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sábado, 3 de diciembre de 2016

Sábado 7 enero 2017, Sábado de la II semana de Navidad o san Raimundo de Peñafort, memoria libre. Lecturas 7 enero, feria de Navidad.

TEXTOS MISA

FERIAS DEL TIEMPO DE NAVIDAD
Desde el 2 de enero, hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor.
Sábado.
IN FERIIS TEMPORIS NATIVITATIS
a die 2 ianuarii usque ad sabbatum ante festum Baptismatis Domini.
Sabbato.
Antífona de entrada Gal 4, 4-5
Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, para que recibiéramos la adopción filial.
Antiphona ad introitum Ga 4, 4-5
Misit Deus Fílium suum, factum ex mulíere, ut adoptiónem filiórum reciperémus.
Oración colecta
Después de la solemnidad de Epifanía
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Unigénito nos hiciste para ti nuevas criaturas, concédenos, por tu gracia, ser semejantes a aquel, en quien nuestra naturaleza está unida a la tuya. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Post sollemnitatem Epiphaniae
Omnípotens sempitérne Deus, qui per Unigénitum tuum novam creatúram nos tibi esse fecísti, praesta, quaesumus, ut per grátiam tuam in illíus inveniámur forma, in quo tecum est nostra substántia. Qui tecum.

O bien en la memoria:
Elogio del martirologio
San Raimundo de Peñafort, presbítero de la Orden de Predicadores, eximio maestro en derecho canónico, que escribió de modo muy acertado sobre el sacramento de la Penitencia. Elegido maestro general de la Orden, preparó la redacción de las nuevas Constituciones y, tras llegar a edad muy avanzada, se durmió en el Señor en la ciudad de Barcelona, en España. (1275)

Oración colecta propia. El resto de la feria de Navidad.

7 de enero
San Raimundo de Peñafort, presbítero
Die 7 ianuarii
S. Raimundi de Penyafort, presbyteri
Oración colecta
Oh Dios, que diste a san Raimundo de Peñafort una entrañable misericordia para con los cautivos y los pecadores; concédenos por su intercesión que, rotas las cadenas del pecado, nos sintamos libres para cumplir tu divina voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Raimúndum presbyterum insígnis in peccatóres et in captívos misericórdiae virtúte decorásti, eius nobis intercessióne concéde, ut, a peccáti servitúte solúti, quae tibi sunt plácita líberis méntibus exsequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 7 de enero, feria de Navidad, después de Epifanía (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 3, 22-4, 6
Examinad si los espíritus vienen de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos:
Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.
Queridos míos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.
En esto podréis conocer el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.
Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios.
Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha.
En esto conocemos el Espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 2, 7-8. 10-12a (R.: 8b)
R.
Te daré en herencia las naciones. Dabo tibi gentes hereditátem tuam.

V. Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo:
te daré en herencia las naciones;
en posesión, los confines de la tierra». R.
Te daré en herencia las naciones. Dabo tibi gentes hereditátem tuam.

V. Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R.
Te daré en herencia las naciones. Dabo tibi gentes hereditátem tuam.

Aleluya Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. R. Prædicábat Iesus Evangélium regni, et sanábat omnem infirmitátem in pópulo.

EVANGELIO Mt 4, 12-17. 23-25
Está cerca el reino de los cielos

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.
Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 29 de enero de 2008
La "buena nueva" que Jesús proclama se resume en estas palabras: "El reino de Dios -o reino de los cielos- está cerca" (Mt 4, 17; Mc 1, 15). ¿Qué significa esta expresión? Ciertamente, no indica un reino terreno, delimitado en el espacio y en el tiempo; anuncia que Dios es quien reina, que Dios es el Señor, y que su señorío está presente, es actual, se está realizando.
Por tanto, la novedad del mensaje de Cristo es que en él Dios se ha hecho cercano, que ya reina en medio de nosotros, como lo demuestran los milagros y las curaciones que realiza. 

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad después de Epifanía I
66. Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que ha manifestado a los pueblos su poder, a las naciones su salvación y a nosotros la radiante luz de su nacimiento.
- Para que la santa Iglesia de Dios alcance la tan deseada unidad, reciba con abundancia los frutos del Espíritu y, llena de gozo, paz y amor, revele a todos los hombres la salvación de Dios. Roguemos al Señor.
- Para que los hombres de todas las religiones y de todos los pueblos lleguen a conocer a Cristo y encuentren la plenitud de la verdad en él. Roguemos al Señor.
- Para que Cristo, que ha venido a salvarnos a todos, dé la salud a los enfermos, consuelo a los que lloran, justicia y libertad a los oprimidos y perdón a los pecadores. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor, con su manifestación, nos confirme en la verdad, nos revele lo que ignoramos, afiance lo que conocemos y supla los que nos falta. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno: humildemente te pedimos que escuches nuestras oraciones para que tu luz radiante habite siempre en nosotros y se manifieste también a todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, autor de la piedad sincera y de la paz, te pedimos que con esta ofrenda veneremos dignamente tu grandeza y nuestra unión se haga más fuerte por la participación en este sagrado misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, auctor sincérae devotiónis et pacis, da, quaesumus, ut et maiestátem tuam conveniénter hoc múnere venerémur, et sacri participatióne mystérii fidéliter sénsibus uniámur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Jn 1, 16
De su plenitud hemos recibido gracia tras gracia.
Antiphona ad communionem Jn 1, 16
De plenitúdine eius nos omnes accépimus, et grátiam pro grátia.
Oración después de la comunión
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu abundante ayuda, reciba los auxilios presentes y futuros de tu amor, para que, sostenido por el consuelo necesario de las cosas temporales, aspire con más confianza a los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Divérsis plebs tua, Dómine, gubernáta subsídiis, et praeséntia pietátis tuae remédia cápiat et futúra, ut, transeúntium rerum necessária consolatióne fovénte, fiduciálius ad aetérna conténdat. Per Christum.