Entrada destacada

Domingo 25 febrero 2018, II Domingo de Cuaresma, ciclo B.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Viernes 13 enero 2017, Lecturas Viernes I semana de Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la I semana de Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Heb 4, 1-5. 11
Empeñémonos en entrar en aquel descanso

Lectura de la carta a los Hebreos

Hermanos:
Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea haber perdido la oportunidad.
También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron no les sirvió de nada a quienes no se adhirieron por La fe a los que lo habían escuchado.
Así pues, los creyentes entremos en el descanso, de acuerdo con lo dicho:
«He jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»,
y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo.
Acerca del día séptimo se dijo:
«Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que había hecho».
En nuestro pasaje añade:
«No entrarán en mi descanso».
Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, imitando aquella desobediencia.


Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 77, 3 y 4bc. 6c-7. 8 (R.: cf. 7b)
R.
¡No olvidéis las acciones de Dios! Ne obliviscámini óperum Dei.

V. Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
lo contaremos a la futura generación:
las alabanzas del Señor, su poder. R.
¡No olvidéis las acciones de Dios! Ne obliviscámini óperum Dei.

V. Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza
y no olviden las acciones de Dios,
sino que guarden sus mandamientos. R.
¡No olvidéis las acciones de Dios! Ne obliviscámini óperum Dei.

V. Para que no imiten a sus padres,
generación rebelde y pertinaz;
generación de corazón inconstante,
de espíritu infiel a Dios. R.
¡No olvidéis las acciones de Dios! Ne obliviscámini óperum Dei.

Aleluya Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.
Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitábit plebem suam.

EVANGELIO Mc 2, 1-12
El Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.
Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:
«Hijo, tus pecados te son perdonados».
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
«¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo uno, Dios?».
Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo:
«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-:
“Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».
Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
«Nunca hemos visto una cosa igual».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 15-enero-2016
«¿Cómo es mi fe en Jesucristo? ¿Creo que Jesucristo es Dios, el Hijo de Dios? ¿Esta fe me cambia la vida? ¿Hace que mi corazón se renueve en este año de gracia, este año de perdón, este año de acercamiento al Señor?».
Se trata de una invitación a descubrir la calidad de la fe, conscientes de que esta «es un don. Nadie "merece" la fe. Nadie la puede comprar». Francisco exhortó a hacerse la pregunta: «¿Mi fe en Jesucristo me lleva a la humillación? No digo a la humildad: a la humillación, al arrepentimiento, a la oración que pide: "Perdóname, Señor"», y que es capaz de dar testimonio: «Tú eres Dios. Tú "puedes" perdonar mis pecados"».
De aquí la oración final: «Que el Señor nos haga crecer en la fe» para que nos hagamos como quienes habiendo oído a Jesús y visto sus obras «se maravillaban y alababan a Dios». De hecho, es «la alabanza la prueba de que yo creo que Jesucristo es Dios en mi vida, que fue enviado a mí para "perdonarme"». Y la alabanza, agregó el Pontífice, «es gratuita. Es un sentimiento que da el Espíritu Santo y que te lleva a decir: "Tú eres el único Dios"».