miércoles, 18 de enero de 2017

Miércoles 22 febrero 2017, Cátedra de san Pedro, fiesta.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

TÍTULO IV. DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA (Cann. 959 – 997)

959
En el sacramento de la penitencia, los fieles que confiesan sus pecados a un ministro legítimo, arrepentidos de ellos y con propósito de enmienda, obtienen de Dios el perdón de los pecados cometidos después del bautismo, mediante la absolución dada por el mismo ministro, y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron al pecar.

CAPÍTULO I. DE LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO

960
La confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el que un fiel consciente de que está en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia; sólo la imposibilidad física o moral excusa de esa confesión, en cuyo caso la reconciliación se puede tener también por otros medios.

961 § 1. No puede darse la absolución a varios penitentes a la vez sin previa confesión individual y con carácter general a no ser que:

1 amenace un peligro de muerte, y el sacerdote o los sacerdotes no tengan tiempo para oír la confesión de cada penitente;

2 haya una necesidad grave, es decir, cuando, teniendo en cuenta el número de penitentes, no hay bastantes confesores para oír debidamente la confesión de cada uno dentro de un tiempo razonable, de manera que los penitentes, sin culpa por su parte, se verían privados durante notable tiempo de la gracia sacramental o de la sagrada comunión; pero no se considera suficiente necesidad cuando no se puede disponer de confesores a causa sólo de una gran concurrencia de penitentes, como puede suceder en una gran fiesta o peregrinación.

§ 2. Corresponde al Obispo diocesano juzgar si se dan las condiciones requeridas a tenor del § 1, 2 , el cual, teniendo en cuenta los criterios acordados con los demás miembros de la Conferencia Episcopal, puede determinar los casos en los que se verifica esa necesidad.

CALENDARIO

22 MIÉRCOLES. CÁTEDRA DE SAN PEDRO, apóstol, fiesta


Fiesta de la cátedra de san Pedro, apóstol, a quien el Señor dijo: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». En el día en que los romanos acostumbraban a recordar a sus difuntos, se celebra la sede de aquel apóstol, cuyo sepulcro se conserva en el campo Vaticano, y que ha sido llamado a presidir en la caridad a toda la Iglesia (elog. Del martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. I Apóstoles. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV.
- 1 Pe 5, 1-4. Yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo.
- Sal 22. R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
- Mt 16, 13-19. Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 23 de febrero, pág. 176.
CALENDARIOS: Heraldos del Evangelio: (S).
Barbastro-Monzón: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ángel Pérez Pueyo, obispo (2015).
León: Aniversario de la muerte de Mons. Juan Ángel Belda Dardiñá, obispo, emérito (2010).
Madrid: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Carlos Osoro Sierra, arzobispo (1997).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de la Cátedra de San Pedro, apóstol, a quien el Señor dijo: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». En el día en que los romanos acostumbraban a recordar a sus difuntos, se celebra la sede de aquel apóstol, cuyo sepulcro se conserva en el campo Vaticano, y que ha sido llamado a presidir en la caridad a toda la Iglesia

22 de febrero
CÁTEDRA DE SAN PEDRO, APÓSTOL
Fiesta
Die 22 februarii
CATHEDRAE S. PETRI, APOSTOLI
Festum
Antífona de entrada Cf. Lc 22, 32
El Señor dice a Simón Pedro: «Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague, y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos».
Antiphona ad introitum Lc 22, 32
Dicit Dóminus Simóni Petro: Ego rogávi pro te, ut non defíciat fides tua, et tu aliquándo convérsus confírma fratres tuos.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso, no permitas que seamos sacudidos por ninguna perturbación quienes hemos sido afianzados sobre la roca de la confesión apostólica. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut nullis nos permíttas perturbatiónibus cóncuti, quos in apostólicae confessiónis petra solidásti. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de La Cátedra de San Pedro, apóstol, Fiesta (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA 1 Pe 5, 1-4
Yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos:
A los presbíteros entre vosotros, yo presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y participe de la gloria que se va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño.
Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona inmarcesible de la gloría.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 22, 1b-3a. 4. 5. 6 (R.: 1b)
R.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.

Aclamación antes del Evangelio Mt 16, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. R.
Tu es Petrus, et super hanc petram aedificábo Ecclésiam meam, et portae ínferi non praevalébunt advérsus eam.

EVANGELIO Mt 16, 13-19
Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron:
«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 24 agosto 2014
Jesús siente en su corazón una gran alegría, porque reconoce en Simón la mano del Padre, la acción del Espíritu Santo. Reconoce que Dios Padre dio a Simón una fe "fiable", sobre la cual Él, Jesús, podrá construir su Iglesia, es decir, su comunidad, con todos nosotros. Jesús tiene el propósito de dar vida a "su" Iglesia, un pueblo fundado ya no en la descendencia, sino en la fe, lo que quiere decir en la relación con Él mismo, una relación de amor y de confianza. Nuestra relación con Jesús construye la Iglesia. Y, por lo tanto, para iniciar su Iglesia Jesús necesita encontrar en los discípulos una fe sólida, una fe "fiable". Es esto lo que Él debe verificar en este punto del camino.
El Señor tiene en la mente la imagen de construir, la imagen de la comunidad como un edificio. He aquí por qué, cuando escucha la profesión de fe franca de Simón, lo llama "roca", y manifiesta la intención de construir su Iglesia sobre esta fe.

Oración de los fieles
316. La fiesta de la Cátedra del apóstol san Pedro, columna de la verdad en la Iglesia, contribuya a reforzar nuestra fe y nos mantenga unidos en la plegaria.
- Padre Santo, concede a tu Iglesia mantenerse unificada sobre la roca de Pedro y crecer hasta la plenitud de Cristo. Roguemos al Señor.
- Padre Santo, te pedimos por el papa N., sucesor de Pedro, que preside en el amor las Iglesias de oriente y de occidente. Roguemos al Señor.
- Padre Santo, haz que el magisterio del Supremo Pastor sea escuchado no sólo por los creyentes, sino también por todos los hombres de buena voluntad. Roguemos al Señor.
- Padre Santo, que el mundo encuentre en la Iglesia católica una llamada permanente al diálogo y a la reconciliación- Roguemos al Señor.
- Padre Santo, condúcenos siempre por el sendero justo, por el honor de tu nombre, guiados por el sucesor de Pedro. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, que has puesto la Cátedra del apóstol san Pedro como principio de unidad en la fe y la caridad; dígnate sostenerla siempre con el poder de tu Espíritu Santo, para que pastores y fieles encontremos en ella solidez y firmeza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta con bondad, Señor, las oraciones y ofrendas de tu Iglesia, para que llegue a la heredad eterna bajo el cuidado pastoral de san Pedro, cuyo magisterio sostiene la integridad de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ecclésiae tuae, quaesumus, Dómine, preces et hóstias benígnus admítte, ut, beáto Petro pastóre, ad aetérnam pervéniat hereditátem, quo docénte fídei tenet integritátem. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, pastores del pueblo de Dios.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tú, Pastor eterno, no abandonas nunca a tu rebaño, sino que por medio de los santos apóstoles lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guías a los mismos pastores a quienes tu Hijo estableció como enviados suyos.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE APOSTOLIS
De Apostolis pastoribus populi Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui gregem tuum, Pastor aetérne, non déseris, sed per beátos Apóstolos contínua protectióne custódis, ut iísdem rectóribus gubernétur, quos Fílii tui vicários eídem contulísti praeésse pastóres.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Mt 16, 16. 18
Simón Pedro dijo a Jesús: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Jesús le respondió: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
Antiphona ad communionem Cf. Mt 16, 16. 18
Dixit Petrus ad Iesum: Tu es Christus, Fílius Dei vivi. Respondit Iesus: Tu es Petrus, et super hanc petram aedificábo Ecclésiam meam.
Oración después de la comunión
Oh, Dios, que nos has alimentado con la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo al celebrar la festividad de san Pedro, apóstol, concédenos que este intercambio de redención sea para nosotros sacramento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui nos, beáti Petri apóstoli festivitátem celebrántes, Christi Córporis et Sánguinis communióne vegetásti, praesta, quaesumus, ut hoc redemptiónis commércium sit sacraméntum nobis unitátis et pacis. Per Christum.
Se puede usar la fórmula de bendición solemne. Apóstoles
El Dios que os ha edificado sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de san N., apóstol, os llene de sus bendiciones.
R. Amén.
Quien os ha enriquecido con la palabra y el ejemplo de los apóstoles os conceda su ayuda para que seáis testigos de la verdad ante el mundo.
R. Amén.
Para que así obtengáis la heredad del reino eterno, por la intercesión de los apóstoles, por cuya palabra os mantenéis firmes en la fe.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis.
De Apostolis
Deus, qui vos in apostólicis tríbuit consístere fundaméntis, benedícere vobis dignétur beáti Apóstoli N. méritis intercedéntibus gloriósis.
R. Amen.
Et apostólicis praesídiis vos pro cunctis fáciat testes veritátis, qui vos eórum munerári documéntis vóluit et exémplis.
R. Amen.
Ut eórum intercessióne ad aetérnae pátriae hereditátem perveníre possítis, per quorum doctrínam fídei firmitátem possidétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de febrero
M
emoria de san Policarpo, obispo y mártir, discípulo de san Juan y el último de los testigos de los tiempos apostólicos, que en tiempo de los emperadores Marco Antonino y Lucio Aurelio Cómodo, cuando contaba ya casi noventa años, fue quemado vivo en el anfiteatro de Esmirna, en Asia, en presencia del procónsul y del pueblo, mientras daba gracias a Dios Padre por haberle contado entre los mártires y dejado participar del cáliz de Cristo (c. 155).
2. En Sirmio, en Panonia, san Sireno o Sinerio, mártir, de oficio hortelano, que fue denunciado por una mujer a la que había reprochado su lascivia, y por haber declarado ante el juez su condición de cristiano y por negarse a sacrificar a los dioses, fue decapitado (c. 307).
3. En Wenlock, en Inglaterra, santa Milburga, virgen, de la familia real de Mercia, que fue abadesa de ese monasterio (c. 722).
4*. En Maguncia, de la Franconia, en Alemania, san Willigiso, obispo, eximio por su celo pastoral (1011).
5. En Stilo, en Calabria, san Juan, que fue monje según los estatutos de los Padres orientales y mereció ser llamado “Terestes” o “Segador”, distinguiéndose por su caridad hacia los pobres, en cuyo favor acostumbraba a ayudar a los segadores (s. XI)).
6*. En Bilbao, del País Vasco, en España, beata Rafaela de Villalonga Ybarra, la cual, siendo madre de siete hijos y con el consentimiento de su marido, hizo profesión religiosa y fundó el Instituto de las Hermanas de los Ángeles Custodios, para la protección de las jóvenes y para enseñarles el camino de los preceptos del Señor (1900).
7*. En Francia, en una nave prisión anclada ante la ciudad de Rochefort, beato Nicolás Tabouillot, presbítero y mártir, que, siendo párroco, por razón de su sacerdocio fue detenido durante la Revolución Francesa, terminando sus días en un hospital, consumido por la enfermedad (1795).
8*. En Roma, beata Josefina (Judit Adeleide) Vannini, virgen, que fundó la Congregación de las Hijas de San Camilo, para servir a los enfermos (1911).
9*. En Poznan, en Polonia, beato Luis Mzyk, presbítero de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, que durante la ocupación militar de su patria por un régimen que seguía doctrinas contrarias a los hombres y a la fe, fue asesinado por los guardias de la ciudad, confesando a Cristo hasta la muerte (1942).
10*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, en Alemania, beato Vicente Frelichowski, presbítero, que durante la guerra, encarcelado en varias prisiones, nunca decayó ni de la fe ni de su misión pastoral, y atendiendo a enfermos cayó enfermo a su vez, llegando a la visión de la paz eterna después de muchas pruebas (1945).
11. En la ciudad de Astorga, memoria de santa Marta, virgen y mártir bajo el emperador Decio (s. III).