lunes, 30 de enero de 2017

Lunes 6 marzo 2017, Martirologio, elogios del 7 de marzo.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)
LIBRO IV

TÍTULO V. DEL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS (Cann. 998 – 1007)

998
La unción de los enfermos, con la que la Iglesia encomienda los fieles gravemente enfermos al Señor doliente y glorificado, para que los alivie y salve, se administra ungiéndoles con óleo y diciendo las palabras prescritas en los libros litúrgicos.

CAPÍTULO I. DE LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO

999
Además del Obispo, pueden bendecir el óleo que se emplea en la unción de los enfermos:

1 quienes por derecho se equiparan al Obispo diocesano;

2 en caso de necesidad, cualquier presbítero, pero dentro de la celebración del sacramento.

1000 § 1. Las unciones han de hacerse cuidadosamente, con las palabras orden y modo prescritos en los libros litúrgicos; sin embargo, en caso de necesidad, basta una sola unción en la frente, o también en otra parte del cuerpo, diciendo la fórmula completa.

§ 2. El ministro ha de hacer las unciones con la mano, a no ser que una razón grave aconseje el uso de un instrumento.

1001 Los pastores de almas y los familiares del enfermo deben procurar que sea reconfortado en tiempo oportuno con este sacramento.

1002 La celebración común de la unción de los enfermos para varios enfermos al mismo tiempo, que estén debidamente preparados y rectamente dispuestos, puede hacerse de acuerdo con las prescripciones del Obispo diocesano.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 7 de marzo
M
emoria de las santas mártires Perpetua y Felicidad, que bajo el emperador Septimio Severo fueron detenidas en Cartago junto con otros adolescentes catecúmenos. Perpetua, matrona de unos veinte años, era madre de un niño de pecho, y Felicidad, su sierva, estaba entonces embarazada, por lo cual, según las leyes no podía ser martirizada hasta que diese a luz, y al llegar el momento, en medio de los dolores del parto se alegraba de ser expuesta a las fieras, y de la cárcel las dos pasaron al anfiteatro con rostro alegre, como si fueran hacia el cielo (203).
2. También en Cartago, pasión de los santos Sátiro, Saturnino, Revocato y Secundino, que durante la misma persecución, este último murió en la cárcel, mientras los demás, maltratados por varias bestias y dándose el ósculo de la paz, terminaron degollados (203).
3. En Cesarea de Palestina, pasión de san Eubulio, destrozado por leones y decapitado. Había sido compañero de san Adriano y alcanzó la gloria dos días después de éste (309).
4. En la región de Quersoneso, santos Basilio, Eugenio, Agatodoro, Elpidio, Eterio, Capitón, y Efrén, obispos y mártires (c. s. IV).
5. En la Tebaida, en Egipto, san Pablo, por sobrenombre “Simple”, discípulo de san Antonio (s. IV).
6. En Brescia, en la región de Venecia, san Gaudioso, obispo (s. V).
7. En el monasterio de Aniano, en la Septimania, san Ardón Esmaragdo, presbítero, que fue compañero de san Benito de Aniano en la vida cenobítica (843).
8. En Prusa, de Bitinia, san Pablo, obispo, que por defender el culto de las sagradas imágenes fue expulsado de la patria y murió en el exilio (850).
9. En el monasterio de Fossanova, de la Orden Cisterciense, en el Lacio, tránsito de santo Tomás de Aquino, cuya memoria se celebra el día veintiocho de enero (1274).
10*. En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Juan Larke y Juan Ireland, presbíteros, y Germán Gardiner, que, por su fidelidad al Romano Pontífice, fueron ahorcados en Tyburn, en tiempo del rey Enrique VIII (1544).
11. En Florencia, en la Toscana, santa Teresa Margarita Redi, virgen, que habiendo entrado en la Orden de Carmelitas Descalzas, avanzó por el arduo camino de la perfección y murió siendo aún joven (1770).
12. En Seúl, en Corea, san Juan Bautista Nam Chong-sam, mártir (1866).
13. En el lugar de Sai-Nam-Hte, también en Corea, santos mártires Simeón Berneux, obispo, Justo Rances de Bretenières, Luis Beaulieu y Pedro Enrique Durie, presbíteros de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, que fueron degollados por afirmar con decisión que habían venido a Corea en nombre de Cristo para salvar las almas (1866).
14*. En la ciudad de Kirov, en Rusia, beato Leónidas Fëdorov, obispo y mártir, el cual, siendo exarca apostólico de los católicos rusos de rito bizantino, mereció ser discípulo fiel a Cristo hasta la muerte, bajo un régimen contrario a la religión (1934).