martes, 25 de abril de 2017

Martes 30 mayo 2017, Martes de la VII semana de Pascua, feria, o san Fernando, memoria libre.

TEXTOS MISA

Martes de la VII Semana de Pascua. Feria tertia. Hebdomada VII Paschae.
Antífona de entrada Ap 1, 17-18
Yo soy el primero y el último, el viviente; estuve muerto pero, ya ves, estoy vivo por los siglos de los siglos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 1, 17-18
Ego sum primus et novíssimus; et vivus et fui mórtuus, et ecce sum vivens in saecula saeculórum, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso y rico en misericordia, te pedimos que el Espíritu Santo, con su venida, se digne habitar en nosotros y nos convierta en templos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens et miséricors Deus, ut Spíritus Sanctus advéniens templum nos glóriae suae dignánter inhabitándo perfíciat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la VII semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 20, 17-27
Completo mi carrera y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vinieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:
«Vosotros habéis comprobado cómo he procedido con vosotros todo el tiempo que he estado aquí, desde el primer día en que puse el pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; cómo no he omitido por miedo nada de cuanto os pudiera aprovechar, predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.
Y ahora, mirad, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu. No sé lo que me pasará allí, salvo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.
Y ahora, mirad: sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciaros enteramente el plan de Dios».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)
R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Derramaste en tu heredad, oh, Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobres. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

Aleluya Jn 14, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros. R.
Rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum.

EVANGELIO Jn 17, 1-11a
Padre, glorifica a tu Hijo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 3-mayo-2009
Bajo la palabra "mundo" san Juan indica y quiere aclarar una mentalidad, una manera de pensar y de vivir que puede contaminar incluso a la Iglesia, y de hecho la contamina; por eso requiere vigilancia y purificación constantes. Hasta que Dios no se manifieste plenamente, sus hijos no serán plenamente "semejantes a él" (1 Jn 3, 2). Estamos "en" el mundo y corremos el riesgo de ser también "del" mundo, mundo en el sentido de esta mentalidad. Y, de hecho, a veces lo somos.
Por eso Jesús, al final, no rogó por el mundo –también aquí en ese sentido–, sino por sus discípulos, para que el Padre los protegiera del maligno y fueran libres y diferentes del mundo, aun viviendo en el mundo (cf. Jn 17, 9.15). En aquel momento, al final de la última Cena, Jesús elevó al Padre la oración de consagración por los Apóstoles y por todos los sacerdotes de todos los tiempos, cuando dijo: "Conságralos en la verdad" (Jn 17, 17). Y añadió: "Por ellos me consagro yo, para que ellos también sean consagrados en la verdad" (Jn 17, 19).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión II
165. Elevemos nuestra oración al Padre celestial, por mediación de su Hijo Jesucristo, ascendido al cielo y constituido pontífice y mediador de la Iglesia.
- Para que desde el trono de su gloria, mire con amor a su Iglesia, que lucha aún en este mundo, peregrina hacia el reino eterno, y le conceda la unidad, la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que en todas las naciones reine la justicia, la concordia y el amor. Roguemos al Señor.
- Para que enjugue las lágrimas de los que sufren, escuche sus ruegos y cumpla sus deseos. Roguemos al Señor.
- Para que justificados por nuestra fe en el Señor y purificados en su sangre, merezcamos el reino eterno. Roguemos al Señor.
Mira, Dios todopoderoso, al pueblo que implora tu misericordia, y pues sólo confía en tu bondad, haz que pueda glorificarse siempre de tus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, fidélium preces cum oblatiónibus hostiárum, ut, per haec piae devotiónis offícia, ad caeléstem glóriam transeámus. Per Christum.
PREFACIO I DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido [hoy], ante el asombro de los ángeles, a lo más alto de los cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, como Juez del mundo y Señor del universo.
No se ha ido para desentenderse de nuestra pobreza, sino que nos precede
el primero como cabeza nuestra, para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia Dóminus Iesus, Rex glóriae, peccáti triumphátor et mortis, mirántibus Angelis, ascéndit summa caelórum, Mediátor Dei et hóminum, Iudex mundi Dominúsque virtútum; non ut a nostra humilitáte discéderet, sed ut illuc confiderémus, sua membra, nos súbsequi quo ipse, caput nostrum principiúmque, praecéssit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Cf. Jn 14, 26
El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 14, 26
Spíritus Sanctus, quem mittet Pater in nómine meo, ille vos docébit ómnia, et súggeret vobis ómnia quaecúmque díxero vobis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.