jueves, 9 de febrero de 2017

Jueves 16 marzo 2017, Jueves de la II semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

1047
§ 1. Se reserva exclusivamente a la Sede Apostólica la dispensa de todas las irregularidades si el hecho en que se basan hubiera sido llevado al fuero judicial.

§ 2. También se le reserva la dispensa de las siguientes irregularidades e impedimentos para recibir las órdenes:

1 de la irregularidad por delitos públicos a los que se refiere el c. 1041, 2 y 3;

2 de la irregularidad por delito tanto público como oculto, al que se refiere el c.1041, 4;

3 del impedimento indicado en el c. 1042, 1.

§ 3. También se reserva a la Sede Apostólica la dispensa de las irregularidades para el ejercicio del orden recibido, de las que se trata en el c. 1041, 3, sólo en los casos públicos, y en el 4 del mismo canon, también en los casos ocultos.

§ 4. El Ordinario puede dispensar de las irregularidades e impedimentos no reservados a la Santa Sede.

1048 En los casos ocultos más urgentes, si no se puede acudir al Ordinario, o a la Penitenciaría cuando se trate de las irregularidades indicadas en el c. 1041, 3 y 4, y hay peligro de grave daño o de infamia, puede ejercer un orden quien está impedido por alguna irregularidad para ejercerlo, quedando sin embargo en pie la obligación de recurrir cuanto antes al Ordinario o a la Penitenciaría, sin indicar el nombre y por medio de un confesor.

1049 § 1. En las preces para obtener la dispensa de las irregularidades e impedimentos se han de indicar todas las irregularidades y todos los impedimentos; sin embargo, la dispensa general vale también para lo que no se haya manifestado de buena fe, exceptuadas las irregularidades de las que se trata en el c. 1041, 4 y aquellas otras que hubieran sido llevadas al fuero judicial, pero no para lo que se haya ocultado de mala fe.

§ 2. Si se trata de irregularidad por homicidio voluntario o por aborto procurado, para la validez de la dispensa se ha de hacer constar también el número de delitos.

§ 3. La dispensa general de irregularidades e impedimentos para recibir las órdenes vale respecto a todos los órdenes.

CALENDARIO

16 JUEVES DE LA II SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. II.
La Cuaresma: Confiar en los verdaderos valores.
- Jer 17, 5-10. Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.
- Sal 1. R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
- Lc 16, 19-31. Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de marzo, pág. 209.
CALENDARIOS: Asidonia-Jerez: Aniversario de la muerte de Mons. Rafael Bellido Caro, obispo, emérito (2004).

TEXTOS MISA

Jueves de la II Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdomada II Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 138, 23-24
Oh, Dios, ponme a prueba y conoce mis sentimientos; mira si mi camino se desvía y guíame por el camino eterno.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 138, 23-24
Proba me, Deus, et cognósce sémitas meas; vide si via iniquitátis in me est, et deduc me in via aetérna.
Oración colecta
Oh, Dios, que amas y devuelves la inocencia, atrae hacia ti los corazones de tus siervos para que, llenos del fervor de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y eficaces en las obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, innocéntiae restitútor et amátor, dírige ad te tuórum corda servórum, ut, Spíritus tui fervóre concépto, et in fide inveniántur stábiles, et in ópere efficáces. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la II semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Jer 17, 5-10
Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

Lectura del libro de Jeremías.

Esto dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: Sal 39, 5ab)
R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

Versículo antes del Evangelio Cf. Lc 8, 15
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Beáti qui in corde bono et óptimo verbum Dei rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.

EVANGELIO Lc 16, 19-31
Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1021 La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10). El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero también asegura reiteradamente la existencia de la retribución inmediata después de la muerte de cada uno con consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro (cf. Lc 16, 22) y la palabra de Cristo en la Cruz al buen ladrón (cf. Lc 23, 43), así como otros textos del Nuevo Testamento (cf. 2 Co 5, 8; Flp 1, 23; Hb 9, 27; Hb 12, 23) hablan de un último destino del alma (cf. Mt 16, 26) que puede ser diferente para unos y para otros.

Oración de los fieles
95. Porque sabemos que Dios está atento a nuestras necesidades, incluso antes de que nosotros se las expongamos, tenemos la confianza en él depositada al hacer nuestra oración.
- Para que la Iglesia sea signo y palabra de liberación en el mundo. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor se acuerde de su pueblo: a los indiferentes les haga sentir hambre de su vida; a los que no creen les trace el camino que conduce a él; reavive la sed de su presencia divina para los tibios; y a todos nos dé el gozo de experimentar en nuestra vida los efectos de su amor. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor se acuerde de los enfermos: pacifique su rebeldía, les haga sentir la gracia de su presencia, la fe en su salvación. Roguemos al Señor.
- Para que nosotros sepamos reconocer nuestros pecados y nos pongamos en camino de conversión. Roguemos al Señor.
Acoge, Padre de bondad, nuestra plegaria. Ante ti nos presentamos llenos de necesidades y con ansias de salvación. Que tu Espíritu descienda sobre nosotros, para que su fuerza se manifieste en nuestra debilidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, por este sacrificio, nuestra observancia cuaresmal, para que las prácticas externas transformen nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praesénti sacrifício, quaesumus, Dómine, observántiam nostram sanctífica, ut, quod quadragesimális exercitátio profitétur extérius, intérius operétur efféctu. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA DE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Sal 118, 1
Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor.
Antiphona ad communionem Ps 118, 1
Beáti immaculáti in via, qui ámbulant in lege Dómini.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que el fruto de este sacrificio permanezca en nosotros y se manifieste siempre en nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Haec in nobis sacrifícia, Deus, et actióne permáneant, et operatióne firméntur. Per Christum.
Oración sobre el pueblo
Se puede añadir
ad libitum
Asiste, Señor, a tus siervos que imploran el auxilio de tu gracia, para que obtengan la defensa y la guía de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Adésto, Dómine, fámulis tuis, implorántibus grátiae tuae auxílium, ut protectiónis tuae munímen et régimen obtíneant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de marzo
S
an Patricio, obispo
, que, siendo joven, fue llevado cautivo desde Gran Bretaña a Irlanda, y después, recuperada la libertad, quiso ser contado entre los clérigos y regresar a la misma isla, donde, hecho obispo, anunció con vehemencia el Evangelio y organizó con firmeza la Iglesia, hasta que en la ciudad de Down se durmió en el Señor (461).
2. Conmemoración de muchos santos mártires en Alejandría, de Egipto, que en tiempo del emperador Teodosio, al crecer el número de los cristianos, los adoradores de Serapis apresaron a muchos de ellos, los cuales, por rechazar este culto, fueron muertos con gran crueldad (c. 392).
3. En Chalons, en Burgundia, de la Galia, san Agrícola, obispo, que durante casi diez lustros rigió esta Iglesia y la robusteció con varios concilios (580).
4. En Nivelles, en Brabante, santa Gertrudis, abadesa, la cual, nacida de muy preclara estirpe, recibió de san Amadeo el sagrado velo de las vírgenes, presidió sabiamente el monasterio construido por su madre y, asidua en la lectura de las Escrituras, consumió su vida con la austeridad de vigilias y ayunos (659).
5. En la isla de Chipre, san Pablo, monje, que fue quemado vivo por defender el culto de las santas imágenes (c. 770).
6*. En Modugno, cerca de Bari, en la Apulia, beato Conrado, que en Palestina llevó vida eremítica, habitando en una mísera cueva hasta la muerte (c. 1154).
7. En Olomuc, en Moravia, san Juan Sarkander, presbítero y mártir, que, siendo párroco de Holesov, por negarse revelar el secreto de confesión fue sometido al suplicio de la rueda y, arrojado a la cárcel cuando aún respiraba, falleció apenas un mes más tarde (1620).
8. En la región de los hurones, en Canadá, pasión de san Gabriel Lalemant, presbítero de la Compañía de Jesús, que con celo valeroso difundió la gloria de Dios en el mismo idioma de los pueblos de aquel lugar, antes de que él mismo fuese torturado por los idólatras. Su memoria se celebra, con la de sus compañeros, el día diecinueve de octubre (1649).
9*. En la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno, presbítero, que consagró su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y de las almas, y, para procurar mejor la gloria de Dios Padre en Cristo, fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de la Santísima Virgen María de la Merced (1905).