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sábado, 10 de diciembre de 2016

Sábado 14 enero 2017, Lecturas Sábado I semana de Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 1ª semana de Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Heb 4, 12-16
Comparezcamos confiados ante el trono de la gracia
Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos:
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.
Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
Así pues, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.
Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 18. 8. 9. 10. 15 (R.: cf. Jn 6, 63c).
R.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.

V. La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye a los ignorantes. R.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.

V. Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.

V. El temor del Señor es puro
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.

V. Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, Roca mía, Redentor mío. R.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt.

Aleluya Lc 4, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. R. Evangelizáre paupéribus misit me Dóminus, prædicáre captivis remissiónem.

EVANGELIO Mc 2, 13-17
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:
«Sígueme».
Se levantó y lo siguió.
Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
«¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y les dijo:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Beda el Venerable, Homilía 21
La conversión de un solo publicano fue una muestra de penitencia y de perdón para muchos otros publicanos y pecadores. Ello fue un hermoso y verdadero presagio, ya que Mateo, que estaba destinado a ser apóstol y maestro de los gentiles, en su primer trato con el Señor arrastró en pos de sí por el camino de la salvación a un considerable grupo de pecadores. De este modo, ya en los inicios de su fe, comienza su ministerio de evangelizador que luego, llegado a la madurez en la virtud, había de desempeñar. Pero, si deseamos penetrar más profundamente el significado de estos hechos debemos observar que Mateo no sólo ofreció al Señor un banquete corporal en su casa terrena, sino que le preparó, por su fe y por su amor, otro banquete mucho más grato en la casa de su interior, según aquellas palabras del Apocalipsis: Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos.