sábado, 4 de marzo de 2017

Sábado 8 abril 2017, Sábado de la V semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

Art. 2. DE LA SANACIÓN EN RAÍZ

1161
§ 1. La sanación en la raíz de un matrimonio nulo es la convalidación del mismo, sin que haya de renovarse el consentimiento, concedida por la autoridad competente; y lleva consigo la dispensa del impedimento, si lo hay, y de la forma canónica, si no se observó, así como la retrotracción al pasado de los efectos canónicos.

§ 2. La convalidación tiene lugar desde el momento en el que se concede la gracia; y se entiende que la retrotracción alcanza hasta el momento en el que se celebró el matrimonio, a no ser que se diga expresamente otra cosa.

§ 3. Sólo debe concederse la sanación en la raíz cuando sea probable que las partes quieren perseverar en la vida conyugal.

1162 § 1. Si falta el consentimiento en las dos partes o en una de ellas, el matrimonio no puede sanarse en la raíz, tanto si el consentimiento faltó desde el comienzo, como si fue dado en el primer momento y luego fue revocado.

§ 2. Si faltó el consentimiento en el comienzo, pero fue dado posteriomente, puede concederse la sanación a partir del momento en el que se prestó el consentimiento.

1163 § 1. Puede sanarse el matrimonio nulo por impedimento o por defecto de la forma legítima, con tal de que persevere el consentimiento de ambas partes.

§ 2. El matrimonio nulo por un impedimento de derecho natural o divino positivo sólo puede sanarse una vez que haya cesado el impedimento.

1164 La sanación puede también concederse ignorándolo una de las partes o las dos; pero no debe otorgarse sin causa grave.

1165 § 1. La sanación en la raíz puede ser concedida por la Sede Apostólica.

§ 2. Puede ser concedida por el Obispo diocesano en cada caso, aun cuando concurran varios motivos de nulidad en un mismo matrimonio, cumpliéndose las condiciones establecidas en el c. 1125 para la sanación de los matrimonios mixtos; pero no puede otorgarla el Obispo si existe un impedimento cuya dispensa se reserva a la Sede Apostólica conforme al c. 1078 § 2, o se trata de un impedimento de derecho natural o divino positivo que ya haya cesado.

CALENDARIO

8 SÁBADO.
Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA V SEMANA DE CUARESMA

Misa
de sábado (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. I de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Subir con Jesús a Jerusalén para reunir a todos los hombres.
- Ez 37, 21-28. Los haré una sola nación.
- Jer 31, 10-13. R. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.
- Jn 11, 45-57. Para reunir a los hijos de Dios dispersos.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elog. prop. del Domingo de Ramos, pág. 44 y elogs. del 9 de abril, pág. 246.

8 SÁBADO. Después de la hora nona:
SEMANA SANTA
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (rojo).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la V Semana de Cuaresma Sábbato. Hebdómada V Quadragésimae.
Antífona de entrada Cf. Sal 21, 20. 7
Señor, no te quedes lejos, defiéndeme; porque soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 21, 20. 7
Dómine, ne longe fácias auxílium tuum a me, ad defensiónem meam áspice; quia ego sum vermis et non homo, oppróbrium hóminum et abiéctio plebis.
Oración colecta
Oh, Dios, que has hecho a todos los renacidos en Cristo pueblo escogido y sacerdocio real, concédenos querer y realizar cuanto nos mandas, para que el pueblo, llamado a la vida eterna, tenga una misma fe en el corazón y una misma santidad en los actos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui omnes in Christo renátos genus eléctum et regále sacerdótium fecísti, da nobis et velle et posse quod praecipis, ut pópulo ad aeternitátem vocáto una sit fides córdium et píetas actiónum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la V semana de Cuaresma, (Lec. II).

PRIMERA LECTURA Ez 37, 21-28
Los haré una solo nación

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Esto dice el Señor Dios:
«Recogeré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Los haré una sola nación en mi tierra, en los montes de Israel. Un solo rey reinará sobre todos ellos. Ya no serán dos naciones ni volverán a dividirse en dos reinos.
No volverán a contaminarse con sus ídolos, sus acciones detestables y todas sus transgresiones. Los liberaré de los lugares donde habitaban y en los cuales pecaron. Los purificaré;
ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis preceptos, cumplirán mis prescripciones y las pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en la que habitaron sus padres: allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre, y mi siervo David será su príncipe para siempre.
Haré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y reconocerán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Jr 31, 10. 11-12ab. 13 (R.: cf. 10d)
R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

V. Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño. R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

V. Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte».
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

V. Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.

Versículo antes del Evangelio Cf. Ez 18, 31
Apartad de vosotros todos vuestros delitos —dice el Señor—, renovad vuestro corazón y vuestro espíritu. Proícite a vobis omnes praevaricatiónes vestras, dicit Dóminus, et fácite vobis cor novum et spíritum novum.

EVANGELIO Jn 11, 45-57
Para reunir a los hijos de Dios dispersos
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:
«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:
«Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:
«¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 2.
A las palabras de Caifás, que equivalían prácticamente a una condena a muerte, Juan ha añadido un comentario en la perspectiva de fe de los discípulos. Primero subraya –como ya hemos observado– que las palabras sobre el morir por el pueblo habían tenido su origen en una inspiración profética, y prosigue: «Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos» (Jn 11, 52). Efectivamente, esto se corresponde ante todo con el modo de hablar judío. Expresa la esperanza de que en el tiempo del Mesías los israelitas dispersos por el mundo serían reunidos en su propio país (cf. Barrett, p. 403).
Pero en labios del evangelista estas palabras adquieren un nuevo significado. El reencuentro ya no se orienta a un país geográficamente determinado, sino a la unificación de los hijos de Dios; aquí resuena ya la palabra clave de la oración sacerdotal de Jesús. La reunión mira a la unidad de todos los creyentes y, por tanto, alude a la comunidad de la Iglesia y, ciertamente, más allá de ella, a la unidad escatológica definitiva.
Los hijos de Dios dispersos no son únicamente los judíos, sino los hijos de Abraham en el sentido profundo desarrollado por Pablo: aquellos que, como Abraham, están en busca de Dios; quienes están dispuestos a escucharlo y a seguir su llamada; personas, podríamos decir, en actitud de «Adviento».
Se pone así de manifiesto la nueva comunidad de judíos y gentiles (cf. Jn 10, 16). De este modo se abre desde aquí un nuevo acceso a las palabras de la Última Cena sobre los «muchos» por los que el Señor da la vida: se trata de la congregación de los «hijos de Dios», es decir, de todos aquellos que se dejan llamar por Él.

Oración de los fieles
132. Sigamos decididamente al Señor Jesús, en su subida a Jerusalén, para realizar plenamente la voluntad del Padre.
R. Conviértenos a ti, Señor.
- Para que el Padre, que hizo de María la discípula de la Palabra antes que fuese Madre del Verbo encarnado, conceda a la comunidad eclesial el espíritu de la escucha para obedecer en la fe a cada señal de su voluntad. Oremos. R.
- Para que el Señor, que confió al corazón de la Virgen Madre a todos los hombres redimidos por su Hijo, conceda a sus discípulos capacidad para ver y compartir las angustias y esperanzas de todo hombre. Oremos. R.
- Para que el Padre, que asoció María al sacrificio del Hijo, sostenga a cuantos viven en el sufrimiento, en la enfermedad y en la soledad, para que puedan experimentar el gozo y la esperanza. Oremos. R.
Para que nosotros, mientras caminamos a la Pascua recordando nuestro bautismo, miremos a María, madre y modelo de la Iglesia, y nos dejemos convertir a Dios, que espera sin cansarse nuestro retorno a él. Oremos. R.
Padre omnipotente, que en este tiempo favorable nos llamas a la conversión del corazón y a la renovación de la vida; haz que, a imitación de María, experimentemos la dicha de ser discípulos de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro ayuno para que nos purifiquen, nos hagan dignos de tu gracia y nos conduzcan a los bienes eternos prometidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Accépta tibi sint, Dómine, quaesumus, nostri dona ieiúnii, quae expiándo nos tuae gratiae dignos effíciant et ad sempitérna promíssa perdúcant. Per Christum.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza inefable de la cruz, se hace patente el juicio del mundo y el poder del Crucificado.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE PASSIONE DOMINI
De virtute Crucis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per Fílii tui salutíferam passiónem sensum confiténdae tuae maiestátis totus mundus accépit, dum ineffábili crucis poténtia iudícium mundi et potéstas émicat Crucifíxi.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis, tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. Jn 11, 52
Cristo fue entregado para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 11, 52
Tráditus est Christus, ut fílios Dei, qui erant dispérsi, congregáret in unum.
Oración después de la comunión
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos fortaleces con el alimento del santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Maiestátem tuam, Dómine, supplíciter deprecámur, ut, sicut nos Córporis et Sánguinis sacrosáncti pascis aliménto, ita divínae natúrae fácias esse consórtes. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Ten piedad, Señor, de tu Iglesia suplicante y atiende, compasivo, los corazones que se humillan ante ti;
no permitas que los redimidos por la muerte de tu Unigénito se dejen seducir por el pecado, ni sean víctimas de la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Miserére, Dómine, deprecántis Ecclésiae tuae, et inclinántibus tibi sua corda propitiátus inténde, ut, quos Unigéniti Fílii tui morte redemísti, nec peccátis fíeri permíttas obnóxios, nec ópprimi patiáris advérsis. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogio propio del Domingo de Ramos
D
omingo de Ramos en la Pasión del Señor, cuando nuestro Señor Jesucristo, como indica la profecía de Zacarías, entró en Jerusalén sentado sobre un pollino de borrica, y a su encuentro salió la multitud con ramos de olivos.
Elogios del día 9 de abril
1. En Alejandría, en Egipto, san Máximo, obispo, que, siendo presbítero, compartió el exilio y la confesión de la fe con el obispo san Dionisio, al que después sucedió (282).
2. En la misma ciudad, san Edesio, mártir, hermano de san Apiano, que bajo el emperador Maximino reprochó abiertamente al juez el haber entregado a los leones a las vírgenes consagradas a Dios, siendo detenido por soldados y torturado, y finalmente, por Cristo Señor, arrojado al mar (306).
3. Cerca de Sirmio, en Panonia, san Demetrio, mártir, muy venerado en todo el Oriente y, de modo especial, en la ciudad de Tesalónica (s. III/IV).
4. En Cesarea de Capadocia, san Eupsiquio, mártir, que, por haber destruido el santuario de la diosa Fortuna, consumó su martirio bajo el emperador Juliano el Apóstata (c. 362).
5. En la ciudad de los cenomanos (hoy Le Mans), en la Galia Lugdunense, san Liborio, obispo (s. IV).
6. En Amida, de Mesopotamia, san Acacio, obispo, que, para redimir a unos persas cautivos y sometidos a crueles torturas, interesó al clero y vendió a los romanos los vasos sagrados de la Iglesia (s. V).
7. En Castroloco (hoy Mons), de Henao, en Neustria, santa Valdetrudis, hermana de santa Aldegundis, que, siendo esposa de san Vicente Madelgario y madre de cuatro santos, a semejanza de su marido se ofreció a Dios y recibió el hábito monástico en el cenobio fundado por ella misma (688).
8. En el monasterio de Jumièges, también en Neustria, san Hugo, obispo de Rouen, el cual gobernó a la vez el monasterio de Fontenelle y las iglesias de París y Bayeux, y finalmente, renunciando a estos cargos, estuvo al frente del monasterio de Jumièges (730).
9*. En el lugar llamado San Vicente, cerca de Briviesca, en la región de Castilla, en España, santa Casilda, virgen, que, nacida en la religión mahometana, ayudó con misericordia a los cristianos detenidos en la cárcel y después, ya cristiana, vivió como eremita (1075).
10*. En Aureil, en la región de Limoges, en Francia, san Gauquerio, canónigo regular, que fue para el clero ejemplo de vida en común y de celo por las almas (1140).
11*. En el monte Senario, en la Toscana, beato Ubaldo Adimari, presbítero de la Orden de Siervos de María, que pasó de la milicia terrestre al servicio de María, por obra de san Felipe Benizi (1315).
12*. En Tana, en la India occidental, beato Tomás de Tolentino, presbítero de la Orden de Hermanos Menores y mártir, que, habiendo viajado hasta el imperio de China para anunciar el Evangelio, al dirigirse después hacia el territorio de los tártaros y de los hindúes coronó su misión con un glorioso martirio (1321).
13*. En Bricherasio, cerca de Pinerolo, en el Piamonte, beato Antonio Pavoni, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que fue apuñalado al salir de la iglesia, después de predicar contra la herejía (1374).
14*. En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beata Celestina Faron, virgen de la Congregación de las Pequeñas Siervas de la Inmaculada Concepción y mártir, la cual, al ser ocupada militarmente Polonia durante la guerra, fue encarcelada por la fe de Cristo y, agotada por las privaciones, alcanzó la gloriosa corona (1944).