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martes, 17 de enero de 2017

Martes 21 febrero 2017, Lecturas Martes VII semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la VII semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Eclo 2, 1-11
Prepárate para la prueba

Lectura del libro del Eclesiástico.

Hijo, si te acercas a servir al Señor,
permanece firme en la justicia y en el temor,
y prepárate para la prueba.
Endereza tu corazón, mantente firme
y no te angusties en tiempo de adversidad.
Pégate a él y no te separes,
para que al final seas enaltecido.
Todo lo que te sobrevenga, acéptalo,
y sé paciente en la adversidad y en la humillación.
Porque en el fuego se prueba el oro,
y los que agradan a Dios en el horno de la humillación.
Confía en él y él te ayudará,
endereza tus caminos y espera en él.
Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia
y no os desviéis, no sea que caigáis.
Los que teméis al Señor, confiad en él,
y no se retrasará vuestra recompensa.
Los que teméis al Señor, esperad bienes,
gozo eterno y misericordia.
Los que teméis al Señor, amadlo
y vuestros corazones se llenarán de luz.
Fijaos en las generaciones antiguas y ved:
¿Quién confió en el Señor y quedó defraudado?,
o ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado?,
o ¿quién lo invocó y fue desatendido?
Porque el Señor es compasivo y misericordioso,
perdona los pecados y salva en tiempo de desgracia,
y protege a aquellos que lo buscan sinceramente.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40 (R.: cf. 5)
R.
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará. Commítte Dómino viam tuam, et ipse aget.

V. Confía en el Señor y haz el bien,
habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R.
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará. Commítte Dómino viam tuam, et ipse aget.

V. El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo de sequía,
en tiempo de hambre se saciarán. R.
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará. Commítte Dómino viam tuam, et ipse aget.

V. Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R.
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará. Commítte Dómino viam tuam, et ipse aget.

V. El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R.
Encomienda tu camino al Señor, y él actuará. Commítte Dómino viam tuam, et ipse aget.

Aleluya Ga 6, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. R.
Mihi absit gloriári nisi in cruce Dómine, per quem mihi mundus crucifíxus est, et ego mundo.

EVANGELIO Mc 9, 30-37
El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta, 17 mayo 2016
He aquí los «dos modos de hablar»: por una parte el «espíritu del mundo, que es espíritu de riqueza, vanidad y orgullo»; por otra Jesús que dice: «el Hijo del hombre es entregado en manos de los hombres y lo matarán». Él «vino para servir y nos enseñó el camino en la vida cristiana: el servicio, la humildad». Por lo demás, explicó Francisco, «cuando los grandes santos decían sentirse muy pecadores, es porque habían entendido este espíritu del mundo que estaba dentro de ellos y tenían muchas tentaciones mundanas». En efecto, «ninguno de nosotros puede decir: "No, yo no, no yo… yo soy una persona santa, limpia". Todos nosotros somos tentados por estas cosas, somos tentados de destruir al otro para llegar alto». Es una «tentación mundana» que «divide y destruye a la Iglesia», y no es ciertamente «el Espíritu de Jesús».