jueves, 30 de marzo de 2017

Jueves 4 mayo 2017, Jueves de la III semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
CONCIERTOS EN LAS IGLESIAS (5 de noviembre de 1987).

Importancia de la música sagrada

6.
La música sagrada, ya sea vocal, ya sea instrumental, merece una valoración positiva. Se entiende por música sagrada «aquella que, compuesta en vista de la celebración del culto divino, aparece dotada de santidad y bondad de formas» (MS, n. 4 a). La Iglesia la considera como «un patrimonio de inestimable valor que sobresale entre las demás expresiones artísticas, le reconoce una «función ministerial.., en el servicio divino» (cf. SC, n. 112); recomienda que se «conserve y se cultive con sumo cuidado tesoro de la música sacra» (cf. SC, n. 114).

Cuando la interpretación de la música sagrada tiene lugar durante una celebración, será necesario que se adapte al ritmo y a las modalidades de la misma. Esta norma obliga, no pocas veces, a limitar la utilización de obras concebidas en una época en la cual la participación activa de los fieles no era presentada como fuente del auténtico espíritu cristiano (cf. SC, n. 14; Pío X, «Tra le sollecitudini»).

Este cambio en la interpretación de las obras musicales es análogo al que se ha realizado para adaptar otras creaciones artísticas en campo litúrgico, siempre por razón de la celebración misma: por ejemplo, los presbiterios han sido reestructurados con la sede presidencial, el ambón, el altar «versus populum». Estas medidas no significan desprecio hacia el pasado: son, por el contrario, disposiciones dictadas por una finalidad mucho más importante, como es la participación de la asamblea. La eventual limitación que puede resultar en la utilización de dichas composiciones, puede compensarse con una presentación íntegra de las mismas, fuera de las celebraciones, en forma de conciertos de música sagrada.

CALENDARIO

4 JUEVES DE LA III SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 8, 26-40. Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?
- Sal 65. R. Aclamad al Señor, tierra entera.
- Jn 6, 44-51. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 5 de mayo, pág. 293.
CALENDARIOS: Mínimos: San Francisco de Paula, ermitaño (S).
Brígidas: San Ricardo Reynolds, mártir (F).
Servitas: San Peregrín Laziosi, religioso (F).
Alcalá de Henáres, Almería, Getafe y Madrid: San José María Rubio, presbítero (MO). Jesuitas: (ML).
Ávila: San Atanasio, obispo y doctor (MO-trasladada).
Carmelitas y Carmelitas Descalzos: Beatos Ángel María Prat Hostench, Lucas de San José Tristany Pujol, presbíteros, y compañeros, mártires (MO).
Barbastro-Monzón: Beato Ceferino Jiménez, mártir (ML).
Cartujos: Beatos Juan, Agustín y Roberto, mártires (ML).
Dominicos: Beata Emilia Bilchieri, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la III Semana de Pascua. Feria quinta. Hebdómada III Paschae.
Antífona de entrada Cf. Ex 15, 1-2Cantemos al Señor; gloriosa es su victoria. Mi fuerza y mi alabanza es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya. Antiphona ad introitum Cf. Ex 15, 1-2
Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est. Fortitúdo mea et laus mea Dóminus, et factus est mihi in salútem, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, concédenos experimentar más de cerca tu amor, que, por tu bondad, hemos conocido con mayor profundidad en estos días de Pascua, y afianza en el testimonio de la verdad a quienes has librado de las tinieblas del error. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, propénsius his diébus tuam pietátem consequámur, quibus eam plénius te largiénte cognóvimus, ut, quos ab erróris calígine liberásti, veritátis tuae fírmius inhaerére fácias documéntis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la III semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 8, 26-40
Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?». Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.: 1b)
R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.
O bien: Aleluya.

V. Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

V. Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

V. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

Aleluya Jn 6, 51
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo – dice el Señor–; el que coma de este pan vivirá para siempre. R. Ego sum panis vivus, qui de caelo descéndi, dicit Dóminus; si quis manducáverit ex hoc pane, vivet in aetérnum.

EVANGELIO Jn 6, 44-51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”.
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo:
el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Encíclica Mysterium fidei 6.
Realizada la transubstanciación, las especies de pan y de vino adquieren sin duda un nuevo significado y un nuevo fin, puesto que ya no son el pan ordinario y la ordinaria bebida, sino el signo de una cosa sagrada, signo de un alimento espiritual; pero adquieren un nuevo significado y un nuevo fin en cuanto contienen una 'realidad', que con razón denominamos ontológica. 
Porque bajo dichas especies ya no existe lo que había antes, sino una cosa completamente diversa; y esto no únicamente por el juicio de fe de la Iglesia, sino por la realidad objetiva, puesto que convertida la substancia o naturaleza del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, no queda ya nada del pan y del vino, sino las solas especies: bajo ellas Cristo todo entero está presente en su 'realidad' física, aun corporalmente, aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar.
Por ello los Padres tuvieron gran cuidado de advertir a los fieles que al considerar este augustísimo Sacramento, confiaran no en los sentidos que se fijan en las propiedades del pan y del vino, sino en las palabras de Cristo, que tienen tal fuerza que cambian, transforman, transelementan el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre; porque, como más de una vez lo afirman los mismos Padres, el poder que realiza esto es la misma fuerza de Dios omnipotente que al principio del tiempo creó el universo de la nada.

Oración de los fieles
180. Apoyados en Cristo resucitado, fundamento de nuestra fe para dirigirnos la Padre, presentemos nuestra oración.
- Para que toda la Iglesia sea portadora, con sus obras y su doctrina, de la verdad de Cristo resucitado. Roguemos al Señor.
- Para que los gobernantes de las naciones sepan orientarlas por caminos de paz y de justicia, buscando siempre lo que conduce verdaderamente al bien completo de los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que el misterio de Cristo muerto resucitado ilumine y transforme nuestro mundo angustiado por el odio, la duda y la muerte. Roguemos al Señor.
- Para que los enfermos, los impedidos y cuantos sufren sientan la ayuda y el consuelo del Espíritu de Jesús. Roguemos al Señor.
- Para que todos los aquí reunidos vivamos la realidad de la Pascua, renovados por la gracia del Señor resucitado, y llevemos a todos nuestros hermanos el amor y la paz. Roguemos al Señor.
Padre de misericordia, que tanto amaste al mundo que le diste a tu Hijo; renuévanos por su misterio de muerte y resurrección y concédenos lo que hemos pedido llenos de confianza. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema divinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concédenos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos, per huius sacrifícii veneránda commércia, uníus summaeque divinitátis partícipes effecísti, praesta, quaesumus, ut, sicut tuam cognóvimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL III
Cristo vivo e intercesor perpetuo en favor nuestro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, intercediendo continuamente ante ti; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión 2 Cor 5, 15
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya.
Antiphona ad communionem 2 Co 5, 15
Pro ómnibus mórtuus est Christus, ut et qui vivunt iam non sibi vivant, sed ei qui pro ipsis mórtuus est et resurréxit, allelúia.
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de mayo

1. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Joviniano, lector y mártir (s. III).
2. En Alejandría, en Egipto, san Eutimio, diácono y mártir (c. 305).
3. Conmemoración de san Máximo, obispo de Jerusalén, el cual fue condenado por el césar Maximino Daya a trabajos forzados en las minas, después de que le hubieran arrancado un ojo y quemado un pie con un hierro candente. Alcanzada la libertad, pudo marchar de allí y fue nombrado obispo de la Iglesia de Jerusalén, en donde, con el prestigio de su gloriosa confesión, descansó en paz (c. 350).
4*. En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Britón, obispo, quien defendió a su grey de los errores de Prisciliano, pero tratando en vano de detener, juntamente con san Ambrosio, obispo de Milán, y san Martín, obispo de Tours, la violencia de los que reclamaban la ejecución de Prisciliano y de sus seguidores (386).
5. En Arlés, de la Provenza, san Hilario, obispo, que, después de llevar vida eremítica en Lérins, fue promovido, bien a su pesar, al episcopado, desde donde, trabajando con sus propias manos, vistiendo una sola túnica tanto en verano como en invierno, y caminando a pie, manifestó a todos su amor a la pobreza. Entregado a la oración, a los ayunos y a las vigilias, y perseverando en una predicación continua, mostró la misericordia de Dios a los pecadores, acogió a los huérfanos y no dudó en destinar para la redención de los cautivos todos los objetos de plata que se conservaban en la basílica de la ciudad (449).
6. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Nicecio, obispo (s. V).
7. En Milán, de la Liguria, san Geroncio, obispo (c. 472).
8*. En Marchiennes, en la Galia Bélgica, san Mauronto, abad y diácono, quien fue discípulo de san Amando (702).
9. En Limoges, en Aquitania, san Sacerdote, obispo, que fue monje y abad, y más tarde obispo, pero al final de su vida quiso de nuevo volver a la vida monástica (s. VIII).
10. En Hildesheim, de Sajonia, en Alemania, san Gotardo, obispo, que, siendo abad del monasterio de Niederaltaich, visitó y renovó varios monasterios, y al morir san Bernwardo le sucedió en la sede episcopal, promoviendo la vida cristiana de su Iglesia, la disciplina regular del clero y abriendo escuelas (1038).
11*. En Calabria, san León, eremita, que, entregado a la oración y a las obras de beneficencia en favor de los pobres, murió en el monasterio de Africo, cerca de la ciudad Reggio, que él mismo había fundado (c. s. XIII).
12*. En Vençay, cerca de Tours, en Francia, san Avertino, diácono, que acompañó a santo Tomás Becket al destierro, y a la muerte de éste volvió a dicho lugar, viviendo como ermitaño (1189).
13. En Licata, de Sicilia, en Italia, santo Ángel, presbítero, carmelita y mártir (1225).
14*. En Recanati, en la región del Piceno, en Italia, beato Bienvenido Mareni, religioso de la Orden de los Hermanos Menores (1289).
15*. En Nápoles, de la Campania, beato Nuncio Sulpricio, el cual, después de haber quedado huérfano, con una pierna infectada por la caries y con su cuerpo exhausto soportó todos sus sufrimientos con ánimo sereno y alegre, dispuesto siempre a ayudar a todos, y pobre entre los pobres, consoló en gran manera a los demás enfermos y alivió sus miserias (1836).
16*. En Somasca, cerca de Bérgamo, en Italia, beata Catalina Cittadini, virgen, la cual, privada de sus padres desde la más tierna edad, llegó a ser una paciente y competente maestra, cuidando con esmero una institución dedicada a la educación cristiana de niñas pobres, y con esta misma finalidad, fundó el Instituto de las Hermanas Ursulinas de Somasca. (1857)
17*. En Dresde, en Alemania, beato Gregorio Frackowiak, religioso de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, quien, encarcelado durante la guerra, después de sufrir por Cristo fue degollado por los enemigos de la fe (1943).