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sábado, 17 de diciembre de 2016

Sábado 21 enero 2017, Santa Inés, virgen y mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

Carta Apostólica "Ad Pascendum" 15 de agosto de 1972

Por la que se establecen algunas normas relativas al Sagrado Orden del Diaconado
S.S. Pablo VI

Para apacentar el pueblo de Dios y para su constante crecimiento, Cristo nuestro Señor instituyó en la Iglesia diversos ministerios, ordenados al bien de todo su Cuerpo (1).

Entre esos ministerios, ya desde el tiempo de los Apóstoles, sobresale y tiene particular relieve el diaconado, que siempre ha sido tenido en gran honor por la Iglesia. Esto es atestiguado por san Pablo apóstol, tanto en la Carta a los Filipenses, donde dirige palabras de saludo no sólo a los obispos sino también a los diáconos (2), como en una Carta dirigida a Timoteo, en la cual ilustra las dotes y las virtudes indispensables a los diáconos, para que puedan estar a la altura del ministerio que se les ha confiado (3).

Más tarde, los antiguos escritores de la Iglesia, al elogiar la dignidad de los diáconos, no dejan de resaltar las dotes espirituales y las virtudes que se requieren para ejercer tal ministerio, es decir, fidelidad a Cristo, integridad de costumbres y sumisión al obispo.

San Ignacio de Antioquia afirma claramente que la función de diácono no es otra cosa que el "ministerio de Jesucristo, que estaba al principio junto al Padre y se ha revelado al final de los tiempos" (4) , y advierte además lo siguiente: "Es preciso que los diáconos, ministros de los misterios de Jesucristo, den gusto en todo a todos. Los diáconos son, en efecto, ministros de la Iglesia de Dios y no distribuidores de comidas y bebidas" (5).

San Policarpo de Esmirna exhorta a los diáconos a ser "sobrios en todo, misericordiosos, celosos, inspirados en su conducta por la verdad del Señor, que se ha hecho siervo de todos" (6) . El autor de la obra titulada Didascalia Apostolorum, recordando las palabras de Cristo "el que quiera ser mayor entre vosotros, hágase vuestro servidor" (7) , hace a los diáconos esta fraterna exhortación: "Del mismo modo debéis comportaros vosotros los diáconos, de tal manera que si en el ejercicio de vuestro ministerio fuera necesario dar la vida por un hermano, la deis... pues si el Señor de cielos y tierra se hizo 2 nuestro Siervo y sufrió pacientemente toda clase de dolores por nosotros, ¿no deberemos nosotros hacer lo mismo por nuestros hermanos, desde el momento que somos los imitadores de Cristo y hemos recibido su misma misión?" (8).

(1) Cf. Lumen Gentium, n. 18: AAS 57 (1965) 21-22.
(2) Cf. Fil. 1, 1.
(3) Cf. 1 Tim. 3, 8-13.
(4) Ad Magnesios, VI, 1: Patres Apostolici, ed. F. X. Funk, I, Tubingen 1901, p. 235.
(5) Ad Trallianos, II, 3: Patres Apostolici, ed. F. X. Funk, I, Tubingen 1901, p. 245.
(6) Ad Philippenses, V, 3: Patres Apostolici, ed. F. X. Funk, I, Tubingen 1901, pp. 301-303.
(7) Mt. 20, 26-27
(8) Didascalia Apostolorum, III, 13, 2-4: Didascalia et Constituciones Apostolorum, ed. F. X. Funk, I, Paderborn 1906, p. 214

CALENDARIO

21 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SANTA INÉS, virgen y mártir, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común de mártires (para una virgen mártir) o de vírgenes (para una virgen), o de un domingo del T. O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-impar .
- Heb 9, 2-3. 11-14. Por su propia sangre, ha entrado en el santuario una vez para siempre.
- Sal 46. R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
- Mc 3, 20-21. Su familia decía que estaba fuera de sí.
o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 22 de enero, pág. 123.
CALENDARIOS: Tarragona: San Fructuoso, obispo y mártir, y san Eulogio y san Augurio, diáconos y mártires (S). En el resto de Cataluña: (F).
Valencia: Beata Josefa María de Santa Inés, virgen (ML).

21 SÁBADO. Después de la hora nona:
TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina del III Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de santa Inés, virgen y mártir, que, siendo aún adolescente, ofreció en Roma el supremo testimonio de la fe, y consagró con el martirio el título de la castidad. Victoriosa sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo y adquirió una mayor gloria ante el Señor. Hoy se celebra el día de su sepultura. (s. III/IV)

La oración colecta es propia de la memoria. El resto está tomado del Común de mártires: para una virgen y mártir.

21 de enero
Santa Inés, virgen y mártir
Memoria
Die 21 ianuarii
S. Agnetis, virginis et martyris
Memoria
Antífona de entrada
Esta virgen valiente, ofrenda de pureza y castidad, sigue al Cordero crucificado por nosotros.
O bien:
Esta es la virgen dichosa que, negándose a sí misma y abrazando su cruz, siguió al Señor, esposo de las vírgenes y príncipe de los mártires.
Antiphona ad introitum
Ecce iam séquitur Agnum pro nobis crucifíxum strénua virgo, pudóris hóstia, víctima castitátis
Vel:
Beáta virgo, quae ábnegans semetípsam et tollens crucem suam, Dóminum aemuláta est, vírginum sponsum martyrúmque príncipem.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que eliges lo débil del mundo para confundir a los fuertes, concédenos, en tu bondad, a cuantos celebramos el nacimiento para el cielo de tu mártir santa Inés, imitar su constancia en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui infírma mundi éligis, ut fórtia quaeque confúndas, concéde propítius, ut, qui beátae Agnétis mártyris tuae natalícia celebrámus, eius in fide constántiam subsequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la II semana del Tiempo ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Heb 9, 2-3. 11-14
Por su propia sangre, ha entrado en el santuario una vez para siempre
Lectura de la carta a los Hebreos

Hermanos:
Se instaló una primera tienda, llamada «el Santo», donde estaban el candelabro y la mesa de los panes presentados. Detrás de la segunda cortina estaba la tienda llamada «Santo de los Santos».
En cambio, Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su «tienda» es más grande y más perfecta: no hecha por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado.
No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.
Si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de una becerra, santifican con su aspersión a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto al Dios vivo!

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6)
R/.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas Ascéndit Deus in iúbilo, et Dóminus in voce tubae.

V. Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas Ascéndit Deus in iúbilo, et Dóminus in voce tubae.

V. Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro rey, tocad. R.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas Ascéndit Deus in iúbilo, et Dóminus in voce tubae.

V. Porque el Señor es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas Ascéndit Deus in iúbilo, et Dóminus in voce tubae.

Aleluya Cf. Hch 16, 14b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
Aperi, Dómine, cor nostrum, ut intendámus verbis Fílii tui.

EVANGELIO Mc 3, 20-21
Su familia decía que
estaba fuera de sí
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del San Juan Pablo II, papa, Audiencia 5-enero-2000.
El cuarto evangelio nos revela que sus parientes "no creían en él" (Jn 7, 5) y san Marcos refiere que "fueron a hacerse cargo de él, pues decían: "Está fuera de sí"" (Mc 3, 21). Podemos tener la certeza de que las disposiciones íntimas de María eran completamente diversas. Nos lo asegura el evangelio de san Lucas en el que María se presenta a sí misma como la humilde "esclava del Señor" (Lc 1, 38)

Oración de los fieles
404. En esta conmemoración de santa N., mártir de Cristo, oremos a Dios Padre.
- Por la Iglesia: para que se sienta fortalecida con el testimonio de los mártires. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos que sufren persecución o discriminación social por su fidelidad al Evangelio: para que salgan fortalecidos de la prueba. Roguemos al Señor.
O bien:
- Por los que ocultan su condición de creyentes por temor a la incomprensión o al ridículo: para que el ejemplo admirable de los mártires los estimule y aliente. Roguemos al Señor.
- Por los que se dedican al servicio de los demás con gran riesgo de sus vidas: para que su generosidad venza nuestro egoismo. Roguemos al Señor
- Por los que sufren injustamente vejaciones, injurias, humillaciones, torturas: para que acepten su dolor con fortaleza de ánimo y sepan perdonar. Roguemos al Señor.
- Por los que mueren víctimas de las guerras, del terrorismo: para que su sangre derramada no sea inútil. Roguemos al Señor.
- Por nosotros: para que el testimonio de los mártires nos reconforte en la pruebas de cada día. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestras súplicas, por la intercesión de santa N. cuya sangre derramada por Cristo clama a ti en nuestro favor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que los dones que te presentamos en la fiesta de santa N.
sean tan agradables a tu bondad
como lo fue para ti el combate de su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, quaesumus, Dómine, quae in celebritáte beátae N. deférimus, ita grátiae tuae efficiántur accépta, sicut eius tibi plácitum éxstitit passiónis certámen. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con las virtudes del cielo te aclamamos continuamente en la tierra, alabando tu gloria sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Ap 7, 17
El Cordero que está delante del trono los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Antiphona ad communionem Ap 7, 17
Agnus, qui in médio throni est, dedúcet eos ad vitae fontes aquárum.
Oración después de la comunión
Oh. Dios, que coronaste a la bienaventurada N. entre los santos
con el doble triunfo de la virginidad y del martirio, concédenos en virtud de este sacramento, vencer con fortaleza toda maldad y alcanzar la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui beátam N. pro gémina virginitátis et martyrii victória inter Sanctos coronásti, da, quaesumus, per huius virtútem sacraménti, ut, omne malum fórtiter superántes, caeléstem glóriam consequámur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de enero
S
an Vicente, diácono
de Zaragoza y mártir, que durante la persecución bajo el emperador Diocleciano hubo de sufrir cárcel, hambre, potro, láminas candentes, hasta que, en Valencia, en la Hispania Cartaginense (hoy España), voló al cielo a recoger el premio del martirio (304).
2. Conmemoración de san Valerio o Valero, obispo de Zaragoza, en la Hispania Tarraconense (hoy España), que tomó parte en el primer Concilio de Illiberis y, conducido a Valencia junto con san Vicente, murió en el destierro (305/315).
3. En la ciudad de Novara, en la Liguria (hoy Italia), san Gaudencio, a quien se considera el primer obispo de esta sede (c. 418).
4. En Sergiopolis, ciudad de Persia (hoy Irán), pasión de san Anastasio, monje y mártir, que, después de muchos tormentos que sufrió en la ciudad de Cesarea de Palestina, fue estrangulado y degollado junto a un río por orden del rey de los persas, Cosroes, después de haber presenciado la muerte de setenta compañeros (628).
5*. En el monasterio de Romans, junto al río Isère, en la región de los Alpes franceses, sepultura de san Barnardo, obispo de Vienne, que, dejando el servicio del emperador Carlomagno, abrazó la milicia de Cristo, repartió entre los pobres los bienes recibidos de su padre, construyó dos cenobios, el de Ambronay y el de Romans, en donde terminó sus días (842).
6. En Sora, ciudad del Lacio (hoy Italia), santo Domingo, abad, que fundo algunos monasterios en diversas partes de Italia y, con su anhelo de reforma, condujo a otros a una vida regular (1031).
7*. En la ciudad de Pisa, en la Toscana (hoy Italia), beata María Mancini, la cual, después de enviudar dos veces y no tener descendencia, siguiendo las indicaciones de santa Catalina de Siena, estableció la vida común en el monasterio de Santo Domingo, que presidió durante diez años (1431).
8*. En Como, ciudad de Lombardía (hoy Italia), beato Antonio della Chiesa, presbítero de la Orden de Predicadores, que restableció la vida cenobita en algunos conventos de la Orden, acompañando con indulgencia la debilidad humana y corrigiéndola con firmeza (1459).
9*. En la ciudad de Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Patenson, presbítero y mártir, que durante el reinado de Isabel I fue condenado a muerte por ser sacerdote. Estando en la prisión, reconcilió con la Iglesia a otros seis compañeros de cárcel, completando su martirio en Tyburn, donde fue descuartizado (1592).
10. En Tonquín (hoy Vietnam del Norte), santos Francisco Gil de Federich y Mateo Alonso de Leziniana, presbíteros de la Orden de Predicadores y mártires, que después de una infatigable predicación del Evangelio fueron encarcelados durante el reinado de Trinh Doanh y, heridos con espada, obtuvieron una muerte gloriosa por Cristo (1745).
11. En Roma, san Vicente Pallotti, presbítero, fundador de la Sociedad del Apostolado Católico, que con sus escritos y actividades fomentó la vocación de todos los bautizados en Cristo para trabajar a favor de la Iglesia (1850).
12*. En la ciudad de Burdeos, en Francia, beato Guillermo José Chaminade, presbítero, que trabajó audazmente con gran celo pastoral durante los tiempos de persecución y deseoso de atraer a los laicos a la devoción a la Santísima Virgen María, y para favorecer las Misiones, fundó el Instituto de las Hijas de María Inmaculada y la Sociedad de María (1850).
13*. En Junín de los Andes, en Argentina, beata Laura Vicuña, virgen, que nació en la ciudad de Santiago de Chile, fue alumna del Instituto de María Auxiliadora y, para obtener la conversión de su madre, a los trece años ofreció a Dios su vida (1904).
14*. En Castelletto di Brenzone, junto al lago de Garda, en Italia, beato José Nascimbene, presbítero, fundador del Instituto de la Hermanitas de la Sagrada Familia (1922).
15*. En Viena, capital de Austria, beato Ladislao Batthyány-Strattmann, que, siendo padre de familia, dio testimonio del Evangelio con la santidad de su vida y de sus obras, tanto en el ambiente familiar como en la sociedad civil. Honró como cristiano el nombre y la dignidad de médico, entregado con toda caridad a cuidar a los enfermos, para los cuales fundó un hospital en el que solamente acogía a los pobres y miserables, dejando de lado todo género de vanidad (1931).