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lunes, 26 de diciembre de 2016

Lunes 30 enero 2017, De la Santísima Trinidad, misa votiva.

SOBRE LITURGIA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO (25 ENERO 1983)

LIBRO IV. DE LA FUNCIÓN DE SANTIFICAR LA IGLESIA


834 § 1. La Iglesia cumple la función de santificar de modo peculiar a través de la sagrada liturgia, que con razón se considera como el ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo, en la cual se significa la santificación de los hombres por signos sensibles y se realiza según la manera propia a cada uno de ellos, al par que se ejerce íntegro el culto público a Dios por parte del Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y los miembros.

§ 2. Este culto se tributa cuando se ofrece en nombre de la Iglesia por las personas legítimamente designadas y mediante actos aprobados por la autoridad de la Iglesia.

835 § 1. Ejercen en primer término la función de santificar los Obispos, que al tener la plenitud del sacerdocio, son los principales dispensadores de los misterios de Dios y, en la Iglesia a ellos encomendada, los moderadores, promotores y custodios de toda la vida litúrgica.

§ 2. También la ejercen los presbíteros, quienes participando del sacerdocio de Cristo, como ministros suyos, se consagran a la celebración del culto divino y a la santificación del pueblo bajo la autoridad del Obispo.

§ 3. En la celebración del culto divino los diáconos actúan según las disposiciones del derecho.

§ 4. A los demás fieles les corresponde también una parte propia en la función de santificar, participando activamente, según su modo propio, en las celebraciones litúrgicas y especialmente en la Eucaristía; en la misma función participan de modo peculiar los padres, impregnado de espíritu cristiano la vida conyugal y procurando la educación cristiana de sus hijos.

836 Siendo el culto cristiano, en el que se ejerce el sacerdocio común de los fieles, una obra que procede de la fe y en ella se apoya, han de procurar diligentemente los ministros sagrados suscitar e ilustrar la fe, especialmente con el ministerio de la palabra, por la cual nace la fe y se alimenta.

CALENDARIO

30 LUNES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar.
- Heb 11, 32-40. Por fe, conquistaron reinos. Dios tendrá preparado algo mejor a favor nuestro.
- Sal 30. R. Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor.
- Mc 5, 1-20. Espíritu inmundo, sal de este hombre.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 31 de enero, pág. 138.
CALENDARIOS: Burgos: San Lesmes, abad (MO).
Toledo-ciudad: Beato Manuel Domingo y Sol (MO). Toledo-diócesis: (ML).
HH. de las Escuelas Cristianas: San Muciano María Wiaux, religioso (MO).
Bernabitas y HH. Angélicas de San Pablo: San Francisco Javier María Bianchi, presbítero (MO).
Congregación del Oratorio: Beato Sebastián Valfré, presbítero (ML).
Familia salesiana: Beato Bronislao Markiewicz, presbítero (ML).
TOR: Santa Jacinta de Mariscotti, virgen (ML).

TEXTOS MISA

DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. DE SANCTISSIMA TRINITATE.
Antífona de entrada
Bendito sea Dios Padre, y su Hijo unigénito de Dios, y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros.
Ant. ad introitum
Benedíctus sit Deus Pater, Unigenitúsque Dei Fílius, Sanctus quoque Spíritus, quia fecit nobíscum misericórdiam suam.
Oración colecta
Dios Padre, que, al enviar al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación, revelaste a los hombres tu admirable misterio, concédenos, al profesar la fe verdadera, reconocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar la Unidad en su poder y grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus Pater, qui, Verbum veritátis et Spíritum sanctificatiónis mittens in mundum, admirábile mystérium tuum homínibus declárasti, da nobis, in confessióne verae fídei, aetérnae glóriam Trinitátis agnóscere, et Unitátem adoráre in poténtia maiestátis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la IV semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).

PRIMERA LECTURA Heb 11, 32-40
Por fe, conquistaron reinos. Dios tendrá preparado algo mejor a favor nuestro
Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos:
¿Para qué seguir? No me da tiempo de referir la historia de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; estos, por fe, conquistaron reinos, administraron justicia, vieron promesas cumplidas, cerraron fauces de leones, apagaron hogueras voraces, esquivaron el filo de la espada, se curaron de enfermedades, fueron valientes en la guerra, rechazaron ejércitos extranjeros; hubo mujeres que recobraron resucitados a sus muertos.
Pero otros fueron torturados hasta la muerte, rechazando el rescate, para obtener una resurrección mejor. Otros pasaron por la prueba de las burlas y los azotes, de las cadenas y la cárcel; los apedrearon, los aserraron, murieron a espada, rodaron por el mundo vestidos con pieles de oveja y de cabra, faltos de todo, oprimidos, maltratados —el mundo no era digno de ellos—, vagabundos por desiertos y montañas, por grutas y cavernas de la tierra.
Y todos estos, aun acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido, porque Dios tenía preparado algo mejor a favor nuestro, para que ellos no llegaran sin nosotros a la perfección.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 30, 20. 21. 22. 23.24 (R.: 25)
R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para los que te temen,
y concedes a los que a ti se acogen
a la vista de todos.
R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas;
los ocultas en tu tabernáculo,
frente a las lenguas pendencieras.
R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí
prodigios de misericordia
en la ciudad amurallada.
R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. Yo decía en mi ansiedad:
«Me has arrojado de tu vista»;
pero tú escuchaste mi voz suplicante
cuando yo te gritaba. R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.

V. Amad al Señor, fieles suyos;
el Señor guarda a sus leales,
y a los soberbios los paga con creces. R.
Sed valientes de corazón los que esperáis en el Señor. Confortétur cor vestrum, omnes qui sperátis in Dómino.


Aleluya Lc 7, 16
R.
Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R. Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitábit plebem suam.

EVANGELIO Mc 5, 1-20
Espíritu inmundo, sal de este hombre
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente:
«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo?
Por Dios te lo pido, no me atormentes».
Porque Jesús le estaba diciendo:
«Espíritu inmundo, sal de este hombre».
Y le preguntó:
«Cómo te llamas?».
Él respondió:
«Me llamo Legión, porque somos muchos».
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:
«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».
El se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.
Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.
Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron.
Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.
Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Teófilato (Catena aurea).
El Señor lo manda a su casa, haciéndole comprender que, aunque El no estuviese presente, lo defendería con su poder, para que curado como estaba fuera útil a los demás. Por eso dice: "Mas Jesús no le admitió, sino que le dijo: Vete a tu casa y con tus parientes, y anuncia a los tuyos el gran beneficio que te ha hecho el Señor, y la misericordia que ha usado contigo". Observemos la humildad del Salvador, quien no dice: Anuncia el gran beneficio que te he hecho, sino el que te ha hecho el Señor. Así, pues, cuando hagamos algo bueno, no nos lo atribuyamos a nosotros, sino a Dios.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVI
304. Oremos a Dios Padre.
- Por la Iglesia, en la pluralidad de ministerios y carismas. Roguemos al Señor.
- Por los que trabajan en las diversas profesiones. Roguemos al Señor.
- Por los impedidos y minusválidos. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que queremos ser fieles a nuestra vocación de cristianos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, los ruegos de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor y Dios nuestro, estos dones de nuestra docilidad
y transfórmanos, por ellos, en ofrenda permanente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sanctífica, quaesumus, Dómine Deus noster, per tui nóminis invocatiónem, haec múnera nostrae servitútis, et per ea nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
Prefacio: El misterio de la Santísima Trinidad.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no en la singularidad de una sola Persona, sino en la Trinidad de una sola naturaleza.
Y lo que creemos de tu gloria porque tú lo revelaste lo afirmamos sin diferencia de tu Hijo y del Espíritu Santo. De modo que, al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna Divinidad,
adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en dignidad.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, los querubines y serafines, que no cesan de aclamarte, diciendo a una sola voz:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De mysterio Sanctissimae Trinitatis.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui cum Unigénito Fílio tuo et Spíritu Sancto unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónae, sed in uníus Trinitáte substántiae.
Quod enim de tua glória, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine discretióne sentímus. Ut, in confessióne verae sempiternaeque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in maiestáte adorétur aequálitas.
Quem laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim, qui non cessant clamáre cotídie, una voce dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Ga 4, 6
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá! Padre».
Antiphona ad communionem Ga 4,6
Quóniam autem estis fílii, misit Deus Spíritum Fílii sui in corda vestra clamántem: Abba, Pater.
Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro, la recepción de este sacramento y la profesión de fe en la santa y eterna Trinidad y en su Unidad indivisible nos aprovechen para la salvación del alma y del cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Profíciat nobis ad salútem córporis et ánimae, Dómine Deus noster, huius sacraménti suscéptio, et sempitérnae sanctae Trinitátis eiusdémque indivíduae Unitátis conféssio. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 31 de enero
M
emoria de san Juan Bosco, presbítero, el cual, después de una niñez áspera, fue ordenado sacerdote y en la ciudad de Turín, en Italia, se dedicó con todas sus fuerzas a la formación de adolescentes. Fundó la Sociedad Salesiana y, con la ayuda de santa María Dominica Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para enseñar oficios a la juventud e instruirles en la vida cristiana. Lleno de virtudes y méritos, voló al cielo en este día en la ciudad de Turín, en Italia (1888).
2. En Corinto, ciudad de la Acaya (hoy Grecia), santos mártires Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudio, Diodoro, Serapión y Papías, que consumaron su martirio después de innumerables suplicios, en tiempo del emperador Decio (c. 250).
3. Conmemoración de san Metrano, mártir de Alejandría, en Egipto, el cual, siendo emperador Decio, por negarse a proferir palabras impías como le exigían los paganos, le atormentaron cruelmente y, llevado fuera de la ciudad, le apedrearon hasta la muerte (c. 249).
4. También en la ciudad de Alejandría, santos mártires Ciro y Juan, que, después de muchos tormentos, fueron degollados por confesar a Cristo (s. IV).
5. En Módena, ciudad de la Emilia (hoy Italia), san Geminiano, obispo, que protegió a su Iglesia del error de los arrianos y la mantuvo en la fe ortodoxa (s. IV).
6. En Persia, pasión de san Abrahán, obispo de Arbela, el cual, bajo Sapor, rey de los persas, fue degollado por negarse a adorar al sol (345).
7. En la ciudad de Novara, en la Liguria (hoy Italia), san Julio, presbítero (s. IV in.).
8. En Roma, conmemoración de santa Marcela, viuda, la cual, como recuerda san Jerónimo, abandonando sus riquezas y dignidades, se ennobleció con la pobreza y la humildad (410).
9*. En Ferns, en Irlanda, san Maedoc o Aidano, obispo, que fue el fundador del monasterio y se distinguió por su austeridad (c. 626).
10*. En el territorio de Coutances, en Neustria (hoy Francia), san Waldo o Gaudo, obispo de Évreux (s. VII).
11*. En Viktorsberg, cerca de Rangvillach, en Vorarlberg, de la región de Baviera meridional (hoy Alemania), san Eusebio, que, nacido en Irlanda, se hizo peregrino por Cristo y después fue monje en la abadía de Sankt Gall, terminando sus días como eremita (884).
12*. En Roma, beata Ludovica Albertoni, que educó cristianamente a sus hijos y, al morir su esposo, entró en la Tercera Orden de San Francisco y prestó ayuda a los necesitados hasta tal punto que de ser rica llegó a ser pobre (1533).
13. En Nápoles, ciudad de la Campania, en Italia, san Francisco Xavier María Bianchi, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares de San Pablo, el cual, dotado de carismas místicos, convirtió a muchos a una vida según la gracia del Evangelio (1815).
14. En Corea, santos mártires Agustín Pak Chong-won, catequista, junto con cinco compañeros (Sus nombres son: santos Pedro Hong Pyong-ju, catequista; María Yi In-dog, virgen; Magdalena Son Sobyog, Águeda Yi Kyong-i y Águeda Kwon Chin-i.), todos los cuales, por mantener fielmente la profesión de su fe cristiana, después de sufrir varios tormentos fueron degollados, glorificando así a Dios (1840).