martes, 7 de marzo de 2017

Martes 11 abril 2017, Martes Santo, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

TÍTULO II. DE LA LITURGIA DE LAS HORAS (Cann. 1173 – 1175)

1173
La Iglesia, ejerciendo la función sacerdotal de Cristo, celebra la liturgia de las horas, por la que oyendo a Dios que habla a su pueblo y recordando el misterio de la salvación, le alaba sin cesar con el canto y la oración al mismo tiempo que ruega por la salvación de todo el mundo.

1174 § 1. La obligación de celebrar la liturgia de las horas, vincula a los clérigos según la norma del c. 276 § 2, 3; y a los miembros de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, conforme a sus constituciones.

§ 2. Se invita encarecidamente también a los demás fieles a que, según las circunstancias, participen en la liturgia de las horas, puesto que es acción de la Iglesia.

1175 Al celebrar la liturgia de las horas, se ha de procurar observar el curso natural de cada hora en la medida de lo posible.

TÍTULO III. DE LAS EXEQUIAS ECLESIÁSTICAS (Cann. 1176 – 1785)

1176
§ 1. Los fieles difuntos han de tener exequias eclesiásticas conforme al derecho.

§ 2. Las exequias eclesiásticas, con las que la Iglesia obtiene para los difuntos la ayuda espiritual y honra sus cuerpos, y a la vez proporciona a los vivos el consuelo de la esperanza, se han de celebrar según las leyes litúrgicas.

§ 3. La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohibe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana.

CALENDARIO

11 MARTES SANTO, feria


Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
- Is 49, 1-6. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
- Sal 70. R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
- Jn 13, 21-33. 36-38. Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 12 de abril, pág. 251.

TEXTOS MISA

MARTES SANTO FERIA III HEBDOMADAE SANCTAE
Antífona de entrada Cf. Sal 26, 12
No me entregues, Señor, a la saña de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, que respiran violencia.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 26, 12
Ne tradíderis me, Dómine, in ánimas persequéntium me: quóniam insurrexérunt in me testes iníqui, et mentíta est iníquitas sibi.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar de tal modo en las celebraciones de la pasión del Señor,
que merezcamos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, da nobis ita domínicae passiónis sacraménta perágere, ut indulgéntiam percípere mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes Santo (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 49, 1-6
Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra

Lectura del libro de Isaías.

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos:
El Señor me llamó desde el vientre materno,
de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba
y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel,
por medio de ti me glorificaré».
Y yo pensaba: «En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas».
En realidad el Señor defendía mi causa,
mi recompensa la custodiaba Dios.
Y ahora dice el Señor,
el que me formó desde el vientre como siervo suyo,
para que le devolviese a Jacob,
para que le reuniera a Israel;
he sido glorificado a los ojos de Dios.
Y mi Dios era mi fuerza:
«Es poco que seas mi siervo
para restablecer las tribus de Jacob
y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
Te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 70. 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17 (R.: cf. 15ab)
R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiábit salutáre tuum, Dómine.

V. A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiábit salutáre tuum, Dómine.

V. Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiábit salutáre tuum, Dómine.

V. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiábit salutáre tuum, Dómine.

V. Mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiábit salutáre tuum, Dómine.

Versículo antes del Evangelio
Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza. Ave, Rex noster, Patri obóediens: ductus es ad crucifigéndum, ut agnus mansuétus ad occisiónem.

EVANGELIO Jn 13, 21-33. 36-38
Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:
«Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Cuando salió, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:
“Donde yo voy no podéis venir vosotros”».
Simón Pedro le dijo:
«Señor, ¿adónde vas?».
Jesús le respondió:
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
Pedro replicó:
«Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti». Jesús le contestó:
«¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 2.
En la hora del lavatorio de los pies, en la atmósfera de la despedida que caracteriza la situación, Pedro pregunta abiertamente al Maestro: «Señor, ¿adónde vas?». Y, una vez más, recibe una respuesta cifrada: «A donde yo voy, no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde» (Jn 13, 36). Pedro entiende que Jesús habla de su muerte inminente e intenta subrayar su fidelidad radical hasta la muerte con su pregunta: «Por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti» (Jn 13, 37). De hecho, después, en el Monte de los Olivos, decidido a poner en práctica su propósito, se comprometerá desenvainando la espada. Pero tiene que aprender que el martirio tampoco es un acto heroico, sino un don gratuito de la disponibilidad para sufrir por Jesús. Tiene que olvidarse de la heroicidad de sus propias acciones y aprender la humildad del discípulo. Su voluntad de llegar a las manos en la reyerta, su heroísmo, termina en su renegar de Jesús. Para lograr un puesto cercano al fuego en el patio del palacio del sumo sacerdote, y obtener posiblemente información de las últimas novedades sobre lo que ocurría con Jesús, dice que no lo conoce. Su heroísmo se ha derrumbado en una mezquina forma de táctica. Tiene que aprender a esperar su hora; tiene que aprender la espera, la perseverancia. Tiene que aprender el camino del seguimiento, para ser llevado después, a su hora, donde él no quiere (cf. Jn 21, 18), y recibir la gracia del martirio.

Oración de los fieles
138. Cristo colgado en la cruz intercede por todos los hombres. Es el mediador entre el cielo y la tierra. Reconcilia a todos los hombres con Dios. Unidos a él, oremos.
- Por la Iglesia de Dios: para que se disponga a celebrar el misterio pascual siguiendo fielmente los pasos de Jesús. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que llegue a ellos el anuncio de la redención consumada en el árbol de la cruz. Roguemos al Señor.
- Por aquellos miembros de la humanidad que sufren: para que su dolor no sea inútil y puedan alcanzar la plena salvación. Roguemos al Señor.
- Por los aquí reunidos: para que nuestro arrepentimiento y penitencia sean camino de gracia y salvación. Roguemos al Señor.
Dios Padre nuestro, que te apiadas de la humanidad hasta entregar a tu propio Hijo a la muerte, acude en nuestra ayuda para que lo que te pedimos sea realidad en todos lo hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con bondad las ofrendas de esta familia tuya a la que haces partícipe de tus dones santos, y concédele llegar a poseerlos plenamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias famíliae tuae, quaesumus, Dómine, placátus inténde, et, quam sacris munéribus facis esse partícipem, tríbuas ad eórum plenitúdinem perveníre. Per Christum.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SENOR
La victoria de la Pasión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan los días de su pasión salvadora y de su resurrección gloriosa; en ellos se actualiza su triunfo sobre la soberbia del antiguo enemigo y celebramos el misterio de nuestra redención.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociamos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE PASSIONE DOMINI
De victoria Passionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius salutíferae passiónis et gloriósae resurrectiónis dies appropinquáre noscúntur, quibus et de antíqui hostis supérbia triumphátur, et nostrae redemptiónis recólitur sacraméntum. Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium.
Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Cf. Rom 8, 32
Dios no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.
Antiphona ad communionem Rm 8, 32
Próprio Fílio suo non pepércit Deus, sed pro nobis ómnibus trádidit illum.
Oración después de la comunión
Saciados con el don de la salvación, invocamos, Señor, tu misericordia, para que este sacramento, con el que quisiste que fuésemos alimentados en nuestra vida temporal, nos haga participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Satiáti múnere salutári, tuam, Dómine, misericórdiam deprecámur, ut hoc eódem sacraménto, quo nos voluísti temporáliter vegetári, perpétuae vitae fácias esse partícipes. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Que tu misericordia, oh, Dios, limpie al pueblo fiel del engaño del viejo pecado
y le haga capaz de la novedad de una vida santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Tua misericórdia, Deus, pópulum tibi súbditum et ab omni subreptióne vetustátis expúrget, et capácem sanctae novitátis effíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 12 de abril

1. En Fermo, del Piceno, en Italia, santas Visia y Sofía, vírgenes y mártires (s. inc.).
2. En Roma, en el cementerio de Calepodio, en el tercer miliario de la vía Aurelia, sepultura del papa san Julio I, quien, frente a los ataques de los arrianos, custodió valientemente la fe del Concilio de Nicea, defendió a san Atanasio, perseguido y exiliado, y reunió el Concilio de Sardica (352).
3. En Verona, del territorio de Venecia, san Zenón, obispo, que con su trabajo y predicación llevó a la ciudad hasta el bautismo de Cristo (c. 372).
4. En Capadocia, san Sabas Godo, mártir, que durante la persecución contra los cristianos bajo Atanarico, rey de los godos, por haber rechazado tres días después de la celebración de la Pascua los alimentos inmolados a los ídolos, tras crueles tormentos fue arrojado a un río (372).
5. Cerca de Gap, en la provincia de la Galia, san Constantino, obispo (517).
6. En Pavía, de Lombardía, san Damián, obispo, cuya carta sobre la recta fe, referente a la voluntad y al obrar de Cristo, fue leída en el Tercer Concilio de Constantinopla (697).
7*. En Pario, del Helesponto, san Basilio, obispo, que, por defender el culto de las sagradas imágenes, padeció azotes, cadenas y exilio (735).
8*. En la región de Calais, en la Galia, san Erkembodone, abad de Sithiu y, a la vez, obispo de Thérouanne (742).
9*. En el monasterio de Cava, en la Campania, san Alferio, fundador y primer abad, quien, después de ser consejero de Guaimario, duque de Salerno, se hizo discípulo de san Odilón en Cluny y se distinguió en la observancia de la vida monástica (1050).
10*. En el monasterio de Belem, cerca de Lisboa, en Portugal, beato Lorenzo, presbítero de la Orden de San Jerónimo, cenobio al que acudían muchísimos penitentes, atraídos por su eximia piedad (s. XIV).
11. En la ciudad de Los Andes, en Chile, santa Teresa de Jesús (Juana) Fernández Solar, virgen, que, siendo novicia en la Orden de Carmelitas Descalzas, consagró, como ella misma decía, su vida a Dios por el mundo pecador, muriendo de tifus a los veinte años de edad (1920).
12. En Nápoles, en Italia, san José Moscati, médico, entregado totalmente a la cotidiana e incansable asistencia a los enfermos sin reclamar a los pobres paga alguna, y, atendiendo a los cuerpos, curaba a la vez las almas con gran amor (1927).
13. En la aldea de San José, del territorio Chilpancingo, en México, san David Uribe, presbítero y mártir, que en tiempo de persecución contra la Iglesia, por Cristo Rey padeció el martirio (1927).