miércoles, 8 de marzo de 2017

Miércoles 12 abril 2017, Miércoles Santo, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

CAPÍTULO I. DE LA CELEBRACIÓN DE LAS EXEQUIAS

1177
§ 1. Las exequias por un fiel difunto deben celebrarse generalmente en su propia iglesia parroquial.

§ 2. Sin embargo, se permite a todos los fieles, o a aquellos a quienes compete disponer acerca de las exequias de un fiel difunto, elegir otra iglesia para el funeral, con el consentimiento de quien la rige y habiéndolo comunicado al párroco propio del difunto.

§ 3. Si el fallecimiento tiene lugar fuera de la parroquia propia y no se traslada a ella el cadáver ni se ha elegido legítimamente una iglesia para el funeral, las exequias se celebrarán en la iglesia de la parroquia donde acaeció el fallecimiento, a no ser que el derecho particular designe otra.

1178 Las exequias del Obispo diocesano se celebrarán en su iglesia catedral, a no ser que hubiera elegido otra.

1179 Las exequias de los religiosos o miembros de sociedades de vida apostólica, se celebrarán generalmente en la propia iglesia u oratorio por el Superior, si el instituto o sociedad son clericales; o por el capellán en los demás casos.

1180 § 1. Si la parroquia tiene cementerio propio, los fieles han de ser enterrados en él, a no ser que el mismo difunto o aquellos a quienes compete cuidar de su sepultura hubieran elegido legítimamente otro cementerio.

§ 2. A no ser que el derecho se lo prohiba, todos pueden elegir el cementerio en el que han de ser sepultados.

1181 Por lo que se refiere a las oblaciones con ocasión de los funerales, obsérvense las prescripciones del c. 1264, evitando sin embargo cualquier acepción de personas, o que los pobres queden privados de las exequias debidas.

1182 Una vez terminado el entierro, se ha de hacer la debida anotación en el libro de difuntos conforme al derecho particular.

CALENDARIO

12 MIÉRCOLES SANTO, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
- Is 50, 4-9a. No escondí el rostro ante ultrajes.
- Sal 68. R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.
- Mt 26, 14-25. El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 13 de abril, pág. 253.
CALENDARIOS: Bilbao: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, obispo (2008).
Oviedo: Aniversario de la muerte de Mons. Francisco Javier Lauzurica Torralba, arzobispo (1964).

TEXTOS MISA

MIÉRCOLES SANTO FERIA IV HEBDOMADAE SANCTAE
Antífona de entrada Cf. Flp 2, 10. 8. 11
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo: porque él se ha hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz; por eso es Señor, para gloria de Dios Padre.
Antiphona ad introitum Cf. Ph 2, 10. 8. 11
In nómine Iesu omne genu flectátur, caeléstium, terréstrium et infernórum: quia Dóminus factus est oboédiens usque ad mortem, mortem autem crucis: ídeo Dóminus Iesus Christus in glória est Dei Patris.
Oración colecta
Oh, Dios que, para libramos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo soportase por nosotros el suplicio de la cruz, concédenos a tus siervos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pro nobis Fílium tuum crucis patíbulum subíre voluísti, ut inimíci a nobis expélleres potestátem, concéde nobis fámulis tuis, ut resurrectiónis grátiam consequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles Santo (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 50,4-9a
No escondí el rostro ante ultrajes

Lectura del libro de Isaías

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,
para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído;
yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca,
¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos,
¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda,
¿quién me condenará?

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 (R.: 14c y b)
R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

V. Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mi. R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

V. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

V. Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

Versículo antes del Evangelio (Opción 1)
Salve, Rey nuestro, sólo tu te has compadecido de nuestros errores

Versículo antes del Evangelio (Opción 2)
Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza. Ave, Rex noster, Patri oboédiens: ductus es ad crucifigéndum, ut agnus mansuétus ad occisiónem.

EVANGELIO Mt 26, 14-25
El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado! 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle:
“El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
«¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió:
«Tú lo has dicho».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Audiencia general 18- octubre-2006
Juan dice expresamente  que "el diablo  había  puesto en el  corazón  a  Judas  Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo" (Jn 13, 2); de manera semejante, Lucas escribe:  "Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce" (Lc 22, 3). De este modo, se va más allá de las motivaciones históricas y se explica lo sucedido basándose en la responsabilidad personal de Judas, que cedió miserablemente a una tentación del Maligno. En todo caso, la traición de Judas sigue siendo un misterio. Jesús lo trató como a un amigo (cf. Mt 26, 50), pero en sus invitaciones a seguirlo por el camino de las bienaventuranzas no forzaba las voluntades ni les impedía caer en las tentaciones de Satanás, respetando la libertad humana.
En efecto, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de prevenirlas consiste en no cultivar una visión de las cosas meramente individualista, autónoma, sino, por el contrario, en ponerse siempre del lado de Jesús, asumiendo su punto de vista. Día tras día debemos esforzarnos por estar en plena comunión con él.

Oración de los fieles
142. Pidamos a Dios Padre, que con amor creó a la familia humana y con su misericordia la redimió con la sangre de su Hijo, que escuche nuestras plegarias.
- Por la Iglesia: para que Jesús, su esposo, lave con su sangre las manchas de su amada. Roguemos al Señor.
- Por el mundo: para que el Señor, que con su cruz rescató al hombre del dominio de la muerte, abra a todos los pueblos los caminos del Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por los pecadores: para que Cristo, que despertó a Lázaro del sueño de la muerte, haga que aquellos que están muertos por el pecado, retornen a la vida por la penitencia. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos: para que nos amemos unos a otros tal como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros. Roguemos al Señor.
Dios omnipotente y misericordioso, que enviaste a tu Hijo al mundo para que con su pasión destruyera el pecado y la muerte, y con su resurrección nos devolviera la vida y la felicidad. Escucha las plegarias de tu Iglesia y concédenos poder gozar de los frutos de la cruz gloriosa de Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos, y muestra la eficacia de tu poder, para que, al celebrar sacramentalmente la pasión de tu Hijo, consigamos sus frutos saludables. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, munus oblátum, et dignánter operáre, ut, quod gérimus Fílii tui mystério passiónis, piis efféctibus consequámur. Per Christum.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La victoria de la Pasión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan los días de su pasión salvadora y de su resurrección gloriosa; en ellos se actualiza su triunfo sobre la soberbia del antiguo enemigo y celebramos el misterio de nuestra redención.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociamos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE PASSIONE DOMINI
De victoria Passionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius salutíferae passiónis et gloriósae resurrectiónis dies appropinquáre noscúntur, quibus et de antíqui hostis supérbia triumphátur, et nostrae redemptiónis recólitur sacraméntum. Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium.
Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Mt 20, 28
El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida
en rescate por muchos.
Antiphona ad communionem Mt 20, 28
Fílius hóminis non venit ministrári, sed ministráre, et dare ánimam suam redemptiónem pro multis.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, concédenos sentir vivamente que, por la muerte de tu Hijo en el tiempo manifestada en estos santos misterios, confiemos en que tú nos has dado la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Largíre sénsibus nostris, omnípotens Deus, ut per temporálem Fílii tui mortem, quam mystéria veneránda testántur, vitam te nobis dedísse perpétuam confidámus. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Concede, Señor, a tus fieles recibir pronto los sacramentos pascuales y esperar, con vivo deseo, los dones futuros, para que, perseverando en los santos misterios que los hicieron renacer, se sientan impulsados por ellos hacia una nueva vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Da, quaesumus, Dómine, fidélibus tuis et sine cessatióne cápere paschália sacraménta, et desideránter exspectáre dona ventúra, ut, mystériis quibus renáti sunt permanéntes, ad novam vitam his opéribus perducántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 13 de abril
S
an Martín I
, papa y mártir, que condenó la herejía de los monoteletas en el Concilio de Letrán y, por orden del emperador Constante II, fue arrancado de su sede por el exarca Calíopa, que entró por la fuerza en la basílica de Letrán, enviando al Pontífice a Constantinopla y encerrándolo en una dura mazmorra bajo estrecha vigilancia, siendo por fin desterrado al Quersoneso, donde, después de unos dos años, concluyeron sus tribulaciones, alcanzando la corona eterna (656).
2. En Pérgamo, en Asia, santos mártires Carpo, obispo de Tiatira, Pápilo, diácono, Agatonica, hermana de Pápilo, y otros muchos, que, por la dicha de su confesión, fueron coronados con el martirio (s. II).
3. En Rávena, de la Flaminia, san Urso, obispo, que trasladó la sede episcopal desde Classe a esa ciudad, dedicando la iglesia catedral, bajo el título de la santa Anástasis, el día de Pascua, y en la misma fecha, después de algunos años, emigró a la gloria de la resurrección (c. 425).
4. En Tarragona, en Hispania, san Hermenegildo, mártir, que siendo hijo de Leovigildo, rey arriano de los visigodos, fue convertido a la fe católica por san Leandro, obispo de Sevilla, y recluido en la cárcel por disposición de su padre al haberse negado a recibir la comunión de manos de un obispo arriano, el día de la fiesta de Pascua fue degollado por mandato de su propio padre (586).
5*. En el monasterio de Santa María de Capelle, cerca de Wast, en la región de Boulogne, en Francia, beata Ida, la cual, viuda de Eustaquio, conde de Boulogne, brilló por su liberalidad hacia los pobres y por su celo en el decoro de la casa de Dios (1113).
6*. En Menevia, de Cambria, en Gales, san Carádoco, presbítero y ermitaño, que siendo tañedor de arpa en el palacio real, al constatar que allí se quería más a los perros que a los hombres, decidió servir a Dios bajo la dirección del abad Teliavo (1124).
7*. En el monasterio de Fonte Avellana, en la Umbría, beato Albertini, ermitaño y prior de un grupo de eremitas, que antepuso la soledad a los honores y procuró conciliar las ciudades enemistadas entre sí (1294).
8*. En el monasterio cisterciense de Val-des-Roses, en Brabante, beata Ida, virgen, que desde joven sufrió por parte de su padre antes de entrar en la vida religiosa y, con la austeridad cotidiana, imitó en su cuerpo a Cristo sufriente (c. 1290).
9*. En Tiferno Tiberino, de la Umbría, beata Margarita, virgen de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, que, ciega de nacimiento, deforme y abandonada, siempre confió, sin embargo, en el nombre de Jesús (1320).
10*. En Rochester, en Inglaterra, beatos Francisco Dickenson y Milón Gerard, presbíteros y mártires, que, tras haberse formado en el Colegio de Reims de los Ingleses, regresaron a su patria para ejercer clandestinamente el ministerio sacerdotal, a causa de lo cual, durante el reinando Isabel I ambos fueron condenados a la horca y después descuartizados (1590).
11*. En York, también en Inglaterra, beatos Juan Lockwood y Eduardo Catherick, presbíteros y mártires en tiempo del rey Carlos I. El primero, de ochenta y siete años, que ya había sido condenado dos veces a la pena capital por ser sacerdote, quiso preceder en el patíbulo a su compañero más joven, que iba algo angustiado ante la muerte, para animarle al glorioso martirio (1642).
12*. En la isla de La Reunion, en el Océano Índico, beato Scubilión (Juan Bernardo), religioso del Instituto de las Escuelas Cristianas, el cual enseñó incansablemente a los niños y ofreció ayuda a los pobres y esperanza a los esclavos (1867).
13*. En la aldea de Totoclán, en la región de Guadalajara, en México, san Saba Reyes, presbítero y mártir, que, por Cristo Sacerdote y Rey del Universo, fue ejecutado durante la persecución mexicana (1927).