jueves, 1 de diciembre de 2016

La Unción sin Viático en peligro de muerte. La Confirmación en peligro de muerte.

Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos (6ª ed. española 1996)

CAPÍTULO IV. ORDEN QUE SE HA DE SEGUIR PARA DAR LOS SACRAMENTOS AL ENFERMO QUE SE HALLA EN INMEDIATO PELIGRO DE MUERTE

UNCIÓN SIN VIÁTICO

228. Si las circunstancias aconsejan que se confiera al en­fermo en inmediato peligro de muerte solamente la Unción sin el Viático, obsérvese el rito que se indica más arriba en los nn. 208-222, excepto lo que sigue:

a) Adáptase la monición inicial (n. 208) de este modo:

Queridos hermanos: Nuestro Señor Jesucristo nos dice por medio del Apóstol Santiago: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Igle­sia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en nombre de Señor. Y la oración de fe salvará al en­fermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará».

Pongamos, pues, a nuestro hermano enfermo en manos de Cristo, que lo ama y puede curarlo, para que le conceda alivio y salud.

b) Concluida la Unción, el sacerdote dirá la oración más apro­piada a la situación del enfermo (nn. 146-149).

La Unción cuando se duda si el enfermo vive

229. Cuando el sacerdote duda si el enfermo vive, ha de conferir la Unción de esta manera:
Acercándose al enfermo, si hay tiempo, dice en primer lugar:

Con humildad y confianza invoquemos al Señor en favor de N., nuestro hermano, para que lo visite con su misericordia y lo conforte con la santa Unción.
R. Te rogamos, óyenos.

230. E inmediatamente le da la Unción, diciendo:

Por esta santa Unción y por su bondadosa miseri­cordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.
R. Amén.

Para que, libre de tus pecados, te conceda la salva­ción y te conforte en tu enfermedad.
R. Amén.

Según los casos puede añadir una oración apropiada a la si­tuación del enfermo (nn. 146-149).


CAPÍTULO V. LA CONFIRMACIÓN EN PELIGRO DE MUERTE

231. Siempre que lo permitan las circunstancias se obser­vará el rito íntegro, tal como se describe en el ritual de la Confir­mación. En caso de necesidad se procede así:

El sacerdote impone las manos sobre el enfermo mientras dice esta oración:

Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesu­cristo, que regeneraste, por el agua y el Espíritu Santo, a este siervo tuyo y lo libraste del pecado, escucha nuestra oración y envía sobre él el Espíritu Santo De­fensor; llénalo de espíritu de sabiduría y de inteligen­cia, de espíritu de consejo y de fortaleza, de espíritu de ciencia y de piedad; y cólmalo del espíritu de tu santo temor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

232. Después, con la extremidad del dedo pulgar de su mano derecha empapado de Crisma, hace la señal de la cruz en la frente del confirmando diciendo:

N., recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo.

El confirmado, si puede, responde:

Amén.

Según los casos, y teniendo en cuenta todas las circunstancias pueden añadirse otros elementos de preparación y conclusión tal como se proponen en el Ritual de la Confirmación.

233. En caso de extrema necesidad basta con que el sacer­dote haga la crismación y diga la fórmula sacramental:

N. recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo.