lunes, 6 de marzo de 2017

Lunes 10 abril, 2017, Lunes Santo, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

PARTE II. DE LOS DEMÁS ACTOS DEL CULTO DIVINO

TÍTULO I. DE LOS SACRAMENTALES (Cann. 1166 – 1172)

1166
Los sacramentales son signos sagrados, por los que, a imitación en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen por intercesión de la Iglesia unos efectos principalmente espirituales.

1167 § 1. Sólo la Sede Apostólica puede establecer nuevos sacramentales, interpretar auténticamente los que existen y suprimir o modificar alguno de ellos.

§ 2. En la confección o administración de los sacramentales, deben observarse diligentemente los ritos y fórmulas aprobados por la autoridad de la Iglesia.

1168 Es ministro de los sacramentales el clérigo provisto de la debida potestad; pero, según lo establecido en los libros litúrgicos y a juicio del Ordinario, algunos sacramentales pueden ser administrados también por laicos que posean las debidas cualidades.

1169 § 1. Pueden realizar válidamente consagraciones y dedicaciones quienes gozan del carácter episcopal, y también aquellos presbíteros a los que se les permite por el derecho o por concesión legítima.

§ 2. Cualquier presbítero puede impartir bendiciones, exceptuadas aquellas que se reservan al Romano Pontífice o a los Obispos.

§ 3. El diácono sólo puede impartir aquellas bendiciones que se le permiten expresamente en el derecho.

1170 Las bendiciones se han de impartir en primer lugar a los católicos, pero pueden darse también a los catecúmenos e incluso a los no católicos, a no ser que obste una prohibición de la Iglesia.

1171 Se han de tratar con reverencia las cosas sagradas destinadas al culto mediante dedicación o bendición, y no deben emplearse para un uso profano o impropio, aunque pertenezcan a particulares.

1172 § 1. Sin licencia peculiar y expresa del Ordinario del lugar, nadie puede realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos.

§ 2. El Ordinario del lugar concederá esta licencia solamente a un presbítero piadoso, docto, prudente y con integridad de vida.

CALENDARIO

10 LUNES SANTO, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II de la Pasión del Señor.
LECC.: vol. II.
- Is 42, 1-7. No gritará, no voceará por las calles.
- Sal 26. R. El Señor es mi luz y mi salvación.
- Jn 12, 1-11. Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 11 de abril, pág. 249.
CALENDARIOS: Canarias: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Cases Andreu, obispo (1994).

TEXTOS MISA

LUNES SANTO FERIA II HEBDOMADAE SANCTAE
Antífona de entrada Sal 34, 1-2; Sal 139, 8
Pelea, Señor, contra los que atacan, guerrea contra los que me hacen guerra; empuña el escudo y la adarga, levántate y ven en mi auxilio, Señor Dios, mi fuerte salvador.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 34, 1-2 Ps 139, 8
Iúdica, Dómine, nocéntes me, expúgna impugnántes me: apprehénde arma et scutum, et exsúrge in adiutórium meum, Dómine, virtus salútis meae.
Oración colecta
Concédenos, Dios todopoderoso, que, quienes desfallecemos a causa de nuestra debilidad, encontremos aliento en la pasión de tu Hijo unigénito. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui ex nostra infirmitáte defícimus, intercedénte Unigéniti Fílii tui passióne, respirémus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes Santo (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 42, 1-7
No gritará, no voceará por las calles

Lectura del libro de Isaías.

Mirad a mi siervo,
a quien sostengo;
mi elegido,
en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Esto dice el Señor, Dios,
que crea y despliega los cielos,
consolidó la tierra con su vegetación,
da el respiro al pueblo que la habita
y el aliento a quienes caminan por ella:
«Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 26, 1bcde. 2. 3. 13-14 (R.: 1b)
R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mí vida,
¿quién me hará temblar? R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen. R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

Versículo antes del Evangelio
Salve, Rey nuestro, solo tú te has compadecido de nuestros errores. Ave, Rex noster: tu solus nostros es miserátus errores.

EVANGELIO Jn 12, 1-11
Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura 

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II, Enc. Ecclesia de Eucharistia 48
Como la mujer de la unción en Betania, la Iglesia no ha tenido miedo de "derrochar", dedicando sus mejores recursos para expresar su reverente asombro ante el don inconmensurable de la Eucaristía. No menos que aquellos primeros discípulos encargados de preparar la "sala grande", la Iglesia se ha sentido impulsada a lo largo de los siglos y en las diversas culturas a celebrar la Eucaristía en un contexto digno de tan gran Misterio. La liturgia cristiana ha nacido en continuidad con las palabras y gestos de Jesús y desarrollando la herencia ritual del judaísmo. Y, en efecto, nada será bastante para expresar de modo adecuado la acogida del don de sí mismo que el Esposo divino hace continuamente a la Iglesia Esposa, poniendo al alcance de todas las generaciones de creyentes el Sacrificio ofrecido una vez por todas sobre la Cruz, y haciéndose alimento para todos los fieles. 

Oración de los fieles
137. Oremos, hermanos, y supliquemos la clemencia de Dios todopoderoso, para que nos conceda cuanto pedimos con fe.
- Para que el Redentor del mundo, que se entregó a la muerte por su grey, libre a la Iglesia de todo mal. Roguemos al Señor.
- Para que el Redentor del mundo, que oró con lágrimas en la cruz, interceda ante el Padre por todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que el Redentor del mundo, que tuvo tanta angustia y tristeza, socorra a los que sufren, les dé paciencia en la tribulación y alivie sus dolores. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, sus siervos, que recordamos con veneración su cruz, nos reanime con la fuerza de su resurrección. Roguemos al Señor.
Que lleguen a tu presencia, Dios eterno, las súplicas de los que te invocan, para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con bondad los santos misterios que estamos celebrando y, ya que tu amor providente los instituyó para librarnos de nuestra condena, haz que fructifiquen para la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice, Dómine, propítius sacra mystéria quae gérimus, et, quod ad nostra evacuánda praeiudícia miséricors praevidísti, vitam nobis tríbue fructificáre perpétuam. Per Christum.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La victoria de la Pasión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan los días de su pasión salvadora y de su resurrección gloriosa; en ellos se actualiza su triunfo sobre la soberbia del antiguo enemigo y celebramos el misterio de nuestra redención.
Por él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociamos a sus voces cantando con ellos tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE PASSIONE DOMINI
De victoria Passionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius salutíferae passiónis et gloriósae resurrectiónis dies appropinquáre noscúntur, quibus et de antíqui hostis supérbia triumphátur, et nostrae redemptiónis recólitur sacraméntum. Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium.
Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Sal 101, 3
No me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 101, 3
Non avértas fáciem tuam a me; in quacúmque die tríbulor, inclína ad me aurem tuam; in quacúmque die invocávero te, velóciter exáudi me.
Oración después de la comunión
Visita, Señor, a tu pueblo, y guarda los corazones de quienes se consagran a tus misterios con amor solícito, para que conserven, bajo tu protección, los medios de la salvación eterna que han recibido de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Vísita, quaesumus, Dómine, plebem tuam, et corda sacris dicáta mystériis pietáte tuére pervígili, ut remédia salútis aetérnae, quae te miseránte pércipit, te protegénte custódiat. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Defiende, Señor, a los sencillos y protege continuamente a los que confían en tu misericordia, para que, al disponerse a celebrar las fiestas de Pascua, tengan en cuenta no solo la penitencia corporal, sino, lo que es más importante, la pureza interior. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Defénsio tua, Dómine, quaesumus, adsit humílibus, et iúgiter prótegat in tua misericórdia confidéntes, ut, ad festa paschália celebránda, non solum observántiam corporálem, sed, quod est pótius, hábeant méntium puritátem. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de abril
M
emoria de san Estanislao, obispo y mártir, que, entre las dificultades de su época, fue constante defensor de la humanidad y de las costumbres cristianas, rigió como buen pastor la iglesia de Cracovia, ayudó a los pobres, visitó cada año a sus clérigos y, finalmente, mientras celebraba los divinos misterios, fue muerto por orden de Boleslao, rey de Polonia, al que había reprendido (1079).
2. En Pérgamo, en Asia, conmemoración de san Antipas, testigo fiel, como dice san Juan en el Apocalipsis, que fue martirizado por el nombre de Jesús (s. I) .
3. Conmemoración de san Felipe, obispo de Gortina, en la isla de Creta, que en tiempo de los emperadores Marco Antonio Vero y Lucio Aurelio Cómodo, tuteló enérgicamente la Iglesia que se le había encomendado frente a la violencia de los paganos y las insidias de los herejes (c. 180).
4. En Salona, en Dalmacia, san Domnión, obispo y mártir, que fue martirizado, según la tradición, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano (299).
5. Cerca de Gaza, en Palestina, san Barsanufio, anacoreta, quien, de origen egipcio, dotado de gracias de contemplación, fue también eximio por la integridad de su vida (540).
6. En Spoleto, en la Umbría, san Isaac, monje, oriundo de las regiones de Siria y fundador del monasterio de Monte Luco, cuyas virtudes conmemora el papa san Gregorio I Magno (c. 550).
7*. En Calabria, beato Lanuino, compañero y sucesor de san Bruno, que se distinguió como intérprete del espíritu del fundador, para establecer los monasterios de la Orden Cartujana (1119).
8*. En Coimbra, en Portugal, beata Sancha, virgen, que, siendo hija del rey Sancho I, fundó el monasterio de Cellis, de monjas cistercienses, y en él abrazó la vida regular (1229).
9*. En Cúneo, del Piamonte, beato Ángel de Clavasio (Antonio) Carletti, presbítero, de la Orden de Hermanos Menores, insigne en la doctrina, la prudencia y caridad (1495).
10*. En Londres, en Inglaterra, beato Jorge Gervase, presbítero de la Orden de San Benito y mártir, alumno del Colegio de Douai de los Ingleses, que en tiempo del rey Jacobo I, mientras ejercía su ministerio pastoral, fue detenido dos veces en su patria, confesando con constancia su fe católica hasta ser ahorcado (1608).
11. En Luca, en Italia, santa Gema Galgani, virgen, la cual, insigne por la contemplación de la Pasión y por los dolores soportados con paciencia, a la edad de veinte años consumó su angélica vida el día de Sábado Santo (1905).
12*. En la misma ciudad, beata Elena Guerra, virgen, que instituyó la Congregación de las Oblatas del Espíritu Santo, para la enseñanza de las niñas, y dio sabios avisos a los cristianos acerca de la cooperación del Espíritu Santo en la economía de la salvación (1914).
13*. En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Semproniano Ducki, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que durante la guerra, por fidelidad a Cristo, fue apresado y culminó el martirio en medio de torturas (1942).