miércoles, 5 de abril de 2017

Miércoles 10 mayo 2017, San Juan de Ávila, presbítero y doctor, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Carta Apostólica del Santo Padre Francisco en forma de Motu Proprio “Sanctuarium in Ecclesia”, publicado el 01/04/2017

“Sanctuarium in Ecclesia”
Carta Apostólica del Santo Padre Francisco en forma de Motu Proprio
con la que se transfieren las competencias sobre los santuarios
al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización

1. El Santuario tiene en la Iglesia un “gran valor simbólico” [1] y hacerse peregrinos es una verdadera profesión de fe . Efectivamente, a través de la contemplación de las imágenes sagradas, se atestigua la esperanza de sentir más fuerte la cercanía de Dios que abre el corazón a la confianza de ser escuchados y respondidos en los deseos más profundos [2]. La piedad popular, que es una “expresión auténtica de la acción misionera espontánea del pueblo de Dios” [3], encuentra en el Santuario un lugar privilegiado donde expresar la bella tradición de oración, de devoción y de confianza en la misericordia de Dios inculturada en la vida de todos los pueblos.

Desde los primeros siglos se pensó en la peregrinación, en primer lugar, a los lugares donde Jesucristo había vivido, anunciado el misterio del Padre y, sobre todo, donde había una señal tangible de su resurrección: la tumba vacía. Los peregrinos, sucesivamente, se pusieron en camino hacia los lugares en los que, según las diferentes tradiciones, se encontraban las tumbas de los Apóstoles. A través de los siglos, en fin, la peregrinación se extendió también a aquellos lugares, que se han convertido en mayoría, donde la piedad popular ha sentido de primera mano la misteriosa presencia de la Madre de Dios, de los santos y de los beatos [4].

2. Los Santuarios siguen siendo hoy en nuestros días en todas las partes del mundo un signo distintivo de la fe sencilla y humilde de los creyentes que encuentran en estos lugares sagrados la dimensión básica de su existencia creyente. Aquí experimentan profundamente la cercanía de Dios, la ternura de la Virgen María y la compañía de los Santos: una experiencia de verdadera espiritualidad que no puede ser devaluada, so pena de mortificar la acción del Espíritu Santo y la vida de la gracia. Muchos Santuarios han sido percibidos como parte de la vida de las personas, de las familias y de las comunidades hasta el punto de que han plasmado la identidad de enteras generaciones, hasta incidir en la historia de algunas naciones.

La gran afluencia de peregrinos, la oración humilde y sencilla del pueblo de Dios, alternada con las celebraciones litúrgicas, el cumplirse de tantas gracias que muchos creyentes atestiguan haber recibido y la belleza natural de estos lugares demuestran que los Santuarios, en la variedad de su formas, expresan una oportunidad insustituible para la evangelización en nuestro tiempo.

3. Estos lugares, a pesar de la crisis de fe que afecta al mundo contemporáneo, todavía se perciben como espacios sagrados hacia los que ir como peregrinos para encontrar un momento de descanso, de silencio y de contemplación en medio de la vida, a menudo frenética, de nuestros días. Un deseo escondido hace que surja en muchos la nostalgia de Dios; y los Santuarios pueden ser un verdadero refugio para volver a descubrirse y recuperar las fuerzas necesarias para la conversión. En el Santuario, por último, los fieles pueden recibir apoyo para su camino habitual en la parroquia y en la comunidad cristiana. Esta ósmosis entre la peregrinación al Santuario y la vida de todos los días es una ayuda eficaz para la pastoral, porque hace posible reavivar el compromiso de la evangelización a través de un testimonio más convencido. Por lo tanto, caminar hacia el Santuario y participar en la espiritualidad que expresan estos lugares ya son un acto de evangelización que merece ser valorado por su intenso valor pastoral. [5]

4. Por su misma naturaleza, pues, el Santuario es un lugar sagrado donde el anuncio de la Palabra de Dios, la celebración de los sacramentos, especialmente de la Reconciliación y de la Eucaristía, y el testimonio de la caridad expresan el gran compromiso de la Iglesia en la evangelización; y por lo tanto se presentan como un lugar genuino de evangelización donde, desde el primer anuncio hasta la celebración de los sagrados misterios. se manifiesta la acción poderosa con que actúa la misericordia de Dios en la vida de las personas.

A través de la espiritualidad propia de cada Santuario, los peregrinos son llevados con la “pedagogía de la evangelización” [6] hacia un compromiso cada vez más responsable tanto en su formación cristiana, como en el testimonio necesario de caridad que se deriva de ella. El Santuario también contribuye en gran medida al esfuerzo catequético de la comunidad cristiana [7]; transmitiendo, efectivamente, de forma coherente con los tiempos el mensaje que dio inicio a su fundación, enriquece la vida de los creyentes, dándoles las razones para un compromiso en la fe (cf. 1 Ts 1,3) más maduro y consciente. En el Santuario, finalmente, se abren de par en par las puertas a los enfermos, los discapacitados, y especialmente a los pobres, los marginados, los refugiados y los migrantes.

5. A la luz de estas consideraciones, es evidente que los Santuarios están llamados a desempeñar un papel en la nueva evangelización de la sociedad actual y que la Iglesia está llamada a valorizar pastoralmente las razones del corazón que se expresan a través de las peregrinaciones a los Santuarios y a los lugares de devozione.

Por lo tanto, queriendo fomentar el desarrollo de la pastoral que se lleva a cabo en los Santuarios de la Iglesia, he decidido transferir al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización las competencias que, en virtud del artículo. 97, 1 ° de la Const. Ap. Pastor Bonus, estaban asignadas hasta ahora a la Congregación para el Clero así como las previstas en el art. 151 de la misma Constitución, en relación con los viajes por motivos de piedad, sin perjuicio, no obstante, de los deberes de las autoridades eclesiásticas legítimas y de los que, en virtud de leyes especiales, correspondan a otros organismos en relación con determinados Santuarios.

A consecuencia de ello, establezco que de ahora en adelante será tarea del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización:
a) la erección de Santuarios internacionales y la aprobación de sus respectivos estatutos, de acuerdo con los cc. 1232-1233 del CIC.
b) el estudio y la aplicación de medidas para promover la función evangelizadora de los Santuarios y el cultivo en ellos de la piedad popular.
c) la promoción de una pastoral orgánica de los Santuarios como centros propulsores de la nueva evangelización.
d) la promoción de encuentros nacionales e internacionales para promover una obra de renovación pastoral común de la pastoral de la piedad popular y de las peregrinaciones a los lugares de culto.
e) la promoción de la formación específica de los operadores de los Santuarios y de los lugares de piedad y devoción.
f) la vigilancia para que se ofrezca a los peregrinos, en los lugares del recorrido, una asistencia espiritual y eclesial coherente y sostenida que favorezca los mejores frutos personales de estas experiencias.
g) la valorización cultural y artística de los Santuarios según la via pulchritudinis como un modo particular de evangelización de la Iglesia.

Todo lo que he determinado con esta Carta apostólica en forma de Motu Proprio, ordeno que se observe en todas sus partes, no obstante cualquier disposición contraria, aunque sea digna de mención particular, y establezco que se promulgue mediante la publicación en el diario L’Osservatore Romano, entrando en vigor quince días después de la promulgación y, a continuación, insertado en los Acta Apostolicae Sedis.

Dado en la Ciudad del Vaticano el 11 de febrero de 2017, memoria litúrgica de la Virgen de Lourdes, IV año del pontificado.

Francisco

[1] CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Directorio sobre piedad popular y liturgia. Principios y orientaciones (2002), 263.
[2] Cfr. V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Documento de Aparecida, 29 junio 2007, 259.
[3] Exhort. ap. Evangelii gaudium, 122.
[4] Cfr. CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES, La peregrinación en el Gran Jubileo del 2000 (25 abril 1998), 12-17.
[5] Cfr. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 124.126.
[6] PABLO VI, Exort. ap. Evangelii nuntiandi, 48
[7] Cfr CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS PASTORAL DE LOS EMIGRANTES E ITINERANTES, El Santuario, memoria, presencia y profecía del Dios viviente (8 maggio 1999), 10.


CALENDARIO

10 MIÉRCOLES. SAN JUAN DE ÁVILA, presbítero y doctor, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 12, 24 — 13, 5a. Apartadme a Bernabé y a Saulo.
- Sal 66. R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
- Jn 12, 44-50. Yo he venido al mundo como luz.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 11 de mayo, pág. 304.
CALENDARIOS: Ciudad Real, Córdoba, Sevilla: (F).
Discípulas de Jesús: María, Madre de la Iglesia (S).
Congregación de los Sagrados Corazones: San Damián de Veuster, presbítero (MO).
Dominicos: San Antonio de Florencia, obispo (MO).
RR Camilos: Beato Enrique Rebuschini, presbítero (MO).
Clérigos Regulares de Somasca: Santa Benita Cambiario (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Juan de Ávila, presbítero, que, nacido en Montilla, lugar de Andalucía, en España, recorrió toda la región de la Bética predicando a Cristo, y después, habiendo sido acusado injustamente de herejía, fue recluido en la cárcel, donde escribió la parte más importante de su doctrina espiritual. (1569)

Formulario propio en castellano, en latín del común de doctores 1.

San Juan de Ávila, presbítero.
Memoria
COMMUNE DOCTORUM ECCLESIAE 1
Antífona de entrada Cf. Eclo 44, 15. 14
El pueblo cuenta la sabiduría de los santos, la asamblea pregona su alabanza; vive su fama por generaciones. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus; stolam glóriae índuit eum. Allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que hiciste de san Juan de Avila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico; haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens aetérne Deus, qui beátum N. Ecclésiae tuae doctórem dedísti, praesta, ut, quod ille divíno affátus spíritu dócuit, nostris iúgiter stabiliátur in córdibus, et quem patrónum, te donánte, ampléctimur, eum apud tuam misericórdiam defensórem habeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IV semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 12, 24-13, 5
Apartadme a Bernabé y a Saulo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, la palabra de Dios iba creciendo y se multiplicaba. Cuando cumplieron su servicio, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan, por sobrenombre Marcos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron. Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre.
Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)
R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. El Señor tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

Aleluya Cf. Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me, habébit lumen vitae.

EVANGELIO Jn 12, 44-50
Yo he venido al mundo como luz
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado.
Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Discurso 24-octubre-2015
El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor (cf. Jn 12, 44-50).
El beato Pablo VI decía con espléndidas palabras: Podemos pensar que nuestro pecado o alejamiento de Dios enciende en él una llama de amor más intenso, un deseo de devolvernos y reinsertarnos en su plan de salvación [...]. En Cristo, Dios se revela infinitamente bueno [...]. Dios es bueno. Y no sólo en sí mismo; Dios es -digámoslo llorando- bueno con nosotros. Él nos ama, busca, piensa, conoce, inspira y espera. Él será feliz -si puede decirse así- el día en que nosotros queramos regresar y decir: Señor, en tu bondad, perdóname. He aquí, pues, que nuestro arrepentimiento se convierte en la alegría de Dios (Homilía, 23 junio 1968). 

Oración de los fieles
184. Dios sigue cumpliendo su palabra a los hombres; fiados en sus promesas, acudimos confiadamente a él.
- Para que los obispos, religiosos, catequistas y cuantos siguen una vocación específica en la Iglesia anuncien la Palabra de Dios, apoyándola con sus obras. Roguemos al Señor.
- Para que los dirigentes políticos de nuestro país y de todos los países del mundo cumplan sus palabras y promesas, en orden al bien común de los ciudadanos. Roguemos al Señor.
- Para que los pobres, los parados, los hambrientos puedan recobrar su fe en las palabras de la Iglesia, encontrando la debida acogida en todos nosotros. Roguemos al Señor.
- Para que los que estamos aquí reunidos cumplamos con nuestras obras las promesas sacramentales del bautismo y el matrimonio, y los compromisos de nuestra vocación específica. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que siempre aumentas tu Iglesia con el nacimiento de nuevos hijos en el bautismo, concédeles ser fieles durante su vida a la fe que han recibido en el sacramento. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por este sacrificio de salvación que te ofrecemos con reverenda profunda, enciende, Señor, nuestros corazones en el fuego del Espíritu Santo con que encendiste el alma, llena de caridad pastoral, de san Juan de Ávila. Por Jesucristo, nuestro Señor
Super oblata
Sacrifícium tibi pláceat, Deus, in festivitáte beáti N. libénter exhíbitum, quo monénte, nos étiam totos tibi réddimus collaudántes. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque, demolida nuestra antigua miseria, fue reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud nuestra vida en Cristo.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cor 1, 23-24
Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 12, 42
Fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpore trítici mensúram. Allelúia.
Oración después de la comunión
Saciados con la dulzura del manjar de vida, te suplicamos, Señor, que nos unamos más a tu Hijo formando parte más perfectamente de su Cuerpo místico. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Quos Christo réficis pane vivo, eósdem édoce, Dómine, Christo magístro, ut in festivitáte beáti N. tuam discant veritátem, et eam in caritáte operéntur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de mayo

1. En Bizacena, san Mayulo, mártir en Adrumeto, que fue condenado a ser devorado por las fieras (s. II/III).
2. En Roma, en el vigésimo segundo miliario de la vía Salaria, san Antimo, mártir (s. III).
3. En Bizancio, san Mocio, presbítero y mártir (s. inc.).
4. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Mamerto, obispo, que, con motivo de una inminente desgracia, instituyó en esta ciudad unas solemnes letanías para el triduo preparatorio de la fiesta de la Ascensión del Señor (c. 475).
5. En Varennes, de la región de Langres, también en la Galia, san Gangulfo (s. VIII).
6. En Souvigny, de Borgoña, san Mayolo, abad de Cluny, quien, firme en la fe, seguro en la esperanza y repleto de una doble caridad, renovó numerosos monasterios de Francia e Italia (994).
7*. En el monasterio de Esterp, cerca de Limoges, en la Galia, san Gualterio, presbítero y superior de los canónigos, el cual, después de haberse ejercitado desde su infancia en el servicio de Dios, resplandeció por su mansedumbre para con sus hermanos y por su caridad hacia los pobres (1070).
8*. En Verucchio, cerca de Forlí, en la Romaña, beato Gregorio Celli, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, de quien se dice que, después de haber sido rechazado por sus hermanos de religión, se retiró al monte Carnerio con los Hermanos Menores, en donde murió (1343).
9*. En York, en Inglaterra, beatos Juan Rochester y Jacobo Walworth, presbíteros y monjes de la Cartuja de Londres, los cuales, durante el reinado de Enrique VIII, por haberse mantenido fieles a la Iglesia, fueron suspendidos con cadenas de las almenas de la muralla de la ciudad hasta que murieron (1537).
10. En Nápoles, de la Campania, san Francisco de Jerónimo, presbítero de la Compañía de Jesús, que se dedicó a predicar misiones populares y al servicio pastoral de los marginados (1716).
11. En Cagliari, en Cerdeña, san Ignacio de Laconi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien por plazas y tabernas del puerto pedía incansablemente limosnas para socorrer las miserias de los pobres (1781).
12. En Saigón, en Conchinchina (hoy Vietnam), san Mateo Lê Van Gâm, mártir, que fue detenido por introducir con su pequeña embarcación a los misioneros europeos y, al cabo de un año transcurrido en la cárcel, fue decapitado por orden del emperador Thiêu Tri (1847).