martes, 23 de mayo de 2017

Ritual del Matrimonio ante un asistente laico.

Ritual del Matrimonio (2ª edición)

Apéndice I. 

RITUAL DE LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO ANTE UN ASISTENTE LAICO

434. Cuando el Matrimonio, de acuerdo con la norma del núm. 25, se celebra ante un asistente laico, se emplea el ritual aquí descrito.

435. El laico que tiene facultad del Obispo diocesano para ejercer la función de asistente en la celebración del Matrimonio se preocupará de la instrucción catequística de los novios y de su preparación espiritual. A él compete organizarlo todo, tanto lo que atañe a los preceptos del derecho, como lo que se refiere a los ritos, preces, lecturas, participación de la comunidad, de manera que el rito del sacramento del Matrimonio se realice de un modo consciente y provechoso.

El laico asistente no sólo desempeña la función de recibir el consentimiento de los contrayentes, sino que modera toda la celebración del Matrimonio.
436. El rito se hace normalmente en la iglesia.

El asistente usará una vestidura que no desdiga de este ministerio o la que esté aprobada por el Obispo.


RITOS INICIALES

437. Reunido el pueblo y preparado todo, el asistente, acompañado de los ayudantes, recibe a los novios y los saluda afablemente.

438. Luego, con las manos juntas, dice:

Bendito sea Dios, Padre de todo consuelo,
que ha tenido misericordia de nosotros.

Todos responden:
Amén.

O bien:
Bendito seas por siempre, Señor.

O de otro modo adecuado.

439. Entonces el asistente se dirige a los novios y a los presentes, con el fin de disponerlos a la celebración del Matrimonio, con estas palabras u otras semejantes:

Queridos hermanos:
Llenos de alegría, hemos venido a la casa del Señor para esta celebración, acompañando a N. y N. en el día en que se disponen a celebrar su unión matrimonial. Para ellos este momento es de singular importancia. Por ello, acompañémoslos con nuestro cariño, amistad y oración fraterna. Escuchemos atentamente con ellos la Palabra que Dios nos va a dirigir hoy. Después, con la santa Iglesia, invocaremos a Dios Padre, por Jesucristo, nuestro Señor, para que acoja complacido a estos hijos suyos que van a contraer Matrimonio, los bendiga y les conceda vivir en unidad permanente.

440. O bien:

N. y N., la Iglesia participa de vuestra alegría y os recibe cordialmente junto con vuestros padres y amigos, en el día en que vais a unir para siempre vuestras vidas delante de Dios, nuestro Padre. Que el Señor os escuche en este día de gozo para vosotros; os otorgue su bendición celestial y os proteja. Que os conceda los deseos de vuestro corazón y atienda todas vuestras peticiones.

LITURGIA DE LA PALABRA

441. Luego un lector, uno de los presentes, o el mismo asistente, lee un texto de los propuestos en el número 60, o bien otro de entre las lecturas, que se indican más arriba (nums. 374-419). Se puede hacer una o dos lecturas como parezca más oportuno. Se elegirá siempre por lo menos una lectura que hable explícitamente del Matrimonio.

La lectura evangélica se introduce de este modo:


Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san N.

Conviene que el asistente haga una exhortación o lea una homilía preparada por el Obispo o el párroco.

CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO

442. Cuando se celebran dos o más Matrimonios a la vez, el interrogatorio antes del consentimiento, el mismo consentimiento, como también la aceptación del consentimiento, se harán siempre en singular para cada Matrimonio; lo demás, sin excluir la misma bendición nupcial, se dirá una sola vez en plural para todos.

443. Terminada la exhortación, puestos en pie todos, incluso los novios, y situados los testigos a uno y otro lado, el asistente se dirige a los novios:

Queridos N. y N., habéis venido aquí para que Dios garantice con su sello vuestra voluntad de contraer Matrimonio, ante mí, que he sido delegado por nuestro Obispo para este acto, y ante la comunidad de la Iglesia. Cristo bendice copiosamente vuestro amor conyugal, y él, que os consagró un día con el santo Bautismo, os enriquece hoy y os da fuerza con un Sacramento peculiar para que os guardéis mutua y perpetua fidelidad y podáis cumplir las demás obligaciones del Matrimonio. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.

ESCRUTINIO

444. Entonces el asistente los interroga acerca de la libertad, la fidelidad y la aceptación y educación de la prole, y cada uno de ellos responde.

V. N. y N., ¿venís a contraer Matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?
R. Sí, venimos libremente.

V. ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente, siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio, durante toda la vida?
R. Sí, estamos decididos.

La siguiente pregunta se puede omitir si las circunstancias lo aconsejan, por ejemplo, si los novios son de edad avanzada.

V. ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?
R. Sí, estamos dispuestos.

CONSENTIMIENTO

445. El asistente los invita a expresar el consentimiento:

Así, pues, ya que queréis contraer santo Matrimonio, unid vuestras manos y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

Se dan la mano derecha.

446. El varón dice:
Yo, N., te recibo a ti, N., como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.

La mujer dice:
Yo, N., te recibo a ti, N., como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.

O bien:

El varón dice:
N., ¿quieres ser mi mujer?
La mujer responde:
Sí, quiero.

La mujer dice:
N., ¿quieres ser mi marido?
El varón responde:
Sí, quiero.

El varón dice:
N., yo te recibo como esposa y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

La mujer dice:
N., yo te recibo como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida.

O bien:

El varón dice:
Yo, N., te recibo a ti, N., como legítima mujer mía y me entrego a ti como legítimo marido tuyo, según lo manda la santa Madre Iglesia católica.

La mujer dice:
Yo, N., te recibo a ti, N., como legítimo marido mío, y me entrego a ti como legítima mujer tuya, según lo manda la santa Madre Iglesia católica.
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447. Si parece más oportuno, el asistente puede solicitar el consentimiento de los contrayentes por medio de un interrogatorio.

En primer lugar interroga al varón:
N., ¿quieres recibir a N. como esposa, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y respetarla todos los días de tu vida?

El varón responde:
Sí, quiero.

A continuación el asistente interroga a la mujer:
N., ¿quieres recibir a N. como esposo, y prometes serle fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

La mujer responde:
Sí, quiero.
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CONFIRMACIÓN DEL CONSENTIMIENTO

448. Luego el asistente que recibe el consentimiento dice a los esposos:

El Señor, que hizo nacer en vosotros el amor,
confirme este consentimiento mutuo,
que habéis manifestado ante la Iglesia.
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

O bien:

El Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac, el Dios de Jacob,
el Dios que unió a nuestros primeros padres en el paraíso
confirme este consentimiento mutuo
que os habéis manifestado ante la Iglesia
y, en Cristo, os dé su bendición,
de forma que lo que Dios ha unido,
no lo separe el hombre.

ACLAMACIÓN DESPUÉS DEL CONSENTIMIENTO

449. El asistente invita a los presentes a alabar a Dios:
Bendigamos al Señor.
Todos responden:
Demos gracias a Dios.

Puede proferirse otra aclamación.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LOS ANILLOS

450. El asistente, con las manos juntas, dice esta oración:

El Señor bendiga estos anillos
que vais a entregaros uno al otro
en señal de amor y de fidelidad.
R. Amén.

Y, según la oportunidad, asperja los anillos y los entrega a los esposos.

451. El esposo introduce en el dedo anular de la esposa el anillo a ella destinado, diciendo, según la oportunidad:
N., recibe esta alianza,
en señal de mi amor y fidelidad a ti.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Asimismo la esposa introduce en el dedo anular del esposo el anillo a él destinado, diciendo, según la oportunidad:
N., recibe esta alianza,
en señal de mi amor y fidelidad a ti.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

452. Entonces toda la comunidad puede entonar un himno o un canto de alabanza.

ORACIÓN DE LOS FIELES

453. Después se hace la oración universal (de la cual se proponen algunos modelos en los números 106, 136 y 172):

Oremos, hermanos, por las necesidades de la santa Iglesia y de todo el mundo, y encomendemos especialmente a nuestros hermanos N. y N., que acaban de celebrar con gozo su Matrimonio.

Por la santa Iglesia: para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo. Roguemos al Señor.

— Por la paz de todo el mundo: para que cesen las ambiciones, desaparezcan las injusticias y enemistades, y broten por todas partes el amor y la paz. Roguemos al Señor.

 Por los nuevos esposos N. y N.: para que el Espíritu Santo los llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia. Roguemos al Señor.

Por nuestro hermano N.: para que sea siempre fiel al Señor como Abrahán y admirable por su piedad y honradez como Tobías. Roguemos al Señor.

Por nuestra hermana N.: para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille por su dulzura y pureza, humildad y prudencia. Roguemos al Señor.

Por todos los Matrimonios: para que, en el amor mutuo y en la fidelidad constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y unidad. Roguemos al Señor.

Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección: para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad. Roguemos al Señor.

454. Después de las invocaciones, si se distribuye la sagrada comunión, se dice a continuación la Bendición nupcial (núms. 455-456). Si no se distribuye la sagrada comunión, el asistente prosigue, con estas palabras u otras semejantes:

Invoquemos al Padre, que quiere a sus hijos unidos en el amor,
con la oración de la familia de Dios, que Cristo nos enseñó.

Y todos a la vez continúan diciendo el Padre Nuestro.

BENDICIÓN NUPCIAL

455. Entonces el asistente continúa, con las manos juntas:

Invoquemos, hermanos, sobre estos esposos la bendición de Dios, para que proteja con su auxilio a quienes ha unido en el sacramento del Matrimonio.

Todos, durante un espacio de tiempo, oran en silencio.

456. Luego el asistente, con las manos juntas, dice sobre los esposos, arrodillados, la oración de Bendición nupcial, con la participación de todos:

Bendito seas Dios, Padre todopoderoso,
que al hombre, creado por tu bondad,
lo has enaltecido hasta dejar una auténtica imagen
de tu propio amor en la unión del varón y de la mujer.
R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Bendito seas Dios, Hijo Unigénito, Jesucristo,
que en la alianza conyugal de tus fieles
quisiste manifestar el misterio de tu amor por la Iglesia,
y de tu entrega a ella para hacerla santa e inmaculada.
R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Bendito seas Dios, Espíritu Santo Paráclito,
autor de toda santidad y constructor de la unidad,
que habitas en los hijos de tu amor
para que permanezcan unidos con el vínculo de la paz.
R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Guarda con tu providencia, Señor,
y haz vivir en un mismo amor a estos hijos tuyos N. y N.
a quienes has unido con el sacramento del Matrimonio,
para que, al gozar del don del Matrimonio,
[embellezcan con hijos la familia humana,]
enriquezcan la santa Iglesia
y se muestren testigos tuyos en medio del mundo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

O bien:

Mira con bondad, Señor,
a estos hijos tuyos N. y N.,
y concédeles
que, poniendo sólo en ti toda su confianza,
reciban los dones de tu gracia,
conserven el amor en la unidad
y, después de esta vida, lleguen [con su descendencia]
a las alegrías del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

SAGRADA COMUNIÓN

457. Si se distribuye la sagrada comunión, acabada la Bendición nupcial, el asistente se dirige al lugar donde se reserva la Eucaristía, toma el copón con el Cuerpo del Señor, lo deposita sobre el altar y hace genuflexión.

458. Luego introduce la oración dominical con estas palabras u otras semejantes:

Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:

Y todos a la vez continúan diciendo el Padre Nuestro.

459. Después, según la oportunidad, invita a los fieles con estas palabras u otras semejantes:

Daos fraternalmente la paz.

Entonces los esposos y todos se brindan unos a otros una señal de paz y de caridad.

460. Después de esto, el asistente hace genuflexión, toma la hostia y, manteniéndola un poco elevada sobre el copón, vuelto hacia los que van a comulgar, dice:

Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y todos los que van a comulgar añaden:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.

461. Si el mismo asistente comulga, dice en secreto:

El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
Y sume respetuosamente el Cuerpo de Cristo.

462. Después se acerca a los que van a comulgar y muestra a cada uno de ellos la hostia un poco elevada, diciendo:
El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde:
Amén.
Y recibe la comunión.

463. Mientras se hace la distribución de la sagrada comunión, puede entonarse, según la oportunidad, un canto adecuado.

464. Terminada la distribución de la comunión, según la oportunidad, se puede guardar un tiempo de sagrado silencio o cantar un salmo o un canto de alabanza.

465. Luego el asistente dice esta oración:

Oremos.
Después de participar en tu mesa, Señor,
te pedimos por N. y N.,
que hoy se han unido en santo Matrimonio,
para que te sean siempre fieles
y sean testigos de tu amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

CONCLUSIÓN DE LA CELEBRACIÓN
466. El asistente concluye el rito santiguándose y diciendo:

Que Dios colme nuestra fe de alegría y de paz.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en nuestro corazón.
Que el Espíritu Santo derrame en nosotros sus dones.
Todos responden:
Amén.

467. Es aconsejable terminar la celebración con un canto adecuado.

Terminada la celebración, los testigos y el asistente firman el acta de Matrimonio. El acto de firmar puede hacerse en la sacristía o en presencia del pueblo; pero no debe hacerse sobre el altar.