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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Jueves 5 enero 2017, Jueves de la II semana de Navidad, feria antes de Epifanía.

SOBRE LITURGIA

Beato Pablo VI. Carta Apostólica en forma de Motu proprio "Ministeria Quaedam"

I. En adelante no se confiere ya la primera Tonsura. La incorporación al estado clerical queda vinculada al Diaconado.

II. Las que hasta ahora se conocían con el nombre de «Ordenes menores», se llamarán en adelante «Ministerios».

III. Los ministerios pueden ser confiados a seglares, de modo que no se consideren como algo reservado a los candidatos al sacramento del Orden.

IV. Los ministerios que deben ser mantenidos en toda la Iglesia Latina, adaptándolos a las necesidades actuales, son dos, a saber: el de Lector y el de Acólito. Las funciones desempeñadas hasta ahora por el Subdiácono, quedan confiadas al Lector y al Acólito; deja de existir por tanto en la Iglesia Latina el Orden mayor del Subdiaconado. No obsta sin embargo el que, en algunos sitios, a juicio de las Conferencias Episcopales, el Acólito pueda ser llamado también Subdiácono.

V. El Lector queda instituido para la función, que le es propia, de leer la palabra de Dios en la asamblea litúrgica. Por lo cual proclamará las lecturas de la Sagrada Escritura, pero no el Evangelio, en la Misa y en las demás celebraciones sagradas; faltando el salmista, recitará el Salmo interleccional; proclamará las intenciones de la Oración Universal de los fieles, cuando no haya a disposición diácono o cantor; dirigirá el canto y la participación del pueblo fiel; instruirá a los fieles para recibir dignamente los Sacramentos. También podrá, cuando sea necesario, encargarse de la preparación de otros fieles a quienes se encomiende temporalmente la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos. Para realizar mejor y más perfectamente estas funciones, medite con asiduidad la Sagrada Escritura.

El Lector, consciente de la responsabilidad adquirida, procure con todo empeño y ponga los medios aptos para conseguir cada día más plenamente el suave y vivo amor [7], así como el conocimiento de la Sagrada Escritura, para llegar a ser más perfecto discípulo del Señor.

[7] Cfr. Const. sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 24: AAS 56, 1964, p. 107; Const. Dogm. Dei Verbum, n. 25:AAS 58, 1966, p. 829.

CALENDARIO

5 JUEVES. Hasta la hora nona:
JUEVES DE LA II SEMANA DE NAVIDAD, feria

Misa
de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Nav.
LECC.: vol. II.
- 1 Jn 3, 11-21. Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos.
- Sal 99. R. Aclama al Señor, tierra entera.
- Jn 1, 43-51. Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Liturgia de las Horas: oficio de feria-5 de enero.

Martirologio: elogs. del 6 de enero, pág. 96.
CALENDARIOS: Redentoristas: San Juan Nepomuceno (MO).
Pasionistas: San Carlos de San Andrés, religioso (ML).

TEXTOS MISA

FERIAS DEL TIEMPO DE NAVIDAD
Desde el 2 de enero, hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor
Jueves
IN FERIIS TEMPORIS NATIVITATIS
a die 2 ianuarii usque ad sabbatum ante festum Baptismatis Domini
Feria quinta
Antífona de entrada Cf. Jn 1, 1
En el principio y antes de los siglos, el Verbo era Dios, y se ha dignado nacer como Salvador del mundo.
Antiphona ad introitum Cf. Jn 1, 1
In princípio et ante saecula Deus erat Verbum, et ipse nasci dignátus est Salvátor mundi.
Oración colecta
Antes de la solemnidad de Epifanía
Oh, Dios, que con el nacimiento de tu Unigénito has comenzado de modo admirable la redención de tu pueblo, te pedimos que concedas a tus fieles una fe tan sólida que, guiados por él, alcancemos el premio prometido de la gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ante sollemnitatem Epiphaniae
Deus, qui pópulo tuo, Unigéniti tui nativitáte, redemptiónis efféctum mirabíliter inchoásti, ita, quaesumus, fídei fámulis tuis tríbue firmitátem, ut usque ad promíssum glóriae praemium, ipso gubernánte, pervéniant. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 5 de enero, feria de Navidad (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 3, 11-21
Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos:
Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.
No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran justas.
No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.
El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva permanentemente en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene de bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?
Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.
En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestro corazón ante él, en caso de que nos condene nuestro corazón, pues Dios es mayor que nuestro corazón y lo conoce todo. Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 99, 1-2. 3. 4. 5 (R.: 1)
R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

V. Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

V. Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

V. Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

V. El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R.
Aclama al Señor, tierra entera. Iubiláte Dómino, omnis terra.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Un día sagrado nos ha iluminado; venid, naciones, y adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.
Dies sanctificátus illúxit nobis: veníte gentes, et adoráte Dóminum: quia hódie descéndit lux magna super terram.
R.

EVANGELIO Jn 1, 43-51
Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
«Sígueme».
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco Ex. Ap. Evangelii gaudium 264.
La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial. Puestos ante Él con el corazón abierto, dejando que Él nos contemple, reconocemos esa mirada de amor que descubrió Natanael el día que Jesús se hizo presente y le dijo: «Cuando estabas debajo de la higuera, te vi» (Jn 1, 48). ¡Qué dulce es estar frente a un crucifijo, o de rodillas delante del Santísimo, y simplemente ser ante sus ojos! ¡Cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva! Entonces, lo que ocurre es que, en definitiva, «lo que hemos visto y oído es lo que anunciamos» (1Jn 1, 3). La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra, vuelve a cautivarnos una y otra vez. Para eso urge recobrar un espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor para transmitir a los demás.

Oración de los fieles
Ferias antes del Tiempo de Navidad antes de Epifanía IV.
45. Invoquemos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso y eterno que nos ha manifestado su misericordia en el nacimiento de su Hijo Jesucristo, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres.
- Por la santa Iglesia de Dios, extendida por todo el mundo: para que, llena de gozo, celebre la presencia de Dios entre los hombres. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos, ciudades y naciones: para que abunde en ellos la hospitalidad, la justicia, la libertad y la prosperidad. Roguemos al Señor.
- Por los pobres, los encarcelados y los que en estos días están lejos de su hogar: para que en medio de sus penas sientan el consuelo de saberse hijos de la gran familia de Dios. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos: para que, al celebrar el nacimiento de Cristo, renazcamos a una vida nueva de justicia y santidad. Roguemos al Señor.
¡Señor, rico en misericordia!, escucha nuestras oraciones y concédenos que cuantos celebramos con alegría el nacimiento de tu Hijo, seamos librados de todo peligro, obremos siempre el bien y gocemos de plena libertad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestras ofrendas en las que vas a realizar un admirable intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera nostra, quibus exercéntur commércia gloriósa, ut, offeréntes quae dedísti, teípsum mereámur accípere. Per Christum.
PREFACIO III DE NAVIDAD
El intercambio efectuado en la Encarnación del Verbo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Por Él, hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva, ya que al asumir tu Hijo nuestra fragilidad humana, no sólo quedó nuestra carne mortal honrada para siempre, sino que, por esta unión admirable, nos hizo también participes de su eternidad.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE NATIVITATE DOMINI
De commercio in Incarnatione Verbi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem hódie commércium nostrae reparatiónis effúlsit, quia, dum nostra fragílitas a tuo Verbo suscípitur, humána mortálitas non solum in perpétuum transit honórem, sed nos quoque, mirándo consórtio, reddit aetérnos.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Antiphona ad communionem Jn 3, 16
Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum Unigénitum daret, ut omnis, qui credit in eum, non péreat, sed hábeat vitam aetérnam.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que, por la eficacia de estos santos misterios, se fortalezca constantemente nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut, mysteriórum virtúte sanctórum, iúgiter vita nostra firmétur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de enero

S
olemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tres manifestaciones del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y reconocido como Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, al hacer patente su gloria transformando el agua en vino en las bodas.
2. En Antinoe, de la Tebaida (hoy Egipto), santos Julián y Basilisa, mártires (s. IV).
3*. En Nantes, ciudad de la Bretaña Menor (hoy Francia), san Félix, obispo, quien mostró gran celo poniéndose al servicio de sus ciudadanos, construyó la iglesia catedral y evangelizó a la población rural de los alrededores (582).
4*. En Würzburg, ciudad de Franconia (hoy Alemania), beato Macario, abad, que fue el primer superior del monasterio de los Escoceses de esta ciudad (1153).
5. En la ciudad de Barcelona, en Cataluña, del Reino de Aragón, muerte de san Raimundo de Peñafort, del quien se hace memoria mañana (1275).
6*. En Famagusta, ciudad de Chipre, tránsito de san Pedro Tomás, obispo de Constantinopla, de la Orden de los Carmelitas, que fue legado del Pontífice Romano en Oriente (1366).
7. En Fiesole, ciudad de la Toscana (hoy Italia), san Andrés Corsini, obispo, de la Orden de los Carmelitas, que se distinguió por su austeridad y por la asidua meditación de la Sagrada Escritura. Rigió sabiamente la Iglesia que se le había encomendado, repobló los conventos vaciados por la peste, prestó auxilio a los pobres y reconcilió a los disidentes (1373).
8. En la ciudad de Valencia, en España, san Juan de Ribera, obispo, que ejerció también las funciones de virrey. Fue muy devoto de la santísima Eucaristía, defendió la verdad católica y educó al pueblo con sus insistentes instrucciones (1611).
9. En Roma, san Carlos de Seze, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, el cual desde la infancia se vio obligado a ganar el pan cotidiano, e invitaba a sus compañeros a imitar a Cristo y a los santos. Vestido con el sayal franciscano, se entregaba largamente a la adoración del santísimo Sacramento del Altar (1670).
10. También en Roma, santa Rafaela María del Sagrado Corazón Porras Ayllón, virgen, fundadora de la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón, que estando considerada como enferma mental, pasó santamente los últimos años de su vida entre tribulaciones y penitencia (1925).
11*. En Montreal, ciudad de la provincia de Quebec, en Canadá, beato Andrés (Alfredo) Bessette, religioso de la Congregación de la Santa Cruz, que trabajó incansablemente en la construcción del insigne santuario dedicado a san José que se alza en aquella ciudad (1937).