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Jueves 19 enero 2017, Por todos los difuntos, misa de difuntos.

SOBRE LITURGIA

Carta Apostólica motu proprio "Mysterii Paschalis"
Viernes 14 de febrero de 1969


POR LA QUE SE APRUEBAN LAS NORMAS UNIVERSALES SOBRE EL AÑO LITÚRGICO Y EL NUEVO CALENDARIO ROMANO GENERAL

PABLO PAPA VI

El sagrado Concilio Vaticano II nos ha enseñado claramente que la celebración del MISTERIO PASCUAL tiene la máxima importancia en el culto cristiano y que se explicita a lo largo de los días, las semanas y el curso de todo el año. De aquí se desprende la necesidad de poner a plena luz el misterio pascual de Cristo en la reforma del año litúrgico, según las normas dadas por el Concilio [1: Cf. Conc. Vat. II, Const. sobre la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, nn. 102111.], tanto en lo que respecta a la ordenación del Propio del tiempo y de los Santos, como a la revisión del Calendario Romano.

I

Ciertamente, en el transcurso de los siglos ha acontecido que, por el aumento de las vigilias, de las fiestas religiosas, de sus celebraciones durante octavas y de las diversas inserciones dentro del año litúrgico, los fieles han puesto en práctica, algunas veces, peculiares ejercicios de piedad de tal modo que sus mentes se han visto apartadas en cierta manera de los principales misterios de la divina Redención.

A nadie se le oculta que Nuestros Predecesores san Pío X y Juan XXIII, de venerable memoria, han dado algunas normas con la finalidad de restituir su dignidad genuina al domingo, que verdadera y propiamente debe ser tenido por todos como “día de fiesta primordial” [2: Cf. Conc. Vat. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 106.], y al mismo tiempo restaurar la celebración litúrgica de la sagrada Cuaresma. No es menos sabido que Nuestro Predecesor Pío XII, de venerable memoria, decretó [3: Cf. S. Congr. de Ritos, Decreto Dominica Resurrectionis, del 9 de feb. de 1951: A.A.S. 43(1951), pp. 128129.] para la Iglesia Occidental la reintegración de la solemne vigilia en la noche pascual, en la cual, el pueblo de Dios, celebrando los sacramentos de la iniciación cristiana, renueva su alianza con Cristo, el Señor resucitado.

Estos Sumos Pontífices, siguiendo con firmeza las enseñanzas de los santos Padres y la tradición de la Iglesia católica, estaban convencidos rectamente de que el curso del año litúrgico no sólo conmemora hechos, por los que Jesucristo, muriendo por nosotros, nos salva, o evoca el recuerdo de unos gestos de cosas pasadas por cuya meditación el espíritu de los cristianos, por sencillos que sean, es instruido y alimentado, sino también enseñaban que la celebración del año litúrgico “tiene una peculiar fuerza y eficacia sacramental para alimentar la vida cristiana” [4: S. Congr. de Ritos, Decreto general Maxima Redemptionis nostra mysteria, del 16 de nov. de 1955: A.A.S. 47 (1955), p. 839.]. Todo esto Nos mismo lo sentimos y lo profesamos.

Con razón, al celebrar “el misterio del Nacimiento de Cristo” [5: San León Magno, Sermo XXVII in Nativitate Domini 7, 1; PL 54, 216.] y su manifestación al mundo, pedimos “poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad” [6: Misal Romano, ed. tip. 1962, Oración de la Epifanía (en el presente Misal, segunda oración colecta del Bautismo del Señor, p. 175).] y cuando renovamos la Pascua de Cristo, suplicamos a Dios que los que han renacido con Cristo “sean fieles durante su vida a la fe que han recibido en el sacramento” [7: Ibid., Oración del martes de la octava de Pascua (en el presente Misal, oración colecta del lunes. p. 305).]. Pues, usando las palabras del Concilio Ecuménico Vaticano II, la Iglesia, “conmemorando así los misterios de la Redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación” [8: Conc. Vat. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 102.].

Por esta razón la revisión del año litúrgico y las normas que derivan de su reforma no pretenden otra cosa sino que los fieles por medio de la fe, la esperanza y la caridad estén en comunión más viva con “todo el misterio de Cristo desarrollado a lo largo del curso del año” [9: Cf. Conc. Vat. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium. n. 102.].

CALENDARIO

19 JUEVES DE LA II SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 67, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-impar .
- Heb 7, 25 — 8, 6. Presentó sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
- Sal 39. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
- Mc 3, 7-12. Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él les prohibía que lo diesen a conocer.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 20 de enero, pág. 119.
CALENDARIOS: Esclavas del Divino Corazón: Beato Marcelo Spínola y Maestre (F). Asidonia-Jerez y Huelva: (MO). Cádiz, Coria-Cáceres, Málaga y Sevilla: (ML).
Córdoba: Santa Columba, y compañeros, mártires mozárabes de Córdoba (MO).
Mérida-Badajoz y Salamanca: San Juan Ribera, obispo (MO).
Franciscanos: Santa Eustaquia Calafato, virgen (MO).
Hijas de la Sabiduría: Hallazgo del Niño Jesús en el Templo (MO).
Dominicos: Beato Andrés de Peschiera, presbítero (ML).
Jesuitas: Santos Juan Ogilvie, presbítero; Esteban Pongrácz, Melchor Grodziecki, presbíteros, y Marco Križevcanin, canónigo de Esztergom; Beatos Ignacio de Azevedo, presbítero, y compañeros; Santiago Salès, presbítero, y Guillermo Saultemouche, religioso, mártires (ML).
Madrid: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar (2008).

TEXTOS MISA

III. EN DIVERSAS CONMEMORACIONES.
B. Por varios o por todos los difuntos 1
III. IN VARIIS COMMEMORATIONIBUS
B. PRO PLURIBUS VEL PRO OMNIBUS DEFUNCTIS 1.
Antífona de entrada
Señor, dales el descanso eterno y llena sus almas de tu esplendor.
Antiphona ad introitum
Dona eis, Dómine, réquiem sempitérnam et imple splendóribus ánimas eórum.
Oración colecta
Oh, Dios, que hiciste pasar a tu Unigénito al reino del cielo, una vez vencida la muerte, concede a tus siervos [N. y N.] que, superada su condición mortal, puedan contemplarte para siempre como su creador y redentor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Unigénitum tuum, devícta morte, ad caeléstia transíre fecísti, concéde fámulis tuis, (N. et N.), ut, huius vitae mortalitáte devícta, te conditórem et redemptórem possint perpétuo contemplári. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la II semana del Tiempo Ordinario, año impar (Lec. III-impar).


PRIMERA LECTURA Heb 7, 25-8, 6
Ofreció sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo

Lectura de la carta a los Hebreos

Hermanos:
Jesús puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.
Esto es lo principal de todo el discurso: Tenemos un sumo sacerdote que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en los cielos, y es ministro del Santuario y de la Tienda verdadera, construida por el Señor y no por un hombre.
En efecto, todo sumo sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios; de ahí la necesidad de que también Jesús tenga algo que ofrecer.
Ahora bien, si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo otros que ofrecen los dones según la ley.
Estos sacerdotes están al servicio de una figura y sombra de lo celeste, según el oráculo que recibió Moisés cuando iba a construir la Tienda:
«Mira», le dijo Dios, «te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la montaña».
Mas ahora a Cristo le ha correspondido un ministerio tanto más excelente cuanto mejor es la alianza de la que es mediador: una alianza basada en promesas mejores.


Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 17 (R.: cf: 8a y 9a)
R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. «-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

V. Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Ecce venio, Dómine, ut fáciam voluntátem tuam.

Aleluya Cf. 2 Tm 1, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Nuestro Salvador, Cristo Jesus, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida, por medio del Evangelio. R. Salvator noster Iesus Christus destruxit mortem, et illuminavit vitam per Evangelium.

EVANGELIO Mc 3, 7-12
Los espíritus inmundos gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”, pero él les prohibía que lo diesen a conocer.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se retirá con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
«Tú eres el Hijo de Dios».
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.


Palabra del Señor
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beda, Catena aurea
Esta barca, que sirve al Señor en el mar, es la Iglesia formada de la congregación de las gentes. Entra en la barca para que no lo sofoque la turba porque, alejándose de la muchedumbre agitada, se complace en ir a los que menosprecian la gloria del siglo y a estar junto a ellos. Hay diferencia, pues, entre estrechar y sofocar al Señor y tocarlo: lo sofocan los que con sus hechos o con sus pensamientos carnales turban la paz en que reside la verdad; lo tocan los que lo reciben en el corazón por la fe y el amor siendo estos últimos de quienes puede asegurarse la salvación.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario IX
297. Hermanos: Dirijamos nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que se digne custodiarla y defenderla. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos de toda la tierra: para que vivan en concordia y paz verdadera. Roguemos al Señor.
- Por los que viven angustiados por distintas necesidades: para que encuentren ayuda en Dios. Roguemos al Señor.
- Por todos nuestros difuntos: para que reciban el descanso eterno. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos y por nuestra comunidad: para que el Señor nos acepte como ofrenda agradable. Roguemos al Señor.
Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos, por tu bondad, lo que te pedimos con fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Señor, que aceptes con bondad los dones que te ofrecemos en favor de las almas de tus siervos, y a quienes concediste el mérito de la fe cristiana dales también la recompensa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias, quaesumus, Dómine, quas tibi pro animábus famulórum tuórum offérimus, propitiátus inténde, ut, quibus fídei christiánae méritum contulísti, dones et praemium. Per Christum.
PREFACIO I DE DIFUNTOS
La esperanza de la resurrección en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.
Porque la vida de tus fieles, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE DEFUNCTIS
De spe resurrectionis in Christo
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
In quo nobis spes beátae resurrectiónis effúlsit, ut, quos contrístat certa moriéndi condício, eósdem consolétur futúrae immortalitátis promíssio.
Tuis enim fidélibus, Dómine, vita mutátur, non tóllitur, et, dissolúta terréstris huius incolátus domo, aetérna in caelis habitátio comparátur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión 1 Jn 4, 9
Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.
Antiphona ad communionem 1 Jn 4,9
Fílium suum Unigénitum misit Deus in mundum, ut vivámus per eum.
Oración después de la comunión
Por este sacrificio que hemos celebrado derrama, Señor, con largueza tu misericordia sobre tus siervos difuntos, y a quienes concediste la gracia del bautismo, dales también la plenitud de los gozos eternos.<br>Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Multíplica, Dómine, his sacrifíciis suscéptis, super fámulos tuos defúnctos misericórdiam tuam, et, quibus donásti baptísmi grátiam, da eis aeternórum plenitúdinem gaudiórum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 20 de enero
S
an Fabián, papa y mártir
, que, siendo simple laico, fue llamado al pontificado por indicación divina y, después de dar ejemplo de fe y virtud, sufrió el martirio en la persecución bajo el emperador Decio. San Cipriano, al hacer el elogio de su combate, afirma que dejó el testimonio de haber regido la Iglesia de modo irreprochable e ilustre. Su cuerpo fue sepultado en este día en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma (250).
2. San Sebastián, mártir, oriundo de Milán, que, como narra san Ambrosio, se dirigió a Roma en tiempo de crueles persecuciones, sufriendo allí el martirio. En la ciudad a la que había llegado como huésped, obtuvo el domicilio de la eterna inmortalidad. Fue enterrado en este día en las catacumbas de Roma (s. IV in.).
3. En la ciudad de Antinoe, en la Tebaida (hoy Egipto), san Ascla, mártir, que no temió las amenazas del juez, dado que le causaba mucho más temor renegar de Cristo, y después de variados tormentos, fue arrojado al río (s. IV)
4. En Nicea, ciudad de Bitinia (hoy Turquía), san Neófito, mártir (s. IV).
5. En Palestina, san Eutimio, abad, que, nacido en Armenia y consagrado a Dios desde la infancia, fue a Jerusalén y, después muchos años pasados en la soledad, al final de su vida, fiel y esforzado en la humildad y en la caridad, murió dejando ejemplo de observancia y disciplina (473).
6. En la ciudad de Worchester, en Inglaterra, san Wulfstano, obispo, que, pasando del claustro a la sede, mantuvo las costumbres monásticas junto al celo pastoral. Visitó incansablemente las parroquias de su diócesis, ocupándose en erigir iglesias, fomentar los estudios y condenar la venta de esclavos (1095).
7*. En el monasterio de Coltibuono, en la Toscana (hoy Italia), beato Benito Ricasoli, eremita de la Congregación de Valumbrosa (c. 1107).
8*. En Finlandia, san Enrique, obispo y mártir, nacido en Inglaterra, a quien se le confió la iglesia de Upsala, donde se dedicó con empeño a la evangelización de los finlandeses, siendo herido de muerte por un homicida, al que había tratado de corregir con la disciplina eclesiástica (c. 1157).
9. En la ciudad de Mesina, en Sicilia (hoy Italia), santa Eustoquio Calafato, virgen, abadesa de la Orden de Santa Clara, que se dedicó con todas sus fuerzas a restaurar la primitiva disciplina de la vida regular, en el seguimiento de Cristo según el ejemplo de san Francisco (1485).
10. En Seúl, ciudad de Corea, san Esteban Min Kuk-ka, mártir, que fue degollado en la cárcel por ser catequista cristiano (1840).
11*. En el monasterio de Mount Saint Bernard, cerca de Leicester, en Inglaterra, beato Cipriano (Miguel) Iwene Tansi, presbítero, de la Orden Cisterciense, que nació en el territorio de Onitsha, en Nigeria, y siendo aún niño, y en contra de su familia, abrazó la fe cristiana y fue ordenado sacerdote, dedicándose con gran diligencia a la cura pastoral hasta que, hecho monje, mereció coronar con una santa muerte una vida santa (1964).
12*. En la ciudad de Casoria, cerca de Nápoles, en Italia, beata María Cristina de la Inmaculada (Adalheides) Brando, virgen, que dedicó su existencia a la formación cristiana de los niños y fundó la Congregación de la Hermanas Víctimas Expiatorias de Jesús Sacramentado, con la cual promovió en gran manera la adoración a la Sagrada Eucaristía (1906).