios.

Lectura del libro de Tobías.

En aquellos días, Tobit llamó a Tobías y le advirtió:
«Hijo, ocúpate de pagar al hombre que te ha acompañado. Añade algo a la paga convenida».
Así pues, Tobías lo llamó y le dijo:
«Recibe como paga la mitad de todo lo que has traído y vete en paz».
Entonces Rafael tomó aparte a los dos y les dijo:
«Alabad a Dios y dadle gracias ante todos los vivientes por los beneficios que os ha concedido; así todos cantarán y alabarán su nombre. Proclamad a todo el mundo las gloriosas acciones de Dios y no descuidéis darle gracias. Es bueno guardar el secreto del rey, pero las gloriosas acciones de Dios hay que manifestarlas en público. Practicad el bien, y no os atrapará el mal. Más vale la oración sincera y la limosna hecha con rectitud que la riqueza lograda con injusticia. Más vale dar limosna que amontonar oro. La limosna libra de la muerte y purifica del pecado. Los que dan limosna vivirán largos años, mientras que los pecadores y malhechores atentan contra su propia vida.
Os voy a decir toda la verdad, sin ocultaros nada. Os he dicho que es bueno guardar el secreto del rey y manifestar en público las gloriosas acciones de Dios. Pues bien, cuando tú Y Sara orabais, era yo quien presentaba el memorial de vuestras oraciones ante la gloria del Señor, y lo mismo cuando enterrabas a los muertos. El día en que te levantaste enseguida de la mesa, sin comer, para dar sepultura a un cadáver, Dios me había enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curaros a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están al servicio del Señor y tienen acceso a la gloria de su presencia. Ahora pues, alabad al Señor en la tierra, dadle gracias. Yo subo
al que me ha enviado. Poned por escrito todo lo que os ha sucedido».
El ángel se elevó.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal : Tob 13, 2. 7. 8abc. 8Defg (R.: 1b)
8.
Bendito sea Dios, que vive eternamente. Magnus es, Dómine, in ætérnum.

V. Él azota y se compadece;
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano. R.
Bendito sea Dios, que vive eternamente. Magnus es, Dómine, in ætérnum.

V. Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena.
Bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos. R.
Bendito sea Dios, que vive eternamente. Magnus es, Dómine, in ætérnum.

V. Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder
a un pueblo pecador. R.
Bendito sea Dios, que vive eternamente. Magnus es, Dómine, in ætérnum.

V. Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión. R.
Bendito sea Dios, que vive eternamente. Magnus es, Dómine, in ætérnum.

Aleluya Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. R. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

EVANGELIO Mc 12, 38-44
Esta viuda pobre ha echado más que nadie
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:
«Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo:
«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San León Magno, Sermo de ieiunio dec. mens., 90, 3.
"Sobre la balanza de la justicia divina no se pesa la cantidad de los dones, sino el peso de los corazones. La viuda del Evangelio depositó en el tesoro del templo dos monedas de poco valor y superó los dones de todos los ricos. Ningún gesto de bondad carece de sentido delante de Dios, ninguna misericordia permanece sin fruto".