miércoles, 3 de mayo de 2017

Miércoles 7 junio 2017, Miércoles de la IX semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa por los difuntos).

SOBRE LITURGIA

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

SACERDOTIUM MINISTERIALE (6 de agosto 1983)


CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE ALGUNAS CUESTIONES CONCERNIENTES AL MINISTRO DE LA EUCARISTÍA

I - Introducción

1. Cuando el Concilio Vaticano II enseñó que el sacerdocio ministerial o jerárquico difiere esencialmente, y no sólo de grado, del sacerdocio común de los fieles, expresó la certeza de fe de que solamente los Obispos y los Presbíteros pueden celebrar el misterio eucarístico. En efecto, aunque todos los fieles participen del único e idéntico sacerdocio de Cristo y concurran a la oblación de la Eucaristía, sin embargo sólo el sacerdote ministerial está capacitado, en virtud del sacramento del Orden, para celebrar el sacrificio eucarístico «in persona Christi» y ofrecerlo en nombre de todo el pueblo cristiano.[1]

2. En estos últimos años, sin embargo, han comenzado a difundirse, y a veces a ponerse en práctica, algunas opiniones que, al negar dicha enseñanza, hieren en lo íntimo la vida de la Iglesia. Tales opiniones, difundidas bajo formas y argumentos diversos, comienzan a atraer a los mismos fieles, sea porque se afirma que gozan de una cierta base científica, sea porque se presentan como una respuesta a las necesidades del servicio pastoral de las comunidades y de la vida sacramental.

3. Por tanto, esta Sagrada Congregación, animada por el deseo de ofrecer a los sagrados Pastores, en espíritu de afecto colegial, el propio servicio, se propone aquí llamar la atención sobre algunos puntos esenciales de la doctrina de la Iglesia acerca del ministro de la Eucaristía, los cuales han sido transmitidos por la Tradición viva y han sido expresados en precedentes documentos del Magisterio.[2] Suponiendo la visión integral del ministerio sacerdotal, presentada por el Concilio Vaticano II, juzga urgente en la situación presente una intervención clarificadora sobre esta función esencial y peculiar del sacerdote.

[1] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, nn. 10, 17, 26, 28; Const. Sacrosanctum Concilium, n. 7; Decr. Christus Dominus, n. 15; Decr. Presbyterorum Ordinis, nn. 2 y 3. Cf. también Pablo VI, Encicl. Mysterium fidei del 3 sept. 1965: AAS 51 (1965) 761.
[2] Cf. Pío XII, Encicl. Mediator Dei del 20 nov. 1947: AAS 39 (1947) 553; Pablo VI, Exhort. Ap. Quinque iam anni, del 8 dic. 1970: AAS 63 (1971) 99; Documentos del Sínodo de los Obispos del 1971: De sacerdotio ministeriali: Primera parte: AAS 63 (1971) 903-908; Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Mysterium Ecclesiae, del 25 junio 1973, n. 6: AAS 65 (1973) 405-407; Decl. De duobus operibus Professoris Joannis Küng, del 15 febr. 1975: AAS 67 (1975) 204; Decl. Inter insigniores, del 15 oct. 1976, n. V: AAS 69 (1977) 108-113; Juan Pablo II, Carta Novo incipiente nostro a todos los sacerdotes de la Iglesia, del 8 abr. 1979, nn. 2-4: AAS 71 (1979) 395-400; Carta Dominicae Cenae a todos los Obispos de la Iglesia, del 24 febr. 1980, nn. I-II: AAS 72 (1980) 115-134.


CALENDARIO

7 MIÉRCOLES DE LA IX SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria


Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- Tob 3, 1-11a. 16-17a. La oración de ambos fue escuchada delante de la gloria de Dios.
- Sal 24. R. A ti, Señor, levanto mi alma.
- Mc 12, 18-27. No es Dios de muertos, sino de vivos.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 8 de junio, pág. 354.
CALENDARIOS: Osma-Soria: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Huelva: San Walabonso de Niebla, diácono y mártir (MO).
Carmelitas Descalzos: Beata Ana de San Bartolomé, virgen (MO). Toledo: (ML).
Sevilla: San Pedro, presbítero y san Wistremundo, religioso, mártires (ML).
Unión de Nuestra Señora de la Caridad: María Teresa de Soubiran, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: IX semana del Tiempo Ordinario, (o de otros Domingos del Tiempo Ordinario)

Misa de difuntos:
III. EN DIVERSAS CONMEMORACIONES.
B. Por varios o por todos los difuntos 3.
III. IN VARIIS COMMEMORATIONIBUS
B. Pro pluribus vel pro omnibus defunctis 3.
Antífona de entrada Ap 14, 13
Bienaventurados los que mueren en el Señor. Que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.
Antiphona ad introitum Cf. Ap 14,13
Beáti mórtui, qui in Dómino moriúntur. Amodo requiéscant a labóribus suis: ópera enim illórum sequúntur illos.
Oración colecta
Oh, Dios, en cuya misericordia descansan la almas de los fieles, concede benigno a tus siervos [N. y N.] y a todos los que murieron en Cristo, el perdón de sus pecados, para que, libres de toda culpa, tengan parte en la resurrección de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, cuius miseratióne ánimae fidélium requiéscunt, fámulis tuis (N. et N.) et ómnibus in Christo quiescéntibus da propítius véniam peccatórum, ut, a cunctis reátibus absolúti, Christi tui resurrectióni sociéntur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IX semana del Tiempo Ordinario, año impar (lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Tob 3, 1-11a. 16-17a
La oración de ambos fue escuchada delante de la gloria de Dios

Lectura del libro de Tobías.

En aquellos días, con el alma llena de tristeza, entre gemidos y sollozos, recité esta plegaria:
«Eres justo, Señor, y justas son tus obras;
siempre actúas con misericordia y fidelidad,
tú eres juez del universo.
Acuérdate, Señor, de mí y mírame;
no me castigues por los pecados y errores
que yo y mis padres hemos cometido.
Hemos pecado en tu presencia,
hemos transgredido tus mandatos
y tú nos has entregado
al saqueo, al cautiverio y a la muerte,
hasta convertirnos en burla y chismorreo,
en irrisión para todas las naciones
entre las que nos has dispersado.
Reconozco la justicia de tus juicios
cuando me castigas por mis pecados y los de mis padres,
porque no hemos obedecido tus mandatos,
no hemos sido fieles en tu presencia.
Haz conmigo lo que quieras,
manda que me arrebaten la vida,
que desaparezca de la faz de la tierra y a la tierra vuelva de nuevo.
Más me vale morir que vivir
porque se mofan de mí sin motivo
y me invade profunda tristeza.
Manda que me libre, Señor, de tanta aflicción,
déjame partir a la morada eterna.
Señor, no me retires tu rostro.
Mejor es morir que vivir en tal miseria
y escuchar tantos ultrajes».
Sucedió aquel mismo día que Sara, hija de Ragüel, el de Ecbatana, en Media, fue injuriada por una de las criadas de su padre, porque había tenido siete maridos, pero el malvado demonio Asmodeo los había matado antes de consumar el matrimonio, según costumbre. La criada le dijo:
«Eres tú la que matas a tus maridos. Ya te has casado siete veces y no llevas el nombre de ninguno de ellos. ¿Por qué nos castigas por su muerte? ¡Vete con ellos y que nunca veamos hijo ni hija tuyos!».
Entonces Sara, llena de tristeza, subió llorando al piso superior de la casa con el propósito de ahorcarse. Pero, pensándolo mejor, se dijo: «Solo serviría para que recriminen a mi padre. Le dirían que su hija única se ahorcó al sentirse desgraciada. No quiero que mi anciano padre baje a la tumba abrumado de dolor. En vez de ahorcarme, pediré la muerte al Señor para no tener que oír más reproches en mi vida».
Entonces extendió las manos hacia la ventana y oró.
En aquel instante, la oración de ambos fue escuchada delante de la gloria de Dios, el cual envió al ángel Rafael para curarlos: a Tobit, para que desaparecieran las manchas blanquecinas de sus ojos y pudiera contemplar la luz de Dios; a Sara, hija de Ragüel, para darla en matrimonio a Tobías, hijo de Tobit, liberándola del malvado demonio Asmodeo. Tobías tenía más derecho a casarse con ella que cuantos la habían pretendido.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 24, 2-3. 4-5a. 6 y 7cd. 8-9 (R.: 1b)
R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

V. Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

V. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

V. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mi con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

V. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.
A ti, Señor, levanto mi alma. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam.

Aleluya Jn 11, 25a. 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy la resurrección y la vida -dice el Señor-; el que cree en mí no morirá para siempre. R. Ego sum resurréctio et vita, dicit dóminus; qui credit in me non moriétur in ætérnum.

EVANGELIO Mc 12, 18-27
No es Dios de muertos, sino de vivos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y de descendencia a su hermano”.
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».
Jesús les respondió:
«¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1619 La virginidad por el Reino de los Cielos es un desarrollo de la gracia bautismal, un signo poderoso de la preeminencia del vínculo con Cristo, de la ardiente espera de su retorno, un signo que recuerda también que el matrimonio es una realidad que manifiesta el carácter pasajero de este mundo (cf 1Co 7, 31; Mc 12, 25).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario III.
291. Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.
- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a lo no creyentes. Roguemos al Señor.
- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.
- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a nuestra(o) ciudad (pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con bondad los dones que te ofrecemos por el eterno descanso de las almas de tus siervos; concédeles, por estos auxilios salvíficos, ser contados para siempre en el número de tus redimidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, Dómine, quaesumus, quae pro ánimarum famulórum tuórum réquie offérimus, placátus inténde, ut, per haec salútis humánae subsídia, tuórum número redemptórum sorte perpétua censeántur. Per Christum.
PREFACIO III DE DIFUNTOS
Cristo, salvación y vida
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él es la salvación del mundo, la vida de los hombres, la resurrección de los muertos.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE DEFUNCTIS
Christus, salus et vita
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum:
Qui est salus mundi, vita hóminum, resurréctio mortuórum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión
Concede, Señor, el descanso eterno a aquellos en cuyo recuerdo comulgamos el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Antiphona ad communionem
Pro quorum memória Corpus et Sanguis Christi súmitur, dona eis, Dómine, réquiem sempitérnam.
Oración después de la comunión
Hemos recibido, Señor, los sacramentos de la redención implorando tu clemencia; que, por tu misericordia, nos ayuden a quienes aún vivimos y obtengan el perdón eterno a nuestros difuntos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, redemptiónis sacraménta, tuam cleméntiam obsecrántes, ut, te miseránte, nobis vivéntibus tutélam, et nostris defúnctis véniam sempitérnam obtíneant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 8 de junio

1. En Aix, de la Provenza, en la Galia, san Maximino, al que se atribuye el comienzo de la fe cristiana en esta ciudad (s. I inc.).
2. En Rouen, también en la Galia, san Gildardo, obispo (514).
3. En Soissons, de nuevo en la Galia, san Medardo, obispo de Viromande, quien trasladó su sede de esa ciudad a la de Noyon, desde la cual trabajó para convertir al pueblo de la superstición pagana a la doctrina de Cristo (560).
4*. En Fano, del Piceno, en Italia, san Fortunato, obispo, que trabajó en la redención de cautivos (s. VI).
5. En Metz, de Austrasia, en la Galia, san Clodulfo, obispo, hijo de san Arnulfo y consejero real (c. 660).
6. En York, en Inglaterra, san Guillermo Fitzherbert, obispo, varón amable y benigno, que fue depuesto injustamente de su sede y se refugió entre los monjes de Winchester, pero restituido después en sus funciones, perdonó a sus enemigos y procuró la paz entre todo el pueblo (1154).
7*. En Londres, de nuevo en Inglaterra, beato Juan Davy, diácono de la Cartuja de esa ciudad y mártir, que bajo Enrique VIII, por su fidelidad a la Iglesia y al Romano Pontífice, fue encarcelado hasta morir de hambre (1537).
8*. En Ambiatibé, en Madagascar, beato Jacobo Berthieu, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que en tiempos de paz y de guerra trabajó incansable en favor del Evangelio, siendo tres veces expulsado de las misiones, y finalmente, por odio a la fe, tras ser invitado a la apostasía, fue pisoteado hasta la muerte (1896).
9*. En Oporto, en Portugal, beata María del Divino Corazón de Jesús Droste zu Vischering, de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Buen Pastor, que promovió con tesón la devoción al Sagrado Corazón de Jesús (1899).
10*. En la aldea de Kuzhikkattussery, de la región de Kerala, en la India, beata María Teresa Chiramel Mankidiyan, virgen, que llevó vida eremítica en medio de una austera penitencia y buscó a Cristo en los más pobres y abandonados, fundando la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia (1926)
11*. En Cagliari, de Cerdeña, en Italia, beato Nicolás de Gesturi (Juan) Medda, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, el cual, siempre preparado para atender a los pobres, con el ejemplo de su virtud y de su benignidad incitó a muchos al amor hacia los más necesitados (1958).