miércoles, 19 de abril de 2017

Miércoles 24 mayo 2017, Miércoles de la VI semana de Pascua, feria,

SOBRE LITURGIA

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE
DECLARACIÓN SOBRE LA CUESTIÓN DE LA ADMISIÓN DE LAS MUJERES AL SACERDOCIO MINISTERIAL (15 de octubre de 1976)


Se dice a veces o se escribe en libros y revistas que hay mujeres que sienten vocación sacerdotal. Tal atracción, por muy noble y comprensible que sea, no constituye todavía una vocación. En efecto, esta no puede ser reducida a un simple atractivo personal, que puede ser meramente subjetivo. Dado que el sacerdocio es un ministerio particular confiado al cuidado y control de la Iglesia, es indispensable la autentificación por parte de la Iglesia. Tal autentificación forma parte constitutiva de la vocación: Cristo ha elegido « a los que quiso » (Mc. 3, 13). Por el contrario, todos los bautizados tienen una vocación universal al ejercicio del sacerdocio real mediante el ofrecimiento de su vida por Dios y el testimonio de alabanza al Señor.

Las mujeres que manifiestan el deseo de acceder al sacerdocio ministerial están ciertamente inspiradas por la voluntad de servir a Cristo y a la Iglesia. Y no es sorprendente que en un momento en que las mujeres toman conciencia de las discriminaciones de las que han sido objeto, algunas de ellas deseen el sacerdocio ministerial. Sin embargo no hay que olvidar que el sacerdocio no forma parte de los derechos de la persona, sino que depende del misterio de Cristo y de la Iglesia. El sacerdocio no puede convertirse en término de una promoción social. Ningún progreso puramente humano de la sociedad o de la persona puede de por sí abrir el acceso al mismo: se trata de cosas distintas.

Lo que hemos de hacer es meditar mejor acerca de la verdadera naturaleza de esta igualdad de los bautizados, que es una de las grandes afirmaciones del cristianismo: igualdad no significa identidad dentro de la Iglesia, que es un cuerpo diferenciado en el que cada uno tiene su función; los papeles son diversos y no deben ser confundidos, no dan pie a superioridad de unos sobre otros ni ofrecen pretexto para la envidia: el único carisma superior que debe ser apetecido es la caridad (cfr. 1 Cor. 12-13). Los más grandes en el reino de los cielos no son los ministros sino los santos.

La Iglesia hace votos para que las mujeres cristianas tomen plena conciencia de la grandeza de su misión: su papel es capital hoy en día, tanto para la renovación y humanización de la sociedad como para descubrir de nuevo, por parte de los creyentes, el verdadero rostro de la Iglesia.

En la Audiencia concedida, el día 15 de octubre de 1976, al infrascrito Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Su Santidad Pablo VI aprobó esta Declaración, la confirmó y ordenó que se publicara.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 15 de octubre de 1976, fiesta de Santa Teresa de Ávila.


Franjo Card. Seper
Prefecto

+ Jerónimo Hamer, O.P.
Arzobispo titular de Lorium
Secretario

CALENDARIO

24 MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 17, 15. 22 — 18, 1. Eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo.
- Sal 148. R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
- Jn 16, 12-15. El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 25 de mayo, pág. 327.
CALENDARIOS: Menorca-Ciudadela y Familia salesiana: María Auxiliadora (S). Monfortianos: (MO). Bernabitas, Asidonia-Jerez, Sevilla, Córdoba y Menorca: (ML).
Familia Franciscana: Dedicación de la Basílica de San Francisco de Asís (F).
Misioneros de la Preciosa Sangre: Nuestra Señora de la Preciosa Sangre (F).
León: Beato Juan de Prado, presbítero y mártir (MO). Sevilla: (ML).
Dominicos: Traslación de santo Domingo (MO).
Orden Premonstratense: San Hermán José, presbítero (MO).
Astorga: San Genadio, obispo (ML).
Bilbao: San Beda el venerable, presbítero y doctor de la Iglesia o san Gregorio VII, papa o santa María Magdalena de Pazzi, virgen (ML-trasladada).
Jesuitas: Bienaventurada Virgen María de la Estrada (ML).

TEXTOS MISA

Miércoles de la VI Semana de Pascua. Feria quarta. Hebdomada VI Paschae.
Ad Missam matutinam
In regionibus ubi sollemnitas Ascensionis fit dominica sequenti, haec Missa etiam vespere adhibetur.
Antífona de entrada Cf. Sal 17, 50; 21, 23
Te daré gracias entre las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 50; 21, 23
Confitébor tibi in pópulis, Dómine, et narrábo nomen tuum frátribus meis, allelúia.
Oración colecta
Escucha, Señor, nuestra oración y concédenos que, así como celebramos las fiestas de la resurrección de tu Hijo, merezcamos también, cuando vuelva, alegrarnos con todos sus santos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Annue nobis, quaesumus, Dómine, ut, quemádmodum mystério resurrectiónis Fílii tui sollémnia cólimus, ita et in advéntum eius gaudére cum Sanctis ómnibus mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la VI semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 17, 15. 22-18, 1
Eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido».
Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.
De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».
Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».
Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.
Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 148,1bc-2. 11-12. 13. 14 (R.: cf. Is 6, 3c)
R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.
O bien: Aleluya.

V. Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

V. Reyes del orbe y todos los pueblos,
príncipes y jueces del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los ancianos junto con los niños. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

V. Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

V. Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Pleni sunt cæli et terra glória tua.

Aleluya Jn 14, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros. R. Rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum.

EVANGELIO Jn 16, 12-15
El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa 130
Esta fe nuestra en el Espíritu Santo ha de ser plena y completa: no es una creencia vaga en su presencia en el mundo, es una aceptación agradecida de los signos y realidades a los que, de una manera especial, ha querido vincular su fuerza. Cuando venga el Espíritu de verdad –anunció Jesús–, me glorificará porque recibirá de lo mío, y os lo anunciará (Jn 16, 14). El Espíritu Santo es el Espíritu enviado por Cristo, para obrar en nosotros la santificación que Él nos mereció en la tierra.
No puede haber por eso fe en el Espíritu Santo, si no hay fe en Cristo, en la doctrina de Cristo, en los sacramentos de Cristo, en la Iglesia de Cristo. No es coherente con la fe cristiana, no cree verdaderamente en el Espíritu Santo quien no ama a la Iglesia, quien no tiene confianza en ella, quien se complace sólo en señalar las deficiencias y las limitaciones de los que la representan, quien la juzga desde fuera y es incapaz de sentirse hijo suyo. Me viene a la mente considerar hasta qué punto será extraordinariamente importante y abundantísima la acción del Divino Paráclito, mientras el sacerdote renueva el sacrificio del Calvario, al celebrar la Santa Misa en nuestros altares.

Oración de los fieles
194. Oremos, hermanos, al Señor, y pidámosle, que acuda en auxilio de aquellos que ha querido alegrar con la resurrección de su Hijo.
- Por los niños que en estos días de Pascua son incorporados a la Iglesia por el bautismo o reciben la confirmación y la primera comunión. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres que se esfuerzan por el estudio o el trabajo, por hacer progresar el mundo y acrecentar los bienes de la creación. Roguemos al Señor.
- Por los que vacilan en la fe, por los que se han apartado de la senda del bien, por los que no saben descubrir a Dios en su camino. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos, por nuestros familiares y amigos, por los que nos odian a causa de la fe, y por nuestros difuntos. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que nos concedes cada año la alegría de celebrar las fiestas pascuales, haz que el júbilo de estos días se vea acrecentado con la consecución de los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema divinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concédenos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos, per huius sacrifícii veneránda commércia, uníus summaeque divinitátis partícipes effecísti, praesta, quaesumus, ut, sicut tuam cognóvimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL I
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS I
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Cf. Jn 15, 16. 19
Dice el Señor: «Yo os he escogido sacándoos del mundo y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca». Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 16. 19
Dicit Dóminus: Ego elégi vos de mundo et pósui vos ut eátis, et fructum afferátis, et fructus vester máneat, allelúia.
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de mayo
S
an Beda el Venerable
, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir (735).
San Gregorio VII, papa, el cual, anteriormente llamado Hildebrando, llevó vida monástica y colaboró en la reforma de la Iglesia en numerosas legaciones pontificias de su tiempo, y una vez elevado a la cátedra de Pedro, reivindicó con gran autoridad y fuerte ánimo la libertad de la Iglesia respecto del poder de los príncipes y defendió valientemente la santidad del sacerdocio. Viéndose obligado a abandonar Roma por este motivo, murió en el exilio en Salerno, de la Campania (1085).
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen de la Orden del Carmelo, en Florencia, de la Toscana, que llevó una vida de oración abnegadamente escondida en Cristo, orando con empeño por la reforma de la Iglesia, y habiendo sido distinguida por Dios con muchos dones, dirigió de un modo excelente a sus hermanas hacia la perfección (1607).
4. En Atela, en la Campania, san Canión, obispo y mártir (s. III/IV).
5. En Milán, de la Liguria, conmemoración de san Dionisio, obispo, el cual, habiendo sido desterrado a Armenia por el emperador arriano Constancio a causa de su fe católica, murió allí mereciendo el título propio de los mártires (c. 361).
6. En Florencia, de la Toscana, san Zenobio, obispo (s. IV/V).
7. En el cenobio de Mantenay-sur-Seine, junto a Troyes, en la Galia, san León, abad (s. VII).
8. En Inglaterra, san Aldelmo, obispo, quien, varón célebre por su doctrina y escritos, había sido abad de Malmesbury y después fue nombrado primer obispo de Sherborne, entre los sajones occidentales (709).
9. En Peñalba, en la región de Astorga, san Genadio, obispo, que antes fue abad y después obispo del mismo lugar. Prestó su consejo a los reyes, pero movido por el deseo del claustro, renunció a la dignidad episcopal para vivir el resto de sus años como monje y a veces como solitario (c. 925).
10*. En Villamagna, cerca de Florencia, en la Toscana, conmemoración del beato Gerardo Mecatti, quien, siguiendo las huellas de san Francisco, distribuyó sus bienes entre los pobres y, retirándose a un lugar desierto, por amor de Cristo se dedicó a acoger a peregrinos y a ayudar a los enfermos (c. 1245).
11*. En Montesanto, del Piceno, en Italia, tránsito del beato Gerio, que habiendo sido antes conde de Lunel, llevó vida solitaria y murió durante una peregrinación santa (c. 1270).
12*. En Faenza, en la Flaminia, beato Jacobo Felipe (Andrés) Bertoni, presbítero de la Orden de los Siervos de María, insigne por el don de lágrimas y suma humildad (1483).
13. En Tonquín, san Pedro Doan Van Van, mártir, catequista y administrador de la parroquia de Bau No, quien, ya octogenario, en tiempo del emperador Tu Duc confirmó con su sangre la constancia de su fe (1857).
14. En París, en Francia, santa Magdalena Sofía Barat, virgen, que fundó la Sociedad del Sagrado Corazón y trabajó muy afanosamente por la formación cristiana de las jóvenes (1865).
15. En el lugar de Munyonyo, en Uganda, san Dionisio Ssebuggwawo, mártir, el cual, a los dieciséis años de edad, al reconocer ante el rey Mwanga que había enseñado los rudimentos de la fe cristiana a dos personas de su corte, fue traspasado con una lanza por el mismo rey (1886).
16*. En el campo de concentración de la ciudad de Javas, en Moldavia, beato Nicolás Cehelski, presbítero y mártir, el cual, bajo un régimen de persecución contra la religión, superó con la fuerza de su fe los tormentos de su martirio (1951).