lunes, 10 de abril de 2017

Lunes 15 mayo 2017, San Isidro Labrador, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE
DECLARACIÓN SOBRE LA CUESTIÓN DE LA ADMISIÓN DE LAS MUJERES AL SACERDOCIO MINISTERIAL (15 de octubre de 1976)


1. LA TRADICIÓN

La Iglesia no ha admitido nunca que las mujeres pudiesen recibir válidamente la ordenación sacerdotal o episcopal. Algunas sectas heréticas de los primeros siglos, sobre todo gnósticas, quisieron hacer ejercitar el ministerio sacerdotal a las mujeres. Tal innovación fue inmediatamente señalada y condenada por los Padres, que la consideraron inaceptable por parte de la Iglesia [7]. Es cierto que se encuentra en sus escritos el innegable influjo de prejuicios contra la mujer, los cuales sin embargo –hay que decirlo– no han influido en su acción pastoral y menos todavía en su dirección espiritual. Pero por encima de estas consideraciones inspiradas por el espíritu del momento, se indica –sobre todo en los documentos canónicos de la tradición antioquena y egipcia– el motivo esencial de ello: que la Iglesia, al llamar únicamente a los hombres para la ordenación y para el ministerio propiamente sacerdotal, quiere permanecer fiel al tipo de ministerio sacerdotal deseado por el Señor, Jesucristo, y mantenido cuidadosamente por los Apóstoles [8].

La misma convicción anima a la teología medieval [9], incluso cuando los doctores escolásticos, en su intento de aclarar racionalmente los datos de la fe, dan con frecuencia, en este punto, argumentos que el pensamiento moderno difícilmente admitiría o hasta justamente rechazaría. Desde entonces puede decirse que la cuestión no ha sido suscitada hasta hoy, ya que tal práctica gozaba de la condición de posesión pacífica y universal.

La tradición de la Iglesia respecto de este punto ha sido pues tan firme a lo largo de los siglos que el magisterio no ha sentido necesidad de intervenir para proclamar un principio que no era discutido o para defender una ley que no era controvertida. Pero cada vez que esta tradición tenía ocasión de manifestarse, testimoniaba la voluntad de la Iglesia de conformarse con el modelo que el Señor le ha dejado.

La misma tradición ha sido fielmente salvaguardada por las Iglesias Orientales. Su unanimidad acerca de este punto es tanto más de notar cuanto que en muchas otras cuestiones su disciplina admite una gran diversidad; y en nuestros días, estas mismas Iglesias rehusan asociarse a las solicitudes encaminadas a obtener el acceso de las mujeres a la ordenación sacerdotal.

[7] S. Ireneo, Adversus haereses, I, 13, 2: PG 7, 580-581; ed. Harvey, I, 114-122; Tertuliano, De praescrib. haeret. 41, 5: CCL 1, p. 221; Firmiliano de Cesárea, en S. Cipriano, Epist., 75: CSEL 3, pp. 817-818; Origenes, Fragmenta in I Cor. 74, en Journal of theological studies 10 (1909), pp. 41-42; S. Epifanio, Panarion 49, 2-3; 78, 23; 79, 2-4: t. 2, GCS 31, pp. 243-244; t. 3, GCS 37, pp. 473, 477-479.
[8] Didascalia Apostolorum, c. 15, ed. R. H. Connolly, pp. 133 y 142; Constitutiones Apostolicae, 1. 3, c. 6, nn. 1-2; c. 9, nn. 3-4: ed. F. X. Funk, pp. 191, 201; S. Juan Crisóstomo; De sacerdotio 2, 2: PG 48, 633.
[9] S. Buenaventura, In IV Sent., dist. 25, a. 2, q. 1: ed. Quaracchi, t. 4, p. 649; Ricardo de Mediavilla, In IV Sent., dist. 25, a. 4, n. 1; ed. Venecia 1499, f° 177r; Juan Duns Scoto, In IV Sent., dist. 25: Opus Oxoniense, ed. Vives, t. 19, p. 140; Reportata Parisiensia, t. 24, pp. 369-371; Durando de Saint-Pourçain, In IV Sent., dist. 25, q. 2, ed. Venecia 1571, f° 364v.


CALENDARIO

15 LUNES. SAN ISIDRO LABRADOR, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. II.
- Hch 14, 5-18. Os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo.
- Sal 113 B. R. No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria.
- Jn 14, 21-26. El Paráclito, que enviará el Padre, será quien os lo enseñe todo.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 16 de mayo, pág. 311.
CALENDARIOS: Almería: San Indalecio, obispo y mártir (S).
Guadix-Baza, en la ciudad de Guadíx: San Torcuato, obispo y compañeros mártires (S). Guadix-Baza, diócesis: (F).
Jaén: San Eufrasio, obispo y mártir (MO).
Madrid-ciudad: San Isidro Labrador (S). Getafe: (F).
HH. de las Escuelas Cristianas: San Juan Bautista de la Salle, presbítero (S).
Compañía de María de la Enseñanza: Santa Juana de Lestonnac, religiosa (F).
Congregación de los Sagrados Corazones, O. Cist. y OCSO: San Pacomio, abad (MO).
Agustinos: Nuestra Señora de Fátima (ML).
Dominicos: Beato Esteban Bandelli, presbítero (ML).
Familia salesiana: Bienaventurada María Virgen de Fátima (ML).
Franciscanos: Beata Yolanda, religiosa (ML).
Pasionistas: Beato Lorenzo Marzás Salvi, presbítero (ML).
Salamanca: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Carlos López Hernández, obispo (1994).

TEXTOS MISA


Elogio del martirologio
Memoria de san Isidro, labrador, que en Madrid, en el reino de Castilla, juntamente con su mujer, santa María de la Cabeza, llevó una dura vida de trabajo, recogiendo con más paciencia los frutos del cielo que los de la tierra, y de este modo se ha convertido en modelo del honrado y piadoso agricultor cristiano. (c. 1130)

15 de mayo
San Isidro, labrador.
Memoria
COMMUNE SANCTORUM ET SANCTARUM
I. PRO OMNIBUS SANCTORUM ORDINIBUS
B. Pro uno Sancto 2.
Antífona de entrada Sant 5, 7
El labrador aguarda paciente el fruto precioso de la tierra, esperando con paciencia hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía [T. P. Aleluya].
Antiphona ad introitum
Lex veritátis fuit in ore eius et iníquitas non est invénta in lábiis eius; in pace et in aequitáte ambulávit mecum, et multos avértit ab iniquitáte (T.P. allelúia).
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de san Isidro, labrador, nos dejaste un ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo, concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui solus es sanctus, et sine quo nullus est bonus, intercessióne beáti N., iube nos, quaesumus, tales fíeri, qui non debeámus tua glória privári. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lunes de la V semana de Pascua (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Hch 14, 5-18
Os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
«Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:
«Hombres, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera por su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia».
Con estas palabras, a duras penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 113 B, 1-2. 3-4. 15-16 (R.: 1ab)
R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.
O bien: Aleluya.

V. No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«Dónde está su Dios»? R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.

V. Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.

V. Benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se les ha dado a los hombres. R.
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.

Aleluya Jn 14, 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. R.
Spíritus Sanctus vos docébit ómnia; súggeret vobis ómnia quaecúmque díxero vobis.

EVANGELIO Jn 14, 21-26
El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 27 abril 2008
En el momento en que Cristo, cumplida su misión, vuelve al Padre, el Padre envía al Espíritu como Defensor y Consolador, para que permanezca para siempre con los creyentes, habitando dentro de ellos. Así, entre Dios Padre y los discípulos se entabla, gracias a la mediación del Hijo y del Espíritu Santo, una relación íntima de reciprocidad: "Yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros", dice Jesús (Jn 14, 20). Pero todo esto depende de una condición, que Cristo pone claramente al inicio: "Si me amáis" (Jn 14, 15), y que repite al final: "Al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él" (Jn 14, 21). Sin el amor a Jesús, que se manifiesta en la observancia de sus mandamientos, la persona se excluye del movimiento trinitario y comienza a encerrarse en sí misma, perdiendo la capacidad de recibir y comunicar a Dios.


Oración de los fieles
327. Dirijamos a Cristo, vid verdadera, nuestra oración atenta y suplicante, al celebrar al santo labrador que supo aguardar con paciencia el fruto valioso de la tierra.
- Para que nuestra vida esté escondida con Cristo en Dios, y dé fruto abundante para la Iglesia y la sociedad. Roguemos al Señor.
- Para que los trabajadores del campo vean reconocido suficientemente su esfuerzo y dedicación a la producción de los alimentos necesarios. Roguemos al Señor.
- Para que todos los cristianos sepamos ofrecer a Dios los dolores e inconvenientes de nuestra profesión, buscando santificarnos en nuestro trabajo. Roguemos al Señor.
- Para que las personas que carecen de medios de vida o están pobremente alimentadas puedan beneficiarse de una más justa distribución de los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.
- Para que la figura y el ejemplo de san Isidro, uniendo religiosidad y dedicación al trabajo, ayude al mundo rural a lograr un mayor desarrollo social y económico sin renunciar al tesoro de la fe. Roguemos al Señor.
Instruidos por el testimonio de san Isidro, te pedimos, Señor, que labres tú mismo la tierra de nuestra pobreza y nos ayudes, en la oración y el trabajo de cada día, a dar frutos de vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta y santifica, Señor, estos dones de pan y de vino, fruto de la tierra que cultivó san Isidro, labrador, regándola con el sudor de su frente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícia, Dómine, quae in hac festivitáte beáti N. tuae offérimus maiestáti, nobis sint ad salútem efficácia, et tuae plácita pietáti. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL V
Cristo, sacerdote y víctima
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los antiguos sacrificios y, ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, se manifestó, a la vez, como sacerdote, altar y víctima.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS V
De Christo sacerdote et victima
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui, oblatióne córporis sui, antíqua sacrifícia in crucis veritáte perfécit, et, seípsum tibi pro nostra salúte comméndans, idem sacérdos, altáre et agnus exhíbuit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Sant 5, 18
Oró, y el cielo dio la lluvia y la tierra produjo su fruto. [T.P. Aleluya.]
o bien: Jn 15,1
Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. [T.P. Aleluya.]
Antiphona ad communionem Mt 5, 8-9
Beáti mundo corde, quóniam ipsi Deum vidébunt; beáti pacífici, quóniam fílii Dei vocabúntur (T.P. allelúia).
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que el alimento santo que hemos recibido sea en nosotros siembra prometedora de cosecha abundante de caridad, para que, a imitación de san Isidro, cuya memoria hemos celebrado, sepamos compartir nuestro pan de cada día con nuestros hermanos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacro múnere satiáti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, quod in festivitáte beáti N. débitae servitútis celebrámus offício, salvatiónis tuae sentiámus augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 16 de mayo

1. En Corinto, de la Acaya, santos mártires Leónidas y siete compañeras: Carissa, Galina, Teodora, Nica, Nunencia, Callis y Basilisa, que, después de diversas torturas, fueron arrojados al mar (III/IV).
2. En Zaragoza, en la Hispania Tarraconense, conmemoración de san Optato y sus diecisiete compañeros (Sus nombres son: Luperco, Suceso, Marcial, Urbano, Julia, Quintiliano, Publio, Fronto, Félix, Ceciliano, Evodio, Primitivo, Apodemio y otros cuatro que llevaban todos el nombre de Saturnino), mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano fueron ejecutados, después de ser atormentados, componiendo Prudencio unos versos sobre su glorioso martirio (s. IV).
3. En la misma ciudad, santa Engracia, virgen y mártir, que sufrió duros suplicios, quedándole las llagas como testimonio de su martirio (s. IV).
4. También en Zaragoza, santos Cayo y Cremencio, que en la misma persecución perseveraron en la fe en Cristo, superando las torturas que se les infligieron (s. IV).
5. En Astorga, durante el reinado de los suevos, en Hispania, santo Toribio, obispo, que, por mandato del papa san León Magno, se enfrentó decididamente a la secta priscilianista que se difundía por Hispania (s. V).
6. En Braga, de Lusitania, san Fructuoso, obispo, el cual, monje y fundador de monasterios, fue obispo de Dumio y, por voluntad de los Padres del décimo Concilio de Toledo, obispo metropolitano de Braga, sede que rigió con prudencia junto con sus monasterios (c. 665).
7*. En Escocia, san Magno, mártir, que, siendo príncipe de las Islas Orcadas, abrazó la fe cristiana y, encontrándose en dificultades con el rey de Noruega por acusaciones que se le habían hecho, se presentó desarmado a su colega en el gobierno para firmar la paz, siendo asesinado traicioneramente (1116).
8. En Sebourg, en Hainaut, san Drogón, pastor y peregrino por el Señor, que, buscando una vida sencilla y solitaria, acabó sus días recluso en una pequeña celda (c. 1186).
9*. En Brona, cerca de Pavía, en Lombardía, conmemoración de san Contardo, peregrino, que escogió vivir en pobreza total y, habiendo iniciado el camino de Santiago, contrajo una enfermedad que le causó la muerte (1249).
10*. En Siena, de la Toscana, beato Joaquín, religioso de la Orden de los Siervos de María, que se distinguió por su devoción a la Virgen María y cumplió la ley de Cristo asumiendo el cuidado de los pobres (1306)
11. En Roma, san Benito José Labre, el cual, deseoso desde su adolescencia de una áspera vida penitente, realizó peregrinaciones a célebres santuarios, vistiendo harapos y contentándose con limosnas, dando ejemplo de piedad y penitencia, y regresado a Roma, se entregó a una vida de oración y de pobreza extrema (1783).
12*. En Preuilly, del Anjou, en Francia, beatos Pedro Delépine, Juan Ménard y veinticuatro compañeras (Son sus nombres: Renata Bourgeais, Juana Gourdon, María Gingueneau, Francisca Michoneau, Juana Onillon, Renata Séchet, María Roger, Francisca Suhard, Juana Thomas, viuda; Magdalena Cady, María Piou, Petrina Pottier, Renata Rigault, Juana Leduc, Magdalena Sallé, esposas; María Genoveva y Marta Poulain de la Forestrie, Petrina Bourigault, María Forestier, María Lardeux, Petrina Laurent, Ana Maugrain, Margarita Robin y María Rochard), casi todos campesinos, que fueron fusilados durante la Revolución Francesa en odio a la fe cristiana (1794).
13. En Nevers, también en Francia, santa María Bernarda Soubirous, virgen, la cual, nacida en Lourdes de una familia muy pobre, siendo aún niña asistió a las apariciones de la Inmaculada Santísima Virgen María y, después, abrazando la vida religiosa, llevó una vida escondida y humilde (1879).