lunes, 10 de abril de 2017

Formulario Tercero del Matrimonio en la Misa.

Ritual del Matrimonio (2ª edición)

Capítulo I. CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO DENTRO DE LA MISA

FORMULARIO TERCERO

149. Los textos ofrecidos en este formulario recogen las oraciones, textos bíblicos y ritos de la antigua tradición hispánica conservada en la liturgia Hispano-Mozárabe y en muchos antiguos rituales de las diócesis españolas. Su empleo se recomienda particularmente allí donde perviven estas tradiciones.

RITOS INICIALES

PRIMER MODO

150. A la hora convenida, el sacerdote, revestido de alba, estola y casulla del color de la Misa que se celebra, se dirige, junto con los ayudantes, a la puerta de la iglesia, recibe a los novios y los saluda afablemente, haciéndoles saber que la Iglesia comparte su alegría.

151. Luego se hace la procesión hacia el altar: preceden los ayudantes, sigue el sacerdote, después los novios, a los que, según las costumbres locales, pueden acompañar honoríficamente, por lo menos los padres y dos testigos, hasta el lugar que tienen preparado. Mientras, se entona el canto de entrada o se toca festivamente el órgano u otro instrumento.

152. Respecto al lugar preparado para los novios, conviene tener en cuenta, a ser posible, que queden situados de tal modo que no den la espalda a la asamblea.

153. El sacerdote se acerca al altar, lo saluda con una inclinación profunda y lo venera con un beso. Después va a la sede.
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SEGUNDO MODO

154. A la hora convenida, el sacerdote, revestido de alba, estola y casulla del color de la Misa que se celebra, se dirige, junto con los ayudantes, al lugar preparado para los novios.

155. Cuando los novios han llegado a su lugar, el sacerdote los recibe y los saluda afablemente, haciéndoles saber que la Iglesia comparte su alegría.

156. Luego, mientras se entona el canto de entrada o se toca festivamente el órgano u otro instrumento, se acerca al altar, lo saluda con una inclinación profunda y lo venera con un beso. Después va a la sede.
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157. Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan, mientras el sacerdote dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.

El sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo con las siguientes palabras:
El Señor esté siempre con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

158. Luego saluda brevemente a los novios y a los presentes, para disponerlos a la celebración del Matrimonio, con estas palabras u otras semejantes:

Queridos hermanos:
Llenos de alegría, hemos venido a la casa del Señor para esta celebración, acompañando a N. y N. en el día en que se disponen a celebrar su unión matrimonial. Para ellos este momento es de singular importancia. Por ello, acompañémoslos con nuestro cariño, amistad y oración fraterna. Escuchemos atentamente con ellos la Palabra que Dios nos va a dirigir hoy. Después, con la santa Iglesia, invocaremos a Dios Padre, por Jesucristo, nuestro Señor, para que acoja complacido a estos hijos suyos que van a contraer Matrimonio, los bendiga y les conceda vivir en unidad permanente.

O bien:

N. y N., la Iglesia participa de vuestra alegría y os recibe cordialmente junto con vuestros padres y amigos, en el día en que vais a unir para siempre vuestras vidas delante de Dios, nuestro Padre. Que el Señor os escuche en este día de gozo para vosotros, os otorgue su bendición celestial y os proteja. Que os conceda los deseos de vuestro corazón y atienda todas vuestras peticiones.

Otras moniciones (núms. 343-345).

Se omite el acto penitencial.

159. Los días en que se permiten las Misas rituales, se dice la Misa «por los esposos», con las lecturas propias.
Si concurre algún día de los reseñados en los núms. 1-4 de la tabla de los días litúrgicos, se dice la Misa del día, pero sin omitir en ella la bendición nupcial y, si se cree oportuno, la fórmula de bendición final propia.
Si la Misa en que se lleva a cabo el rito del Matrimonio se celebra en domingo y es participada por la comunidad parroquial, se dice la Misa del día, incluso en los domingos del Tiempo de Navidad y del Tiempo Ordinario.

ORACIÓN COLECTA

160. El rito de entrada concluye con la oración «colecta». Si el día de la celebración coincide con alguno de los reseñados en los núms. 1-4 de la tabla de los días litúrgicos, se dice la Misa del día. En los demás casos, se dice esta colecta u otra de las propias de la Misa ritual (núms. 357-360). Igualmente se hará con la oración sobre las ofrendas y la oración después de la comunión.

Oremos.
Oh Dios,
que llenas con tu bendición
todo lo que es bueno;
bendice a estos hijos tuyos
que hoy unen sus vidas en santo Matrimonio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.
R. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

161. La liturgia de la palabra se realiza en la forma acostumbrada. Pueden hacerse tres lecturas, la primera de las cuales será del Antiguo Testamento, o del Apocalipsis en Tiempo Pascual (núms. 374-419: Antiguo TestamentoNuevo TestamentoSalmos y AleluyasEvangelios).
Se elegirá siempre por lo menos una de las lecturas que hablen explícitamente del Matrimonio, las cuales están señaladas con un asterisco (*).

162. Cuando no se dice la Misa ritual, una de las lecturas puede tomarse de las que propone el Leccionario para esta Misa (capítulo V de este Ritual, núms. 374-419: Antiguo TestamentoNuevo TestamentoSalmos y AleluyasEvangelios), a no ser que concurra uno de los días reseñados en los núms. 1-4 de la tabla de los días litúrgicos.
Aquí se proponen aquellas lecturas que expresan de modo peculiar la importancia y dignidad del Matrimonio en el misterio de salvación.

PRIMERA LECTURA
Tomad esposas para vuestros hijos, dad vuestras hijas en matrimonio
Lectura del libro del profeta Jeremías. 29, 5-7

Así dice el Señor:
«Construid casas y habitadlas, plantad huertos y comed sus frutos. Tomad esposas y engendrad hijos e hijas, tomad esposas para vuestros hijos, dad vuestras hijas en matrimonio, para que engendren hijos e hijas: multiplicaos allí y no disminuyáis. Buscad la prosperidad del país adonde os he deportado y rogad por él al Señor, porque su prosperidad será la vuestra.»

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Sal 127 (128), 1-2. 3. 4-5ac y 6a (R.: 4)
R. Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sion,
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos. R.

SEGUNDA LECTURA
Que la mujer no se separe del marido; y el marido que no se divorcie de su mujer
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios. 7, 10-14

Hermanos:
A los ya casados les mando -bueno, no yo, el Señor- que la mujer no se separe del marido. Y si llegara a separarse, que no vuelva a casarse o que haga las paces con su marido, y el marido que no se divorcie de su mujer.
A los demás les hablo yo, no el Señor: si un cristiano está casado con una no cristiana y ella está de acuerdo en vivir con él, que no se divorcie. Y si una mujer está casada con un no cristiano y él está de acuerdo en vivir con ella, que no se divorcie del marido. Porque el marido no cristiano queda consagrado a Dios por su mujer, y la mujer no cristiana queda consagrada por el marido cristiano. Si no fuera así, vuestros hijos estarían contaminados.

Palabra de Dios.

ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Sal 66, 7-8
R. Aleluya.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
R. Aleluya.

EVANGELIO
En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos
+ Lectura del santo evangelio según san Juan. 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
«No les queda vino.»
Jesús le contestó:
«Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes:
«Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
«Llenad las tinajas de agua.»
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó:
«Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.»
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
«Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.

163. Después de la lectura del Evangelio, el sacerdote, en la homilía, explica, partiendo del texto sagrado, el misterio del Matrimonio cristiano, la dignidad del amor conyugal, la gracia del sacramento y las obligaciones de los cónyuges, atendiendo, sin embargo, a las diversas circunstancias de las personas.

CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO

164. Cuando se celebran dos o más Matrimonios a la vez, el interrogatorio antes del consentimiento, el mismo consentimiento, como también la aceptación del consentimiento, se harán siempre en singular para cada Matrimonio; lo demás, sin excluir la misma bendición nupcial, se dirá una sola vez en plural para todos.

ESCRUTINIO

165. Puestos en pie todos, incluso los novios, y situados los testigos a uno y otro lado, el sacerdote se dirige a los novios y los interroga acerca de la libertad, la fidelidad y la aceptación de la prole, y cada uno de ellos responde.

V. Conviene que los contrayentes manifestéis públicamente, ante el ministro de la Iglesia y la comunidad cristiana ahora reunida, vuestra determinación:
¿Declaráis que procedéis libre y espontáneamente a la celebración de este Matrimonio?
R. Lo declaramos.

V. ¿Prometéis guardaros fidelidad mutua, y permanecer unidos hasta que la muerte os separe?
R. Lo prometemos.

V. ¿Prometéis cumplir vuestros deberes matrimoniales y familiares como corresponde a esposos cristianos?
R. Lo prometemos.

CONSENTIMIENTO

166. El sacerdote los invita a expresar el consentimiento:

Ahora, pues, contraed Matrimonio ante la santa Madre Iglesia, representada por todos los que estamos aquí reunidos.

En primer lugar interroga a la mujer:
N., ¿quieres a N. por tu esposo y marido?
La mujer responde:
Sí, lo quiero.

V. ¿Te entregas por su esposa y mujer?
La mujer responde:
Sí, me entrego.

V. ¿Lo recibes por tu esposo y marido?
La mujer responde:
Sí, lo recibo.

A continuación el sacerdote interroga al varón:
N., ¿quieres a N. por tu esposa y mujer?
El varón responde:
Sí, la quiero.

V. ¿Te entregas por su esposo y marido?
El varón responde:
Sí, me entrego.

V. ¿La recibes por tu esposa y mujer?
El varón responde:
Sí, la recibo.

CONFIRMACIÓN DEL CONSENTIMIENTO

167. Luego el sacerdote que recibe el consentimiento dice a los esposos:

Pues yo, en nombre de la santa Madre Iglesia,
reconozco y confirmo este Matrimonio
que habéis celebrado.
La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, + Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vuestra unión.
R. Amén.

ACLAMACIÓN DESPUÉS DEL CONSENTIMIENTO

168. Luego el sacerdote que recibe el consentimiento dice:

Y a vosotros, todos los aquí presentes,
os tomo como testigos
de la unión sagrada entre estos dos esposos.
Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.
R. Amén.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE ARRAS Y ANILLOS

169. Los anillos se presentan en una bandeja cubierta de un paño blanco junto con trece monedas de oro o plata u otro metal noble.
El sacerdote dice:

Señor Dios omnipotente,
que ordenaste a Abrahán tu siervo
destinar las arras para Isaac y Rebeca,
como señal de santo Matrimonio,
y así, por la mutua entrega,
representada en los dones,
creciera el número de los hijos:
Te suplicamos que santifiques a tus siervos N. y N.
por la ofrenda común de estas arras
y que los bendigas amorosamente a ellos con sus dones;
para que así, protegidos con tu bendición,
apoyados y unidos por el yugo del amor,
se alegren de estar siempre entre tus fieles servidores.
R. Amén.

BENDICIÓN SOBRE LOS ESPOSOS

170. A continuación el sacerdote, extendiendo sus manos sobre los esposos, los bendice, diciendo:

El Señor os llene de la dulzura de su temor
y os fecunde con el germen de la santidad.
R. Amén.

V. Vuestra vida exhale la fragancia
y la pureza de las buenas obras
para que vuestro corazón se eleve siempre al cielo.
R. Amén.

V. Conservad con el favor divino
las arras que uno a otro os vais a ofrecer
para que, más estrechamente unidos de corazón
por esta prenda,
tengáis una descendencia siempre virtuosa.
R. Amén.

ENTREGA DE ANILLOS Y ARRAS

171. Después el sacerdote toma, de la bandeja, el anillo de la esposa y lo entrega al esposo, diciendo:
Pon este anillo a tu esposa,
como señal de fidelidad y amor.

Mientras el esposo pone el anillo a su esposa en el dedo anular de la mano derecha, el sacerdote bendice la acción, diciendo:
En el nombre del Padre + y del Hijo y del Espíritu Santo.
La esposa responde:
Amén.

A continuación el sacerdote toma el anillo del esposo y lo entrega a la esposa, diciendo:
Pon este anillo a tu esposo,
como señal de fidelidad y amor.

Mientras la esposa pone el anillo a su esposo en el dedo anular de la mano derecha, el sacerdote bendice la acción, diciendo:
En el nombre del Padre + y del Hijo y del Espíritu Santo.
El esposo responde:
Amén.

Después el esposo toma las arras de la bandeja y las entrega a su esposa, la cual las recibe con las dos manos abiertas debajo de las de su esposo. Mientras tanto el esposo dice:
N., estas arras te doy en señal de Matrimonio.
La esposa responde:
Yo las recibo.

Después la esposa toma las arras de la bandeja y las entrega a su esposo, el cual las recibe con las dos manos abiertas debajo de las de su esposa. Mientras tanto la esposa dice:
N., estas arras te doy en señal de Matrimonio.
El esposo responde:
Yo las recibo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

172. Luego se hace, en la forma acostumbrada, la oración universal (de la cual se proponen algunos modelos más en los números 75, 106 y 136).

V. Oremos a Dios Padre, de quien procede toda paternidad, para que bendiga el amor de estos nuevos esposos y llene con sus dones a toda la familia humana.

 Por la santa Iglesia: para que difunda en todas las familias el fermento del Evangelio. Roguemos al Señor.

 Por todas las naciones y sus habitantes: para que la paz de Cristo se extienda a toda la familia humana, y los gobernantes sepan subordinar sus ambiciones particulares al bienestar de todos. Roguemos al Señor.

— Por cuantos carecen de alimentos, de justicia o de amor; por cuantos padecen a causa de las discordias familiares: para que el Señor sea su fuerza en la tribulación. Roguemos al Señor.

Para que la unión de estos esposos sea ante los hombres un signo vivo del amor de Cristo hacia su Iglesia. Roguemos al Señor.

La siguiente petición se puede omitir si las circunstancias lo aconsejan, por ejemplo si los esposos son de edad avanzada:
Para que su amor se vea enriquecido con una descendencia feliz. Roguemos al Señor.

Para que todos los Matrimonios, en el amor mutuo y en la fidelidad constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y unidad. Roguemos al Señor.

Oh Dios,
que desde el principio santificaste la unión matrimonial:
toma bajo tu protección a estos nuevos esposos
y concédeles tu gracia
para que vivan siempre unidos en la caridad,
y al término de esta vida lleguen,
[juntamente con sus hijos],
al gozo de la felicidad eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Después se dice el Credo, si las rúbricas lo prescriben.

LITURGIA EUCARÍSTICA

173. En la preparación de los dones, el esposo y la esposa pueden llevar el pan y el vino al altar, según la oportunidad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

174. Cuando puede celebrarse la Misa ritual, se emplea la siguiente oración, u otra de las propuestas para esta Misa (núms. 361-363).

Escucha nuestras súplicas, Señor,
y recibe estas ofrendas
que te presentamos por estos hijos tuyos,
unidos en alianza santa,
para que su amor se fortalezca con el tuyo
en esta celebración.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

175. En la Misa ritual se emplea uno de los prefacios propios (núms. 164-166).

176. En la Plegaria eucarística se hace conmemoración de los nuevos esposos, empleando la fórmula propuesta en los números 367-370.

VELACIÓN NUPCIAL

177. Después del Padre nuestro, omitido el Líbranos Señor, se pone el velo de color blanco y rojo sobre la cabeza de la esposa y los hombros del esposo, simbolizando el vínculo que los une.

BENDICIÓN NUPCIAL

178. A continuación el sacerdote pronuncia sobre ellos la Bendición nupcial, diciendo:

Queridos hermanos:
Invoquemos a Dios, que se ha dignado conceder su bendición
para multiplicar la descendencia del género humano.

Que él proteja a estos siervos suyos N. y N.
que ha llamado a la unión conyugal.
Les otorgue sentimientos de paz,
un mismo corazón
y costumbres selladas por el mutuo amor.

Tengan también, por regalo de Dios, la familia deseada,
a ella también alcance esta bendición.
Así N. y N., en humildad de corazón,
puedan servir a quien bien saben es su Creador.

R. Amén.

179. Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre los esposos, continúa:

Oh Dios, que para propagar la familia humana,
ya en los orígenes mismos del mundo
modelaste a la mujer del costado de Adán,
e insinuando la unidad del amor más puro
hiciste de uno dos, para mostrar que los dos son uno.

Has puesto los primeros cimientos del Matrimonio
de tal modo que el varón abraza en su esposa
una parte de su propio cuerpo,
y no puede pensar que le es extraño
lo que sabe formado de sí mismo.

Míranos propicio desde tu trono del cielo
y atiende con benevolencia nuestras plegarias:

A estos hijos tuyos,
a quienes mediante esta bendición unimos
con el vínculo del Matrimonio,
santifícalos con la gracia del Espíritu Santo
y acompáñalos benignamente con tu amorosa protección.

R. Amén.

V. Concédeles, Señor, mutua armonía de espíritu
en tu santo temor,
y semejante bondad de costumbres
en el amor del uno al otro.
R. Amén.

V. Que se amen, Señor,
y que nunca se aparten de ti.
R. Amén.

V. Que mutuamente se entreguen
el debido amor del cuerpo y del corazón
y que nunca te ofendan al consumar su amor.
R. Amén.

V. Que nunca se desvíen de tus caminos,
sino que te agraden siempre
guardándose entera fidelidad.
R. Amén.

V. Dales, Señor, en abundancia los bienes presentes,
y una santa y generosa descendencia.
R. Amén.

V. Que la dulzura de tu bendición
inunde su cuerpo y su espíritu
de tal modo que el fruto de su unión
sea del agrado de todos
y bendecido por ti.
R. Amén.

V. Dales, Señor, una larga y feliz vida en el presente,
y un constante deseo de la vida eterna que les aguarda.
R. Amén.

V. Dispongan de tal modo los asuntos temporales,
que felizmente deseen los bienes eternos.
R. Amén.

V. Sepan amar los bienes transitorios
de forma que no pierdan los que duran para siempre.
R. Amén.

V. Y así, amándose de verdad,
y sirviéndote a ti, Señor, sinceramente,
vean los hijos de sus hijos,
y después de una larga vida en la tierra,
lleguen, por fin, al reino de los cielos.
R. Amén.

Terminada la Bendición nupcial, se quita el velo que cubre la cabeza de la esposa y los hombros del esposo y prosigue la celebración.

180. A continuación, omitiendo la oración Señor Jesucristo, se dice La paz del Señor.
Entonces los esposos y todos se intercambian una señal de paz y de caridad.

181. Los esposos y sus padres, los testigos y los parientes pueden recibir la comunión bajo las dos especies.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

182. Cuando se puede celebrar la Misa ritual, se emplea la siguiente oración, u otra de las propuestas para esta Misa (núms. 371-372).

Oremos.
Te pedimos, Dios todopoderoso,
que aumente en estos hijos tuyos
la gracia del sacramento recibido,
y los frutos de esta celebración
lleguen a todos nosotros.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

CONCLUSIÓN DE LA CELEBRACIÓN

183. Al final de la Misa el sacerdote bendice a los esposos y al pueblo, diciendo:

El Señor os bendiga por nuestra plegaria
y una vuestro corazón
con la atadura indisoluble del amor sincero.
R. Amén.

V. Que florezcáis por la abundancia de los bienes presentes,
fructifiquéis dignamente en vuestros hijos,
y siempre os alegréis con los amigos.
R. Amén.

V. Que os conceda el Señor dones imperecederos,
[dé a vuestros padres largos años de felicidad,]
y a todos, el gozo que no tiene fin.
R. Amén.

V. Y a vosotros, cuantos estáis aquí presentes,
os bendiga Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
R. Amén.

RITO DE DESPEDIDA

184. Terminada la Misa, el sacerdote se acerca a los esposos, les indica que se den la mano derecha, y dice al esposo:

Compañera te doy, y no sierva:
ámala como Cristo ama a su Iglesia.

A continuación despide a los presentes, diciendo:
Hermanos:
en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, id en paz.
Todos responden:
Demos gracias a Dios.

185. Terminada la Misa, los testigos y el sacerdote firman el acta de Matrimonio. El acto de firmar puede hacerse en la sacristía o en presencia del pueblo; pero no debe hacerse sobre el altar.