viernes, 28 de abril de 2017

Viernes 2 junio 2017, Viernes de la VII semana de Pascua, feria, o Santos Marcelino y Pedro, mártires, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

DECLARACIÓN SOBRE EL SENTIDO DE LA APROBACIÓN A LAS TRADUCCIONES DE LAS FÓRMULAS SACRAMENTALES (25-enero-1974)


La reforma litúrgica, realizada según la constitución del Concilio Vaticano II, ha introducido algunos cambios incluso en las fórmulas concernientes a la misma esencia de los ritos sacramentales. Estas nuevas expresiones, al igual que las demás, han tenido que ser traducidas a las lenguas vernáculas de manera que se expresara el sentido original según las características propias de cada lengua. De aquí han surgido algunas dificultades, que se han hecho patentes cuando las Conferencias Episcopales han enviado esas traducciones a la Sede Apostólica para su aprobación. Ante esta situación, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe recuerda de nuevo que es necesario que la traducción de las fórmulas esenciales de los ritos de los sacramentos exprese fielmente el sentido original del texto oficial latino; y al recordar esto, hace saber:

La Sede Apostólica, después de haber examinado atentamente la traducción propuesta de las fórmulas sacramentales en la lengua vernácula, si juzga que la traducción expresa adecuadamente el sentido querido por la Iglesia, la aprueba y la confirma estableciendo que también el sentido de la misma ha de entenderse según la mente de la Iglesia expresada en el texto original latino.

Nuestro Santísimo Señor el Papa Pablo VI, en la Audiencia concedida al Eminentísimo Cardenal Prefecto el 25 de enero de 1974, aprobó esta declaración.

FRANJO Card. ŠEPER
Prefecto

JÉRÔME HAMER, O.P.
Arzobispo titular de Lorium
Secretario

CALENDARIO

2 VIERNES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria o SANTOS MARCELINO y PEDRO, mártires, memoria libre

Misa
de feria (blanco) o de la memoria (rojo).
MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para vv. mártires en TP) o de la feria, Pf. Pasc. o de la Ascensión o después de la Ascensión o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 25, 13b-21. De un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo.
- Sal 102. R. El Señor puso en el cielo su trono.
- Jn 21, 15-19. Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 3 de junio, pág. 345.
CALENDARIOS: Astorga: San Dictino, obispo (ML).
Burgos, Calahorra y La Calzada-Logroño: San Juan de Ortega, presbítero (ML).
Girona: Santos Germán, Paulino, Justo y Sicio, mártires (ML).
Dominicos: Beatos Sadoc y compañeros mártires (ML).

TEXTOS MISA

Viernes de la VII Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdómada VII Paschae.
Antífona de entrada Ap 1, 5-6
Cristo nos amó y nos ha lavado nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 1, 5-6
Diléxit nos Christus, et lavit nos a peccátis nostris in sánguine suo, et fecit nos regnum et sacerdótes Deo et Patri suo, allelúia.
Oración colecta
Oh, Dios, que, por la glorificación de Cristo y la luz del Espíritu Santo, nos has abierto el acceso a la vida eterna, haz que la participación en tanta gracia nos mueva a dedicamos con mayor empeño a tu servicio y a vivir con mayor plenitud las riquezas de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nobis aeternitátis áditum glorificatióne Christi tui et Sancti Spíritus illuminatióne reserásti, concéde, quaesumus, ut, tanti doni párticeps, devótio nostra profíciat, et ad fídei transferámur augméntum. Per Dóminum.

En la memoria de los santos Marcelino y Pedro:

Elogio del martirologio
San Marcelino, presbítero, y san Pedro, exorcista, mártires, acerca de los cuales el papa san Dámaso cuenta que, durante la persecución bajo Diocleciano, condenados a muerte, y conducidos al lugar del suplicio, fueron obligardos a cavar su propia tumba y después degollados y enterrados ocultamente, para que no quedase rastro suyo, pero más tarde, una piadosa mujer llamada Lucila trasladó sus santos restos a Roma, en la vía Labicana, dándoles digna sepultura en el cementerio ad Duas Lauros. (c. 304)

La oración colecta es propia, el resto de la feria de Pascua.

2 de junio
Santos Marcelino y Pedro, mártires
Die 2 iunii
Ss. Marcellini et Petri, martyrum
Oración colecta
Oh, Dios, que nos defiendes y nos proteges con el glorioso testimonio de los santos mártires Marcelino y Pedro, concédenos progresar en su imitación sostenidos por su ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos sanctórum mártyrum Marcellíni et Petri confessióne gloriósa circúmdas et prótegis, praesta nobis ex eórum imitatióne profícere, et oratióne fulcíri. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la VII semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 25, 13-21
De un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para cumplimentar a Festo. Como se quedaron allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:
«Tengo aquí un hombre a quien Félix ha dejado preso y contra el cual, cuando fui a Jerusalén, presentaron acusación los sumos sacerdotes y los ancianos judíos, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana entregar a un hombre arbitrariamente; primero, el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse de la acusación. Vinieron conmigo, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre.
Pero, cuando los acusadores comparecieron, no presentaron ninguna acusación de las maldades que yo suponía; se trataba solo de ciertas discusiones acerca de su propia religión y de un tal Jesús, ya muerto, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí de esto. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel para que decida el Augusto, he dado orden de que se le custodie hasta que pueda remitirlo al César».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 102, 1bc-2. 11-12. 19-20ab (R.: 19a)
R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que le temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

V. El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R.
El Señor puso en el cielo su trono. Dóminus in cælo parávit sedem suam.

Aleluya Jn 14, 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. R. Spíritus Sanctus vos docébit ómnia; súggeret vobis ómnia quæcúmque díxero vobis.

EVANGELIO Jn 21, 15-19
Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 29-junio-2014
Pedro ha experimentado que la fidelidad de Dios es más grande que nuestras infidelidades y más fuerte que nuestras negaciones. Se da cuenta de que la fidelidad del Señor aparta nuestros temores y supera toda imaginación humana. También hoy, a nosotros, Jesús nos pregunta: "¿Me amas?". Lo hace precisamente porque conoce nuestros miedos y fatigas. Pedro nos muestra el camino: fiarse de él, que "sabe todo" de nosotros, no confiando en nuestra capacidad de serle fieles a él, sino en su fidelidad inquebrantable. Jesús nunca nos abandona, porque no puede negarse a sí mismo (cf. 2Tm 2, 13). Es fiel. La fidelidad que Dios nos confirma incesantemente a nosotros, los Pastores, es la fuente de nuestra confianza y nuestra paz, más allá de nuestros méritos. La fidelidad del Señor para con nosotros mantiene encendido nuestro deseo de servirle y de servir a los hermanos en la caridad.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión IV
167. Teniendo por intercesor delante del Padrea Jesús resucitado, y sabiendo que es el Espíritu quien ora en nosotros, pidamos por las necesidades delos hombres.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea congregada en la unidad y crezca por la fuerza del Espíritu, anunciando a los hombres la salvación de Jesucristo. Roguemos al Señor.
- Por todos los cristianos que sufren a causa de su fe: para que el Espíritu de Jesucristo resucitado les mantenga fieles a la verdad y al bien por encima de todas las injusticias e incomprensiones. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren sin esperanza, por los que buscan sin tener fe, por los que aman a Dios sin saberlo: para que el Espíritu consolador colme sus anhelos de felicidad y salud. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que logremos unas celebraciones de la Eucaristía llenas de fe, plenamente participadas, que expresen y fomenten nuestro amor y hermandad en Cristo. Roguemos al Señor.
Danos, Señor, una plena vivencia del misterio pascual para que la alegría que experimentamos en estas fiestas sea siempre nuestra fuerza y nuestra salvación. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con misericordia, las ofrendas de tu pueblo y, para que sean aceptables a ti, haz que la venida del Espíritu Santo purifique nuestras almas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias pópuli tui, quaesumus, Dómine, miserátus inténde, et, ut tibi reddántur accéptae, consciéntias nostras Sancti Spíritus emúndet advéntus. Per Christum.
PREFACIO I DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido, ante el asombro de los ángeles, a lo más alto de los cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, como Juez del mundo y Señor del universo.
No se ha ido para desentenderse de nuestra pobreza, sino que nos precede el primero como cabeza nuestra, para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
PRAEFATIO I DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia Dóminus Iesus, Rex glóriae, peccáti triumphátor et mortis, mirántibus Angelis, ascéndit summa caelórum, Mediátor Dei et hóminum, Iudex mundi Dominúsque virtútum; non ut a nostra humilitáte discéderet, sed ut illuc confiderémus, sua membra, nos súbsequi quo ipse, caput nostrum principiúmque, praecéssit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III.
Antífona de comunión Cf. Jn 16, 13
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena -dice el Señor-. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 16, 13
Cum vénerit Spíritus veritátis, docébit vos omnem veritátem, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, tus sacramentos nos purifican y alimentan; concédenos que la participación inmerecida en ellos nos obtenga la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, cuius mystériis mundámur et páscimur, tríbue, quaesumus, ut eórum nobis indúlta reféctio vitam cónferat sempitérnam. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 3 de junio
M
emoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros (Estos son sus nombres: Mbaya Tuzinde, Bruno Seronuma, Jacobo Buzabaliao, Kizito, Ambrosio Kibuka, Mgagga, Gyavira, Achilles Kiwanuka, Adolfo Ludigo Mkasa, Mukasa Kiriwanvu, Anatolius Kiriggwajjo y Lucas Banabakintu.), todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca murieron en la colina Namugongo, degollados o quemados vivos (1886).
2. En Cartago, san Cecilio, presbítero, que convirtió a la fe en Cristo a san Cipriano (s. III).
3. En Carcasonne, en la Galia Narbonense, san Hilario, considerado como primer obispo de esta ciudad, en cuyo tiempo los godos difundieron la herejía arriana (s. IV).
4. En Tours, en la Galia Lugdunense, santa Clotilde, reina, por cuyas oraciones su esposo, Clodoveo, rey de los francos, abrazó la fe cristiana, y al enviudar se retiró a la basílica de San Martín, deseando no ser considerada como reina sino como sierva de Dios (545).
5. En Meung-sur-Loire, en el territorio de Orleans, también en la Galia, san Lifardo, presbítero, que en dicho lugar llevó vida solitaria (550).
6. En Anagni, de la Campania, santa Oliva, virgen (s. VI/VII).
7*. En Glendalough, en Hibernia (hoy Irlanda), san Coemgeno (Kevin), abad, que fundó este monasterio en el que vivieron muchos monjes, de los que fue padre y guía (622).
8*. En Arvernia, en Aquitania, san Genesio, obispo de Clermont, quien fundó en Manglieu un monasterio con un hospicio, en cuya iglesia recibió sepultura (c. 650).
9. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, san Isaac, mártir, que, siendo monje, en tiempo de la dominación musulmana, llevado por un impulso no humano sino divino, salió del monasterio de Tábanos para presentarse ante el juez y hablarle acerca de la verdadera religión, y por esta razón fue decapitado (851).
10. En la ciudad de Luca, en la Toscana, san Divino, el cual, armenio de nacimiento, vendió todos sus haberes para ser peregrino por Cristo, visitando los Santos Lugares y los sepulcros de los apóstoles, hasta que, habiendo enfermado, descansó en el Señor (1051).
11*. En la aldea de Altkirch, en la región de Basilea, entre los helvecios, san Morando, monje, oriundo de Renania, que siendo presbítero peregrinó a Compostela y al regreso entró en el monasterio de Cluny, fundando más adelante el cenobio en el que terminó su santa vida (c. 1115).
12*. En Spello, de la Umbría, beato Andrés Caccioli, que, siendo presbítero, entró en la Orden de los Hermanos Menores, donde recibió el hábito de manos de san Francisco, al que asistió en el lecho de muerte (1254).
13*. En el cenobio de Santa María de Cardossa, en Lucania, san Cono, monje, el cual, con la protección de Dios, llegó a la perfección de las virtudes mediante la observancia monástica y la inocencia de vida, muriendo cuando era aún joven (s. XIII).
14*. En York, en Inglaterra, beato Francisco Ingleby, presbítero y mártir, alumno del Colegio de los Ingleses de Reims, que por haber ejercitado el sacerdocio en su patria fue condenado a muerte durante el reinado de Isabel I (1580).
15. En la ciudad de Jerez, en la región española de Andalucía, san Juan Grande, religioso de la Orden de San Juan de Dios, insigne por su dedicación hacia los cautivos, abandonados y rechazados, que al cuidar de los apestados durante una epidemia, falleció por haberse contagiado (1600).
16*. En el brazo de mar ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Carlos Renato Collas du Bignon, presbítero de la Sociedad de San Sulpicio y mártir, rector del Seminario Menor de Bourges, que durante la Revolución Francesa, por el hecho de ser sacerdote, fue encarcelado en una nave-prisión, muriendo a consecuencia de la enfermedad que allí contrajo (1794).
17. En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, san Pedro Dong, mártir, padre de familia, que prefirió sufrir crueles torturas antes que pisar la cruz, e hizo de modo que en su frente se escribiese «verdadera religión» en lugar de «falsa religión», como se pretendía, siendo degollado en tiempo del emperador Tu Duc (1862).
18*. En la localidad de Bellegra, en los alrededores de Roma, beato Diego (José) Oddi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, eximio por su vida de oración y simplicidad (1919).
19*. En Roma, beato Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad y se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos, trabajando por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963) Canonizado el 27 de abril de 2014.